Disclaimer: todos los personajes le pertenecen a J. K. Rowling y yo solo juego con sus personajes. La idea viene de varios fics que he leído tanto en inglés como en español, pero la historia es mía.

Nota: al ser yo católica cristiana, la redacción de la navidad será así.

Capítulo 32

El tema de la Navidad era algo que todavía le daba dolor de cabeza a Hermione ya que todo el mundo quería cenar o almorzar con ellos en esos días tan especiales.

Molly Weasley fue a su casa y desplegó todo su encanto haciendo prometer a Hermione que ella y sus maridos cenarían con ellos el día 24 de Diciembre, Hermione tuvo sus dudas ya que al ser tantos seguro que habría problemas y más cuando Molly le dijo que todos le habían confirmado su asistencia y eso significaba que Ron estaría allí y con unas copas de más seguro que habría movida y ella quería una Navidad tranquila. Hermione al final le dijo que si ya que Molly estaba tan feliz por estar embarazada de Arthur otra vez que quería celebrar una Navidad con todos sus seres queridos.

Hermione a la noche les explicó a sus maridos que el día de Nochebuena todos, cenarían en casa de los Weasley.

—Al final mi madre te convenció ¿no? —dijo Bill con una sonrisa mientras Hermione hacia un mohín gracioso.

—Sí, la verdad es que tu madre sabe mis puntos débiles. —dijo Hermione con una sonrisa.

—Bueno, recapitulemos, el día 24, día de Nochebuena cenaremos en casa de los Weasley; el día 25, día de Navidad, comeremos en casa de Narcissa, mi madre; el día 26, hemos quedado en el restaurante "Il Gondoliere" para cenar con el padre Cormac y sus hermanas; el día 27, tenemos una comida informal en "La Bella Dama" con los profesores de Hogwarts; el día 28, pasaremos el día con Andrómeda y el pequeño Teddy y el día 31 tendremos la fiesta del Ministerio. —dijo Draco Malfoy mientras apuntaba todo en una lista y mágicamente hacia copias para poner una en cada parte de la casa para que no se le olvidara a ninguno de ellos.

—Van a ser unas Navidades muy ajetreadas. —dijo Lestrange mientras miraba de soslayo la lista.

—Y cada año va a ser peor, me parece, porque el año que viene tendremos a dos niños dando vueltas por la casa. —dijo Cormac mientras le tocaba la barriguita a Hermione.

Hermione lo miró con ojos sonrientes y apretó su mano junta con la suya.

—Bueno Hermione, ¿hay algo especial que quieras por Navidad o por Reyes? —preguntó Draco ya que no sabía que regalarle a su esposa.

—Lo tengo todo chicos, estoy con vosotros, tenemos salud y hay paz en el mundo mágico; lo único que me falta es que Harry venga y podamos estar todos juntos. —dijo Hermione con una sonrisa triste ya que Harry llevaba un mes sin dejar un mísero mensaje a pesar de que ella le mandaba una carta cada semana.

Todos miraban a Hermione, se sentían mal al verla tan triste. Sabían que su vínculo con Harry venía de antes ya que habían sido mejores amigos antes que amantes y eso es algo que ninguno tenía con ella.

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24 de Diciembre.

La Navidad llegó por fin, aunque Hermione había tenido sus dudas al principio gracias a la ayuda de sus maridos, Hermione se pudo tranquilizar ya que ella intentó ayudar a Molly para la cena de Navidad pero ésta se negó y lo mismo le pasó con Narcissa. La chica no se lo tomó a mal ya que comprendía que las dos mujeres querían hacerlo por su misma cuenta.

El día 24 amaneció nublado y con mucho frío aunque en la mansión apenas se notaba por el hechizo de calefacción. Parecía que iba a nevar y muchos de los magos lo esperaban porque querían una Navidad perfecta y una Navidad sin nieve les parecía poca cosa. Fueron muchos los magos que por medio de la magia habían intentado cambiar el tiempo, pero el ministro fue inflexible, no iba a dejar a ningún mago que jugara con la Naturaleza.

