"LOS SUCESORES."

Por Crystal.

Proveniente de los personajes de "La Princesa del Cerezo y el Lobo Rebelde"

EPILOGO IV y ultimo.

Los personajes pertenecen a CLAMP: yo hago esto con fines de entretenimiento y por tanto, sin fines de Lucro.

Iniciado el 18 de mayo del 2004.

-¡no entiendo esto!- gritó exasperado en su escritorio Fujien mientras arrojaba otra bola de papel a su alrededor. Ya las patas de la silla donde se encontraba sentado, no se podían ver de los montones de papeles garabateados y tachados. Las velas del candil cerca de su escritorio estaban extinguiéndose. Suspiró nuevamente no evitando bostezar.

Su mirada decidida y confundida se mostró nuevamente mientras sus ojos verdes (iguales a los de su madre), volvían a dirigirse a las notas que tomaba como fuente de información.

-El profesor Seiyu exagera con las asignaciones.- murmuró a la vez que la pluma tocaba su rostro unos instantes. Escribiendo de nuevo sacó su lengua de un lado tratando de poner empeño en los trazos.- ¡Son demasiadas cosas!- habló.- creo que no se imaginaba esto... – mirando nuevamente el trabajo realizado y comparando con sus anotaciones. -¡que tuviera tantos conocidos!! Y estos ¡¡Familiares a su vez!!

Y era que la asignación puesta al joven era una comparación de las familias a su alrededor con la suya, de orden descendiente, iniciando por el padre y después, descendiendo a sus hijos, con una relación cruzada a su familia.

-Haber como quedó esto: tendré un hermano... soy hijo de Shaoran y Sakura...- sonrió sutilmente al pensar en sus padres.- después, tenemos al hermano de mi madre, quien tiene a Fujitaka y su esposa es Kari. La prima de mi mamá, Tomoyo casada con Eriol Hiraguizawa y sus hijos Loriel y Meriel; después del lado de mi papá está mi abuela...- surgiéndole una gota y rasgando la pluma contra el papel.- "demasiados tíos, tías y primos para detallar" – escribió sonriéndose.- no importa...-sacudió su cabeza.- Ahora... ugggghhhh Yamiko entra en esos ¿no?- pensando en su escandalosa prima que estaba de visita.- Bueno... amigos...- sonrió aún mas...- Bueno... tengo a los Tsukishiro...- contándolos en otro pedazo de papel.-Yukito y Naiko están casados y tienen a Mai y a los gemelos...- frunciendo su rostro.- No se sus nombres... – bajando a otro espacio.- Yue y Rei... tienen a Maroshi y a Yayoii ... y creo que Yamamoto no entra en los amigos... solo lo he visto un par de veces...- dejando esa parte ahí y dándose cuenta de algo.- no tengo mas amigos...- mirando el papel escuetamente.- Ellos están... en el Sur y Norte...- notando los nombres.- solo los veo en ocasiones especiales... – Kioshi Takashi, hijo del ex jefe de los ejércitos del Este, hasta que su padre lo trasladaron al noroeste siendo capitán, se marchó hace meses de aquí. Hasta aquí... ¡Que falta me hace!- exclamó.- Incluso, con sus inusuales inventos... y mentiras...- sonrió para luego darse cuenta de algo.- Se fue... ya, esos son. -entristeciéndose.- No tengo amigos aquí...

Con su inocencia, característica heredada de su madre declaró en un susurro.- No puedo hacer mas nada esta noche...- suspiró. Miró nuevamente el papel con el trabajo avanzado preguntándose si aquella declaración fue en relación a la asignación o al hecho que, no tenía amigos cerca de él. Simplemente se inclinó al candil soplando las velas y yéndose a dormir.

No estaba en su costumbre despertarse tarde, pero así había pasado. Sus ojos azules recorrieron los cuatro rincones de su alcoba antes de despertarse en su totalidad y encontrarse momentos antes sumida en un sueño no por ella, mas bien por el resfrío que había tomado en esos últimos días.

Su mirada infantil se posó en la de su hermano que en esos instantes entraba acompañado de Nakuru Akizuki, su eterna nana con un plato de consomé para que comiese algo.

-Hola hermana...- dijo el joven príncipe con los ojos como los de su madre.- ¿cómo estás?

La chica no tuvo oportunidad de responderle. Solo le salió un estornudo.

-¿Así de mal, eh?- se burló el chico no desaprovechando la oportunidad de hurgar en el escritorio de su hermana a pasos de su lecho.

-Se sentirá mejor después de probar este delicioso consomé que he preparado yo.... Sochi quería hacerlo él...- dijo Nakuru iniciando una de sus "Historias apocalípticas" con las cuales habían crecido los herederos al trono del Sur.- Pero le dije... ¡¡¡Ah no!!! Esos son mis niños; yo los atiendo...

ya en esos momentos, Eriol y Tomoyo, tenían dos hijos: Loriel era la mayor y cumpliría próximamente 13 años. Meriel por el otro lado, era impetuoso y el mas pequeño de los Hiraguizaguas y heredero al trono del Sur y acababa de cumplir doce años ya.

-No soy un niño- se quejó Meriel abochornado ante aquel adjetivo y sorprendiendo a su Nana.- Voy a entrar el año que sigue a entrenamientos de hombres...

Loriel le observó sonriéndole ante su idea. La verdad era que, había insistido desde pequeño a su padre, para que le permitiera estudiar en la academia que existía para soldados. Su estatus y mas que todo, su herencia como próximo rey era un impedimento para sus sueños. Pero aquellos sueños era algo que, no dejaba por nada del mundo.

-¿Y de que te ríes?.- dijo Meriel vistiendo un elegante traje (tipo oficial) con la insignia de la familia Hiraguizagua bordada en su lado izquierdo de la camisa. Viéndole como estornudaba una vez mas le miraba mal humorado.- yo por lo menos, rendiré mis servicios... tu por el otro lado, lo único que sabes es bordar, tejer y pintar como mi mamá...

-¡No es cierto Hermano!- gritó Loriel (estornudando dos veces mas), mientras su sonrisa se borraba de su rostro.- ¡¡Se hacer muchas cosas mas!!

Meriel hizo un gesto de desesperación y se puso de pie para marcharse diciendo.- Pues a diferencia tuya, voy a cabalgar por la campiña... a ti te toca quedarte aquí dentro... jajajajaa....– sacándole la lengua. Nakuru le observaba indignada de lo insensible que podía llegar a ser el joven príncipe con su hermana mayor, cuando se lo proponía; porque en otras ocasiones, podía ser hasta sobre protector. Cuando abrió la puerta se encontró cara a cara con el chico de ojos platinos quien iba a tocar.

Tenía su altura y sus miradas se encontraron para notarse conflictivas de parte de cada cual.

Yayoii, la hermana de Maroshi e hija de Yue Tukishiro y Rei, miraba a ambos jóvenes y no notando nada fuera de lo usual como era costumbre entre esos dos (siempre la causa de sus conflictos rodaba alrededor de la hermosa hija de Eriol y Tomoyo), miró al lecho y saludó de lejos a la princesa.

-¡Hola!!- dijo la joven de ojos platinos al entrar a la recamara.- ¿Cómo estás???.- mirando a su compañera de juegos con preocupación. – No me digas que aun no estás bien...- entristeciéndose. – mamá te ha enviado galletas de las cocinas y que te hagamos compañía... ¿no es así Maroshi?- este aun continuaba mirando a Meriel con indignación. - ¿aun no puedes salir a jugar?

-Así es – dijo Nakuru y sonriéndole a la princesa.- iré a prepararte un baño tibio ...- retirándose. Al mirar a ambos chicos (Quienes tenían una violenta mirada sobre el otro), declaró.- y ustedes dos...- dándole tocones a cada uno en la cabeza.- Com-por-ten-se...- marchándose al cuarto de baño de la princesa.

-¿Qué haces aquí?- preguntó Meriel indignado.

-Pues vinimos a visitar a tu hermana- respondió Yayoii ya que su hermano (cruzado de brazos) observaba aun al menor de los Hiraguizaguas.-¿Adivina que?- gritó la joven Yayoii sonriéndole a la princesa- ¡Mai viene de visita!- haciendo sonreír a la descendiente.- Mi mamá me dijo que es porque, tía Naiko está muy ocupada con los gemelos... además, su papá y su mamá están muy ocupados y casi no le prestan atención a ella... vendrá en unos cuantos días...- entusiasmada.- Esperemos que ya estés mejor cuando llegue... ¡Ah!- sacando algo del bolsillo de su vestido mostrándosela a la princesa.- Mi hermano consiguió esto para ti...

Los ojos azules de la jovencita observaron con maravilla como en la mano de Yayoii parecía haber un pequeño bulto de color amarillento. El Botón alargado descansaba placidamente en la mano de la joven quien lo colocó rápidamente en un macetero a pocos pies de ellas, cerca de la ventana.

-¿Qué es?- preguntó buscando no en Yayoii sino en su hermano, Maroshi.

-Un capullo de mariposa- respondió el aludido.- cuando empolle saldrá de ella una hermosa mariposa... es temporada de ellas...

-Muchas gracias- sonrió la joven. Él le sonrió por igual.

Gracias a los cielos que ambos chicos Tsukishiro sacaron el semblante de Rei, su madre.

Yue apenas reía.

O decía algo...

O respiraba...

En cierta forma, nadie le había visto hacer nada de eso; Aunque Rei siempre decía que su esposo, sonreía.

-¡Deja de sonreírle!- gritó Meriel muy alto.- ¿Acaso no sabes que hablas con una princesa comprometida?

-¿Comprometida???- se escuchó al unísono tres distintas voces de los allí presentes.

-Si, comprometida...- gritó el chico molesto.

-¿Comprometida en que o de que... ?

-¿qué cosa?- preguntó su hermano a la joven quien le miraba y esperaba respuesta.

-Si, porque no he escuchado a mamá decir que, Loriel estaba comprometida con nadie...- dijo Yayoii. - ¡Es muy joven!- dijo en burla pues no creía nada de lo que el joven príncipe decía.

-Pues...- dudando.- En realidad papá no se decide...- cruzándose de brazos.- la propuesta de matrimoniarse con Fujien Li...

-El es menor que tu hermana- discutió Maroshi de mal humor.

-¡Solo por meses!- rectificó el chico. – y también Ya... mamoto...

-¿Yamamoto? ¡Imposible!- gritó Yayoii indignada- Es muy viejo para ella... podría ser su tío...

-¡No el padre! ¡el sobrino de Kari Yamamoto, la reina del Norte!- exclamó desesperado el joven príncipe.

El mismo no se explicaba de donde sacaba aquellas falsedades. ¿por que decía esas mentiras? No lo entendía. Él no era así... siempre había sido algo pragmático y intrigante como su padre... ¿que rayos le pasaba?

-¡Hermano: Mientes!- gritaba la chica de 13 años indignada.- ¡Deja de decir mentiras! – estornudando.

-¡¡Claro que no miento!!- gritaba el perspicaz joven.- ¡Pregúntaselo a papá sino me crees! .-viendole molestarse ante sus comentarios y sus ojos con lagrimas.

En verdad ella estaba alterada.

Mientras Maroshi escuchaba sorprendido todo esto ¿En verdad la joven estaba comprometida? El chico de ojos platinos y cabellos amarrados en una colita miraba a uno y otro. ¿Sería acaso una mentira?

Ciertamente que en cuestión del tiempo, Maroshi si le había gustado Loriel. Incluso para hacer fastidiar a su hermano, había dicho que se casaría con ella con el propósito de hacerle la vida imposible al joven príncipe (Tanta la diferencia a su padre, quien rara vez, expresaba sentimientos palpables a los demás, fuera de su familia inmediata). Pero ahora ¿Su amiga en serio estaba comprometida con alguno de ellos?

-¡Hermano: ¿Cómo puedes mentir así?! – dijo la princesa preocupada por lo que le decía.

-¡No miento!- haciéndole llorar. Aunque no le gustaba verla llorar, comenzaba a sentir remordimientos. Pero Loriel tenía 13 años. La idea de alejarse de sus amorosos padres, le hacían un nudo en su estomago.

Ciertamente no le gustaba para nada, el irse de su reino; de todo aquello que conoció como su hogar; de Yayoii quien era su compañera de juegos y aventuras; de su hermano, aunque le molestara en grandes ocasiones, quería mucho. Miró a un lado a Maroshi quien parecía absorbido en sus pensamientos.

-Vamos Loriel: no llores- ahora decía su hermano arrepentido de haber ocasionado aquello.- Cálmate por favor...

-¡no. No quiero irme de aquí! Quiero quedarme con mamá y papá...- imploraba la chica llorando a borbotones. Aquellos gritos llamaron la atención de Nakuru quien desde el otro cuarto comenzó escuchando la discusión de ambos hermanos (Cosa no muy fuera de lo común en aquellos días).

-¡¡madre santa!- gritó frenética Nakuru observando a la princesa llorando con energía y su hermano con una gota y risa nerviosa haciendo ademanes para tranquilizarla. Maroshi se veía preocupado y Yayoii trataba de apaciguar el llanto de la chica enferma.-¿Qué le pasa?- viéndole esconder su rostro bañado por las lagrimas en los almohadones. Sus bucles negros, caían con gracia en su espalda y ambos lados de su rostro escondiéndole.- ¿qué le hicieron?

-nosotros, nada- dijo Yayoii defendiéndose a si misma y a su hermano.- Meriel le dijo algo y ella...

Nakuru ahora acurrucaba a su "eterna niña" mientras escuchaba al balbuceante príncipe tratar de explicarse.- es que... yo... Nakuru... es que... le dije... una cosa... y... bueno... ¡¡ya conoces a Loriel! – terminó diciendo.- ¡llorona por nada!

-ella no llora tan fácil. No será hija de mi señor Eriol por nada.- discutió la mujer.

- Si, pero por lo menos, hubieras respetado que está enferma.- salió a relucir la voz del hijo de Yue Tukishiro y sonó tal como su padre, lo que trajo la atención de la nana de los príncipes. – debiste de...

-¡Ah si! Y tu vienes a su defensa...- dijo iracundo.

-¡Ya basta ambos!- declaró la joven Nana a uno y otro.- ¡en serio ustedes dos!- sonando enojada.- ¡Será mejor que salgan de aquí! Y no esperen de mi parte que les esconda esto a sus padres- mirándoles reprochadoramente a cada uno.- Tanto su alteza como Tukishiro sabrán de esto...

-¡Pero si mi hermano no hizo nada!- dijo Yayoii indignada por encima de los lloros de la princesa.

-¡Pero si es una exagerada! – se defendió su hermano ante la criminación de la niñera. -¡¡acaso tengo yo la culpa de que sea tan llorona!

-¡nada de eso!- dijo Nakuru a la respuestas que comenzaban a surgir en el lugar. Empujándoles a cada uno a conciencia, los sacó a todos de la recamara. Quedándose a solas con la joven quien aun lloraba reclamó.- sea lo que sea que ese hermano suyo dijo, no es para tanto...

Acariciaba su cabeza pero solo escuchaba los sollozos por parte de ella. Diez minutos después dijo.- ¿Por qué mi papá me quiere lejos?- mirándole con esos ojos cristalinos como el mar mas intenso.

-¿Qué cosa?- preguntó Nakuru no muy segura de lo que decía la niña.- ¿Cómo dices eso? Si eres su tesoro mas grande...

-Loriel dijo algo....- comenzó a explicar.- y yo...

-Sea lo que sea que haya dicho, fue de seguro una broma.- sonrió la joven ante las lagrimas de la joven.- ya veras... fue que se inventó algo...

-No se lo ha inventado... me lo dijo que no es invento...- hipando.- dizque tengo que casarme con Fujien o con Yamamoto...

Nakuru parpadeó dos veces para tratar de comprender lo que la chica decía entre lagrimas. ¿Acaso dijo "Casarse"?

-¿Cómo que casarte? Eres mi niña...- sonrió la Nana.- apenas eres tan joven como yo...- haciéndole sonreír .- Estamos muy jóvenes para casarnos.... – limpiando sus lagrimas.

-No según mi padre- entristeciéndose.- O los Li; o los Yamamoto...

-Dudo mucho que con el gran amor que te tiene su alteza, no se ponga peor que Kinomoto cuando la reina Sakura iba a desposar al padre del príncipe Fujien... –recordando todo lo vivido casi 13 años atrás. sonrió añadiendo.- Olvídate de eso; levántese y tomará un baño para después comer y descansar... – tratándole como una niña pequeñita.- y verá que cuando se sienta mejor, su padre explicará esa tontería dicha por su hermano...

la chica asintió poniéndose de pie. La vio marcharse al cuarto de baño y escuchaba como la joven se introducía a las tibias aguas de su baño. Pero Nakuru palideció: Que la pequeña dijera aquello de irse lejos, ponía sus pelos de puntas. Pues los rumores que recorrían el castillo (cuyos rumores aun no habían alcanzado los aposentos de los jóvenes príncipes), eran de tomarse en serio.

Tomarse en serio y temer...

De todas maneras y por la razón mas particular de todas, el castillo había estado vigilado con mayor énfasis.

-"Es imposible..." – declaró para si la mujer, arreglando las cobijas del lecho de la joven.- "A mis niños no les pasará nunca nada"- pensaba.- "Nadie tocará a mis niños".

Y aquellos temores tenían una justificación. Justificación que, no era solo allí que imperaba.

Las otras tres casas restantes pasaban por lo mismo...

Reino del Este....

-¡Ay no Yamiko!- gritaba Fujien mientras corría por los pasillos tratando de esquivar los "abrazos magna micos" de los cuales era victima por parte de su prima.

-¡Espérame Fujien!- gritaba la eufórica chica mientras el joven de 12 años, trataba por todos los medios de perderla de vista.

-Señor Príncipe.- escuchó provenir de una de las ventanas localizadas dos pisos mas arriba.- ¡¡Mi señor!!- notándole el rostro de un adulto tanto como su padre; ojos cafés y pelo negro intenso le hacía señas desde arriba.- ¡Es hora de su lección!

-Ahora no puedo profesor Seiyu...- decía Fujien mirando para atrás porque le llevaba ventaja a su prima.- ¡¡Estoy ocupado!!

-FUJIEN: ESPERAAAAAAAAAAA!!- se escuchaba provenir de la chica.

Su madre observó todo desde la ventana del cuarto piso y sonrió mientras volvía a sentarse en una mecedora y volvía a sus costuras para la llegada del nuevo bebé.

-¿Fujien de nuevo?- dijo Ieran Li sonriéndole a la futura mamá mientras conseguía unos listones de un baúl.- a que la hija de Meiling le persigue...- viendo al interior del mueble.- la verdad es que esa niña sacó los bríos de su madre. Cosa que esperábamos que fuera lo primero que no heredara...

