Esta idea a estado en mi cabeza por meses, así que al fin me decidí a llevarla por escrito. Espero que les guste este primer capitulo.

Para que tengan más claro:

-Hablan normal.

-Cuando Naruto y Kurama hablan.

-Recuerdos

-Jutsu.

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UN NUEVO COMIENZO

Uzumaki Naruto siempre estaba dispuesto a dar todo por sus amigos y esta vez no iba a ser diferente. Por ellos era que se esforzaba para cada día ser aún más fuerte, para protegerlos, para proteger Konoha, su aldea que lo consideraba un héroe y ahora para poder proteger la alianza shinobi. Siempre había querido el reconocimiento de todos y al fin lo tenía y eso lo llenaba de felicidad. Y era por ellos que nunca se daba por vencido.

Existía una única razón por el que Kurama no se llevara bien con el Shukaku, al resto de los bijuu no les importaba que el zorro de las nueve colas tuviera conocimiento de un jutsu que su padre le enseño y al resto de ellos no. Kurama solo les dijo tan arrogante como era que por él tener el mayor numero de colas era el único que lo podía llevar a cabo, sus reservas de chacka eran mayores.

Por cómo iba la guerra, la balanza estaba en su contra. Parecía que Obito y Madara ganarían, no importaba que ellos fueran mayoría, que estuvieran los cinco kages presente, que los anteriores Hokages estuvieran luchando de su lado, que al fin Sasuke hubiese vuelto para ayudarlo en la guerra… todos los esfuerzos que hacían no servían de nada y perderían.

De eso Kurama se dio cuenta y lo recodó…

No estaré aquí mucho tiempo más, ustedes siempre estarán juntos y aunque ahora están separados algún día volverán a ser uno e irán por el camino correcto, pero si por algún motivo las cosas van mal… entonces Kurama tendrás que usarlo.

Ahora Kurama se daba cuenta el porqué de que el viejo haya decidido enseñarle ese jutsu a él y no a otro. Él sabía, sabía que eso iba a suceder. Era un poco irónico que no se haya dado cuenta en el momento en que Naruto estuvo entrenando con los sapos, después de todos ellos mismos hicieron una profecía. Era de esperar que la profecía de los sapos y la de su viejo se refirieran al mismo niño.

Era momento de arreglar las cosas.

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Naruto se despertó con un dolor de cabeza infernal. Lo detestaba, que él recordara nunca había tenido ninguno igual, pero eso no era lo importante, había estado durmiendo hasta ese momento porque se daba cuenta que se encontraba acostado y eso ya de por sí era raro. Su último recuerdo era que estaba en plena cuarta guerra peleando contra Obito y no entender que era lo que estaba pasando lo frustraba. No escuchaba gente gritando, ni el olor a la sangre, ni la desesperación, ni ningún signo de que estuvieran en plena guerra. Y eso no era bueno.

Trató de abrir los ojos pero la luz le molestaba y hacía que su dolor de cabeza se duplicara. Diciendo unas cuantas maldiciones por lo bajo se sentó en la cama y abrió los ojos para acostumbrarse de una vez a la luz.

¿Dónde diablos estaba? Se parecía demasiado a su antiguo departamento que debería de estar destruido después de lo de Pain.

¡No estaba entendiendo nada! ¿Qué estaba pasando? Tomó su pelo para tirárselo a ver si así entendía una pequeña parte de lo que veía… solo que al ver sus manos no eran sus manos o por lo menos no las que tenía hace unas horas atrás.

Estando a poco de entrar a gritar por no saber lo que estaba pasando cuando llegó a su cabeza la gran idea: ¡Kurama! Por supuesto, si alguien sabía que había pasado ese sería su compañero. Reprendiéndose por no haberlo pensado antes cerro lo ojos y apareció en esa alcantarilla que ya tan familiar era para él.

Se llevó una buena sorpresa al encontrar la jaula en su lugar siendo que él ya la había abierto. Eso solo hacía que sus dudas crecieran aun más.