Hermione se levantó esa mañana abrazada a Cormac; con una mirada soñolienta lo despertó con sendos besos por su cara y cuello ya que Cormac tenía que irse a trabajar temprano para que pudiera llegar antes a la cena de Navidad. Cormac abrió los ojos con una sonrisa mientras fingía seguir dormido ya que le encantaba que Hermione lo despertara de ese modo, al final no pudo aguantarlo más y la cogió por la cintura mientras la ponía sobre su espalda y la besaba con pasión en la boca.

—Cormac, no podemos. —dijo Hermione entrecortadamente al sentir la erección matutina del chico. —Tienes que irte al trabajo. —dijo Hermione suspirando mientras Cormac le besaba el cuello.

Cormac suspiró en el cuello de Hermione y maldijo en voz baja ya que no quería irse. Dándole un último beso y un abrazo a su mujer, se levantó y caminó hacia el baño mientras mascullaba solo lo injusto que era trabajar cuando dormía con su mujer.

Hermione escuchaba sus murmullos con una sonrisa porque todas las mañanas en las que Cormac dormía con ella eran igual. En vez de levantarse, la chica se quedó en la cama mirando el techo de estrellas que había.

Las estrellas tenían un significado especial y es que desde su última excursión en busca de los horrocruxes, ella se había acostumbrado a dormir bajo un manto de estrellas, le relajaba, en las noches que estuvo en el campamento, esas estrellas le daban fuerzas para seguir hacia adelante. Por eso, lo primero que hizo en su habitación fue poner pegatinas de estrellas muggles que brillaban en la oscuridad y con un hechizo las hizo más reales, y ahora parecían que tintineaban.

—Nos vemos directamente en la cena cariño. En teoría termino a las 19:00h por ser víspera de Navidad, pero seguramente haya algún inconveniente. Pero seré puntual, lo prometo. —dijo Cormac cuando salió de la ducha aseado y vestido listo para irse al trabajo.

—Te estaré esperando, acuérdate de que la cena en casa de los Weasley es a las 20:30 p.m. —dijo Hermione mientras lo besaba y se despedía de él.

Cuando Cormac se fue, Hermione se quedó en la cama, entre el sueño y la vigilia, pensando en todo lo que había cambiado su vida. Llevaba cuatro meses casada y tres embarazada de unos niños que cada día crecían más fuertes y sanos.

A eso de las 10:00 a.m.; Hermione se levantó de la cama, se puso su bata y bajó al comedor en donde Rodolphus estaba en el comedor leyendo El Profeta con el ceño fruncido.

— ¿Te pasa algo Rodolphus? —preguntó Hermione después de besarle la mejilla y que Tippy le sirviera el desayuno.

—Nada il mio coure, nada. —dijo Rodulphus con una sonrisa falsa, levantándose de la mesa.

—Rod, por favor, ¿qué te preocupa? —dijo Hermione tocándole el brazo al ver que Lestrange se iba,

Lestrange miró a Hermione con cariño y la abrazó. Se sentía tan tranquilo en sus brazos, como si todo el mal que hubiera acontecido en el pasado nunca hubieses sucedido. Se sentía un hombre nuevo, limpio del rencor y de los pensamientos negativos que durante años habían habitado en él.

—Tengo miedo. —confesó Rodolphus en su abrazo. —Todos saben lo que fui, aunque ya no sea ese hombre, yo fui un mortífago, maté a tantas personas que mis manos están manchadas con sangre. Tampoco se cómo comportarme, hace mucho tiempo que no celebro la Navidad y cuando era joven, la Navidad solo era una fiesta aburrida llena de burócratas. Y ahora vamos a estar en un ambiente familiar llena de gente conocen mi yo anterior, pero no me conocen como soy ahora. No quiero avergonzarte.