-Así es- dijo Sakura llevándose un instante la mano a su ancho estomago. Ieran le miró fijamente y ella dijo.- ¡Vaya que este será una escaladora de primera!- a modo de explicación por sus dolencias en ese momento.

-Aun faltan dos meses...- dijo Ieran tocándole un momento su estomago para apaciguarlo. – debes de tomar las cosas con calma...

-pero me cansa... mas que Fujien...-sonrió nerviosa.- y eso que Fujien es tranquilo cuando no se encuentra Yamiko cerca...

-Lo que necesitas es dejar de preocuparte por las ayudas que prestas- dijo Ieran perturbada.- Esta es mas pesada que con Fujien, Sakura...- notándose preocupada por su nuera- deja de ir al orfanato y al refugio de indigentes... – viéndole la negativa ante dar su puesto como ayudante.- Admitámoslo: Estás llegando a termino y no quisiera que algo te pasara a ti , o a mi nieto...

-Estoy bien Lady Ieran- dijo Sakura. Sus ojos verdes esmeralda miraban decidida a los de su suegra.

-Si al menos Shaoran se impusiera...- dijo Ieran molesta ante la testarudez de Sakura.

-Shaoran tiene suficiente con llevar la carga del reino... no necesita mi condición para ser buen padre.- defendiéndole.- Shaoran es buen padre; buen rey...

-Bien. Lamento haber dicho eso que te molestara... la verdad es que, me recordé a mi misma con mi suegra... cuando Fujien vivía...- sonrió. Miró atrás a dos sirvientes y llamándoles agregó.- llévenla a descansar a su recamara.- Ayudando a ponerse de pie a la soberana del Este.

-mas bien, tengo hambre...- dijo Sakura algo sonrojada.

-¡Pero si te comiste media tarta de fresas!- se sorprendió Ieran.- Está bien...- dijo mirando a otro de ellos. llévenle té y algunos emparedados pequeños...

-Tía Ieran- dijo Yamiko indignada momentos después que Sakura se marchó.- Fujien se me ha escondido de nuevo...

-La verdad es que, deberías dejar a tu primo descansar querida. A los chicos les gusta estar con chicos de su edad; no con chicas; por otro lado...- mirándole un momento.- Deberías reunirte con chicas de tu edad... comportarte como una dama

-¡si me comporto como una dama!- reclamó ella.- Siempre lo hago...- susurró mirando a otro lado y cruzándose de brazos.- pero que Fujien me huya es otra cosa...

Ieran no pudo hacer otra cosa que mirarle y sonreír.

Pero la verdad era que, estaba allí por otras causas; Causas de fuerza mayor.

Causas que involucraban al heredero de la corona del Este. Al futuro rey... y ciertas amenazas que llegaban cada cierto tiempo.

Miró por la ventana, notando (al igual que Nakuru en el Sur), el despegamiento de soldados en toda la explanada y las inmediaciones del castillo.

Fujien cabalgaba por los anchos terrenos del palacio. La verdad es que, durante el tiempo que pasó en el Sur, siempre que podía salía a cabalgar como lo había hecho con los Hiraguizaguas y los demás en sus momentos libres. Ahora con la presencia de Yamiko por dos semanas en el palacio, sus momentos a solas, se habían reducido a ninguno.

sus ojos verdes, recorrían las praderas con devoción mientras por fin, respiraba un aire de tranquilidad.

Se desmontó del corcel y bajo un enorme árbol, se acostó boca arriba llevándose una pajilla del suelo a su boca y mirando las nubes de la tarde desde allí.

Miraba las nubes formar cientos de formas y deshacerse de nuevo. No sabía cuanto había pasado allí. Incluso se durmió notando las formas de aquellas nubes.

Despertó no por gusto sino por una risa que escuchaba cerca de él. Abrió sus ojos verdes y notó que el cielo cambió de color a un anaranjado sutil. Miró detrás, notando alguien que de espaldas parecía ¿Hablar con su caballo?

Notó el faldón de color café y un sombrerito blanco que llevaba en su cabeza. También los susurros y sus manos delicadas pasadas al cuello y cabeza del animal.

-¡Oye! ¿quién eres?- preguntó sobresaltando al desconocido. Cuando se volteó notó que alimentaba al caballo de bayas silvestres. –Disculpa; no quería asustarte...

La chica de ojos negros le miró un instante algo perturbada.- No hay problema...- dijo temblándole la voz. Volteándose de nuevo al caballo agregó.- Es un hermoso animal...- sonrió - ¿Es tuyo?

-De mi padre.- declaró el chico aun mirándole desde el suelo.- No sabía que habían chicas tan cerca del palacio..- señalando detrás.

-No las hay.- dijo ella aun concentrada en el jamelgo.- vivo en una casa, allá adelante...- señalando por una inmensa sabana. Al fondo se notaban unas tejas de color rojo intenso.

-Ahhhh...- dijo el chico mirándole con intensidad. - ¿Vives ahí con tus papás?

-Con mi tío...- declaró ella sonriéndole. finalmente dejó de alimentar el animal y dijo.- ¿Vives por aquí?

-Ehhhh, si...- dijo Fujien retirando la mirada y solo observándose sus pies.

-¿En donde?

-Allá...- declaró señalando detrás de él. Ella pudo observar fue el castillo.

-¿Vives en el castillo? ¿en serio?- exclamaba ella emocionada.- ah pues de seguro conocerás al famoso príncipe Li...

-¿Famoso?- preguntó el hijo de Shaoran Li azorado ante el adjetivo.

-Así es...- declaró la joven sonriéndole.- Rara vez sale del palacio... o eso me dicen. Debe de tener mas o menos mi edad... vi a su mamá una vez en la beneficencia...

-bueno, la señora Li es muy culta y además le encanta ayudar a los necesitados...

-¿entonces por qué estás aquí? –preguntó la chica.

-Me escondo de mi prima...- dijo el chico mirándole con intensidad. Tomando una decisión preguntó.- ¿Sabes como se llama el príncipe?

-Ehhh creo...- dijo la chica.- Fujien... si, eso ¡Fujien Li!- ¿Lo conoces? – viéndole asentir.- ¡claro que tienes que conocerlo! ¿Es tu amigo? ¿acaso es cierto que, es muy inteligente y todo lo demás?

-¡Oye! ¿qué cosas dicen de m... del príncipe?- rectificó.

-solo lo que me dice mi tío...

-¿qué hace tu tío?- preguntó Fujien.

-Es viajante... eso creo...- sonrió ella poniéndose de pie y alisando su falda.- viaja hasta dos semanas consecutivas... – mirándole intensamente.- ¿Qué hace tu padre?

Ella no reconoció la cadena que colgaba en el cuello del joven de ojos verdes. De todas formas, no era visto en público la presencia de Fujien.

-Ehhhh...- dudó un instante. – Es soldado dentro del palacio... me dejan vivir ahí porque... mi madre murió mucho tiempo atrás...

-Ya veo... –mirando el cielo.- ¡Ah, se me hace tarde!- exclamó.

-¡Espera! ¿te llevo a tu casa? – preguntó señalando la cabaña.- llegaremos mas pronto en el caballo...

-De acuerdo – sonrió ella alzando la mano para tomar las riendas del corcel, subiéndose inmediatamente Fujien detrás de ella.

-Sujétate bien- dijo el chico.

Ante la orden de avance, el caballo se movió estrepitosamente, ocasionando un chillido de la joven.

-Yamiko...- dijo Shaoran mirándole caminar por el pasillo con una cara de pocos amigos.- ¿Has visto a Sakura?

-Se retiró a sus aposentos...- dijo respetando a Shaoran. -¿usted ha visto a Fujien?

-No.—dijo Shaoran Li mirándole seriamente.- Estará con el tutor...

-Bueno, iré a buscarlo- haciendo una reverencia y retirándose estrepitosamente.

Shaoran miró una vez mas las notas en sus manos. Eran varias procedentes de la casa Hiraguizawa y la Kinomoto y además una aparte. La verdad era que, no pensaba que después de casi 14 años, todavía habrían personas no de acuerdo de la restauración de los cuatro reinos.

Por supuesto personas que, consideraba la rebelión una aberración a sus creencias, fortunas, intereses y que decir de la muerte de Xiao, lo consideraron una traición del antiguo líder de guardia o del Lord Hiraguizawa. Habían disputas e incluso discrepancias entre los reyes y aquellos señores que perdieron gran parte de sus posesiones y fortunas que habían ganado con el robo y saqueo además de los impuestos de Xiao en aquel entonces. Los pobres habían recuperado lo que les fue tomado.

Pero las cuatro casas, habían recibido amenazas en ocasiones de que, la hora de vengarse vendría, nunca con firma, nadie se hacía responsables de esas amenazas.

Nunca habían informado de nada a Sakura, Tomoyo o Kari; que decir de los jefes de guardia: Ellos habían hasta este entonces, guardado el secreto por el bien de las reinas y los herederos. Pero ahora, Shaoran al igual que Eriol se hacían la pregunta ¿Sería necesario informarles a sus esposas?

Tanto él como Eriol, habían recibido la misma carta de dos meses atrás hasta esa mañana: "los suyos no estarán a salvo: lo que hicieron lo pagarán porque lo que mas aman, lo perderán". Aquello no era para tomarlo a broma.

Shaoran había pasado las noches de los dos últimos meses, en vilo. Sakura no se percataba dado a que, con su embarazo, estaba mas cansada de lo que habitualmente estaba la joven reina.

Ingresó a su aposento encontrando inmediatamente con su mirada a la joven dormida. Sonrió y no pudo evitar sentarse y admirarla. Era hermosa. Siempre lo había sido y siempre lo sería. Y ahora, en aquellas condiciones, su belleza era impresionante. Tocó su vientre y Sakura apenas se movió, pero no así su futuro hijo o hija. A su toque, sintió aquel movimiento que le decía que, ya pronto tendrían al nuevo bebé en sus brazos. Con simplicidad, besó su vientre.

-"no puedo decirle... esto. Es arriesgado para ella y el bebé. Esperaré a que nazca... mientras, incrementaré mas la guardia. Aunque, la he incrementado dos veces y hasta mi madre se ha dado cuenta".- declaró el rey. –" Y Meiling se enteró por el boca floja de su esposo... suerte para mi que, los mandé a ambos lejos de aquí... hay menos posibilidades que Sakura se entere...- mirando una vez mas a su esposa descansar- mi dulce Sakura.. descansa.. yo protegeré a nuestra familia... lo prometo..."

-¿Shaoran?- preguntó Sakura al notarle cuando abrió los ojos.- ¿Qué haces aquí?- mirándole confundida.- pensé que tendrías la tarde de reuniones y demás cosas...

-Así es...- dijo él suavemente y escondiendo las cartas en el interior de su traje.- Pero vine a ver como está la mujer mas preciosa del mundo...- besándole cerca de sus labios.

-con mucho sueño- dijo ella no exagerando. – Y este monstruo...- como Touya decía de Sakura pero hablando de su bebé.- Se mueve demasiado... ya quiere salir a saludarte- entrelazando su mano con la de él y dirigiéndole a su vientre. -¿lo ves papá? – dijo ella sonriéndole. Shaoran sonrió por igual. Sus ojos ambos soñadores se encontraron y Shaoran se inclinó besando amorosamente a Sakura.

Cuando se separaron a insistencia del aire que les comenzaba a faltar ella dijo con ternura.- ¿Por qué no te quedas conmigo aquí? – sonrojada.

-No hay nada mas que quisiera en este momento, créeme... pero

-Si, lo se—dijo ella entristecida. Después sonrió – Pensé que podía convencerte...- acomodando el cuello de su traje.

-Lo conseguiste créeme.- acariciando con afecto su rostro.- Pero si no voy mandarán a buscar por mi... y no me gusta que me busquen. pero te prometo que esta noche, tendrás toda mi atención...- sonrojándose él mismo.- lo prometo...

Ella asintió en silencio.

-¿Dónde está ese alborotador de nuestro hijo?

Ella sonrió.- Pero si nuestro pequeño es un angelito...- declaró defendiéndole.- no se... Yamiko estaba molesta porque tu hijo le huye... pero estará en alguna parte... ya sabes escondiéndose...- dejando de sonreír ante la mirada preocupada de su esposo.- ¿Estás bien?- atrayendo su mirada.

En verdad la respuesta de "estará en alguna parte" hizo que Shaoran frunciera su rostro. Verdaderamente no le gustó aquello.

-Si... solo algo cansado. Es todo.

Sakura no tenía porque desconfiar de la respuesta proporcionada por él. Pero aun se notaba preocupado.

-llegamos- dijo Fujien Li mirando la fachada de la humilde casa. En sus once años (Casi doce), no había salido nunca de palacio y menos a la aldea. Dio su mano para que la chica descendiera si problemas.

-¡Liho!- escucharon una voz llamar detrás de ella.- Muchacha... ¿dónde...- deteniéndose al notar al joven montando el corcel.- ¿amigo tuyo?- preguntó el señor de mirada amable.

-Si. Lo conocí en las colinas...- declaró la chica mirándole.- Tío... él es...- mirando y recordando.- ah, no se tu nombre...

-¿mi nombre?- preguntó Fujien inmediatamente.- Este... – pensando en el primer nombre que le viniera a la mente.- mi nombre...- atrayendo interrogantes en ellos.- Maroshi...- pensando en el hijo de Yue.

-Oh.- dijo el hombre.- Pues mi nombre es Musei Hatako y esta es mi sobrina, Liho...- sonrió con afabilidad.- ¿Quiere quedarse a cenar? Para agradecerle por haberle traído a casa...

En ese momento los ojos de Hatako se posaron en la medalla que Fujien llevaba. Sus ojos se dilataron ante la joya pero él desde el corcel, era difícil de distinguir.

Fujien se percató de ello y escondió la medalla sutilmente dentro de sus ropas.- no gracias... tengo que volver antes de que se preocupen por mi...

-¡Oye!- dijo Liho sonriéndole.- ¿Estarás mañana en la sabana nuevamente?

-No se...- dijo el sujeto girando su corcel para regresar.

-¡Gusto en conocerle Maroshi!- dijo Hatako cortésmente.

-Igualmente señor- respondió.

-¡Adiós Maroshi!- se despidió la chica viéndole marcharse. – Es muy simpático ¿no tío?

-¿De donde lo conoces?- preguntó su tío llevándole al interior de la casa.

-Pues estaba dormido en la sabana cuando recogía bayas. ¿por qué?

-Por nada.- dijo el hombre distraídamente y recibiendo las frutillas del bolso de la chica.- ¿Qué le contaste de nosotros?

-nada tío.- declaró la chica—Siempre me has dicho que, nunca le diga a nadie de donde somos o que hacemos... solo le dije que eras comerciante... y que viajabas mucho...

-Buena niña- dijo Hatako – ahora cenaremos...

-Estoy en problemas, estoy en problemas, estoy en problemas- rezaba una y otra vez Fujien Li caminando por los oscuros pasillos del palacio. Los soldados que estaban buscándole por la sabana, se encontraron con el chico al regresar de la casa de Liho. Aunque no le preguntaron donde estaba, sabía que lo peor no había pasado.

-Su alteza- se presentó un soldado en la puerta del estudio de su padre- El joven príncipe ya está aquí...- dándole paso al heredero Li al trono.

Pero no se esperaba aquello.

Lo que esperaba era que, su padre estuviera allí solo y escuchar la reprimenda de "no salir sin decirle a nadie o sin escolta". Pero al notar las otras caras ahí, mayormente conocidas, supo que, estaría en problemas.

Ieran Li tenía una cara llena de consternación mientras Shaoran le miraba con su entrecejo fruncido dándole mas rigidez a su apuesto rostro. Pero Sakura fue la que mas le sorprendió: su madre se lanzó a él abrazándole efusivamente.

-¡Ay Fujien! Que preocupada me tenías.- dijo siendo abrazado por su madre a pesar de su estado.

-Calma mamá estoy bien.- declaraba el joven.

-Jovencito. ¿Sabes lo preocupado que tenías a tus padres?- dijo Ieran con serio tono de voz.- ¿Dónde estabas metido?

-Lo siento abuela...-se disculpó y sonriendo sutilmente llevándose una mano en la cabeza.- Creo que, se me hizo tarde...

-¿Sabes acaso en el estado que nos colocaste a todos?- escuchando la voz seria y entonada de su padre. Ahí notó su mirada molesta.

Muy molesta.

-Shaoran...- dijo Sakura dulcemente.- ya está en casa; a salvo. No es necesario que...

-¡es necesario!- dijo Shaoran llevándole la contraria a Sakura. Su tono de voz era muy diferente y Sakura jamás lo había escuchado siendo utilizado con ella.

Ni siquiera cuando eran Cerezo y Lobo Rebelde...

-Las responsabilidades de Fujien son infinitas- dijo Shaoran- sobre todo, es el heredero... y mas que todo tu hijo...- entristeciendo a su vástago con aquella frase. –Debería respetar tu condición y no preocuparte tanto...

-Shaoran- dijo Ieran seriamente. Sabía porque Shaoran realmente estaba tan molesto. Le daba la razón pero si continuaba tendría que revelarle a Sakura y su hijo la verdad.- Tomemos las cosas con calma- dirigiéndoles las miradas a todos fuera de la familia que se marcharan.

Así lo hacían, aun observando al joven heredero de reojo.

Él sentía que su rostro ardía.

¿estaría preparado para darle tales noticias a las personas mas importantes en su vida?

-Ya todo está bien- dijo Sakura sonriéndole a su esposo. Pero él no parecía ceder tan fácil.- Nuestro hijo ya está en casa...

-lamento haberlos preocupado—declaró Fujien azorado.- No quise hacerlo a propósito, pero yo...

-¿Pero que?- preguntó Shaoran cruzado de brazos.

-Bueno.... ¡No puedo estar encerrado todo el día!- gritó y suavizando su voz (mas aun con la mirada de su padre)- señor... necesitaba salir y alejarme de Yamiko y cuando vine a ver... se había hecho tarde...

-Esa no es excusa, y comprendo tu enojo Shaoran- dijo Ieran en un susurro.- tienes que comprenderlo por un segundo.- haciendo una pausa.- Pero tienes que entender a tu hijo...- guiñándole un ojo (sin que su nieto se percatara).- después de todo... no es el primero que decide, dejar todo atrás por un día y ser libre... ¿o me equivoco?