¿Kurama? –se acercó a la jaula y pasó entre los barrotes hasta dirigirse al cuerpo que estaba tendido con los ojos cerrados. – ¿Kurama? ¿Me oyes?

Lo escuchó gemir y vio que empezó a abrir los ojos de a poco.

¡Maldito viejo! ¡No pienso volver a utilizar ese jutsu en mi vida! –fue lo primero que grito en cuanto termino de recuperar la conciencia. La cara de Naruto mostro aún más confusión de la que ya tenía. ¿De que jutsu estaba hablando? – ¡Maldición! Prácticamente tomó todo mi chacka hacerlo. Si no hubiese estado conectado con mi otra parte que estaba sellado en el cuarto Hokage, no habría podido hacerlo. –Se cayó un momento para volver a hablar– por lo menos ahora vuelvo a tener todo mi chacka… o por lo menos lo tendré cuando me recupere.

¿De qué estás hablando Kurama? –Al ver que no estaba solo dirigió su vista a quien le hablaba.

¡Vaya! –Exclamo sorprendido– Jajaja… es divertido verte niño… Jajaja… ¡Parece que funciono!

¡No soy un niño! ¿Y se puede saber porque te estás riendo?

Sí que eres idiota… ¿ni siquiera te has mirado en un espejo antes de venir aquí?

No.

Kurama definitivamente no podía entender como ese mocoso podía llegar a ser tan idiota.

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–Naruto-kun…

Despertó ruborizada como cada mañana en la que despertaba después de soñar con él. No importaba que sus sueños fueran inocentes, de todos modos terminaba sonrojada. Hasta el momento no había sido capaz de encontrar una forma en la que pudiera estar a su alrededor sin sufrir un desmayo. Si solo soñando con él terminaba de esa forma no tenía ni una posibilidad de que sus frecuentes desmayos terminaran cuando lo tenía presente.

Suspirando se levantó de su cama mientras culpaba a su timidez por no dejarla ser de otra forma alrededor de él.

¿Habría alguna forma de mejorar su timidez y tartamudeo para dejar de hacer el ridículo a su alrededor?

Esperaba que la hubiera y que ella la encontrara pronto.

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¿QUÉ HAS DICHO?

¿Puedes no gritar? No me encuentro en mi mejor forma ¿sabes?

Perdón.

Kurama tan solo movió la cabeza aceptando las disculpas. Después de todo podía entender que estuviera sorprendido, hasta él que fue el que realizó el jutsu se sorprendió de que funcionara.

Como conocía a Naruto sabía que la mejor forma de que enterara de las cosas era mostrándoselas y luego una breve explicación y en eso se encontraba; en el segundo paso. Eso era más importante por el momento, ya cuando estuviera solo disfrutaría de la cara de horror que puso cuando se vio.

Oh sí, eso fue divertido.

Sal y ve a mirarte a un espejo.

¿Por qué?

Para que entiendas lo que está pasando –trato de explicarle lo más calmado posible. Algo que no era mucho, él no era conocido por su paciencia, pero ahora tenía que hacer una excepción. Cualquiera en la posición de Naruto se podía volver loco. Entendía que lo más razonable sería decirle algo antes de mandarlo a que se mirara, pero la curiosidad por ver su reacción era más grande que preocuparse por el pequeño susto que se llevaría.

Ya voy…

Lo vio pararse e irse… para luego bajarse de su cama e ir al baño caminando a tropezones. De seguro que el niño ni entendía porque le costaba caminar. Tratando de dar pasos más largos de lo que sus piernas le permitían solo consiguió darse unos cuantos golpes antes de llegar al baño para al fin poderse mirar en el dichoso espejo.

Y la reacción que tuvo en ese momento fue lo mejor. Tendría años para disfrutar el momento y poder burlarse de Naruto.

Gritó.

Pero no cualquier tipo de grito: chilló como una niña.

Y él solo pudo reír.

Lo vio mirar su cara con horror. Abrió los ojos lo más grande que pudo.