—Eres un hombre nuevo Rodolphus, ahora eres diferente. Tu pasado no condiciona lo que eres ahora; el pasado está enterrado y si alguien osa a decir algo de ti te defenderé con uñas y dientes, porque conmigo has sido un hombre bueno y eres parte de mi familia, eres el padre de mis bebés. Quiero que estés conmigo, porque somos una familia. Necesito tu apoyo y tus abrazos cuando me sienta incómoda ante tanta gente y necesito tus comentarios y tu mirada para que la velada sea perfecta. No se me olvida que sin conocerme, me defendiste de Ronald cuando me insultó y eso no lo hace un hombre sádico sino un buen marido y un padre de familia. —dijo Hermione mientras lo abrazaba con más fuerza.

Lestrange con fuerza mientras cogía a Hermione en brazos y la posaba en el sofá, la dejó suavemente y empezó a besarla con fervor.

—Podría hacerte el amor toda la noche, pero hoy será un día muy importante y quiero que estés descansada. —dijo Lestrange mientras cogía a la chica y la subía a su habitación.

Allí en su habitación la desnudó dándole sendos besos por su espalda y cuando la tuvo completamente desnuda la puso boca abajo y se puso encima de ella sin llegar a aplastarla y de su mesita de noche cogió un poco de aceite y le masajeó toda la espalda.

Hermione no se esperaba que Lestrange empezara a hacerle un masaje relajante con aceite con olor a vainilla pero le estaba encantando; él utilizaba todas sus manos y esos magníficos dedos de pianista sabían perfectamente lo que tenían que hacer y se detenían en los puntos exactos. Hermione gimió de placer al sentir las manos en la zona del cuello y se relajó por completo, oyendo y sintiendo las manos de Lestrange por toda su espalda.

Rodolphus siguió así durante un largo tiempo, el cual Hermione no podía controlarlo ya que a los pocos minutos se quedó dormida, aun así Rodolphus siguió hasta que sintió la espalda de Hermione totalmente relajada.

Rodolphus se bajó de la cama y se limpió las manos con una toalla mientras contemplaba a su mujer, se tumbó a su lado mientras la abrazaba y la tapaba con varias sábanas para que no pasaran frío.

"Eres mía y siempre seguirás siendo mía"

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A eso de las 18:00 h. Hermione se levantó mientras daba un gran bostezo, nunca había dormido tan relajada, al desperezarse se encontró a Rodolphus a su lado que la miraba con ojos cariñosos, ella se sonrojó al notar que seguía desnuda y lo besó suavemente en los labios mientras Rodolphus la abrazaba con fuerza ya que él se sentía plenamente feliz como decía el proverbio en donde la única diferencia entre una vida extraordinaria y una vida corriente, residía en encontrar un placer extraordinario en las cosas corrientes y él había encontrado ese placer extraordinario en su mujer.

—Tenemos que prepararnos, hay que tomar algo liviano para estos bebés que seguro te están pidiendo comida. —dijo Rodolphus mientras ponía su mano en la barriguita de Hermione y sonreía al escucharla gruñir de hambre.

—Tienes razón, hoy va a ser un día muy intenso. —dijo Hermione mientras se levantaba con la sábana enrollada en su cuarto e iba cogiendo prenda por prenda para ponérsela ante la atenta mirada de su marido.

Lestrange se quedó en la cama observando todos los movimientos de su esposa y cuando estaba vestida, él se levantó y la cogió de nuevo en brazos, mientras ésta chillaba de sorpresa y de la risa y la bajaba hasta el comedor en donde el elfo doméstico Rudy estaba poniendo en la mesa algunos aperitivos.

— ¿Rudy no hay nata montada? —preguntó Hermione al ver las fresas tan rojas.

— ¿Nata montada señora? Rudy no sabe lo que es eso. —dijo el elfo doméstico mientras pensaba que era eso.

—Es… bueno… No importa. —dijo Hermione mientras apartaba las fresas con ojos tristes.

—Hermione, dime donde conseguir esa nata ¿montada? —dijo Lestrange al ver los ojos anhelantes de Hermione al mirar las fresas.

—No Rodolphus no pasa nada, puedo comer otra cosa. —dijo Hermione sintiéndose culpable.

—Hermione soy tu esposo y claramente puedo ir a buscar ese ¿alimento? Para que tú puedas comer tus fresas. —dijo Rodophus mientras se levantaba.

