Capitulo 1


Sherlock se hizo paso por la sala común de Hufflepuff, solo los más jóvenes le miraron con pánico al ver la temida corbata verde, los demás, ya acostumbrados a su invasión no le hicieron caso. A Sherlock le dio igual y se encamino hasta los dormitorios de los chicos.

Llego hasta la puerta con el letrero que indicaba séptimo curso y sin ningún pudor abrió la puerta de golpe. En la habitación solo estaba John, sentado en su cama leyendo una (aburrida) novela muggle.

―Merlín Sherlock ―mustio John cerrando el libro y colocándose una mano en el pecho ―, me has dado un susto de muerte.

Sherlock puso los ojos.

―Dudo que sea para tanto John ―dijo el joven Slytherin acercándose a la cama de John ― ¿De muerte, realmente John?

― ¿Qué quieres Sherlock? ―le pregunto John regresando a su libro ― Sabes que no puedes entrar aquí, es solo para Hufflepuff.

― ¿Y tú sabes que has estado repitiendo lo mismo desde hace cuatro años? ―le pregunto de vuelta ― No deberías molestarte en gastar saliva repitiéndote, ya sabes…

―Sí, si ―le interrumpió John dejando el libro en la mesilla ―, ya sé que odias repetirte.

Sherlock sonrió ligeramente, entonces recordó el porqué había ido a buscar a su amigo. La sonrisa desapareció y se recordó a si mismo que estaba molesto con John por haberle dejado plantado la anterior noche.

― ¿Y bien? ―le pregunto John cruzándose de brazos.

― ¿Se puede saber dónde estabas ayer por la tarde? ―ataco Sherlock con molestia cruzándose de brazos también, John frunció el ceño confundido ―Habíamos quedo ayer a las ocho frente al gran comedor. Te estuve esperando bastante rato John. ―Le acuso con enfado recordando los interminables minutos que estuvo esperando al rubio hasta que comprendió que John no aparecería.

―Sherlock, realmente deberías empezar a escucharme con más frecuencia ―le contesto John con molestia.

Sherlock abrió la boca sorprendido para volver a cerrarla en cuanto se dio cuenta, esperaba una disculpa, un lo siento Sherlock no volverá pasar, pero en cambio John se enfadaba, nunca dejara de sorprenderle.

―Te dije que en el desayuno que no podía ir ―continuo John al ver que Sherlock no le contestaría ―. Pero tú estabas demasiado liado con tus pensamientos y ese odioso libro de trigonometría.

Sherlock ofendido frunció los labios, John suspiro y se cruzo de piernas para hacerle sitio en su cama, y como de costumbre Sherlock se subió a ella sin decir una palabra. Se cruzo de piernas imitando a John.

―La trigonometría no es estúpida John, es increíble, las matemáticas lo son. ―repuso Sherlock con molestia, John no entendía, para él era algo común, un mago con descendencia muggle no podía entender lo fascinante que era.

―Esto no tiene nada que ver con eso Sherlock, se trata de que una vez más me hayas ignorado. ―le reprendió John.

Sherlock se negó a disculparse aun sabiendo que eso sería lo correcto, pero él había venido primero pidiendo disculpas y no iba acabar siendo al revés.

― ¿Y que era tan importante como para dejarme plantado? ―le pregunto Sherlock con indiferencia.

―Una vez más Sherlock, no te deje plantado. Te avise y encima te dije a donde iba y con quien.

Sherlock le miro cuando oyó el quién. Sus ojos registraron el aspecto de John en una mirada evaluadora, John sabiendo lo que hacia se resintió e incluso abrió los brazos y los extendió hacia los lados.

― ¿Una mujer? ―le pregunto Sherlock con fastidio ― ¿Me dejaste plantado por ir a una cita con una hembra? ¿De verdad, John?

John puso los ojos pero sonrió ligeramente. Recogió sus brazos y los dejo en su regazo.

―La primera cita de hecho ―comento John alegremente ―, el próximo fin de semana volvemos a quedar.

―Te necesito el fin de semana ―exclamo Sherlock horrorizado.

―No, no lo haces.

―Íbamos a ir a recoger unas cuantas belladonas en el bosque para una de las pociones que tengo en mente. ¿Sabes que estoy a un paso de crear una nueva poción, John? ―parloteo Sherlock con indignación, sin comprender porque John se perdería algo así ― Podrías acabar con este experimento.

―Dudo mucho que mi compañía ayude a sacar la poción adelante, Sherlock ―le contesto John con diversión―. Estoy seguro que la sacaras adelante tú solo.

― ¿De todas formas que es tan importante? ―le pregunto Sherlock sin comprender ― ¿Qué te puede dar ella que no te pueda dar yo?

John no respondió a su pregunta, sin embargo le sonrió tristemente sin dejar de mirar a Sherlock a los ojos. Sherlock aun comprendió menos.

―Lo siento Sherlock, pero voy a ir a la cita con Mary.


Bueno, esto es para Jawn, que lo pidió por su cumpleaños. Siento mucho haber tardado tanto, pero aquí esta, y lo bueno (o no) es que la historia tiene varios capítulos que iré subiendo en cuanto pueda. Espero que te vallan gustando :)