¡QUE DIABLOS ME PASÓ!

Vuelve mocoso, tenemos que hablar.

Como ya se había visto ahora lo único que tuvo que hacer fue explicarle todo.

La forma en que veía que la guerra no la iban a poder ganar, su recuerdo de cuando su padre le enseño ese jutsu. La forma en que lo utilizo cuando le dijo que juntara las manos con su padre, porque para que resultara tenía que él estar completo.

En resumidas cuentas habían viajado al pasado.

¿QUÉ HAS DICHO?

Y aquí estaba tratando de hacer entender al cabeza hueca de Naruto.

Pero… pero, ¿Qué voy a hacer en el pasado?

¿No se te ocurre nada?

Pensando, era tan raro ver a Naruto pensando, o por lo menos ahora que está en el cuerpo de un niño de once años.

Podría, ¡podría salvar a Sasuke!

Kurama suspiro, de verdad a veces creía que ese mocoso salió gay, ¿en lo primero que pensaba era en salvar a ese emo?

No tan solo a Sasuke, podrías arreglar muchas cosas. Pero a la vez tienes que tener en cuenta que los cambios que hagas podrían desarrollar cosas que ni te imaginas; jugar con el tiempo no es algo que tienes que tomar a la ligera, ¿lo entiendes, cierto?

No te preocupes Kurama, ahora somos un equipo y me puedes ayudar.

Por lo menos ese niño tenía razón en eso.

¡Bien! ¡Ahora a sacarte de esta jaula!

Creo que eso no va a poder ser por el momento y es algo que me disgusta enormemente.

¿Por qué lo dices Kurama?

No tienes la llave, ¿se te olvido mocoso?

Oh, de veras.

Dejando eso de lado, ¿no tendrías que levantarte y ver qué día es hoy?

¡Cierto! ¡No vemos Kurama!

¿No importaba que se hubiese callado que su mente era la de un chico de dieciséis y no de once? ¡Se planeaba divertir bastante! Jajaja… todas las reacciones de un adolescente en un niño. Y al no saber que le estaba pasando, después de todo a tenido que pasar por tantas cosas que no había tenido tiempo de comportarse como alguien de su edad… las cosas solo podrían ponerse interesantes.

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Abrió los ojos de vuelta en el baño, no se había tomado la molestia de volver a su cuarto… quizás cuantos golpes más hubiese recibido por el camino. Mejor no arriesgarse.

Sabiendo que no le quedaba de otra con el mayor cuidado salió del baño y miró a su alrededor con añoranza, no se había dado cuenta cuanto había extrañado su apartamento y ahora que volvía a estar en el…

Se dirigió a su cuarto para vestirse y luego ver en qué fecha estaba.

Ahora que estaba en el pasado podría arreglar tantas cosas, lo único malo era que no se lo podía decir a nadie o si no lo creerían loco. ¿Un viajero del futuro? Solo les daría risa.

Lo otro malo que tenía era que iba a tener que volver a soportar las miradas de odio de los aldeanos, pero si en futuro había cambiado eso podía volver a cambiarlo.

Al ver su antigua ropa no pudo evitar que una sonrisa se pusiera en su rostro, a lo mejor que haya vuelto al pasado no iba a ser tan malo…

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Su ropa tenía que estar en el lugar perfecto, igual que su cabello, aunque reconocía para ella que no le gustaba llevarlo largo no podía cortárselo. Ella había oído a una compañera decir que a Sasuke-kun le gustaba el cabello largo y solo para poder consentirlo así lo mantendría.

Era tan guapo, ella solo lo quería para ella y no pensaba dejar que esa Ino-cerda le ganara… ¡como que se llamaba Haruno Sakura!

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Las pesadillas como cada noche no lo dejaban dormir. Tcks, tan molesto… por eso le gustaba agotarse entrenando, porque por lo menos así no tenia esas pesadillas. El cansancio ganaba.