Hermione se mordió el labio mientras pensaba, quería nata montada para sus fresas, parecía un capricho, pero era lo único que quería en ese momento.

—Muy bien Rodolphus, tienes que ir a la tienda que hay en el pueblo muggle, será una especie de supermercado, hemos pasado varias veces por allí, es el edificio blanco con letras grandes verdes que pone COVIRAN; entras adentro y le preguntas a alguna de las personas que tienen un traje negro con gorrita donde está la nata montada, te indicaran el pasillo y tú tendrás que cogerla y luego tendrás que hacer cola para pagarla. —dijo Hermione mientras que con su varita enseñaba con sus propios recuerdos lo que tenía que hacer paso a paso. —Aquí tienes 10 libras, tienes dinero suficiente.

Rodolphus miraba atentamente las memorias de Hermione intentando memorizar todo.

— ¿Seguro que no quieres que vaya contigo? —preguntó Hermione con gravedad al ver que Lestrange se ponía su abrigo negro.

—Seguro, aunque no te lo prohíban no debe ser bueno aparecerse estando embarazada y no podemos ir a pie. Tranquila, llegaré pronto, mientras puedes darte un baño caliente y relajante. —dijo Rodolphus mientras besaba en los labios a su mujer y salía de la puerta.

Espero que le vaya bien pensó Hermione mientras veía la puerta cerrarse.

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Lestrange se apareció en un callejón oscuro del pueblo más cercano y se dirigió hacia la calle principal por el cual Hermione y los demás, incluido él, habían pasado más de una vez; caminó durante 10 minutos hasta que vio el gran edificio llamado COVIRAN, con paso solemne, entró y se sobresaltó al ver que las puertas se abrían solas.

Bueno, será la magia esa de la que hablaba Hermione el otro día, electricidad.

Rodolphus caminó hacia el interior e intentó encontrar a los hombres vestidos de negro con gorra, pero parecían que todos estaban ocupados ya que cada vez que encontraba uno, éstos se ponían a ayudar a alguna anciana. Resignado, confundido y malhumorado, abordó a una jovencita que estaba a su lado.

—Disculpe señorita, ¿sería tan amable de decirme en donde está la nata montada? —preguntó el hombre con toda su caballerosidad.

La chica adolescente se puso roja de la vergüenza, ya que el hombre aunque mayor era muy apuesto así que asintió y lo acompañó hasta el pasillo de los lácteos en donde le señaló una gran variedad de productos.

—Amable señorita, ¿sería tan amable de decirme la mejor nata montada para comer fresas? —preguntó de nuevo Rodolphus ya que no sabía cuál elegir.

La chica, todavía muda por la vergüenza, le señaló la que más le gustaba y se la dio.

—Muchas gracias amable señorita. —dijo Rodolphus mientras le daba su sonrisa más traviesa ya que podía leer los pensamientos de la chica.

Con su bote listo se dirigió hacia las cajas tal y como recordó en la memoria de Hermione, esperó su turno pacientemente y le dio el productor al dependiente, después de dárselo, Rodolphus le dio las 10 libras y con un gesto desdeñoso le dijo que se quedara con todo el cambio.

Feliz porque podía cumplir las exigencias de su esposa embarazada, fue de nuevo al Callejón y se desapareció justo a la entrada de la casa.

Nunca se había sentido tan cómodo como en su hogar, se sentía completo y al ver a Hermione sentada en el sofá con su bata de baño y las fresas en la mesita se dio cuenta de que había merecido la pena todo lo que había sufrido para tener este hermoso presente.

Sonriente le pasó la nata montada a su esposa que alegre, la agitó y la echó sobre sus fresas y fue comiéndoselas una por una mientras Rodolphos miraba sin parar la boca sensual de su esposa.

Quizás la nata montada sirva para algo más que para echarlo en las fresas, pensó Rodolphus cuando Hermione lo besó y sintió su boca muy dulce.

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A las 20:00 horas llegaron todos los maridos de Hermione, furiosos porque todos llegaban tarde y apenas tenían media hora para ducharse y vestirse adecuadamente.