-Si promete que no lo hará de nuevo...-dijo Sakura sutilmente sonriéndole a su hijo.- ¿Permitirás que vaya a dormir? Es tarde... – ahora dirigiéndose a su esposo. La verdad era que, Sakura estaba un poco dolida por la forma en que su esposo le habló. Pero no iba a tocar ese punto.

No en ese instante.

Shaoran miró a ambas mujeres. Si era verdad que Ieran era una consentidora con sus nietos, con Fujien era el doble de consentidora que con los otros niños de la familia. Miró a Sakura encontrándose con su mirada llena de amor y confianza. Nunca le había podido decir que no a ella.

Suspiró largamente.- continuaremos nuestra charla mañana...- dijo secamente.- Estoy contento que estés en casa a salvo. Pero tendremos que hablar mas en la mañana... ¿Está claro?

-Si padre- dijo Fujien para alivio de ambas mujeres.

-Ve a dormir...- dijo Sakura.- iré en un segundo...- viendo a su hijo asentir.

Fujien se marchó de la habitación después de disculparse.

-Se lo que irás a decirme- dijo Shaoran Li buscando la mirada de su esposa. Ieran continuaba allí- Que exageré ¿no?

-tienes todo el derecho de preocuparte por tu hijo Shaoran- declaró Sakura.- En verdad, cometió un error en tardar tanto; pero debemos sentirnos tranquilos de que, volvió a casa...

-Te preocupó- dijo Shaoran molesto- No debió de hacerlo...

-Se siente solo-declaró Sakura.- En un niño de su edad, es normal...

-Pero no para ausentarse por tanto tiempo... ninguno de los guardias sabían donde estaba... ¿sabes la mortificación que me provocó?- suavizando su mirada.

Sakura sonrió asintiendo.- Parecería mas bien, que esperabas que, no volviera, Shaoran. – Ieran miró a su nuera y sonrió a su comentario. Pero miró una vez mas a su hijo.

En lo profundo de su corazón, Shaoran en efecto no quería pero esperaba aquello.

Porque los temores que los rodeaban no eran mal infundados.

-Bueno, será mejor que vayas y le des las buenas noches- dijo Shaoran besando a su esposa.- hablaré con él mañana...

-si. Buenas noches Lady Ieran.

-Buenas noches Sakura- cuando la joven se marchó Ieran dijo - ¿Cuándo planeas decírselo?

-Una vez el bebé nazca. No puedo preocuparla ahora...

-¿y a Fujien ? Porque si mal no recuerdo, tu escapabas constantemente de la casa... muy tarde vine a saber yo que, te reunías con los rebeldes... y mas aun con Yamasaki. Ya sabía yo que esa amistad de ustedes traería dolores de cabeza... – declaró con acento serio.

-En ese entonces, mi vida no estaba en peligro...

-Siempre ha estado en peligro, hijo mío.- dijo Ieran.- admitámoslo: tu hijo... tu primer hijo y tu orgullo, es igual de inquieto e impetuoso además de testarudo como tu...

-Madre...- dijo Shaoran.

-No me vengas con eso de madre. Shaoran: quieras o no, algunas veces piensas en escaparte del palacio y cabalgar solo. Tal como hacías en tu juventud... te gustaría ocasionar problemas como cuando eras Lobo.- Shaoran ante los recuerdos, no pudo evitar el sonreír.- ¿Ya ves? Tu mismo te delatas. Tu hijo, tiene tu misma sangre... y tu misma pasión e ímpetu. Yo pienso que, si no quieres que lo de hoy se vuelva a repetir y quizá con las amenazas recibidas no se vuelva una verdadera desgracia, hables con él...

-¡es un niño! Podría asustarse...

-Según recuerdo, tu con once años, actuabas como un adulto. Y eso ha hecho mi nieto esta noche...- haciendo una pausa.-... es tal cual actuabas en ese entonces. Aceptó tus criticas y las miradas reprochadoras de todos y no negó que estaba equivocado. Incluso, ha sido hombre suficiente para admitir su error y aceptar tu queja...- cruzándose de brazos.- yo que tu, le explicara lo que ocurre. Así evitaremos situaciones como esta en el futuro...

Fujien explicaba a su madre calmadamente que no quería preocuparlos ni molestarlos con su ausencia.- es que, solo se me hizo tarde...- no revelando la amistad que hizo con los habitantes en la pequeña cabaña cerca de la sabana.

-Eso lo comprendo perfectamente hijo- dijo Sakura sentada en el lecho de su hijo mayor mientras este le miraba desde sus almohadas.- Pero tienes que comprender que no eres un niño normal para ir vagando por los alrededores... y sin nadie a tu lado. No nos informaste que saldrías...

-Quería estar solo... y pensar...- mintió el chico en parte.

Sakura sonrió.

-Eres un jovencito Fujien... creo que es correcto que tengas otras compañías mas allá de tu prima Yamiko...- sonrió Sakura al recordar la queja de la joven hija de Meiling sobre que, su hijo no apreciaba su compañía.- hablaré al Sur haber si podrían venir los Hiraguizawas y los Tsukishiros a pasarse una temporada aquí...

-No mamá- dijo Fujien suspirando.- Está bien...-sorprendiendo a su mamá.- Es decir... ellos necesitan estar con sus papás y además, tienen sus tutores y todas aquellas responsabilidades... – y azorándose un instante declaró evadiendo la mirada de su madre.- ¿Podría tal vez en lo posible, tener amigos... que no sean mis primos?- ahí observándole con interés.

-Hablaré con tu padre- respondió después de un momento en silencio.

-Gracias mamá- bostezó el chico- no te preocupes... encontraré amigos además de mis primos y demás... saliendo un poco... tal vez acompañándote a tus labores de caridad... no se...algo se nos ocurrirá.

-¿Estás seguro?

-si.- declaró el chico sonriéndole.- Además... no se cual es el gran problema... nadie sabe como soy... si el asunto es que, siendo príncipe mi papá teme por mi...- sonrió con inocencia.- fuera de palacio nadie sabe como soy o quien soy... ¡puedo ser quien sea!- Sakura alzó una ceja y él aclaró.- bueno, eso creo yo...- bajando la cabeza.

-lo que necesitas hijo mío es hacer mas cosas en tu tiempo libre.- se despidió su madre mientras él tenía un rostro de interrogante – Buenas noches...-saliendo finalmente de la habitación.

Cuando Shaoran ingresó a su recamara la encontró a oscuras y podía percibir la silueta de su esposa que descansaba en el lecho. Suavemente se acomodó a su lado y dijo.- Discúlpame... – imaginándose que aun no se había dormido.

Estaba en lo cierto.

-se que te inquieta que tu hijo no aparezca. Se que te perturba que algo pueda ocurrirle, pero tienes que tener confianza en su fe y en su juicio.- girándose para darle la cara a su esposo.- Tiene once años... es inquieto y es un niño. Se que tiene grandes responsabilidades futuras pero no quiero que por esas responsabilidades se le eche a perder su niñez o que esta pase, dejándole atrás lleno de pesar y arrepentimientos.

-lo comprendo.- dijo Shaoran en un susurro.- Créeme que lo se: yo fui como él. Era algo inquieto y siempre vivía escapándome... –haciendo reír a su esposa.- lamento haberte gritado... ¡nunca creí que lo haría!

-estabas preocupado por tu hijo.- dijo con aquella voz serena y tranquilizadora y abrazándole (aunque apenas podía llegar a él dado su estado de gestación. ) incluso ocasionó la risa de su esposo. Ella intuyó lo que era diciendo.- Lo se...- saliéndole una gota en su cuello-. Estoy enorme...- retirando sus brazos. Pero su esposo no se lo permitió.

-No te vayas...- abrazándole ahora él.- porque tienes ahí a mi hijo o hija y podemos decir que luces mas hermosa que nunca... que esto nunca se te olvide.- Buscando sus labios dulce, pausada y suavemente.

Tomoyo estaba despierta a pesar que se fue a acostar bastante tarde y aun no podía conciliar el sueño. La verdad era que, estaba preocupada. Pero su esposo se lo declaró mas temprano aquel día.

-¿Sakura acaso lo sabe?- preguntó con temor al enterarse de las noticias.

Eriol negó con su rostro.- ya conoces a Li: No dirá nada que pueda preocupar a su esposa. Te lo digo a ti, porque se que, no podré ocultártelo mas... pero no se lo reveles a Sakura. Es deber de Shaoran.

-Pues aunque lo sabes de mucho tiempo atrás, no soy tonta Eriol; sabía que algo pasaba... algo serio y muy difícil para ti. Además nuestra querida Nakuru creo que lo sabía dada su tristeza y su distracción. Anda en las nubes y me percaté desde hace tiempo atrás aunque no comprendía el porque. —discutió Tomoyo a su esposo ante su insistencia todo aquel tiempo de esconderle los hechos.- soy tu esposa y espero total honestidad de tu parte y mas aun si se trata de nuestros hijos...

estaban solos a puertas cerradas en uno de los innumerables salones del castillo del Sur. Tomoyo le observaba no exenta de preocupación ante los eventos revelados por su esposo y además, por la montada de soldados extras en las puertas.

-Al menos, se lo contarás a los niños ¿no?- preguntó y notó el rostro de su esposo.- ¡Eriol! Tenemos que decirles...

-se asustarán...

-Pero... – llevándose una mano a su pecho.

Eriol notó su compungimiento y se acercó abrazándole.- siempre te dije que te protegería a ti y a nuestros hijos...- ella apoyó su cabeza en su hombro.- Y es una promesa que pienso cumplir...

-Pero...

-Yue conducirá una investigación fuera de palacio... tenemos y averiguaremos de donde proceden las amenazas... mientras, quisiera que nuestros hijos no salieran de palacio...

-¿Qué pasó con nuestros días de paz y felicidad? –preguntó.- ¿Acaso no viviremos felices? ¿qué le digo a los niños? al no obtener respuesta por parte de su esposo de sus preguntas.

-nada- dijo Eriol- por suerte, con nuestra pequeña enferma... podemos decirle al tutor que coloque asignaciones para nuestro rebelde hijo y que lo mantenga ocupado dentro de palacio...

-¡Eriol!

-tranquila.- dijo el hombre ante la mirada triste de Tomoyo.- No quiero verte sufrir... nada les pasará a nuestros pequeños... lo prometo.

Pero aun así, no se encontraba tranquila. La verdad se sentía que no podía hacer nada. Y ningún lugar era seguro.. ¿ o si? Cuando de repente... se le ocurrió algo... era simple, pero al mismo tiempo... ¿Cómo no se le ocurrió?

-hablaré con él mañana—susurró Tomoyo para si misma.

-¿con quien?- escuchó una voz cerca de ella que le hizo sobresaltarse. Unos ojos como gemas brillaban con su mirada en ella.- ¿Creías que podría yo dormir cuando siento tu inquietud tan cerca de mi?-acercándose al cuerpo de su esposa y abrazándole. Podía sentir su nerviosidad y conmoción que fue aplacándose al sentirse en los brazos de su cónyuge.

Eriol no necesitaba luz para notar que ella sonreía sutilmente a su contacto.

-pensaba que tal vez, tengo una solución...- exponía con calma ella- La casa de mi madre en el Norte... -sonrió mas- sabes que mamá después de que nacieron los niños, pensó que era hora de volver a casa dado a que no le gustaba mucho las cosas de la corte... podríamos enviar a los niños allá. Estarían cerca de Yukito y Touya y le harían sus hijos, compañía los niños... ¿Qué tal?

-pero... según creo... ¿Mai Tsukishiro no viene?

-Así es. Después de que llegue, podrían partir todos allá. Además, jamás nadie se imaginaría que los niños están allá... hasta que por lo menos, las investigaciones concluyan...

-Pero... ¿Cómo los sacaremos de aquí? Creo que, tendrán vigilados los carruajes con la insignia de la corona...

-Eso no es problema- dijo ella sonriendo.- Pensé en ello ahora mismo... un carruaje sin distinción puede salir con los niños dentro pero con ninguna escolta. O poca... que no sea necesariamente gente vestida con uniformes, como salimos Sakura y yo hace tanto tiempo atrás, cuando conocimos a Shaoran; él solo nos detuvo pensando que eran comerciantes. Sabemos que no asaltan ya, solo la amenaza es en contra de los pequeños. Se van con Rei y que ella vuelva una vez los deje instalados allá...

-Pero Loriel está enferma...

-Esperaremos a que mejore su salud. – declaró Tomoyo entusiasta.- ya verás... como todo estará bien...

-Tomoyo: tu adoras tanto como yo a nuestros hijos ¿Crees poder estar sin ellos?

-Es por su bienestar...-declaró decidida.- Es por su bien...

-Enviaré un mensaje mañana temprano a donde Kinomoto... – besando a su esposa.- Ahora duerme... – notando como ella se acurrucaba en sus brazos y notándole mas calmada, pronto ambos conciliaron el sueño.

-¿a dónde la abuela?-preguntó esa mañana Meriel a su padre mientras estaban en los aposentos privados de los reyes. A excepción de Loriel, toda la familia se encontraba presente.

Nakuru había prestado atención a la explicación de los soberanos del Sur con bastante atención.

Muy buen plan, pensaba la sirviente de Eriol Hiraguizawa. Ciertamente, era la mejor excusa para llevarse a los niños sin que estos se percatasen de en el grave peligro que se encontraban.

Pero ¿Acaso Meriel no era tan perspicaz como su padre?

Al niño se le notaba un rostro de duda.

-así es- declaró Tomoyo.- ya que no pudo estar contigo en tu cumpleaños, insiste que sus nietos preferidos vayan a visitarle...

-Somos sus únicos nietos.- murmuró el chiquillo.- pero... ¿por qué ahora?- observando a ambos padres.

-¿Acaso no quieres visitar a tu abuela? preguntó Eriol seriamente.

-Prefiero mejor, entrenar con Yue... padre...- haciendo sonreír a su progenitor.- ¡Tengo que ingresar a los entrenamientos en la mejor forma! ¿no?

-Ciertamente,- declaró Eriol.- Pero también, podrías ir a divertirte un poco... te aseguro que, llegarás con nuevas energías para soportar los entrenamientos de Yue en cualquier momento.

-¿mi hermana vendrá conmigo?

Eriol asintió- estamos programando su partida de aquí, para cuando mejore de salud...

-y para la llegada de Mai...- completó Tomoyo.

-¿Mai? ¿la simpática hija de Yukito que le encanta lo dulce y no deja de tropezar con lo que se halle en su camino?

Una gota surgió de la cabeza de Nakuru. ¡si ella lo sabía bien! Mai fue la causante (Sin ser su entera culpa, por supuesto), de la rotura de la mesa de arte de la reina Tomoyo, el derrame de finos perfumes pertenecientes a Sakura Li y de la abrupta caída del pastel del cumpleaños de Meriel meses atrás.

-ehhh ¿Es seguro el carruaje con Mai dentro? preguntó el joven príncipe ante las sonrisas de sus padres.

-Piensa en la alegría que le darás a tu abuela...

-y además los Tsukishiros son tan queridos en nuestra familia...

-¡Que familia de las cuatro casas no los aprecia!- dijo Eriol entusiasmado.

Meriel miró a su padre y pronto ocurrió una pregunta para él.- padre ¿dónde está Yue?- atrayendo la mirada seria (quienes dejaron de sonreír y se miraron entre si).- es que, no ha estado por aquí últimamente...

-¿Cómo sabes eso?- preguntó Eriol.

-Pues para serte franco, me sorprendió que Yayoii no mencionara nada a mi hermana ayer. Siempre se cuentan todo y no creo haber escuchado a Loriel mencionarlo...

Eriol fue observado con interés por su hijo y con preocupación por parte de Nakuru y Tomoyo.

-está en una misión... –declaró solo eso Eriol.- estará aquí para cuando regreses de tu viaje...

-Pero...

-Nada de peros Jovencito- dijo Nakuru atrayendo las miradas (y agradecimientos) de Eriol y su esposa.- Vamos...- retirándole el plato de enfrente- digámosle a tu hermana de la nueva aventura que nos espera...

-pero...- declaró con incertidumbre.- ¡No me digas que irás con nosotros!- exclamó el heredero al trono.

-¡Pues claro que si!- exclamó indignada.- ¿Cómo se la resolverían mis niños sin mi?- empujándole a la puerta- camina... vamos...- finalmente cerrando la puerta detrás de ellos.

-Gracias Nakuru- dijo Eriol como agradecimiento y su esposa le observó con pesar.- piensa que es lo mejor...

-Se que es lo mejor...- dijo ella entristecida- Solo que, nunca me he separado de mis hijos, mas allá de un día... ¡si acaso!

-Confiemos en que ellos, estarán a salvo y que, ya para una semana, Yue tendrá las respuestas que queremos...

Tomoyo asintió.

-Le avisaré a Shaoran en un mensaje que, los niños irán al Norte...

-Hay que avisarle también a Touya- declaró la señora Hiraguizawa.- no queremos que, sienta que ocultamos algo... pero que no le informe a Sakura...

Eriol asintió.

El joven Li salía en esos instantes de su alcoba y para sorpresa de él, encontró en su puerta, un soldado.

-"que raro"- pensó el chiquillo.- "Mi padre nunca ha permitido soldados dentro de las áreas comunes de la familia"- caminando por el otro lado al comedor.

Mas sorpresa le causó cuando sintió los pasos detrás de él. Miró para encontrarse al mismo soldado que, parecía seguirle.

Una gran incertidumbre, surgió en su mente.

-¿Qué hace?- preguntó con autoridad observando al majestuoso soldado seguirle la pisada en todo el camino.- ¿Por qué me sigue?

Pero el soldado no le respondía.

Ni siquiera le miraba. Solo miraba al frente.

Una gota surgió en la cabeza de Fujien Li ante su inminente rudeza.

-Príncipe Li.- dijo una voz adelante en el pasillo.

-¡Ah!- exclamó el chico.- ¡Capitán Yamasaki!- avanzando hasta donde estaba el padre de su amigo. Miró atrás y el soldado avanzó por igual lo que ocasionó una mueca por parte del heredero al trono.- ¡Pero pensé que se había mudado al noroeste! ¿Acaso vino con Kioshi?- preguntó entusiasmado ante la idea de que, hubiera otro chico por ahí.

-no. – declaró sonriéndole.- Kioshi se quedó con su madre.- entristeciendo al jovenzuelo.- ¿adonde va a ahora si se puede saber?

El joven miró detrás donde se encontraba el soldado y declaró señalándole.-a donde mi padre para que me explique porque me ha asignado un fantoche de sombra...

-¡joven príncipe!- dijo Yamasaki no evitando sonreírse ante el adjetivo.- llegué justo ahora y daba una vuelta por aquí... – haciendo una señal al soldado y este retirándose.- ¿Desea dar una caminada conmigo?

