Notas del capítulo

Esta idea ha sido una de las más raras que he tenido y creo que me se me hará difícil escribir algunas partes... Y encima tenía las inmensas ganas de escribir este fic... tantas que me dificultaba escribir en mi otro fic. Como habrán podido comprobar este fic es "M", es decir, escenas de lemon, violentas e insultos. Lean bajo su responsabilidad y sobre todo... ¡disfruten!

Disclaimer: One Piece no me pertenece... (ojalá)Es de nuestro querido Oda-sama! Fic hecho de fan para fans ^^

¡Nos leemos abajo!


Luffy había llegado al bar deseando que le prepararan un delicioso plato de comida. Por muy raro que pareciera, se había ido solo a cenar aquella noche. Todos estaban demasiado ocupadas para perder el tiempo viendo como su capitán aspiraba la comida sin tan si quiera masticarla.

Desde que había llegado a aquella isla, se instalaron en un pequeño y tranquilo hostal haciendo turnos para vigilar el Sunny, uno cada noche. Y para su suerte, hoy no le tocaba. ¡Podría comer todo lo que quisiese sin prisa alguna!

Se sentó en un taburete pegado a la barra y pidió al camarero toda la comida posible. Mirándole un poco raro, el hombre se metió dentro de la cocina dispuesto a encargar que le prepararan toda la comida.

El moreno esperó impaciente mientras miraba el lugar, era un poco oscuro pero eso no le importaba. Si había comida, como si estuviera comiendo en un cementerio. Se quitó su sombrero de paja y lo acarició con los pulgares tranquilo, quieto y disfrutando del tacto. Sonrió al pensar en Shanks, ¿qué estaría haciendo en esos momentos? Volvió a ponérselo con una gran sonrisa adornando su rostro.

Olfateó el aire... olía a sabrosa carne cociéndose, se le comenzó a caer una cascada de babas el solo hecho de imaginarse que su comida podría saber también como olía...

-Aquí tienes.- el hombre le sirvió varios platos con una pinta increíblemente buena.

Comenzó a comer sin detenerse ni si quiera para respirar, engullía cada plato que llegaba como solo él sabía hacer. De una manera cómica, extraña y tal vez un poco repulsiva. Estaba tan centrado en su comida que no se dio cuenta de como alguien le miraba fijamente desde la puerta de la taberna.

Encapuchado, ocultando su rostro, mirándole constantemente. Le miró unos segundos más y se acercó despacio hacia él, parecía que no se había dado cuenta de que le estaban mirando. Se sentó a su lado, consiguiendo así la atención del chico.

-¿Mhn?- sin dejar de comer le miró de arriba abajo algo extrañado de la forma en la que iba vestido. Un abrigo que le tapa todo el cuerpo... ¿tanto frío tenía?

-¿Qué le pongo?- preguntó el barman mientras secaba un vaso.

-Una botella de sake- dijo con una voz que Luffy reconocía.

Dejó de comer y, pensativo, se cruzó de brazos pensativo. Ladeó la cabeza. Esa voz... le sonaba muchísimo... ¿Pero de qué? Había conocido a tanta gente en su viaje... Estuvo apunto de preguntarle cuando este mismo le habló:

-Quien iba a imaginarse, que un pirata como tú estuviera en una isla tan pacífica como esta- dio un largo trago a su bebida- aunque claro, siendo una isla tan apartada puedes estar tranquilo de que los estúpidos de la Marina te sigan.

Parpadeó varias veces intentando comprender la situación, ese hombre sabía que era un pirata pero eso no era muy extraño, era famosamente conocido. Monkey D. Luffy una recompensa de 400.000.000 millones, había pegado a un Tenryubitto, peleado en la guerra de Marineford, sin contar que había entrado y salido de Impel Down... Y tras sus dos años de entrenamiento con Rayleigh su fama había crecido, sin contar con su fuerza. Pero lo que más le llamó la atención fue que había llamado estúpidos a los Marines, con lo cual, podría decirse que no era un verdadero enemigo... ¿o tal vez sí?

-Mh, mh- asintió el moreno remontando tarea de comer.

-Te invito a comer, y después vayamos a otro lugar, he oído que en el centro hay un banquete especial- dicho eso sacó un saco repleto de monedas las cuales fueron aceptadas encantadas por el hombre.