—Llegáis tarde. —dijo Rodolphus perfectamente vestido con esmoquin negro y zapatos elegantes.

—No nos digas lo obvio, tenemos prisa. —dijo Snape arrastrando las palabras mientras los demás corrían hacia sus habitaciones las cuales todas tenían baño incorporado.

Todos los chicos se ducharon y se secaron con rapidez; luego se vistieron todos con sus trajes de color negro con corbatas y zapatos de color negro. Con rapidez todos se dirigieron hacia el comedor mientras Draco se miraba en todos los espejos para retocarse el pelo, Cormac se echaba colonia, Bill intentaba aflojar el nudo de su corbata, Snape miraba con nerviosismo hacia la escalera y Rodolphus seguía sentado en el sofá tranquilo.

A los cinco minutos, Hermione bajó por la escalera con un vestido de color negro por encima de las rodillas y con su pelo suelto perfectamente rizado con unos zapatos negros de tacón y con su cara levemente maquillada.

Todos los chicos se quedaron con la boca abierta al verla, ya que estaba hermosa.

—Estás muy guapa Hermione. —dijo Kingsley que se había mantenido al margen ya que estaba escribiendo algunos pergaminos para el Ministerio.

—Gracias Kingsley, tú también estas muy guapo; en realidad todo estáis guapísimos y tu pelo está bien Draco. —dijo Hermione con una sonrisa mientras Kingsley le daba la mano para bajar las últimas escaleras.

—Vámonos, ya llegamos unos minutos tarde. —dijo Snape con una sonrisa mirando el reloj.

Los siete se dirigieron hacia el exterior y todos juntos cogieron el trasladador que había solicitado el ministro. Tocaron la caja de bombones y en un instante estuvieron en los límites de la Madriguera, hogar de los Weasley. Los siete anduvieron hasta el gran jardín y pudieron ver una gran carpa mágicamente decorada de plata y azul en donde una sonriente Molly los esperaba.

—Felices Fiestas chicos, sois los últimos en llegar, hemos acondicionado esta carpa porque somos muchos así que por favor pasad y ocupar vuestros asientos. —dijo Molly mientras abrazada y besaba a todos.

Los siete entraron y se encontraron con un gran gentío, caras conocidas y caras nuevas se giraron para llegar a los recién llegados.

—Hermione. —dijo Luna con una gran sonrisa. —Felices Fiestas, estás guapísima. Los smugets te han dado felicidad.

—Muchas gracias Luna, tu también estas muy hermosa. —dijo Hermione mientras sonreía a la rubia.

Cada uno de los presentes fueron a darle las felicitaciones, estaban todos: Percy tan serio como siempre besó las mejillas de Hermione después de hacerle una reverencia; Hermione se rio pero sabía que Percy nunca iba a cambiar, la siguiente fue Astoria la cual le dio dos besos falsos ya que culpaba a Hermione de haberle tocado con Draco, Hermione rodó los ojos mientras veía como Astoria se lanzaba a los brazos de Draco y éste con toda la educación posible se la quitaba de encima; el siguiente fue Bob Bobbin, un cuarentón que poseía una gran cadena de boticas, el cual conocía muy bien a Snape; después le tocó el turno a Glen Chittock, un famoso popular presentador del programa todo sobre quiddich; luego con una gran sonrisa, la saludó David Derwent que era un gran sanador con el cual charló unos pocos minutos sobre las últimas novedades sobre ese sector; el penúltimo fue Marcus Flint, el cual tenía su propia empresa de construcción, la cual estaba encargada de restaurar Hogwarts el cual le dio la mano ya que el chico era bastante serio y el último fue Galvin Gudgeon, el buscador de los Chudley Cannons.

Después de saludar a todos los maridos de Astoria y Luna, le tocaba el turno a Charlie, a su mujer y a los maridos de ésta.

—Hermione, estás preciosa, el embarazo te está sentando genial. —dijo Charlie mientras la abrazaba con fuerza.

—Charlie estas guapísimo, ¿para cuándo la boda? —preguntó Hermione ya que Charlie a diferencia de Percy todavía no se había casado.