Fujien observó como el soldado se marchaba y no le agradecería suficiente al señor Yamasaki por haberlo espantado.

Asintió acompañándole en los pasillos.

Yamasaki miraba con fascinación y en silencio los cambios hasta mas mínimos en el palacio. La verdad era que, le traían muchos recuerdos aquellos pasillos.

Incluso sonreía.

Fujien observó la mirada distraída del capitán. Ciertamente, era según recordaba las conversaciones, a excepción de Meiko (El padre de Yamiko), el mejor amigo de su padre.

Pero ¿como personas tan diferentes podían ser amigos?

-perdóneme príncipe- dijo Yamasaki al percatarse que su rostro despistado estaba siendo observado por interés por el joven. – Es que, este palacio me trae tantos recuerdos...

-¿por que se mudó Capitán?- preguntó el chiquillo. Yamasaki borró su sonrisa.- Es que, si no se percata, muy extraña fue su forma de marcharse de aquí y ...

-¡Ah pero se ha hecho tarde!- exclamó Yamasaki.- se me hace tarde para el arroz...

-¿Arroz?

-Si. Es una tradición... – declaró Yamasaki . – Se dice que, para las nueve de la mañana, hay que estar en la plaza para notar como las palomas sueltan el arroz...

-¿las palomas... sueltan el arroz? O.ó?

-Así es... es una tradición: las palomas soltarán una buena cantidad de arroz en compensación por los alimentos recibidos en el mes...

La gota de curiosidad se hizo mas grande en la cabeza del príncipe.

-He escuchado que los visitantes arrojan arroz a las palomas para que coman...- declaró en un murmullo.- No de la otra manera...

-¡Tengo que irme!- se apresuró el sujeto por el pasillo.

--"Al menos estoy solo"- sonrió el príncipe olvidándose del comentario del Capitán. Volteando sin mirar, dijo.- "Se me hace ..." – iba a decir tarde, cuando se ha dado en lleno con algo detrás de él.

Ahí estaba el fantoche.

Suspiró largamente.- Este definitivamente no es un buen día...- entristecido ante las circunstancias en las que se encontraba.

Liho ingresó con tristeza en su mirada y en su ser, portando la canasta que, había llevado con sus dibujos para mostrarle a su nuevo amigo.

Su tío le vio entrar y preguntó.- ¿Pasó algo malo?

La chica negó con su cabeza.

-Liho... ¿Algo ha pasado?

-no tío. Solo que Maroshi no vino.- como le conocía a Fujien.

Su tío sonrió explicándole- Bueno querida, es lo mas normal.- atrayendo la mirada de la chica.- Viven en el palacio... de seguro, tuvo que quedarse allí.

-¿por qué?

-Bueno, por ciertas amenazas que rondan las familias de los cuatro reinos...- declaró con naturalidad- Mañana en la tarde, vendrán unos conocidos míos y usarán la habitación que era está vacía para descansar...- viéndole asentir.

-si tío...- dijo con pesar.

-Aun no entiendo porque, ese fantoche me persigue.- dijo Fujien en el salón de juntas de su padre.- ¡En serio padre! Ese sujeto me sigue hasta ... – sonrojándose.- ¡Bueno, hasta donde no debería!

Shaoran Li fue interrumpido cuando terminaba su reunión con personas que miraron de soslayo al pequeño una vez pasaron por la puerta. No era notoria la presencia del príncipe por esos lados del palacio.

-bueno es para que te proteja...

-Pero ¿Contra que o quién?- preguntó.- se cuidarme solo. No soy un chiquillo...

-Eres el heredero a la corona...- dijo Shaoran.- Hasta ahora, admito que, se te ha tratado con un poco mas de libertad... pero de ahora en adelante, tendrás a tu lado uno de mis mas confiados hombres... y tu madre, tiene asignado también un guardia. Solo será por un tiempo... no mas...

-¡pero padre!...- insistía. Ciertamente, con un soldado detrás de él, no podría ir a la casa de Liho como tenía planeado.

La mirada de Shaoran, le indicó que, no valía mas súplicas. Ciertamente, Shaoran Li no iba a ceder.

Haciendo una reverencia, salió del salón encontrándose con el sujeto.

La situación se volvía exasperante.

Como si no podía ponerse peor.

-¡Fujien! escuchó detrás de él para ser capturado en un par de brazos pertenecientes a su simpática (hasta la asfixia) prima.- ¡que preocupada me tenías! ¡eso de no venir hasta pasada la hora al palacio!!!

-¡hay suéltame que no es para tanto!- chillaba el pobre muchacho ante el "ataque". - ¡Que me sueltes, te digo!- dijo con fuerza. Ella ante aquello, le liberó.

-No tienes que tratarme así ¿sabes?- aclaró la jovencita.- Después de todo, me preocupo por ti... lamento hacerlo que te moleste...- mostrándose dolida ante su trato.

-Oye, Yamiko. Lo siento...- dijo el chico arrepentido.- Lo lamento... – pero la chica se marchaba por el pasillo cabizbaja.

-"Ciertamente, no puede ponerse peor"- dijo en su mente ante los acontecimientos de los últimos dos días.

-Alteza- dijo una voz detrás de él. Ahí notó al tutor real observarle con seriedad y declaró.- Sigo esperando su ensayo y recuerde que, ha faltado a sus lecciones desde antes de ayer...

El rostro del joven príncipe tomó una expresión de exclamación.

Indudablemente, si podía ponerse peor.

-¡Bienvenida Mai!- dijo Yayoii recibiendo a la hija de Yukito y Naiko en el palacio.- ¡Que emoción que ya estés aquí!- tomándole de la mano.

Una joven de aproximadamente 23 o 25 años y cabellos negros con brillantes y oscuras pupilas, descendió del carruaje también observando todo con interés. Pero la atención de las Tukishiro estaban una sobre la otra.

La hija de Yukito miró a su alrededor con interés y preguntó.- ¿Y la princesa?

-Está enferma...- declaró con una sonrisa.- iremos mas tarde a visitarle a su alcoba...

-¡Tía Rei!- gritó la pequeña notando a la esposa de Yue avanzar a ellas con una sonrisa.- ¡Que gusto verte! –abrazando a su tía.- ciertamente, mi madre tardó mucho en enviarme, creo yo...

-¿Cómo te va con tus nuevos hermanos?

-Bien, papá prácticamente todo su tiempo libre solo los ve dormir...- declaró con sinceridad.- Y esos, cuando no duermen, están llorando...- surgiéndole una gota- Ciertamente los bebés lloran demasiado. – declaró.- he estado durmiendo todo el tiempo...- bostezando. Rei se fijó en la joven y declaró.- Ah esta es... Toriko Kaede... – presentándoles a la joven.- Es quien me ha acompañado todo este tiempo...

-Un gusto conocerles- dijo con una reverencia.

-Me sorprende que Naiko no me haya referido que, tendrías compañía para venir aquí...

-Kaede ingresó a trabajar hace poco a Palacio.- declaró con interés.- Mi madre ha hecho amistad con ella y pensó que podía acompañarme. Además, la Reina Kari no puso objeción. Después de todo, mis padres están demasiado ocupados para prestarme atención...

-Comprendo.- dijo Rei—Un gusto conocerle Kaede... ¿Puedo llamarle por su nombre?- viendo a la silenciosa joven asentir.- Bueno, espero que estés cómoda. – y observando a su hija y sobrina- Vayan a la alcoba de Loriel; creo que, las estará esperando...- tomando uno de los bultos.- Te instalaré en la habitación con Yayoii.- observando a Kaede declaró.- si quiere puede quedarse con nosotros, pero creo que, estará mas cómoda en una de las habitaciones para los sirvientes que está desocupada...

-Le agradezco su intención. Lamento causarle molestias...

-no es nada- declaró Rei. Observando a su hija preguntó.- ¿Has visto a Maroshi?

-No mamá.- declaró con tranquilidad.- Desde que, Meriel dijo lo que dijo sobre la princesa, ha estado un poco apesadumbrado. Creo que, estará en las colinas...- haciendo un ademán con sus brazos. Disculpándose, se marcharon ambas primas.

Mientras recorrían los pasillos laterales (Dispuestos para los trabajadores), Kaede miraba todo con interés y sumida en el mas profundo de los silencios.

-¿Cuánto tiempo hace que trabajas en el Norte?

-Un poco mas de cuatro meses señora...

-Por favor, llámame Rei. –solicitó la señora Tukishiro.- ¿Tienes familia? ¿hijos? ¿Parientes?

-Tengo un pariente en el Este.- declaró con desánimo.

-Ah ya veo—sonrió con cortesía. Encontraban en su camino, a muchos de los que servían a la corona y saludaban a Rei con amabilidad. Incluso, tomaron después del largo pasillo, otro pasillo mas estrecho.- Este pasillo conduce a las habitaciones que comparto con mi esposo y mis hijos.- sonrió la joven.- ciertamente, sus altezas son personas muy afables y confiables- mirando donde le seguía la mujer.- ¿estás casada?- viéndole negar con su rostro.- mi esposo es el general y segunda mano del rey Eriol.- dijo con orgullo.- Así como Yukito es el de rey Touya...

-Mai me contó... que usted, está casada con el hermano de Yukito Tukishiro... ¿es eso cierto?

-Si. Naiko y yo somos cuñadas políticas.- respondió.- Le quiero mucho y adoro mucho a Mai. ¿A que no es una niña encantadora?

-Ah si- declaró la mujer.- Muy tranquila...- deteniéndose ambas en una puerta. Rei sacó una llave de su bolsillo y abrió dándole paso a la mujer.

La alcoba era muy cómoda, aunque algo rustica.- mandaré a que le manden sábanas y almohadas limpias...-declaró Rei yendo a abrir las ventanas.- esta habitación fue predispuesta para que, extendiéramos mas nuestros aposentos privados, pero no ha habido necesidad hasta ahora. Tiene una magnifica vista y nosotros vivimos mas abajo—señalándole mas adelante del pasillo. –Muchas gracias por haber venido acompañando a Mai.

Kaede sonrió.

-Es una buena chica.- haciendo sonreír mas a Rei.

-Bueno, espero que, puedas venir a cenar conmigo y los niños.- declaró.- Tengo que ir ahora, a ver si algo se le ofrece a su alteza...espero que descanses. Después de todo, no habrá tiempo de muchas cosas...- sonrió aun mas.

-No comprendo...

-Partirán en pocos días (dependiendo claro, que la joven Loriel se mejore de salud) a la casa de los Daidojij, la madre de la señora Tomoyo a dejar a los pequeños. Ha solicitado cordialmente que, mis hijos les acompañen.

-pero ¿por qué?

-Quieren ver a su abuela y la señora piensa que le hará bien un tiempo fuera de palacio...- dirigiéndose a la puerta. –ahora vendrá alguien con las ropas de cama... si deseas algo mas...

Kaede sonrió diciendo.- bueno, voy a escribirle a mi pariente. ¿puedo dársela a quien venga a cambiar las sábanas?

-Si.- respondió.- ella la hará llegar a los mensajeros y estará en casa de tu tío en una semana mas o menos...

-Gracias- dijo la joven Kaede y una vez mas Rei se despidió dejándole sola.

Kaede miró a su alrededor notando la simplicidad y comodidad de su entorno. Sacó de sus pertenencias un rollo de papel, tintero y de una cajita de madera, una pluma.

Se sentó en la rústica mesa y comenzó a mojar la pluma. Rasgando en el papel, fue un mensaje no muy largo y en tres minutos lo tenía listo. Sacó un sobre hecho a mano y escribió con letra legible el nombre del destinatario y la dirección.

Pero lo que mas llamaría la atención de cualquiera sería el contenido del mensaje. Se puso de pie una vez terminó, justo para recibir en la alcoba a una joven sirvienta que venía con la ropa de cama doblada en sus brazos.- la señora Rei me envió...

-Si, muchas gracias – declaró con amabilidad.- Dime...- viéndole encaminar su labor.- ¿el castillo siempre está tan protegido? No pude evitar el notar muchos soldados...

-No. No siempre. Pero últimamente, su majestad lo ha creído necesario...

-¿El rey le gusta este tipo de vigilancia?

-Tanto el rey como la reina son personas muy simples- declaró.- por supuesto, no son muy amigos de tanta vigilancia pero los herederos siempre están en alguna parte del palacio. Aunque, la pequeña está enferma...

-Ya veo...

-no tiene de que inquietarse; de todas maneras fue idea de Tsukishiro el poner tanta guardia antes de marcharse...

-¿Marcharse?

-Si. Está conduciendo una investigación. Nadie sabe de que se trata... pero suponemos que se trata del rey. Con órdenes directas de él...- terminado de vestir el lecho de la mujer.- listo. Estará cómoda ya...

-Muchas gracias- tomando la carta del escritorio.- por favor ¿podrías hacer llegar esto a mensajería?

-Si, claro.- dijo la joven disculpándose y marchándose.

Quedándose sola declaró en un murmullo. – así que, los príncipes se marchan...- sonriendo.- Y el rey, tiene miedo...

Dirigiéndose a su cama y sin siquiera refrescarse se tiró a ella, recordando como fue y porque ingresó al servicio del palacio del Norte.

Estaba sentada en una mesa de una pequeña cabaña, terminando de pelar los guisantes cuando la puerta se vio estrepitosamente abierta sorprendiéndole. Las voces de las personas que la cuidaron desde la muerte de su padre, se hicieron presentes.- ¡No será tan fácil!- dijo a quien conocía como su primo.- Verdaderamente, se ha complicado...

-¡No puedes creer que ellos sospechen!- declaró otro.- ¡Claro que no sospecharían de los soldados!

-Pero rechazaron a Saritomo. – declaró el primero.- eso quiere decir que, nuestras probabilidades de continuar con el plan, han disminuido...

-Por favor- dijo Kaede aturdida.- despertarán a la niña- señalando la alcoba continua al saloncito.

-Olvidémonos del rey del Norte- dijo el primero.- Vamos al Este. Buscaremos la manera de tener éxito allá.

Kaede no tenía porque interesarle en lo mas mínimo lo que estos dos hombres planeaban. Después de todo, era su plan ¿No?

-será mas difícil- declaró el primero.- El jefe de armas del Este, es muy estricto con los cadetes que rendirán sus labores dentro de palacio. ¡Necesitamos alguien cerca de la familia real!

-Lamentablemente Li, no confía en nadie fuera del circulo de los que ayudaron en la caída de Xiao.

-Li no es mas que un asesino.—dijo Finalmente Kaede atrayendo las miradas de ambos hombres.- No se les olvide...

-Sabemos que te duele perder tu padre de esa manera- dijo el primero.- En la rebelión... por eso hacemos esto: para recuperar lo que es nuestro por derecho...

-No es eso lo que me molesta- dijo la jovenzuela.- Es el hecho que lo que pertenecía a mi padre me fue arrebatado dejándonos a mi y a la pequeña sin nada...

-no te preocupes, veremos como cobrar venganza contra la familia real. Ya verás.

- lo que necesitas es alguien cerca y al mismo tiempo lejos; cosa que, lamento decirte, pero no conseguirás con solo un soldado dentro.- declaró serenamente.- las mujeres, sin embargo, podemos acercarnos mas que tu lo podrías hacer siendo incluso, el segundo al lado del rey.

-¿Qué propones?

-Pues si el Norte es tu objetivo primero, entonces, déjame presentar servicios en el palacio. –sorprendiendo a ambos hombres. Estos le miraban dudoso.- es fácil...

-¿acaso eres capaz de ir con el plan?

Con brillo en su mirada declaró.- Por supuesto que si.

-Bien- declaró el sujeto.- di a los otros el cambio de planes: iré al Este y me instalaré allá. – mirando a la joven de 23 años- Tu entrarás a los servicios de los del Norte- y tomándole por los hombros declaró.- el éxito de nuestra misión, recae en ti Kaede... – mirándole seriamente.- Gana la confianza de los mas cercanos a la familia real y estos, te mirarán... y cualquier pormenor, no dudes de informarnos.

-Bien- declaró ella- Pero tu, lleva contigo a la pequeña...- dijo serenamente.- No puedo arriesgarme que algo le ocurra. Y mantenla al margen de todo esto...

-si tenemos éxito y las amenazas han llegado a las casas, pronto, se nos dará lo que por ley es nuestro querida Kaede.

-Solo quiero cobrar mi venganza y asegurar lo que es nuestro- dijo con frialdad- mas nada....

-La hora se aproxima- dijo en un murmullo.- pronto, todo lo que debió ser, ocurrirá...- suspirando.- ¿cómo le irá a él con la pequeña?- preguntó finalmente surgiendo cierto calorcito en su mirada.

porque en verdad, apreciaba a la pequeña.

-¡Buenos días Kaede!- irrumpió Mai a su recamara a la mañana siguiente con una enorme sonrisa. –mamá desea que desayunes con nosotros y te mostrará los alrededores... además habló con lady Tomoyo y ella quiere conocerte.

Los ojos de Kaede se detuvieron un instante en la pequeña de pie en la puerta.

-Buenos días- dijo ella terminando de arreglarse su vestuario. Ahí notó que la chica no parecía ser la única en la puerta. Murmullaba algo con alguien.- ¿quién está ahí contigo? ¿Será tu prima?

La chica se hizo a un lado mostrándole a un jovencito mas alto que Mai. Sus ojos y mirada algo frías con desconocidos recorrieron a la mujer y viceversa.- No. Es mi primo.. hermano de Yayoii.- les presentó.- es Maroshi...

-¿así que eres el famoso Maroshi?- sonrió Kaede con cortesía.

Pero su mirada tuvo otra impresión en el jovencito.

Una impresión, no muy lejos de la realidad.

-¿cómo está? – saludó el chico con cortesía.- Tsukishiro Maroshi, a su servicio.

-¡ah pero si eres todo un hombre! declaró ella con afabilidad. –Naiko me hablaba de un niño, su sobrino... pero no veo ningún niño aquí...

A Maroshi le puso la carne de gallina en su cuello.

-¡Vamos a desayunar!- pidió Mai tomando a la mujer de la mano.

Maroshi en ese instante no comprendía ¿cómo su madre y su prima, podían tenerle confianza a aquella señora?

A él le resultaba algo superficial. Y con unas intenciones que no estaban claras.

-¡tía!- declaró Mai irrumpiendo en la humilde morada de los Tsukishiro dentro de palacio,- ¡Aquí traje a Kaede!