Luffy no tuvo que oír nada más, se tragó lo que le quedaba de comida y se levantó de un salto del taburete. Una invitación para comer era bien recibida por el portador del sombrero.


Pasó de página a su libro, algo aburrida miró su café caliente preparado por Sanji para que pasara una agradable noche. Hacía poco que todo el mundo se había ido y, para su desgracia, aquel día le había tocado a ella hacer de guardia. El pensar que tendría que pasar todo la noche completamente sola le producía escalofríos. Pero no podía irse, tenía que cumplir con su trabajo. Proteger el Sunny.

Aunque no debía preocuparse mucho, tenía su nueva arma con ella y esos dos años le habían ayudado mucho para poder ser más fuerte.

Miró por el enorme ventanal que rodeaba la torre de vigilancia, o más bien, el DORMITORIO particular de Zoro puesto que se pasaba allí todo el día, prácticamente. Nada, nada sospechoso. Bostezó y le dio un sorbito a su café afirmando que aquella iba a ser una larga noche.

-¿Qué estarán haciendo los demás...?- pensó en alto.


En cuanto salieron de la taberna aquel misterioso hombre le guió al supuesto lugar donde había un banquete. Luffy le siguió, sin desconfiar de él, algo por lo que Zoro le habría echado la bronca.

Caminaron hasta llegar a un pequeño claro de un bosque que conectaba con el mar. El capitán de los Mugiwara miró a todos lados sin comprender como una fiesta podría celebrarse allí sin la suficiente luz y sin el suficiente espacio... Ladeó la cabeza.

-¿Por aquí se va al pueblo?- recordaba perfectamente que había cogido un camino totalmente diferente.

El encapuchado no respondió.

-¡Oi!- estuvo apunto de seguir hablando cuando escuchó los ruidos de los matorrales moverse.

Se puso alerta, ¿una emboscada tal vez? Podía ser, mucha gente se había aprovechado de lo confiado que era Luffy, muchos caza recompensas le habían engañado de aquella manera para luego así intentar secuestrarlo. Pero siempre aparecía uno de los suyos a ayudarlo. Pero esa vez tendría que apañárselas solo, eso lo sabía muy bien.

El misterioso hombre se detuvo cuando escuchó los sonidos que provenían de los alrededores del claro. Se dio la vuelta mirando a Luffy cara a cara.

-Ha pasado mucho tiempo, ¿no crees Mugiwara?

Antes de poder contestar, el encapuchado se quitó el abrigo dejando a la vista su rostro y todo su cuerpo. Luffy se sorprendió, mucho. Sus ojos abiertos como platos no se podía creer a quien estaba delante suyo... era... ¿era Arlong? Imposible... pero... era igual que cuando lo conoció, con aquella nariz en forma de sierra, su piel azulada... y sus dientes puntiagudos como el tiburón que era. Estaba algo más cambiado sí pero... era Arlong.

De los arbustos, salieron aquellos Gyojin que siempre estaban con él... Chew y Kuroobi. ¿Cómo habían podido escapar de la prisión...?

-Tú...- murmuró Luffy con un claro todo de enfado.

-¡Shahahaha!- rió él al ver el rostro de Luffy- ¿Ocurre algo? Parece que realmente me odias.

-¡Maldito!- le gritó- ¡Era una trampa!- chasqueó su lengua furioso- ¿Qué quieres? ¡No pienso permitir que te lleves a Nami!

-Oh...- el rostro del hombre tiburón se ensombreció- Así que mi querida Nami se fue con vosotros...

Luffy se insultó mentalmente, Arlong no sabía que ella al final se había marchado con ellos... Había cometido un error que le saldría muy caro... Pero lo que menos le había gustado de todo eso, fue que aquel asqueroso había dicho "mi querida Nami". ¿Desde cuando aquel tipejo tenía tanto aprecio a la pelirroja? Seguramente lo hacía para demostrar que ella seguía siendo de su propiedad... Apretó sus puños. No. Nami no era de propiedad de nadie. De absolutamente nadie... Y... y si tuviera que ser propiedad de alguien... en todo caso sería de él, ¿no?

-¿Qué quieres?- volvió a repetir más enfadado, su cuerpo comenzó a desprender Haki.

El otro tan solo sonrió macabramente.

-Agarradlo- antes de que el moreno pudiera reaccionar los dos hombres le colocaron unas esposas de Kairoseki.