—Seguramente nos casemos en Marzo ya que es cuando termina la temporada de quiddich y es cuando Dagmar Derkins, que es el entrenador de los Chudley Cannos termina. Es un infierno convivir con él ya que solo habla de quiddich, hay pergaminos en toda la casa sobre estrategias y cada vez que pierden Dagmar monta en cólera. —dijo Charlie señalando al susodicho que ya estaba discutiendo con Galvin sobre su rendimiento.

—Granger, me he enterado de tu embarazo, me alegro por ti. —dijo Cho Chang con acidez, después de que Charlie se excusara, ya que ésta odiaba a Hermione por haberse quedado con Harry.

—Muchas gracias Cho. —dijo Hermione con una sonrisa falsa.

—Es una pena que no esté Harry, ¿verdad? Tenía tantas ganas de verle. En fin, debo saludar a los demás. —dijo Cho soltando su veneno ya que Hermione tenía un nudo en la garganta desde que mencionó a Harry.

Después de Cho la dejara, Lee Jordan la saludó dándole un gran abrazo. Lee trabaja con George en Sortilegios Weasley, había sido un gran apoyo para él; después del saludo de Lee, un avergonzado Geoffrey Hooper, le saludó con dos besos, Hermione le preguntó por su vida y el chico de 17 años le dijo que había solicitado sus EXTASIS al ministerio y en febrero haría sus exámenes junto con otros jóvenes; después de una breve charla llegó Arsenius Jigger, un gran autor de cuarenta años de libros académicos; luego de una charla en la que el autor prometió enviarle alguno de sus nuevos libros para que la chica le echara un vistazo, se presentó Magnus Macdonnald el cual era compañero de Harry ya que era ayudante en el Departamento de Seguridad Mágica, el cual con una sonrisa la saludó con efusividad y por último se presentó Dungar Oglethorpe, un hombre de 56 años que era el jefe de la Unión de Quidditch para la Administración y Mejora de la Liga Británica y sus Esforzados.

El momento más duro fue cuando tuvo que saludar a Ron ya que a Hermione todavía no se le olvidaba el numerito que hizo a su casa. Fue algo tenso, pero hizo tripas corazón y se acercó a él.

—Hola Ron, felices fiestas. —dijo Hermione mientras se acercaba a su ex mejor amigo y le intentaba besar en la mejilla.

—Ni lo intentes ¿de acuerdo? El único sitio en el que tus labios serían bienvenidos sería en mis propios labios. —dijo Ron mientras agarraba a Hermione de la barbilla.

Hermione se apartó y le pegó un manotazo mientras se fue de nuevo con sus maridos mientras saludaba a los últimos que le quedaban.

—Vamos chicos, id colocándoos en la mesa, es la hora de cenar. —dijo Molly con una sonrisa mientras los magos y las brujas se colaban en su sitio ya asignado por Molly.

La cena de Navidad fue amena y divertida mientras los platos de comida llegaban mágicamente en sus lugares; en primer lugar, hubo sopa de primero, una de las grandes especialidades de Molly la cual roja por las muchas adulaciones instaba a que comieran más; de segundo, hubo patatas asadas con chuletas de cordero y por último, de postre hubo tarta de chocolate, helado y un sinfín de bombones, mantecados y turrones.

Todos los comensales comieron hasta hartarse y después de la comida se dirigieron hacia la parte posterior de la carpa, la cual estaba preparada como si fuera un gran salón en donde había un montón de sofás y sillones y pequeñas mesas en donde había copitas de anís, algunos licores con y sin alcohol y pequeños dulces.

Hermione estaba sentada entre Draco y Kingsley hasta que se levantó para ir al lavabo. Cuando salió del baño, se encontró cara a cara con Ron, ella pasó de largo pero Ron la cogió del brazo.

—No huyas de mí. —dijo Ron con una sonrisa triste.

—No tenemos nada de qué hablar, tú y yo nos lo hemos dicho todo. —dijo Hermione recordando todas las malas palabras que le había dicho Ron a lo largo de esos últimos meses.