Kaede notó que en efecto, los Hiraguizawas eran muy agradecidos con su jefe de guardia: la residencia era bastante cómoda y holgada. Había un saloncito con todas las comodidades. Una chimenea de piedra y una alfombra delante de esta. Había unos modestos sillones delante de esta y notó varios artefactos en plata que cualquier mercado los encontraría muy preciados. También notó una especie de estante encima de la chimenea donde se lucía una espada de mango grande.

Notó que la casa, estaba separada del saloncito por otras puertas.

Mas allá estaba, el comedor. Seis sillas dispuestas en una mesa cuadrada pero corta comparada con las mesas del comedor real.

Maroshi la observaba de reojo al momento de ingresar a su casa. ¿Qué era lo que aquella mujer parecía buscar?

-Buenos días Kaede- dijo Rei atrayendo la mirada de sus hijos y de la invitada-- ¿Cómo descansaste?

-Bien, gracias- dijo la mujer sentándose en una silla.- ¿Siempre te levantas tan temprano?

-¡UF! Mas temprano.- aclaró con confianza.- tengo que volver a los aposentos de la señora Tomoyo por si se le ofrece algo antes de que despierte...

-¿Sus aposentos? ¿acaso me dirás que ella no comparte su habitación con el rey?

-¡Claro que los papás de Loriel son tan felices como mis papás!- dijo Maroshi defendiendo a los reyes.

Mai y Yayoii le miraron algo aturdidas.

Rei observó algo preocupada a su hijo; nunca actuaba de esa manera. Maroshi era la respuesta a una distinguida y correcta educación; era claro, la excepción cuando, Meriel Hiragizawa lo sacaba de sus casillas con sus retos y desafíos.

Pero usualmente era un niño, muy recto.

-ehhh ¿tal vez te gustaría acompañarme?- preguntó con modestia la señora Tsukishiro a Kaede. Esta asintió en silencio (no con el agrado de Maroshi quien le miraba desde su posición con recelo).- creo que la señora Tomoyo le agradará conocerte y mas aun como regresarás con Mai y los niños...

-¿Regresar?- preguntaron dos voces al unísono: Maroshi y Kaede. El primero con total desconocimiento de los planes; la segunda, para aparentar; de todas maneras, fue informada por la mucama el día anterior.

-si.- declaró Rei con una sonrisa.- los príncipes irán a visitar a su abuela al Norte. Seguro que mi pequeña Yayoii irá con la princesa para hacerle compañía.

Maroshi le dio mala espina aquello.- ¿por qué?- preguntó atrayendo las miradas de las allí presentes.

-Bueno, la madre de su alteza no ha visto a los niños desde mucho tiempo.- declaró.- Los enviarán a pasar un tiempo con su abuela y aprovecharán para colocar a Mai mas cerca de sus padres.- respondió a su hijo.

-¡Es fantástico!- declaró Yayoii mirando emocionada a Mai.- ¿Entonces, iré con ellos?

-si/no- escucharon Kaede, Mai y Yayoii. Ahí observaron quien se negó: Maroshi.

-¿Pero por que no hermano?- preguntó Yayoii algo aturdida.

-Porque... no debemos alejarnos de palacio en estos momentos...- mirando a su madre agregó.- Dile a la reina que al menos, espere a papá- poniéndose de pie y mirando seriamente a su madre.

Una seriedad que Rei Tsukishiro reconoció en su mirada: era idéntica a la de Yue.

-¡Tonterías hermano!- rió Yayoii no dándole importancia.- si quieres venir con nosotros, solo pidele a mamá. No creo que se niegue.

Pero Maroshi tal vez, heredó los instintos de su progenitor pero continuó insistiendo con la mirada dirigida a su madre. Ahí no parecía el mismo niño que meses atrás, realizó un desastre en el comedor real y las salas privadas cuando luchó con espada contra Meriel. – madre- dijo con serenidad pero notándose su inquietud.- madre: por lo menos, avísale a mi padre y que este venga... para que los escolte al Norte.

-¡Cualquiera pensaría que esperas una guerra Maroshi!- rió su hermana para desgracia del chico. ¿por qué era que no lo tomaban en serio? Al menos, esperaba que su madre si considerara sus sugerencias.- ¿quién te crees que eres? ¿acaso el general de brigadas o el almirante?

-Tal vez cree que, con tales conductas lo dejarán ir con nosotros al Norte- declaró Mai riendo por lo bajito.

-parecería mas bien que, diera ordenes...- declaró Yayoii.- A los únicos que puedes darles ordenes es a los caballos hermanito...

-Creo que anda molesto por lo que me dices que pasó con Loriel- sonrojando intensamente a su primo.

-¿Qué cosas dices?- se escandalizó el hijo de Yue.- ¡No ha pasado nada con la princesa!

-Ah pues a mi parecer a ti te gusta hermano.- dijo Yayoii avergonzando aun mas a su hermano.

Lo ultimo que le gustaba aun Tsukishiro: Que lastimasen su orgullo.

-¡No digas tonterías!- gritó por encima de las risas de su prima y hermana.- ¡Confía en mi mamá! Espera a papá- agregó a su madre.

Esta le miraba aturdida: Ciertamente parecería que su hijo fue cambiado por otro.

¡Que conducta tan inapropiada!

-Maroshi: hijo, no se que te pasa el día de hoy.- dirigiéndose a la puerta- pero será mejor que tu actitud de superioridad lo arrojes para cuando vuelva. Le contaré a tu padre sobre tu conducta en su ausencia y veremos lo que decide.- para la decepción mas grande del joven. –vengan niñas- y mirando a Kaede agregó- ven; vamos a mostrarte los aposentos reales.

-¡Vamos contigo!- declaró su hija y tomando a su prima por la mano.

Maroshi quedó solo en la habitación una vez se marcharon todos.

Miraba una y otra vez detrás de él para notar que nadie se percataba de su presencia en el sitio. Recorrió el largo pasillo en silencio y derechito como todo un hombre a pesar de su corta edad. Los que si se encontraba en su camino reconocían el frío y sereno semblante que portaba.

Tal cual su padre.

Tocó dos veces a una puerta escuchando la voz que le decía – Adelante.- tomó la perilla y le giró ingresando a la oficina.

El hombre percibió su presencia y levantó la mirada de sus papeles.- Tsukishiro...- susurró no evitando sorprenderse grandemente. Incluso se puso parcialmente de pie.- ¿Qué haces aquí? Hace mucho tiempo que, bueno, no se te veía por aquí...- no evitando alegrarse por su presencia.

Yue Tsukishiro era un jefe inexpresivo y muy recto. Nunca ofendía o se enojaba con sus soldados. Ese sujeto, Hagoro Misatat era el segundo en comando gracias a un escrutinio hecho años atrás por el mismo Yue entre los rebeldes y este resultó ganador para el Sur justo después que el segundo de Eriol Hiraguizawa, de nombre Shinji se retirara cinco años antes para dedicarse a una vida campestre con su esposa e hijos.

-¿podría pedirle un favor señor Misatat? – preguntó el serio chiquillo sentándose en la silla que ofrecía el hombre.- Mi padre tiene, en usted, una confianza muy grande y lo considera uno de sus mas honestos colaboradores.

-me honra con sus palabras Joven Tsukishiro.- declaró sonriendo el suplante de su padre en el ejercito en su ausencia.- En verdad, he tratado de suplantar a vuestro padre... pero... El señor Tsukishiro es alguien muy difícil para llenar sus zapatos...- viendo el serio semblante del chico.- Pero no es a hablar de su padre ¿Cierto mi joven amigo? – sentándose delante de él.

-No.- dijo este negando con su cabeza- Mire: Estoy aquí porque confío en su juicio...- haciendo una pausa. Los ojos del chiquillo por un instante a Misatat, le recordaron a su padre e incluso, por un segundo tembló. Tenía que ser algo muy importante para que el joven llevara tal porte de rectitud. – Necesito que, me diga donde está mi padre...

-Ah, joven Tsukishiro.- comenzó el sujeto a explicar.—Nadie sabe con exactitud... o al menos, no en este momento. Su padre, partió con dos hombres mas... manda comunicados de sus supuestas nuevas ubicaciones pero pasan días... ya cuando llega el mensaje, podría estar, en un lugar totalmente distinto...

-¡es que no comprende! Presiento algo.- poniéndose de pie estrepitosamente.- Necesito localizarlo... ahora...

Misatat se impresionó.

-Mire: Ahora mismo, no se yo mismo donde puede estar- viendo al chiquillo sacar una carta de su bolsillo.- Pero ¿qué es lo que le inquieta a tal magnitud joven?

El chico suspiró. Miró un instante al fiel colaborador de su padre. ¿si su progenitor, confiaba en él, porque no él?

-Está bien- dijo sentándose de nuevo.- le diré que pasa...- extendiendo la carta agregó.- confiando que, le haga llegar esta nota a mi padre... lo antes posible.

Le costó trabajo pero lo había logrado: ahora el joven príncipe cabalgaba por la planicie rápidamente esperando encontrarse en su sitio favorito con la pequeña amiga que había ganado. No había sido fácil el burlar a su fantoche vigilante pero después de perderlo por la caballerizas lo había logrado.

Ahí llegando a la colina, desmontó el corcel y observó a su alrededor. Ahí notó que, no había nadie. -tal vez, la encontraré en la casa- declaró montando nuevamente su corcel en dirección a la casa del tío de la pequeña.

Cabalgaba ágilmente gracias a su inteligencia celebraba interiormente como burló al guardia asignado para él en esos días. Ciertamente, siete días con ese sujeto en sus espaldas era demasiado. Mucho, según él pensaba.

Pero eso no evitaba que su corazón le gritara que era erróneo el haberse escondido de su guardia personal y haber salido solo del castillo.

¡Era asfixiante el pensar que esos muros pudieran capturarlo ante la libertad que sentía recorriendo las colinas y demás! Su madre, había recibido correo de su prima Tomoyo, anunciando que los primos irían con los Tsukishiro al Norte.

-Que suerte tienen ellos.- susurró en total desconocimiento de las verdaderas causas de tan estrépito viaje planeado por los Soberanos del Sur.- ya quisiera tener su suerte y viajar yo también...

El jovenzuelo disminuyó la marcha a medida que se acercaba a la casa de Musei Hatako. La chica lo vio llegar al salir a regar unas flores con una jarra -¡Maroshi! ¡¡Llegaste!!- exclamó al ver al príncipe Li.- ¿Qué te ha pasado?- preguntó – pensé que no vendrías...

-hola Liho.- sonrió él desmontando el caballo.- es que no podía salir de palacio... hubo ...- dudando decirle- problemas...- concluyó.

-Me imagino.-declaró la chica con inocencia.- Mi tío me contó cuando no viniste cuando quedamos... por las amenazas...

El chico se le quedó mirando ensimismado ante aquello. ¿Amenazas? ¿amenazas de que? Desconocía aquellos detalles.

Amarró su caballo a un tronco de árbol y declaró.- tienen soldados de la cuenta...

-Eso imaginamos mi tío y yo.- Declaró.- ¡que bueno que viniste para avisarte!

-¿Avisarme? ¿avisarme que? .- preguntó algo aturdido.

-pues mi tío viajará en estos días con unos parientes nuestros...- sonrió la chica.- viajaremos al Norte...

-¿Al norte?- preguntó sorprendido.- ¡Tengo primos en el Norte!!- rió con gracia- incluso, van a allá ahora mismo...

-¿Si? Vaya que coincidencia- rió ella- Aunque estoy mas feliz que todo...- mirando detrás a su casa – ¿por qué no pasas? – señalando la casa.- Hay pan dulce y mi tío salió, pero no tardará. Así comes con nosotros...

El chico asintió declarando.- pero no puede ser muy tarde.- siguiéndole.- Mi madre se puso muy mal la última vez...- surgiéndole una gota continuó.- y mi papá... mejor ni te cuento...- ingresando finalmente a la humilde morada de Musei.

-haber ¿Cómo es eso que perdiste el príncipe?- preguntaba alarmado Takashi Yamasaki al guardaespaldas del heredero al trono del Este- ¡Es un chiquillo! ¡no se te puede extraviar!

-¡Comprendo eso a la perfección señor!- declaró el pobre hombre sudando a borbotones y erguido delante del sujeto de alto rango.- ¡Créame que lo se! Pero en un momento, estaba ahí...- dudando aclarar- Y al otro... ¡Desaparece!

-por favor...- declaró alarmado el sujeto.- NO ES UN CHICO QUE SE HACE INVISIBLE CUANDO QUIERE... MUCHO MENOS, UN BRUJO – hablando con cautela.- ¡Cuando el Jefe se entere... me matará!

-La culpa fue mía, señor...

-no, no lo verá así.- recordando sus días como bandoleros.- Buscará mi culpa, te lo aseguro....- cruzándose de brazos y notándose bastante perturbado.- y con la reina a días de dar a luz... esto adelantará el parto... y si algo le pasa a ella ¡Me matará!

El sujeto permanecía firme, esperando instrucciones del hombre. Pero en verdad, no encontraba que mas hacer... a donde mas buscar.

-¿Buscaste en las caballerizas? ¿En las colinas? ¿los sótanos? ¿las torres? ¿El palomar?

-¿El palomar, mi señor?

-Los niños se esconden hasta debajo de una piedra si es posible...- declaró.- ¡Y conociendo las habilidades de su padre en tiempo atrás, no dudo que, su hijo, pudo ser capaz de ello!

-Señor... ¿quiere que revisemos las... piedras?- preguntó aturdido escuchando los desvaríos de Yamasaki.

-¡NO!- exclamó.- estaba siendo irónico por primera vez en mi vida...- exhaló.- Chiharu me matará... porque me advirtió. ¡Como no! Nuestros hijos son unos diablillos pero ¡Este es un príncipe! Se supone que debe de ser mas fácil de encontrar... –Ahí fijándose en el soldado.- Avise a los demás soldados de la guardia real... y que ensillen caballos... tenemos que buscar en la planicie- dijo firmemente. – Yo tengo la labor mas difícil...- con una gota en su cuello.- avisarle a su padre... – lamentándose.- El jefe me va a matar- yendo de hombros caídos por el otro lado del pasillo mientras el soldado iba a dar la alarma a la guardia real.

-Pues creo que, la solución está en que vengas con nosotros...-declaró Liho contenta.- ¿te lo puedes imaginar? ¡Viajando juntos! Será divertido...- sirviéndole leche en una humilde jarra- Ciertamente, es muy aburrido viajar cuando eres la única niña...

-¿Viajas mucho?

-Hace un tiempo acá, no... desde hace ocho o nueve meses...- declaró sentándose delante de Maroshi.- Ahora cuéntame... ¿Qué se siente vivir en un castillo?- brillándole los ojos ante la imagen de vivir dentro de la imponente estructura de piedra.

-Si supieras que es, bastante aburrido.- declaró el hijo de Shaoran Li.- Muy exhausto. Te vigilan siempre... donde vas... entonces hay una niña que, es una plaga... no es como tu. Siempre vive preguntando y abrazando... al príncipe- rectificó en un ultimo segundo.- Es una pegajosa...

Rió - ¿Pegajosa? – ahí se abrió la puerta repentinamente.- ¡Maroshi que gracioso!- en ese momento, varias miradas van a dar al par.

-¡señor Musei!- saludó cortésmente el chiquillo al notar la imponente figura (de rostro sorprendido) Del tío de Liho. Miraba a uno y otro. Ahí Fujien notó a los otros hombres que le miraban algo aturdidos ante su presencia.- ¿cómo está? Lamento mucho haberme ausentado sin explicar, pero me fue muy difícil salir de casa...

-¿Ah si? preguntó mientras los demás ingresaban. Con Musei Hatako eran cinco personas adultas en su totalidad.- Me imagino...

Los demás le miraban algo preocupados.

Liho se percató de las miradas que le lanzaban a su amigo. ¿por qué lo miraban así?

-¿Es este, Hatako?- preguntó uno de los sujetos de cabellos color trigo y mirada café.

-Si- dijo serenamente.- se hace llamar Maroshi...

Fujien los observaba a todos ahora algo inquieto. Liho miró a su tío, a los demás y al chico.

Otro allí presente rió diciendo bastante claro.- ¡No parece un Tsukishiro!

Fujien lo observó un instante. ¿Acaso este hombre conocía a los Tsukishiro?

¡Su cubierta estaba a punto de ser arruinada!

-Además, según recuerdo...- dijo otro – La carta de Kaede decía que viajaría con todos los Tsukishiro... solo hay ¿cinco no?

-Si- declaró un tercero notando interés en Fujien. Este le miró con rebeldía. Una mirada fija, decidida y para nada amable. – pero según recuerdo... dos son bebés y dos son chicas...

Algo que presentía no era nada bueno.

-Tenemos un impostor en nuestra guarida...

-¡oigan! ¿qué creen que hacen?- preguntó molesta Liho al ver como sus conocidos rodeaban a Maroshi o a quien creían que era, Maroshi.

Una mano grande y áspera sujetó al chico por la Solapa ante la exclamación de Liho, quien fue a defender a su amigo pero fue hábilmente atrapada por su tío. -¡suéltenme!! – gritaba el heredero.- ¡Les digo que me suelten!!

-Veamos quien puede ser- dijo otro de los allí presentes viendo como luchaba su amigo por retenerlo.- ¡Vaya que es un pequeño demonio!- rió ante la pelea que ponía ante ser capturado. Fue entonces cuando se fijó en una dorada cadena debajo y bien escondida entre sus ropas. Se acercó dejando de reírse y forcejeó.

-¡NO!- gritó Fujien tapando con sus manos la joya que pertenecía a la familia Real. - ¡HE DICHO QUE NO!!- gritó alarmado.

-¡Déjenlo en paz!- gritó Liho con lagrimas en sus ojos.- ¿Por qué hacen esto? ¡Déjenlo! ¡Tío: Haz algo!

Pero Musei no parecía estar interesado en detenerlos. Tuvieron tres de los hombres, aferrar a Fujien quien luchaba con todas sus fuerzas. El cuarto finalmente, arrancó de su cuello la cadena descubriendo el secreto del chico.

-Átenlo- dijo a los demás.- Hanume- dijo a uno de los que aferraban al chiquillo- Busca la carreta... nos iremos hoy mismo...

-¿Es quien creías Masuke?- preguntó Musei por encima del forcejeo del joven y sus gritos de que lo soltasen. Vio como asentía y les mostraba (a la niña, quien continuaba gritando que la soltasen y a él)- Permítanme presentarles al futuro rey y heredero de la corona... Fujien Li...- sorprendiendo con ello a Liho quien dejó de luchar contra el agarre de su tío.- hijo de Shaoran Li.

-Tenemos que alcanzar a Kaede...- sonrió uno de ellos.- si todo va como planeado... podremos llegar a un acuerdo con tal de que, sus preciosos herederos no sufran daño...