Lo que él necesitaba era hacerse más fuerte algo que no estaba consiguiendo ¡Ni siquiera había podido despertar su Sharingan! ¿Por qué su hermano tuvo que matar a todo el clan? Por puro poder y ahora solo quedaba él para vengar a su clan, porque eso era en lo que lo convirtió Itachi: en un vengador.

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Ya se le había olvidado lo desordenado que era cuando tenía once años, lo único que tenía era ramen instantáneo. Eso no le molestaba, pero de todas maneras ya se había acostumbrado a comer más variedad de comidas aunque nunca dejaría de lado su ramen.

Por la fecha en que estaban sabía que ese era el primer día de la Academia, ahora estaría de compañero con los restantes de los "nueve novatos" algo que agradecía, no le hubiese hecho nada de gracia haber tenido que volver a suspender dos veces para quedar con sus amigos una vez más.

– ¡Maldición! –volvía a pegarse por no tener cuidado. Eso ya lo estaba molestando. Miró la hora. Solo había una manera en que se volviera a acostumbrar a su cuerpo de once años. Terminó de comer lo más rápido posible y salió de su departamento, aún tenía una hora antes de llegar a la academia.

Se dirigió lo más rápido posible, pero tratando de no golpearse al campo de entrenamiento número cuarenta y cuatro o más conocido como el bosque de la muerte… ¡nunca había tenido que poner tanto atención para ver por donde caminaba! Mirando a su alrededor para ver que no había nadie, se internó en el bosque.

No es que le trajera los mejores recuerdos, pero ya que no tenía ningún lugar al que ir sin que llamara la atención y no se preguntaran como es que sabía un jutsu nivel Jonin y más encima prohibido… aunque todavía no entendía porque estaba prohibido. ¿Acaso no iban a saber cuándo podían hacer el jutsu y cuando no?

¡Idiota! Solo porque tus reservas de chacka son mayores que puedes abusar del jutsu o si no tú también tendrías problemas como cualquier otro shinobi, solo podrías crear dos o tres como mucho.

¡Ah! Tienes razón.

Naruto ya estaba bien internado en el bosque y no lo iban a ver así que se preparó para realizar su jutsu favorito.

Tajū Kage Bunshin no Jutsu.

A su alrededor aparecieron alrededor de cien chicos rubios. Algo que al Naruto original no le gusto nada.

– ¿¡Solo cien!? ¿Tan pocos?

¿Se te olvida que no tienes tus mismas reservas de chacka que cuando tienes dieciséis?

Se me olvidaba –le respondió deprimido– bien… –volvió a hablar para dirigirse a sus clones– ¡escuchen todos! Tenemos una hora para caminar sin caernos, ni golpearnos, ni nada de eso. ¡Así que pónganse a trabajar! ¡Tenemos que acostumbrarnos a este cuerpo!

– ¡Bien!

Por esa hora lo único que se podía ver eran manchas naranjas corriendo por todos lados, algunos cayéndose, otros golpeándose con ramas, en otros lados apareciendo nuevos rubios hiperactivos, otros tratando de subir arboles (algo que le estaba costando bastante así que decidió dejarlo para después).

Cuando ya se estaba por acabar esa hora antes de que tenga que irse a la Academia, Naruto terminó el jutsu y todos los conocimientos de sus clones volvieron a él. Ahora solo tenía que ver si su cuerpo se había acostumbrado.

Viendo que lo había conseguido se dirigió rápidamente a su nuevo destino: la Academia. Volver a ver a todos cuando eran pequeños y no tenían ninguna preocupación, eso era un regalo… ahora solo le quedaba esforzarse porque no pensaba volver a pasar todo ese año sin amigos, además si quería salvar a Sasuke tendría que crear unos lazos aun más profundos que los que tenían en la otra línea de tiempo.

Lo único que no sabía era si permanecer como el idiota de la clase o no.

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Trataré de hacer más largos los próximos capítulos, nunca he sido muy buena en hacer capítulos extensos, pero este será mi propio desafío.

Aunque me gustaría que me dijeran si merece la pena continuar esta idea o no. ¡Lo dejo en sus manos!