—Hermione, me arrepiento de haberte dicho todo lo que dije, pero no puedo vivir sin ti, te necesito, te quiero, todo lo que te dije fue por mis celos. —dijo Ron intentando que Hermione comprendiera su dolor.

—No te creo Ron, siempre has tenido actitudes malas conmigo, insultándome cuando algo no te gustaba de mí. Te quise muchísimo Ron, pero el amor no todo lo vale, el amor es la base pero la estructura se construye con confianza, cariño, humildad y tú destruirte todo eso. No puedo hacer borrón y cuenta nueva, no te puedo perdonar ahora, quizás con el tiempo podamos volver a ser amigos pero ahora me es imposible. No puedo mirarte con los mismos ojos. —dijo Hermione mientras le explicaba todo lo que había sentido y sentía.

—Me quieres, sé que me sigues amando, no lo dices en serio. —dijo Ro intentando hacerle ver a Hermione su amor y su verdad.

—Esmerarte en ocultar tu realidad bajo una máscara trabajada, sólo traerá dolor para aquellos que te ven con esa máscara puesta, hasta el día que irremediablemente se te caiga por el desgaste de las gomillas. —le explicó Hermione con una sonrisa triste. —Ahora yo tengo una familia, tengo unos maridos que me demuestran su cariño y amor.

— ¡Ellos no te conocen como te conozco yo, son solo desconocidos! —dijo Ron mientras la cogía por los hombros.

—Antes eran desconocidos, ahora son las personas más importante en mi vida. Ron si tanto dices que me amas, el amor consiste también en aceptar mi felicidad sin ti. El amor no es egoísta, otra cosa es que en su nombre lo seamos nosotros mismos. Déjame ir Ron, porque yo ya te dejé ir hace tiempo. —dijo Hermione mientras le quitaba los brazos de sus hombros y caminaba hacia el exterior.

—Dolores está embarazada y seguramente sea mío, ¿sabes por qué lo creo? —pregunto Ron haciendo que Hermione se quedara parada en su sitio. —Porque cada vez que la tomo, me imagino que eres tú, su cuerpo es el tuyo y le hago el amor como si fueras tú.

Hermione se quedó quieta y lo miró por última vez pero antes de salir le dijo unas últimas palabras:

—No se ama más, por ir a buscarla incansablemente. No se ama más, por dar la vida por ella. No se puede amar cuando tú no te quieres a ti mismo y no ves la realidad que hay a tu alrededor. Se feliz Ron. —dijo Hermione saliendo de la habitación para estar con los hombres que amaba.

Ron se quedó en el pasillo, viendo como su corazón se rompía, viendo todos sus fallos y en ese momento se dio cuenta de que la había perdido y que era mejor no hacer nada porque no sirven los detalles, buscarla... ni las palabras. Las señales se disipan o no eran tales. Las conversaciones esclarecedoras, confesionales, se quedan en el recuerdo.

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La cena de Nochebuena fue un éxito y eso se veía en la cara de Molly que estaba muy contenta de ver a todos sus hijos felices, habían pasado por muchas dificultades pero ahora se estaba bien.

Cuando dieron las 00:00 todos se levantaron para desearse una feliz navidad y se daban unos a otros pequeños obsequios como bufandas y jerséis hechos a mano; pequeños detalles que sacaban una sonrisa.

Luego de compartir los regalos, cada familia se dirigió de nuevo a su hogar. Hermione se sentía exhausta, no solo por la cena que la había llenad mucho sino también por la conversación de Ron, pero sabía que era necesaria.

Esa noche durmió con sus seis maridos ya que necesitaba más que nunca el calor de su familia.

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Muchos tiempo sin actualizar, lo sé, pero chicas que quede claro QUE NO VOY A ABANDONAR LA HISTORIA. ¿Qué os ha aparecido? Queda poco para que esta historia se termine. Espero vuestros comentarios, dudas, ideas, todo lo que me queráis decir es bienvenido. Gracias por vuestros comentarios, reviews, favoritos y además. Podéis contactar conmigo por Facebook PrincesLynx o por mi página de Facebook: www. Facebook Parejas No Canon 100 Hermione (todo junto).

***Princes Lynx***