Cayó al suelo, sin fuerzas. Tosió al sentir como el polvo le entraba a los pulmones y gruñó de pura frustración. ¿Cómo podía haber caído en algo tan estúpido? Al oír como el jefe de los tres se reía de él levantó la cabeza para mirarlo con una de sus peores miradas, cargada de Haki. Se movió intentando levantarse mas no consiguió nada.

El de la nariz alargada estaba disfrutando mucho de lo que veía, uno de los piratas más famosos, con una recompensa que superaba los 100.000.000 estaba en el suelo, prácticamente mordiendo el polvo. Sonrió entre dientes y comenzó a buscar entre sus ropas, la clave para dar inicio a su nuevo plan. Cuando la encontró la sacó con cuidado, como si agarrarlo fuerte fuera a romperlo. Y es que era así, las jeringuillas de cristal eran sumamente delicadas, y el contenido era mucho más delicado, potente y sumamente peligroso. De color morado, un morado que pasaba a lila, aquello era una droga. Una droga muy difícil de encontrar y sobre todo carísima. Aquella droga era ilegal, estaba prohibida por el Gobierno Mundial, aun siendo ellos los creadores de aquella droga.

Afectaba al cerebro, lo adormecía haciendo que la persona drogada no pudiera controlar sus movimientos. Y aquello no era lo peor, aquella droga tenía el efecto de la obligación. ¿Qué significaba? Sencillo, la persona afectada comenzaría a sentir espasmos en su cuerpo, y, obedecería a cualquier persona que le mandara hacer o decir algo, por mucho que la persona drogada se negara hacerlo. Podía decirse que, te convertías en una marioneta a merced del que te drogó.

Cruel, despiadado y sádico. En otras palabras, Arlong.

-Estuve mucho tiempo esperando esto- le enseñó la jeringuilla- pronto, podré cumplir mi venganza hacia ti y hacia Nami.

-¡NI SE TE OCURRA TOCARLA!

-¿Yo? ¿Tocarla?- dijo entre risas.

Se agachó quedando a la altura del rostro del azabache. Le agarró con brusquedad inmovilizándole con sus manos de Gyojin. Acercando la aguja de la jeringuilla a su yugular.

Comenzó a asustarse al sentir como le acercaba aquel artefacto al cuello, ¿qué iba a hacer? Intentó soltarse del agarre pero no pudo hacer nada, no tenía fuerzas suficientes y los Gyojin doblaban diez veces la fuerza de los humanos. En esas condiciones no podía hacer nada...

Tac, presionando con cuidado, Arlong introdujo la droga en el cuerpo de Luffy. Comenzó a reírse cruelmente y tiró sin cuidado la jeringuilla, ahora vacía.

-T... tú...- sentía como la droga le empezaba a marear un poco.- ¿Qué has hecho?

-Esta droga... hará que tú hagas lo que yo quiera...- comenzó a contar- Desde el día en el que me venciste estuve en la cárcel pero, escapamos, los cuatro. Hacchi se marchó a trabajar en un puesto de Takoyaki. Desde que vi que tu fama había crecido comencé a crear mi venganza. Una que no te perjudicara a ti...

-...- Luffy le miraba serio, su cuerpo temblaba ligeramente y su garganta se había secado.

-Tú, vas a pegar, humillar y violar a Nami.

Silencio. El aire movió las hojas de todos los árboles, al mismo tiempo, nadie habló. Luffy abrió tanto los ojos que le dolió, pero no se dio cuenta. Pegar, humillar... y violar a Nami... Comenzó a temblar notablemente, se asustó, mucho. Jamás había estado tan asustado como en aquellos momentos. Violar... Tragó saliva... Pálido, sudando en frío.

-No...- el rostro de Arlong le afirmaba que sí- … No... ¡...No! ¡No! NO- todas las consecuencias que podrían pasar si le hacía eso a su navegante se ordenaron en su cabeza.- ¡ARLONG HAZME LO QUE SEA...! PERO A ELLA NO... ¡a ella no...!- las palabras no salían correctamente de sus labios, estaba desesperado.

Sus intentos de salir de aquel agarre aumentaron, tanto que sus muñecas comenzaron a tener un color rojizo.

-¡ARLONG!- gritó con todas su fuerzas- ¡SUÉLTAME, SUÉLTAME! Cabrón...