Pasaba de la media noche y el palacio parecía estar puesto de cabeza abajo en la búsqueda del joven príncipe.

Yamiko estaba inconsolable. Nada de lo que decían su madre o su tía abuela Ieran, parecía calmarle.

Pero Sakura caminaba de un lado a otro, no evitando sentir, mortificación, abatimiento, impotencia, desolación, miedo, tristeza, rencor y pena.

Pasaba su mano mecánicamente por su vientre. Ciertamente, aquella ausencia de su hijo la tenía con los nervios en su piel y a punto de un colapso. Pero no se permitía pensar mal.

La puerta se abrió de repente trayendo la mirada verde de ella y abalanzándose a ella con esperanzas. Pero la esperanza se esfumaba nuevamente al descubrir la mirada de Meiling que le dijo.- Yamiko finalmente se quedó dormida...- mirando con preocupación a la esposa de su amado primo.- Tienes que descansar Sakura- notando sus ojos verdes conteniendo las ganas de llorar. –No es bueno para el bebé...

-No.- declaró ella enérgica.- no me sentaré... no descansaré hasta tener a mi hijo aquí- sintiendo un dolor punzante en su vientre que la hizo retorcerse.

-¡Ay madre santa!- dijo la joven con miedo y poniéndose muy pálida. Cuando la guió a una silla salió un instante diciendo.- díganle a la Señora Ieran que venga inmediatamente. Cerró la puerta para notar a la hermosa mujer respirar entrecortadamente.

-No puede ser Meiling...- dijo mirando a su prima con miedo. Meiling tomó su mano con efusividad y ternura, no dejando de estar preocupada- No por otras semanas... no ahora... – gimiendo.

-Calma Sakura- dijo la joven preocupada por su prima. Aun no era tiempo de que el bebé naciera.- Cálmate... son los nervios... de seguro Fujien está caminando por el campo...- sonrió nerviosa y no muy fiada de sus propias palabras.- Se le hizo tarde...

-No Meiling...- dijo Sakura respirando con dificultad.- El ... no ... desobedecería... dos... ve...ces...

-¡Ay madre Santa!- dijo la mujer a notar lo que allí pasaba.

Saritomo esperaba pacientemente cerca de las colinas en el camino sobre su caballo, si veía en su aproximación alguna señal de algún mensajero proveniente del Este. Habían alrededor de seis hombres mas.

En verdad, Saritomo fue uno de los que perdió todo durante la dominación y caída de Xiao. Pensó que al menos, la prosperidad de aquellos que no habían tenido nada, en todo aquel tiempo era considerable, pero ahora recapacitaba sobre su labor.

Es decir: Eran niños. Niños de la corona en cierta forma. Pero niños, al fin y al cabo. Aunque no perdonaba al príncipe por haberle dado en su cabeza con un tronco y haber durado tres horas inconsciente. Aun la cabeza le dolía y eso que fue días atrás.

Fue muy fácil tomar el carruaje y a la guardia por sorpresa. Kaede controló a los chiquillos desde el interior; claro que tuvo que soportar los gritos e insultos de Maroshi quien se jactaba cuando creía que nadie lo escuchaba, de decir lo sabía. Sabía que no era de fiar pero notaba la inquietud en su hermana y prima, últimamente, prefiriendo permanecer en silencio.

Kaede se aproximó a ellos a pie mientras dejaba una pequeña y humilde casita ingresando al bosque, con dos hombres resguardándola.

Se hizo muy fácil el convencer a Rei Tsukishiro el que se quedara con su reina y ella ir con seis soldados que fueron derrotados fácilmente. Pero controlar a todos esos niños se les hacía difícil. Habían pasado cuatro días ya y esperaban con expectativa la llegada del mensajero que enviaron con la nota de rescate. Las niñas solo vivían llorando y casi ni comían. En otra alcoba, Maroshi y Meriel estaban atados uno a espalda del otro, después del tercer intento de ambos de embaucar a los vigilantes y casi pudieron tener éxito si no hubiera sido porque ella, tomó a Yayoii como garantía. Ellos tuvieron que rendirse inmediatamente.

-¿cómo va todo?- preguntó el hombre a Kaede.

-Después que esos dos están atados, mejor- dijo sin notarse una pizca de culpabilidad. – en realidad, quiero que lleguen los del Este. Lo único que me importa, es mi hermana...

-si, lo se- declaró el sujeto tocándose la parte de atrás de su cabeza.- condenado mocoso...

-cuando esto acabe seremos ricos.- rió la mujer.- no se te olvide...

El hombre ante aquella idea, sonrió sutilmente descendiendo de su corcel y dándole las riendas a otro allí declaró.- Vamos...- extendiéndole su brazo- volvamos a casa...

Mientras en el interior de la cabaña tres chiquillas se observaban expectantes sobre una cama. La mas pequeña de ellas, hipaba una y otra vez. Yayoii por el otro lado, estaba abrazada a Loriel quien trataba por ser la mayor, mantenerse firme y seria ante la situación.

Trataba de no llorar delante de las chiquillas.

Suspiró largamente.

-¿Crees que veremos a mi padre algún día?- preguntó Mai serenamente. Loriel le observó. – Extraño a mi mamá...- hipó.

-Calma... cuando menos lo creas, estaremos en casa- observando las ventanas tapiadas para dificultarles la salida, aunque habían huecos en el que el cristal dejaba entrar aire y luz a la pequeña habitación. Miró una vez mas la chimenea que parecía nunca haberse usado. – Ya lo verás...

-Maroshi creo que sospechaba algo.- dijo finalmente Yayoii.- Nunca le simpatizó esta mujer...- resbalándole una lagrima en su mejilla.- Tenía razón...

-Calmémonos y veremos como salir de aquí.- mirando la pared contigua a la habitación donde sabía que, el joven Tsukishiro y su hermano se encontraban.

Mientras en la otra habitación dos chicos permanecían en silencio sepulcral. De todas maneras, antes de ese incidente, nunca se habían llevado bien.

Pero Meriel sentía como Maroshi aun forcejeaba con sus ataduras. – YA basta... debes de tener las manos destrozadas...- declaró.- Las mías me duelen mucho...

Maroshi no escuchaba nada. Él era el hijo de Yue Tsukishiro: Un hombre inteligente, calculador y frío cuando una situación lo ameritaba. No se dejaría amedrentar tan fácil.

-Es porque al igual que yo, quieres salir de aquí, admítelo.- declaró con serenidad el joven de ojos grises y cabellos castaños. – nuestros padres no se darían por vencidos tan fácil... y nosotros tampoco.

-¡no tienes que decírmelo!- dijo con molestia el joven príncipe.- me imagino como debe de estar mamá totalmente preocupada...

-Creo que aun no se han enterado...- dijo con sabiduría el hijo de Tsukishiro- estamos a días de palacio del Norte y a días del Sur... – suspirando ante su cansancio. Le dolían sus manos.- La verdad es que, dudo mucho que alguien sepa algo...

-¿entonces estamos solos?- preguntó. – pero ¿por qué hacen esto estas personas? No recuerdo tener enemigos... ¿y tu?

-¡Claro que no!- exclamó sorprendido.- apenas si salimos del castillo...- mirando a su alrededor y estudiando la habitación.- Quiero largarme de aquí...-gruñó.

En ese momento, escucharon el llavín de la puerta, crujir. Mirando con expectativa el umbral notaron las figuras de Kaede (cuando Maroshi la vio frunció su rostro con desprecio) y el que se hacía llamar Saritomo ingresó con la mirada en ellos.- ¿Cómo están? Su alteza- fijándose en el menor de los Hiraguizawas, - ¿Quiere leche, té, agua?

Pero Meriel volteó la vista.

-Que modales- declaró y tomándole del pelo dijo.- Me lastimaste en mi cabeza.- mirándole con rencor.- Aun tengo la jaqueca que me has dejado muchachito. Aquí no hay nadie que los reverencie... son solo, niños comunes para nosotros.

-¡ah suéltame!- pidió el heredero de la corona mientras el hombre le aferraba con violencia.

-¡Suéltalo!.- dijo con voz de mando el joven Tsukishiro. Saritomo se fijó en él. Sus ojos, fijos en su persona.- ¿acaso no sabe con quien trata?

-Claro que lo se- declaró con indiferencia. – recuerdo tu mirada niño... tienes la misma mirada de tu padre- sorprendiéndole.- si, conocí a tu padre... hace años ya...

-mi padre no conoce a delincuentes comunes...- dijo Maroshi con indignación y orgullo. Kaede se molestó bastante.

-Tal vez, no tu padre...- dijo con rabia.- ¿Delincuentes comunes?- poniéndose al frente de Maroshi.- déjame aclarar unas cuantas cosas mocoso... para que no tengas una idea errónea o el príncipe de quienes son sus padres...- brillándole la mirada.- Supongo que, les dan clases...

-¡que pregunta es esa! ¡Es ilógica!- gritó Saritomo. Las chicas desde la otra habitación escuchaban la conversación.

-no es contigo...- recriminó Kaede.- Yo era muy diferente a lo que soy ahora...- comenzó.- Igual él- señalando a Saritomo.- Ambos éramos sangre azul.... por así decirlo. Pertenecíamos a la corona... es decir, antes de que sus padres, nos arruinaran la vida.

-pero vino Shaoran Li- dijo Saritomo molesto e indignado.- Tu padre- señalando a Meriel.- Era solo un terrateniente... y tu madre... solo una sirvienta...- transfigurando la verdadera identidad de Tomoyo.

-¡Eso no es verdad!!! Y no se atreva hablar de mi madre...

-Claro, claro... yo estuviera en tu lugar si hubiera ocurrido.- Declaró con indignación.- Shaoran Li por el otro lado, fue solo un soldado como lo es tu padre ahora, pero al mismo tiempo, era un traidor a su alteza.- mirando a Maroshi.- Y Sakura, si era una princesa...

-Xiao era un idiota que abusó del poder junto a sus sirvientes y otros en la Opulencia de la anarquía que regía. – dijo Maroshi llevándoles la contraria.

Kaede le miró con indignación. Comenzó a buscar algo a sus alrededores viendo un paño encima de una mesilla. Lo tomó amordazando (a duras penas), al jovencito.- Haber si ahora te callas...- y mirando a príncipe agregó.- si no quiere su mismo destino, no hable cuando no se le pida...

El muchacho no asintió pero tampoco negó nada. Guardó silencio.

-Sus padres, no son héroes.- declaró Kaede.- Xiao quería a la princesa Sakura en aquel entonces... eso se notaba el día del baile de compromiso...-observando a Maroshi declaró – conocí aquella noche a quien es la reina Tomoyo, asistiendo del brazo de Hiraguizawa. La recuerdo. No teniendo ni una pizca de sangre noble- torciendo su rostro agregó.- sin embargo, Shaoran Li, tuvo el descaro de traicionar al rey en todos los medios posibles. Logró el apoyo de la princesa y su hermano con los ejércitos... y esa mujer, se atrevió a engañar a su alteza con un soldado.- escuchándose unos relinchares de corceles a las afuera de la casa, salió Saritomo a investigar dejando a Kaede continuando la historia. –Sus padres, se aliaron y quitaron a Xiao y a su gente lo que por derecho es de ellos...- Maroshi balbuceaba por debajo de la bufanda con tal de llevarle la contraria pero no se le entendía nada. – Mi padre, murió dejándonos a mi y a mi hermana menor sin nada... absolutamente nada...- mirándoles indignada.- mientras ustedes, unos ladrones y sus padres, terminan con todo...

la puerta se abrió estrepitosamente, atrayendo sus miradas. Venían tres hombres y uno de ellos, llevaba en los hombros a alguien muy pequeño que pataleaba y gritaba mientras se notaba atado de manos.- ¡Suéltenme digo!!- gritaba el jovenzuelo.

-¿Fujien?- preguntó Meriel sorprendido. Ante aquella voz, el chiquillo dejó de patalear mirando a los dos chicos.- ¡Meriel! ¡Maroshi! ¿qué demonios hacen aquí?

-¡que vocabulario para ti niño! ¿tu madre no te ha enseñado modales?- preguntó Kaede.

-¡no mencione a mi madre, bruja!- gritó molesto el heredero al Este.

-tiene el temperamento de su padre, sin duda- dijo Kaede complacida de tenerlos a todos allí. Después entró Musei para alegría de Kaede.- ¿y la pequeña?- mirando detrás de él.

-tuvimos problemas- dijo seriamente.- Liho trató cinco veces de dejar escapar al príncipe...- sorprendiendo a la mujer. Ahí vio como uno de los otros hombres, traía a la chica igual de amordazada y atada de manos.- Tuvimos que atarle para controlarle.

-¡Santos Dioses!- viendo la condición que tenían a su hermana.- ¿acaso se han vuelto locos?

-Mira a ver si te escucha a ti.- dijo uno de los hombres.- no nos oye para nada- saliendo de la humilde cabaña.

-No se porque- dijo el joven Li- Pero tengo la impresión de que, esto no es bueno.- mirando a los otros dos chicos allí presentes.

Liho fue llevada al humilde saloncito de la cabaña. Aun continuaba atada de manos y pies y Kaede se apuraba por desatarla.- pero niña ¿por qué los has hecho enfadar?- quitando su mordaza.- ¿Estás bien?

La chica asintió pero sus ojos estaban llorosos.- ¿por qué? ¿por qué haces esto? ¡Nunca creí esto de ti!- gritó y su hermana no le daba la cara. - ¡Papá no hubiera estado de acuerdo!

Ahí se volteó para darle el frente declarando.- ¡Papá hubiera sido el primero que me dijera que bien lo hice!

-¡Mentira! Mi padre era una buena persona... ¿te das cuenta? ¡¡Ellos tienen mas o menos mi edad!! ¡Cometes un crimen!

-¿Acaso Musei no ha tratado de explicarte lo que tratamos de hacer?- tomándole por los brazos y colocándole frente a frente a ella.- tratamos de recuperar nuestro legado. Lo que nos corresponde por derecho...

-¡Esto es de barbáricos!- gritó la chica sorprendiendo a su hermana.- admítelo: di que sabes que ellos no tienen la culpa... ¡te volviste lo que nuestro padre reprochaba: Una delincuente...!

-¡ya basta Liho!-exclamó la joven .- ¿No entiendes que hago esto por nosotros? ¿por ti?

-¡No cometas crímenes en mi nombre hermana!- gritó la chica con lagrimas en los ojos y caminando a la puerta que contenía a los príncipes y Tsukishiro la abrió, dejando aturdida a Kaede por su proceder y Meriel junto a Maroshi le observaban aturdidos.

-¿Liho?- preguntó Fujien algo confundido. La chica caminó hasta Meriel y comenzó a desatarlo.

-¿Qué hace?- se preguntó uno de los que permanecían en la puerta. Iba a agarrar a la chica para detenerla de su labor pero Kaede se lo impidió.

-Si la tocas, te juro que...- dijo al pasar por su lado. Tomó las manos de la chica y a duras penas (no dejando de llevarse un par de mordiscos de su hermana menor y esta chillar).- ¡Deja de hacer esto! ¿acaso estás loca?

-¡Está fuera de control!- dijo uno de los hombres. Musei ingresó notando aquella escena y la chica con Kaede ayudándole, fue prácticamente, arrastrada a la otra habitación donde estaban las chicas. -¿acaso se ha vuelto loca?- escuchando la chica golpear la madera de la puerta en pos de que la dejasen salir. -¡Kaede! ¿acaso está endemoniada?

-está haciendo un berrinche.- dijo la mujer sorprendida por su actitud.- Se le pasará en dos o tres horas...- dirigiéndose al exterior de la cabaña.- vamos... tenemos planes que hacer...

El corcel de color negro relinchó rompiendo el silencio que dominaba en medio de la noche. En el cielo, la luna llena, gobernaba las alturas con propiedad mientras cientos de estrellas adornaban a su alrededor. El vaho que el corcel soltaba a su respirar no era nada comparado con lo que tuvo que cabalgar.

Ahí escuchó relinchar y cascos de caballos que se aproximaban. No se inmutó pues esperaba con ansias a quienes sospechaba que se aproximaban con interés.

Sus ojos miraron y no evitaron brillar con interés cuando reconoció a los jinetes.- llegan tarde...

-¿qué querías? Vengo de un lugar mas lejos que tu...- no quitándose el abrigo de su cuerpo por el frío que hacía a tales horas.

-Lástima que la reunión se haga en tales condiciones- declaró el segundo jinete con cara de pocos amigos.

-¿Cómo lograste salir?- preguntó con interés a una buena anécdota.

-dejando a Meiling a cargo que Sakura no se le ocurra seguirme- respondió el rey del Este- suficiente hemos tenido con la preocupación por Fujien...imagínate si sabe con quienes nos enfrentamos. Además sabes que su amor sobre protector por nuestro hijo, puede hacer que venga, lo positivo es que, el bebé aun se alimenta de ella y bueno, no puede traerlo aquí... - declaró controlando su corcel.- ¿y bien? Dijiste que tenías una pista sobre la localización de nuestros hijos...

-mas que eso- sonrió Eriol a pesar que la poca luz que tenían era ofrecida por la luna—pero puedes comprender el porque lo hacemos así.- Desmontando su corcel y acariciándolo.

A continuación tomó unas ramas a los alrededores y los otros dos, desmontaron sus caballos y notaron como el Rey del Sur comenzaba a hacer una fogata.

-Oiga no es por nada- comenzó Yamasaki a decir con cierta gracia (a pesar de la situación tan preocupante):- cualquiera creería que, se divierte con lo que ocurre.- sentándose a un lado.

-No me divierto... sería injusto...- declaró el hombre de ojos azules.- pero no puedo evitar que me traiga recuerdos... a pesar de las circunstancias. – pensando en sus hijos.- Pero no los lastimarán y hay que tener cabeza y mente fría para esto.- observando las espadas en los cintos de sus viejos amigos. él también portaba un arma blanca. – observando a Shaoran Li- ¿no habías recibido la nota de rescate aun?

-No cuando salí-.declaró el rey del Este mas serio que de costumbre.- salí como me pediste en el mensaje... ¿Cómo están Yue y Rei? Me sorprende que no trajeras a Yue contigo...

-Yue está haciendo un encargo; - notando las miradas aturdidas de sus amigos.- no te preocupes... ya lo veremos... y en cierta forma, gracias a ello, vamos por el camino correcto.- encendiendo finalmente la hoguera y colocando mas ramas.- y Rei: ya te puedes imaginar; le sirve de consuelo a Tomoyo.- frunciendo su rostro.- Nunca he visto a mi Tomoyo tan triste y preocupada... me dio mucha pena separarme de ella sin decirle nada, pero se hubiera atrevido a salir de allá sin siquiera pedir mi opinión...