Por primera vez en su vida, se daba miedo de sí mismo, si bien era cierto lo que decía aquel hombre pez... Su cuerpo le obedecería... iría al Sunny y... y... se asustó mucho... Nami era una chica fuerte, eso lo sabía pero... entre la fuerza sobre-humana de él mismo y la de la navegante había demasiada diferencia... Por no hablar de su Akuma No Mi...

-Soltadlo, la droga comenzará su efecto en pocos minutos.

Dicho eso, le soltaron. Alejándose lo máximo de él. Podría aprovechar para golpearlos...

Luffy consiguió a duras penas levantarse del suelo, poco a poco sentía como aquella droga dominaba su cuerpo... Sus pies andaban, lento pero con dirección al Sunny... Su rostro, oscurecido por su sombrero, miraba al suelo como si tuviera miedo de encontrarse a su amado barco.

-Recuerda, Luffy. Pegarás, humillarás y violarás a Nami.

El aludido no se detuvo, ni tampoco se volteó a mirarlo. Tan solo siguió andando, poco a poco un poquito más rápido.

Arlong había utilizado a Nami, desde el primer día en el que se fijó que su navegante comenzaba a tener unas llamativas curvas y que sus pecho ya no estaba nada plano. La forzó, robándole la virginidad pero... por muchas veces que la forzaba jamás vio una lágrima en su rostro, ni dolor... Nada. Y eso le hacía sentirse muy furioso. Quería verla sufrir.

Por ello sabía que la forma más sencilla de ver sufrir a aquella muchacha de cabellos anaranjados era haciendo la cosa más sencilla del mundo. Que una persona de confianza, una persona realmente querida, le hiciera todo aquello que le había hecho Arlong. Todas y cada una de ellas. Siempre siguiendo el mismo orden.


Había decidido darse un buen baño de agua caliente para relajarse, y si era con aquellas vistas que tenía mirando por las ventanas del cuarto de baño. Delos, la isla donde habían anclado su ancla, era famosa por sus maravillosas vistas. Sonrió y metió la cabeza en el agua, tal vez aquella noche no era tan mala.

Ya limpia, seca y vestida. Nami salió con un gracioso pijama de panda, tenía la capucha puesta enseñando dos alegres orejitas de panda y como no la cara de un lindo oso panda. Buscó un libro que podría llevarse al puesto de vigilancia, optó por una historia de aventuras. La mejor compañía para una larga noche.

Cuando se acomodó en el sofá de aquella sala, donde había varios objetos de ejercitar, -todos de Zoro- dio un sorbo a su café, el cual se había enfriado un poco lo que le permitía dar sorbos más largos, abrió la tapa del libro dispuesta a leer cuando algo en el exterior le llamó la atención.

Lo bueno del puesto de vigía era que contaba con una increíble iluminación sin contar los enormes faroles que se encontraban en cada lado del barco. En otras palabras, todo el Sunny ,e incluso todo lo que rodeaba al Sunny en un diámetro de 3 metros, podía verse con claridad.

Se adelantó al cristal para poder ver mejor que era aquello que se movía... Era una persona, pudo adivinar. Forzó un poco más su vista. Pantalones que llegaban hasta las rodillas... chaleco rojo y una faja amarilla... Sin contar con aquel peculiar y famoso sombrero de Paja.

Era Luffy, su rostro se iluminó, ¿había venido a hacerle compañía?

Sonriendo, espero a que llegara al barco, jamás se hubiera imaginado lo que le iba a pasar aquella noche, ni en sus peores pesadillas...


Terminé el cap por hoy xD LO SIENTO es corto, lo sé... Pero era una pequeña introducción y quería ver si les ha gustado lo suficiente ++

Como ven Arlong es asqueroso, cruel y dan ganas de asesinarlo... Me costó demasiado hacer esa parte en la que Luffy se queda... como en shock.

No sé porque pero siempre acabo con horribles dolores de espalda cuando termino de escribir un capítulo... ¿a lo mejor es mi castigo por hacerlos cortos, o dejarlos en lo mejor? Tal vez xDD

Espero que le den una oportunidad a este fic, en el siguiente capítulo mucho drama... ¡No se lo pierdan!

Nos leemos en el próximo capítulo y/o fic

¡Sayo!