Yamasaki rió declarando.- No es como que no lo han hecho antes ¿Eh?

Pero los tres permanecieron en silencio. Eriol sacó del interior de sus ropas un pergamino doblado que puso a la vista de Shaoran diciendo.- Te agradará saber esto... y verlo...

Su mirada café fue a dar al papel y sus ojos se abrieron ampliamente a la vez que decía.- pero esto...-

-exactamente- dijo Eriol.- solo esperemos a avanzar mañana... no te preocupes Li; Jamás permitiremos que les pase nada a nuestros hijos...

Shaoran asintió en silencio. Pero no evitó con esto sentirse preocupado e inquieto.

-"Sakura..."- fue lo único que surgió de sus labios.

El bebé terminaba de alimentarse de su madre cuando sus ojitos cafés como los de su padre le miraron fijamente y sonrió (o gesto de sonrisa), al ver a su madre mirarle con ternura infinita.

Pero no felicidad.

-¡Pues vaya que es un campeón!- dijo Meiling observando a Sakura.-No se ahora cual se parece mas a Shaoran; si Fujien o este caramelito.- haciéndole pucheros al hijo menor de la pareja.- Ya me hacía falta verlos con un bebé...-rió la mujer ahora observando a la madre. Al notar la mirada melancólica de la reina, Meiling suspiró largamente y dijo en susurro.- Tienes que superarlo Sakura, Después de todo, Shaoran hace todo lo posible...

-Lo se Meiling...- mirando por la ventana a pesar de los gestos y movimientos del infante en sus brazos de solo días de nacido.- Pero no puedo evitar el preocuparme por ambos... ¿qué pasaría si esos que tienen a mi hijo, se enteran que Shaoran está sin escolta afuera buscándolos? ¡Se arriesga demasiado!

-¡Ay Sakura!-dijo Meiling preocupada por su tristeza- Mira: Sabes mas que nadie que mi adorado Primo, sabe cuidarse mejor que muchos de su armada. Es el mas conveniente para encontrar a Fujien.- Haciendo una pausa.- Puedo decirte esto: me lo esperaba- atrayendo la mirada de Sakura- esperaba las represalias de aquellos que en aquel entonces, perdieron mucho cuando Shaoran derrocó a Xiao.

-¿de que hablas?

-Vamos Sakura, eres burguesa... eras una princesa... vivías en la opulencia antes de casarte con mi primo. Recuerda que, estuve involucrada sentimentalmente con Xiao.- recordando en esos instantes, con desprecio, aquellos días.- no eres la única que teniendo un rey como prometido, prefirió un Rebelde- sonriendo ambas por un segundo.- Pero habían muchos, hombres y mujeres que se satisfacían con las propiedades y el poder que tenían sobre otros durante los años de Xiao en la Corona.

-¿Tenemos tantos enemigos?- preguntó.

-No. No enemigos. Son buenos gobernantes. Pero hubo muchos que, perdieron mas cuando Shaoran les despojó de propiedades que sus familias habían tomado a la fuerza de los campesinos, gracias al ejercito negro de Xiao ¿no los recuerdas? viéndole asentir.- Claro que el ejercito está muerto. Pero no olvidemos la labor que ellos desempeñaban. Los burgueses de ese entonces, tenía a los campesinos bajo su yugo y tomaban lo que incluso no era de ellos. Otros, se atrevieron a defenderse de los rebeldes- pausando.- y bueno, ya te imaginarás...

-Muchos murieron.- declaró Sakura. Meiling asintió.

-no es que, Shaoran los dejó en la miseria tampoco. Solo que, no quisieron perder todo el poder que tenían y que Xiao o su padre, les colocó en sus manos... El poder hace que el gran monstruo de los ojos verdes salga y saque lo peor de nosotros, esta, es la consecuencia de aquel monstruo cuando se queda dormido por todos estos años...

-Recobrando fuerzas- dijo Sakura completando la idea de Meiling y besando la frente de su bebé que había caído dormido en sus gentiles brazos.- hasta que sale, trayendo consecuencias nefastas para todos... – una lagrima se deslizó por su mejilla cayendo en la mejilla rosada de su infante.


Mai Tsukishiro observaba en silencio a la jovencita que se cansó de gritarle a Kaede una hora atrás.

-¿qué?- preguntó Liho al notar la mirada (llena de preocupación entremezclada con incertidumbre).

-¿Quién eres tu?- limpiando su carita- Porque, eres nueva aquí y bueno...

Yayoii y la princesa le observaron en espera de una respuesta.

-Soy Liho...- declaró hipando.- la ... hermana de Kaede...

Los ojos de las tres jovencitas se abrieron ampliamente ante aquello.

-¿qué haces aquí con nosotras?- gritó una indignada Yayoii.- ¿Por que tu hermana nos hace esto?

-¡No es su culpa!- la defendía.- Está muy confundida y...

-¡pues está muy grandecita para confundirse!- gritó ahora la pequeña princesa.

Era aceptable que tal situación, trajera a flote la inquietud, la impotencia y lo peor de las personas. Incluso, personas tan dulces y gentiles como las niñas de los tres reinos.

-Te equivocas- decía con lagrimas- hasta los adultos se equivocan, cometen errores y no piensan las cosas... si hablara con ella...- sus ojos brillaron con decisión.- Corregiría su error.

-¿En serio lo crees?-. Preguntó Mai esperanzada.

-creo que es una mentira- declaró Yayoii. Estaba asustada.- Es todo una mentira...

-¡no! Háganme caso... se lo que hablo: conozco a mi hermana...

-admítelo: tu hermana no nos quiere... –declaró la princesa desesperanzada- si escucharas como le gritó a mi hermano y a Maroshi...

-Escuché como le gritó Fujieny como lo lastimaron...- atrayendo la mirada de las chicas.

-¡FUJIEN !- dijo la princesa.-¿Mi primo Fujienestá aquí?

-Si- asintió.- vine con él... soy...- rectificando después de lanzar un largo suspiro.- Era, su amiga...

-¿amiga de fujien?- preguntó Yayoii sorprendida.- ¿en serio?

-¡no suenes tan sorprendida! declaró Mai reprochadoramente.- Es un buen niño y además es muy amable... ¡tiene amigos!

-Es que si recuerdas bien, no es muy común que el joven Li tenga amigos.- declaró Yayoii.- Incluso, escuché a mamá hablar eso con la reina...- hablando mas relajadamente.- mamá dice que, la desventaja de que, el joven Principe vive encerrado solito en el castillo.

-Tiene a Yamiko.- murmuró la princesa. Después de ello, las tres chicas se miraron no evitando soltar una risita.

Yamiko era muy empalagosa.

La única que no comprendía de que reían era Liho.

-soy Yayoii.- se presentó la hija de Yue Tsukishiro.- Ella es mi prima Mai. Vive en el norte... y esta- señalando a la otra niña – es Loriel...

-Princesa Loriel- dijo Mai haciendo que la aludida se sonrojara.

-¿princesa?- preguntó Liho sorprendida.- ¿Igual que Fujien?

-Somos primos... aunque, que hacemos aquí... no se decirte- suspiró largamente.

-o cuanto estaremos aquí...-declaró Mai apesadumbrada nuevamente.- ¿por qué nos tienen aquí?

-¿no escuchaste primita?- preguntó Yayoii observándole.- nos quieren para cobrar una recompensa... quieren lo que les fue quitado. Ya escuchaste lo que esa bruja.- observando a Liho y se azoró.- bueno, la Kaede esa dijo...

las cuatro jóvenes terminaron por guardar silencio.

Su corcel blanco como la nieve, se detuvo lentamente frente al establecimiento que lucía menos que respetable en el exterior. Las ventanas llenas de polvo y poca luz se irradiaba del interior. Un par de hombres apostados a un extremo, le miraron con interés pero ni siquiera pareció mirarles.

Cuando ingresó al interior acomodó su abrigo y se sentó cerca de la barra, atrayendo la mirada de los pocos allí presentes.

La zona no era muy asidua a peregrinos, dado su distanciamiento a los poblados principales y comerciales.

Cualquiera creería que era una especie de zona fantasma.

Y es que, los únicos que se aventuraban a ingresar al poblado eran aquellos que, podían tal vez, comercializar con baratijas insignificantes; despues de todo, no era mucha la densidad poblacional.

En ese momento, una señora, con sus cabellos ajustados a un moño muy apretado (y pasando un paño a un vaso), se acercó a él sin siquiera saludar y solo preguntó.- ¿Qué quiere?

El gélido hombre sacó unas monedas y dijo.- Comida...- sin mirarle de nuevo.

Ella se marchó inmediatamente sin mirarle dos veces.

Los de la barra sentados a ambos lados le observaban intensamente.

Pero pronto (cuando la mujer volvió con un plato con pan y queso), volvieron a sus asuntos.

El hombre parecía analizar los primeros diez minutos su alimento. Pero no lo miraba; mas bien pensaba en los eventos que en su interior le mortificaban.

Su exterior, era gélido, impasible, indetectable.

Para aquellos que no le conocían.

Finalmente, consumía lo que le fue puesto frente a él, con una lentitud contraria a su hermano: Ese no se comía el plato porque tocaba fondo.

-¡te lo digo!- gritó uno ocupando una mesa a pocos pies de allí. Se escuchaba como ya lo que había consumido, le hacía efectos de soltar la lengua de mas.- ¡El momento llegará que nadaremos en dinero!

-Shhh cállate- rogó el otro jalándole por el brazo y sentándole en contra de su voluntad.- ¿Quieres que alguien te escuche aflojar esa lengua tuya?

-¡Déjame en paz!- gritó con brusquedad y notándosele los pesados efectos de la bebida.- Lord Masaki, volverá a surgir en la corona...- hipó- ya lo verás...

-¡mejor nos largamos!- mirando alrededor y el sujeto miró un instante la alta figura de espaldas en la barra. Tomó por el brazo a su amigo y declaró dejando dinero en la mesa.- ¡Ni se porque vine contigo, si eres tan boquifloja!- llevándoselo a la puerta.

-¿no quieres que el mundo se entere que volveremos? ¡Los Sucesores son nuestros!- gritó con alegría mientras su amigo lo arrastraba fuera del local.

Los que se encontraban allí, escucharon el alboroto provocado por el sujeto. Pronto, el ambiente volvió a su normalidad.

El extranjero notó como la mujer lejos de él, mientras observaba por donde se habían marchado los hombres, hablaba bajito con otro que estaba del lado de la barra que ella. Fijó su gélida mirada concentrándose en los labios.

Después de todo, sus años de servicio, le habían enseñado muchos trucos.

Sus labios se movían con rapidez sorprendente pero no fue impedimento para que alguien como él no comprendiera.

-esos bandoleros...y se jactan de decir cuando la bebida le ha surtido efecto, que eran de las mejores casas... ¡no se nota!

-Lo perdieron todo cuando Shaoran Li derrotó a Cho...- declaró.- E instauraron los cuatro reinos...

-claro, claro... esos idiotas oprimían a los mas pobres... ahora dicen incoherencias... como si Shaoran Li permitiría que ellos regresasen...- declaró la mujer incrédula.- solo quiero que esos ineptos se marcharan de este lugar de una vez por todas...

-Ocupan la vieja cabaña al noreste de aquí... –declaró el sujeto- aunque nadie sabe que hacen tanta gente.- tosiendo.- Zamuri me contó que vio muchos hombres en caballos en días pasados... pero tuvo que salir corriendo. Lo persiguieron para matarlo...

crispando la lengua la mujer de ojos café declaró.- Esos esconden algo peligroso ahí. Tenemos que mantenernos alejados... – ahí volteándose notó como el extraño se puso de pie y salía de allí tan silenciosa y rápidamente como fue posible.- ese hombre da miedo...- declaró con temor.- ¿Viste su mirada?

-¿Mirada?

-la mirada mas gélida de toda mi vida..- temblando un instante.- Es una lástima... con un rostro tan apuesto...

Continuó con sus afanes sin darle mas importancia que la que le encontraba.

Cuatro de los hombres que quedaban dentro de la cabaña jugaban en la vieja mesa a los dados cuando dos ingresaron con estrépito trayendo consigo luz de la mañana al interior Los cuatro miraron, no sorprendiéndose de las condiciones en que aquellos dos llegaban: tomados en exceso, con ojeras profundas y ayudándose a caminar del otro. El mas consciente, dejó (sin nada de cuidado) a su compañero en el sofá diciendo.- Tiene que aprender a beber...- no evitando reírse ante las condiciones del otro.

-Tu tienes que aprender a bañarte- dijo otro allí quejándose del aroma del sujeto. Los demás rieron sin darle mayor importancia.

-jajaja, ríete cuanto quieras- mirando las dos puertas cerradas-¿qué ha pasado? ¿dónde está Kaede?

-caminando por el bosque- dijo uno mirándole.- Musei está afuera haciendo turno en el camino y esperando que lleguen los mensajeros que se mandaron...- viéndole sentarse.

-Esto, quiero que acabe pronto.- declaró secamente.-No soporto este maldito lugar- bebiendo agua.-tengo el presentimiento que, algo malo puede pasar...

-¿Qué puede pasarnos?preguntó él sujeto indiferente.

-No se- sacudió su cabeza. Miró nuevamente las puertas cerradas y preguntó.- ¿No dieron problemas?

-No. – declaró otro.- Liho se cansó de gritar en la noche...-sacudiendo su cabeza- eso tiene a Kaede de muy mal humor... no ha podido convencerla.

-¿Y los príncipes y el mocoso Tsukishiro?

-Si supieras que no han dado problemas...- declaró otro lanzando los dados.- Ni siquiera los hemos escuchado hablar...

El otro sonrió declarando – ya por fin aceptaron su destino...

Mientras en el interior de la habitación, Fujien recuperaba la conciencia ante una pesada noche dormido atado de manos en una silla, ganado por el cansancio. Le dolía el cuello y volteó con dolor en varias ocasiones. Finalmente, enfocó su mirada para atrás, gracias a los susurros que escuchaba.

-ya casi lo logras- decía la voz de Meriel Hiraguizawa: Fujien observó donde trataba el sujeto de guiar al otro (Quien aun seguía amordazado).

Maroshi estaba... miró y pestañeó dos veces para comprobarlo. – ya casi...- le continuaba guiando el jovencito.

Maroshi había dado, de espaldas con las cuerdas del hijo de Eriol y con éxito (no evitando moretones y cortaduras en su propias manos), con un clavo filoso sacado parecía de su propia silla, iba cortándole las cuerdas a su amigo. -¡lo lograste!- celebró y anunció en voz baja el chico de ojos azules. Finalmente se puso de pie pero tuvo que sentarse dado a que sus piernas, estaban dormidas.

-¿lo logró?- preguntaron de otra parte, una vocecita de chica. Fujien observó a un lado y notó una abertura a un extremo que daba a la otra habitación al lado. Ahí notó los ojos azules de Loriel.

- si- dijo su hermano - ¿cómo van ustedes?

-¿qué están haciendo?- preguntó Fujien.- ¡¿si ellos entran?!

-No entrarán- dijo Meriel mirando a su primo con una sonrisa. Ahí Fujien notó que sus manos estaban lastimadas y cortadas. Pero no como Maroshi. El heredero del Sur, fue hacía su rival y desató el pañuelo que tenía en su boca. –Solo Kaede entra...

-no entrará dentro de un rato mas...- declaró Maroshi al verse libre de su mordaza. Siendo desatado por Meriel se dirigió al hueco de la pared y dijo.- hazte a un lado Loriel... deja ver que tanto han avanzado...

Mientras, Meriel, iba desatando a Fujien declaró.- Podremos salir de aquí...- bajando la voz para que no se escuchara en el exterior.

-¿Cómo?- preguntó el príncipe del Este.

-es muy pequeño- declaró Maroshi observando al otro lado. - ¿Es todo lo que pudieron hacer?

-Considerando que, tomamos toda la noche y haciendo silencio para que no nos descubrieran... si- dijo Loriel sacando una mano a la vista.

Incluso asustó hasta su hermano.- ¡Loriel! ¿estás bien?

-si. Solo son unas cortaduras con la madera... estoy bien...

Para sorpresa de los jóvenes, Maroshi tomó su mano y sacando un pañuelo de su bolsillo lo colocó en la mano de la princesa como vendaje, incluso no importándole las heridas en su propia mano.

Pero lo que a Fujien le sorprendió fue que esta vez, el hermano de la joven, no gritó a su defensa.

-No cabemos por ahí- declaró Maroshi mirando a Meriel.- cabe alguien muy pequeño...

-ya lo hemos pensado.- declaró la princesa contenta.- y tenemos la solución: Liho y Mai pueden salir por ahí.

-¿Liho está con ustedes?- preguntó Fujien sorprendido. Incluso apartó a Maroshi del agujero.

-¿Quién es Liho?- preguntó Meriel curioso.

-Por lo que sabemos es la hermana de la mujer esa... de Kaede...

-¿Y va a salir mi prima, con ella?- preguntó desconfiando Maroshi y declaró.- absolutamente... no...- se negó.- te quedas Mai... ella está con su hermana... tal vez sea una trampa...

-Te equivocas-declaró la voz quien Fujien reconoció como Liho.- No estoy de acuerdo con Kaede... Fujien- entrecortando su voz.- Lo siento...-comenzando a hipar.- si hubiera sabido....- haciendo una pausa.-si no nos hubiéramos conocido...

Apartando a Fujien del hueco Meriel declaró.- si, si... disculpas para luego... tienen que tener cuidado... Mai, si algo te ocurre Yue y Yukito se pondrán histéricos sin contar a tu madre y tu tía... ¿Estás dispuesta a buscar ayuda?

-Si. – dijo sin nervios.- Claro que si ...

-¿Y tu Liho? – viéndole asentir.- Bien, abran un poco mas y con cuidado rodeen la cabaña... pero no se dejen ver... y tengan cuidado...

-¿Pero como sabremos a donde ir?- preguntó Mai acercándose también.

Maroshi ahí respondió.- Sigue la dirección hacía debajo de la colina... – mirando seriamente a su hermana.- luego continúa el camino a la derecha...- indicándole.- Es el camino que sube del pueblo... escuché anoche a esos hombres hablando de un pueblo que hay en las proximidades. Ve al puesto de guardias donde te indiquen que está...

-Toma- dijo Meriel sacando del interior de sus ropas la cadena con la medalla que era insignia de los Hiraguizawas.- Muéstrales esto... sabrán que no es falsa y digan sus apellidos... les tomarán en serio...- colocando la joya en manos de Mai.

-si no estoy equivocado- declaró Maroshi aprobando lo hecho por el príncipe.- mi padre estará en el puesto de guardia de por aquí cerca, o habrá pasado...

-¡Que tonterías dices!- declaró Meriel sorprendido.- ¿Tu padre? Tu padre debe de estar donde los Kinomotos... ¡o muy lejos de aquí! ¿Acaso olvidas que mi padre envió a Yue a una misión?

-claro que lo se- discutió.- pero consciente de todo esto (O al menos, de mis sospechas), envié a mi padre con el encargado dejado en palacio un mensaje: Le decía que habíamos salido del castillo con ustedes y que alguien de no fiar viajaría con nosotros... debió de haberla recibido y mi padre es un escudriñador de primera. – orgulloso de su progenitor.- Te aseguro que, debe de haber pasado por aquí dado a que es una zona muy cercana al camino a tomar para el Norte.

-Pero hay montones de pueblos de aquí al Castillo del Rey Kinomoto- declaró Fujien seriamente.- ¿acaso crees que tu padre hará eso?

-Tengo fe en mi padre Fujien- insistió el hijo de Yue.- créanme: Está mas cerca de lo que pensamos...

Los chicos esperanzados asintieron en silencio.

Avanzaba el amanecer y Fujien se despertó gracias a los susurros de Maroshi. Cuando se percató, Meriel también estaba al lado del hijo de Yue y el agujero era mas grande. – Van bien... ahora, despierta a los demás.- indicó Meriel.

-¿Qué pasa? preguntó Fujien observándoles mientras se incorporaba.- ¿Qué hacen?

-Bien, pensamos que ahora, podemos mandar a Yayoii ¿no? También Loriel...

-¿Van a dejar que se vayan ellas? ¿Qué pasa si ellos se dan cuenta?- señalando a la puerta.

-Pudimos engañarlos ayer- declaró Loriel por el agujero a su primo.- Le dijimos lo que mi hermano pensó: que estaban cansadas y se quedaron dormidas. Funcionó a la perfección...

-si pero cuando se percaten que ustedes también faltan, no tardarán en recorrer todo el valle... ¡Y podrían atrapar también a Mai y Liho!

-Esperemos que no –dijo Maroshi notándosele los oscuros círculos alrededor de sus ojos.

-estás demasiado cansado.—dijo Meriel preocupado.- trata de descansar...

-Si, si- dijo Maroshi distraídamente.

Meriel notaba como el sujeto había tomado el mando. Y en cierta manera, no se sentía celoso por aquello. Mas bien, aliviado. Maroshi demostraba una disciplina digna de un soldado de muchos años de entrenamiento. Y no solo eso: Se parecía ahora mas a su padre.

Entonces fue cuando lo pensó. Mirándole explicarle a su hermana y a la princesa algo. Comenzaba a ver lo que su padre admiraba en el hijo de Yue.

Y comenzó a sonreír sutilmente. Era realmente... admirable. Aquel temple, disciplina y seguridad era digna de admiración.

¡pero jamás lo admitiría!

las faldas de los vestidos estaban arruinadas. Habían perdido parte de la tela gracias a la maleza salvaje y los troncos de árboles. La luz del sol que pasaba por las ramas eran las que le avisaban que el amanecer había llegado.

Habían dejado de caminar hacía horas. Estaban sucias, cansadas y con hambre. Liho miró a su alrededor y zarandeó a la chica a su lado que yacía dormida.

-¿Qué?- preguntó la otra.

-tenemos que seguir... Mai...

-¿Estaremos muy lejos?- preguntó la hija de Yukito.

-No creo.- poniéndose de pie.- ¡pero que hambre tengo!

-Lo juro: si salimos de esta me atrevo a comerme un guisado de cordero con arroz y patatas... y de postre, pastel de manzana y canela.

-si salimos de esta – sonrió su compañera retomando el camino.-Comeré solo arroz y vegetales al vapor con fresas en almíbar como postre...

-¿si? Eso suena delicioso.- sonrió la chica que venía a su lado.- Pues me comeré eso, después de lo que coma...

-¡no comerás tanto!- se exaltó Liho.

-porque no tienes un papá como el mío.- declaró Mai sonriendo – o una mamá tan buena cocinera como es mi mamá. Por eso el rey Touya siempre dice que mis papás son el matrimonio perfecto: mi madre es buena cocinera y mi padre, se come todo lo que hay delante de él- rió – exceptuando los platos...- viendo la chica a su lado pensar - ¿Y tus papás?

-mi papá murió cuando yo era una bebé a penas... – declaró serenamente. – y mi madre, no hablamos de ella.- agregó.- Kaede y el tío Musei siempre me habían cuidado ... éramos una familia... ¡no entiendo porque mi hermana hizo lo que hizo!

-bueno, bueno.- abrazándole para confortarla.- sigamos caminando... no debemos de estar muy lejos...

La chica a su lado sonrió al notar aquello.- ¡Ciertamente! Mira allí- notando los techos de color ladrillo y cafés desplegarse ante ellas, colina mas abajo. Ahí notaron también el camino que salía paralelo a ellas y que venía de atrás.

-lo logramos- declaró Mai sonriendo a su amiga.

Comenzaron a descender hasta tomar el camino de tierra cuando sintieron el galopar de un corcel detrás de ella. El galopar al acercarse se hacía mas intenso y mas rápido.

Fue entonces cuando Liho se volteó y vio como el jinete se dirigía a ellas.

-¡cuidado Mai!- gritó la chica tomándola por los hombros para sacarla del camino.

Los chicos estaban sentados en la desvencijada cama cuando los ruidos secos y sonidos de objetos siendo golpeados violentamente, atrajo su atención. Segundos después escucharon el alboroto en el exterior.

El llavín estaba siendo prácticamente, desvencijado ante la violencia con que le trataban. Cuando la puerta se abrió uno de los sujetos, levantó a Fujien de un solo golpe de la cama.- ¿D"NDE ESTÁN?- le escupió prácticamente en la cara.

Los demás tuvieron que retener a los otros que corrían en defensa de su amigo.

-¡¿Qué pasó?! – preguntó Kaede ingresando a la habitación al escuchar el ruido de afuera.

-¡Suélteme! – ordenaba Fujien pataleando mientras estaba un metro fuera del suelo.

-Las niñas escaparon- dijo otro allí presente.

-¿Qué cosa? ¿Cómo es posible?

-¡como oyes! – declaró uno de los que estaban allí- Tomaré tres o cuatro hombres y peinaré la zona...- dijo a Kaede- y si las encuentro...

-¡no harás nada drástico! Te lo ordeno...

-las notas fueron enviadas- declaró Musei- si las mocosas llegan al puesto de guardia en la villa, estamos perdidos... ¡sabrán donde estamos! ¡Tenemos que movernos. Ahora!

-¡¿qué pasará con liho?!- preguntó Kaede-seguro se las llevaron para que no hablara o nos avisara...

-¡LIHO TIENE MAS LOGICA QUE USTEDES!- Gritó Maroshi.- y debo añadir, que mas agallas...

-mira niño...-dijo Musei acercándose para golpear a Maroshi. Pero Kaede se interpuso entre él niño y Musei- ¿qué crees que haces?

-no puedes pegarle. No es con ellos el problema ¡son sus padres! Los pecados de los padres, no tienen porque pagarlos unos niños... ahora lo entiendo...

-Ahora no entiendes nada- dijo Masaki allí presente abofeteando a Kaede. Musei se interpuso reteniendo a Masaki.- ¿Ahora nos traicionarás Kaede?

-me preocupo por Liho- dijo molesta y tocando su mejilla abofeteada. -¡pensé que eso te importaba!

-me importa muy poco...- declaró sin tapujos.- ¡Quiero mi dinero! Eso quiero...

En ese momento, se escucha el grito venir del exterior que dice – INTRUSOS...- escuchándose el relinchar y gritos de caballos y el sonido de espadas enfrentándose.

-¿qué pasa?- preguntó Musei.

Masaki miró por la ventana del saloncito declarando ante lo que observaba.- ¡NOS ATACAN....!!! Tres o cuatro hombres...- viendo como derrotaban a los que estaban en el exterior.- ¡¡Van enmascarados!!! Los están derrotando como fichas...

-¿qué cosa?- preguntó Musei pero no alcanzó a llegar a la puerta, cuando uno de los sujetos entró portando abrigo largo y una mascara en su rostro. Solo se le notaban los cabellos negros intensos.

Levantó su espada no siendo poco notorio sus habilidades con la misma. Kaede se echó a una pared y los chicos fueron soltados (Gracias a los golpes que ellos les propinaban a sus captores), pero no había por donde salir. Era el enfrentamiento en la única salida disponible.

-¡Vaya como pelea!- declaró Maroshi admirado por el artilugio en la espada del enmascarado. Cuando menos lo pensaban, otro mas de ellos entró, llevando consigo a uno con quien peleaba con espada.

-¡Ahí están! – gritó el segundo.

Fujien se percató de aquel tonó de voz y en si la sorpresa de todo lo que ocurría, no le permitió concentrarse mas en aquella voz. A lo próximo tomó un madero y con él golpeó a uno de los hombres cerca de allí dejándole inconsciente a su segundo golpe en la nuca.

-ESO LES ENSEÑARÁ A ROBAR NIÑOS...- gritó el heredero a la corona del Este.

-¿dónde está Yue? preguntó el primero que derrotaba a su contrincante.

-Está afuera... encargándose de unos cuantos que nos estorbaban. –declaró el otro, dándole en una oportunidad un puñetazo a quien se enfrentaba y cayendo inconsciente al suelo.

-¿ACASO CREEN QUE ME IRÉ SIN NADA?- gritó Masaki tomando a uno de los chicos por el cuello y sacando una daga.- SE ACERCAN Y EL NIÑO MUERE...- mientras su victima forcejeaba con su captor.

-¡Será mejor que lo suelte!- declaró Uno de los enmascarados.- si quiere piedad en su condena...

rió para decir- ¿CONDENA? ¿CONDENA? CONTRA QUIEN... ¿LORD MASAKI?- ante aquella declaración, los dos enmascarados se observaron entre si.- ¿ah, han escuchado de mi?

-SUELTA AL MUCHACHO MASAKI- dijo Kaede notándose con lagrimas en sus ojos.

-¡Te rendirás tu, no yo!- gritó el hombre usando aun al chico como escudo.- ¡quiero lo que es mío! ¡¡Nada ni nadie me lo quitará!!

-¡Suéltelo!- gritó Maroshi a la par del sujeto viendo como Meriel trataba infructuosamente de liberarse del hombre. Fue entonces que Masaki fue embestido con un pedazo de madera que Maroshi había agarrado de la habitación y golpeándole en la espalda, soltó al chico y también cayó al suelo.

Pretendía seguir golpeándole cuando una mano tan pálida como la de él, le detuvo tomando el arma de sus manos.

-¡Padre!-gritó sorprendido y soltando el madero.

-¿Yue? preguntó Fujien mirándole sorprendido.

-¡HASTA QUE POR FIN!- dijo Meriel incorporándose.- ¿Y bien? – observando alrededor.- dime al menos que mi hermana y Yayoii están bien...

-en vez de preocuparse en ustedes, les preocupan las niñas- dijo Yue fríamente.- Muy bien...

-¿Quiénes son estos enmascarados?- preguntó Maroshi, dejando de saludar a su padre y acercándose al de cabellera negra- tendrán una gran recompensa por haber salvado a los Sucesores...

-a mi me parecen conocidos...-declaró Fujien en un susurro.

Entonces un tercero ingresó a la casa diciendo.- los demás están atados... no causarán problemas hasta que lleguemos a un puesto valle abajo...

-¡Ay por los espíritus! – dijo Meriel observándoles.

-Usted- dijo Yue mirando con gélida mirada a Kaede . – irá a prisión...

-no- dijo Fujien-. No irá a prisión...

-Pero los secuestraron...- declaró uno de los sujetos enmascarados.

-pero es la hermana de Liho... no puede encerrarse.

-¿Liho? – preguntó el que entró de último.

-estaba con Mai en el camino al pueblo. – declaró Yue.- pensó que era uno de los secuestradores y defendió a Mai...

-Además que es mi amiga.- dijo Fujien molesto.

-¿Amiga? - preguntó el tercero mirándole y ahí se quitó el antifaz.

-¡no puedo creerlo! ¡padre!- dijo Fujien acercándose a su progenitor.

Kaede estaba mas que sorprendida.

Estaba estupefacta.

Los otros dos se desvelaron sus antifaces demostrando a Eriol Hiraguizawa y el otro era Shinji, viejo colaborador de Eriol.

Eriol abrazó a su hijo diciendo.- estoy tan orgulloso de ti...

-pero ¿Y las chicas?

-Yamasaki cuida a Loriel y a Yayoii...- declaró Eriol.- Las encontramos en la carretera y ellas nos contaron.

-y Mai y la niña están en la casa de Shinji – declaró Yue fríamente. – he estado en los alrededores con los rumores que algo pasaba y mas aun, con tu nota- declaró mirando a Maroshi.- Hagoro Misatat, no por menos es el segundo. Sabía donde localizarme por los mapas de los sitios que habíamos analizado en secreto e investigado.- sin una gota de emoción en su tono de voz declaró.- estoy orgulloso de ti...

-se acabó- dijo Shaoran observando a su hijo y colocando sus manos en sus hombros.-se terminó ya...

La jovenzuela de ojos azules conservaba sobre su rostro la pluma con que escribía sin percatarse del aire intelectual que le brindaba. Iluminándosele la mirada para saber como culminar su escrito, mojó la punta en el tintero, escuchándose le roce de la pluma con el papel.-" Papá dice que algunos eventos siempre te brindarán la oportunidad de percatarte de los errores que se cometen en el pasado. Hemos pasado unos días magníficos en la antigua casa de mi papá cuando era soltero, casa que le pasó la propiedad a Shinji y quien cortésmente, nos ha ofrecido alojo en la misma. Creo incluso, que le ha dado oportunidad a mis padres de reanudar su vida romántica. Algunas veces, mi hermano y yo, los encontramos en alguna de las habitaciones, rememorando el pasado, tomado de manos y abrazados. Mis padres se aman, mucho, pero a veces, la vida de la realeza, que se transforma en que la vida de un solo hombre, es el destino de una nación, interfiriera con lo que somos primero, como mi padre siempre dice: una familia."

"Sakura y Shaoran, con sus hijos, estuvieron pasándose unos días aquí pero ya regresaron a su reino. Igual, Touya Kinomoto, con su hijo y esposa. ¡Suerte que tuvo el pequeño Fujitaka de no pasar el susto que nosotros si pasamos!".

"he tenido oportunidad de hablar con papá. Me preocupaba en silencio (pero no me quitaba el sueño), aquello de prometerme en matrimonio y hemos llegado a un acuerdo: Me casaré cuando tenga idea de que es eso en realidad. O cuando me enamore...- acariciando su pluma en su rostro de nuevo

-¡Oye Loriel!-. ingresó tocando dos veces pero no esperando respuesta. Los ojos de su hermano le observaban con interés.- ¡Vamos que papá y mamá nos esperan!

-ya voy... deja de comer ansías...- declaró con una sonrisilla. Su hermano, exasperado, salió de la alcoba y escuchó alejarse por el pasillo.

Volvió a escribir-" Saldremos con la familia de Shinji a un día de campo cerca de aquí... y mi hermano tiene un cierto interés en la hija de Shinji: es muy bonita y a mi hermano no le importa que sea unos meses mayor que él. ¡Ah! Por cierto: Yue y Rei se quedaron en el palacio controlándolo todo, aunque he sabido por correspondencia de mi querida amiga, que sus papás tienen todo bajo control e incluso, se toman mas tiempo para estar con sus hijos... ¡incluso, Yayoii dice que, su papá ha sonreído tres veces! Todo un logro. Solo sonríe en ocasiones especiales. Yue está muy orgulloso de Maroshi quien como premio, iniciará los entrenamientos próximamente. Nakuru dice que con un poco de esfuerzo y Maroshi será jefe de armada en unos cuantos años aunque su padre tiene mas expectativas que eso. Yue quiere que, Maroshi llegue a consejería y se que mi padre, también lo desea."

"Mi padre y yo hablamos largamente de lo que ocurrió y mi madre estuvo ahí. Mi hermano les contó con detalle lo que había pasado antes de la intervención de Yue y después de mi padre y sus amigos. Vale la pena recalcar que no conocíamos a nuestros padres tanto como pensábamos. Algunos detalles Nakuru había dejado fuera de sus historias sorprendentes y creo que después de analizarlas, no la culpo."

"la sangre azul, no existe. Somos hijos de personas normales que sacrificaron el todo por el todo para el pueblo. Aunque hubo personas como los parientes de Liho y ella misma, que pagaron las consecuencias, no hay porque relucir el hecho de que, algunos ganaron, otros perdieron."

"Liho está bajo la tutela de la abuela de Fujien... ya necesitaba Ieran Li, algo en que entretenerse que, estar vigilando a la pobre Sakura quien por cierto se lo ha encontrado como una magnifica idea . Liho recibe una alta educación, buenos cuidados y ve a su hermana de vez en cuando. Kaede se ha conformado con su destino y sabe que, por su crimen pudieron haberla condenado a muerte en prisión, pero no fue así. Kaede actualmente, rinde servicios en el hospicio de Terada aunque la tienen vigilada, se ha resignado a su suerte: Ayudar a otros con peor suerte que ella."

"Se puede decir que, el mañana nos desvelará las sorpresas. Cada día es una nueva aventura. Fujien decía que, nuestras vidas estarían rodeadas de monotonía, superficialidad y formalidades. Mis padres me han contado que eso será, solo si lo permitimos."

"Ah se me olvidó decir: La familia Li está feliz con el nuevo bebé. Fujien se lo encuentra de lo mas adorable. Pero lo que mas le gusta es el hecho que, será el héroe en futuras historias para su hermanito y modelo a seguir."

"nuestra gran familia, es feliz. Si te percatas, todos somos de una u otra manera una familia, no fue planeado así pero buscamos todos lo mismo: Paz e integridad de nuestros reinos. Creo que, si seguimos las enseñanzas de nuestros padres, indistintamente, en realidad, la paz si reinará..."

"Entonces es cuando se podrá decir que si somos Por siempre felices..."

historia concluida: 08 de septiembre de 2004.

Nota personal: Gracias por escoger la "Princesa del cerezo" como una de tus favoritas. Gracias mucho mas, por tus correos, tus reviews, en fin, simplemente por leerla. Esta historia es para todos ustedes.

Crystal.-