Capitulo 9- Un nuevo comienzo

No, yo no creo en la reencarnación, creo en la evidencia científica, creo en lo que puedo observar y lo que puede demostrarse, y esa idea no ha sido demostrada aun; sin embargo no puedo negar que una vez, cuando yo estaba a punto de salir a trabajar, mi esposa estaba cuidando a nuestro hijo, la radio sonaba y ni siquiera recuerdo sobre que era, hasta que iniciaron con las felicitaciones entonces mientras yo hablaba con mi esposa el niño dijo "es cumpleaños de mi hijo" ambos lo miramos extrañamos, usted entiende ¿no? yo le dije pensando claro que pensaba que se refería a mi hijo como así mismo, entonces lo corregimos le dijimos que no era su cumpleaños, que faltaba tiempo para eso; pero él insistió "no, mi hijo cumpleaños hoy" mi esposa pensó que podría tratarse de un amigo imaginario, algo que vio en la televisión o recién escuchó en la radio; pero la fecha se me quedo en la mente, porque mi primo cumplía años ese día…así que cuando Trunks Brief tocó a mi puerta y me dijo que mi hijo era la reencarnación de su padre…pensé que era un imbécil, que era un loco, un idiota, entonces recordé a mi hijo aquel día hablando del cumpleaños de su hijo, entre a internet, busque la fecha de nacimiento del tal Trunks, fue…fue como si me hubiesen tirado agua fría en la espalda, fue como si la impresión se apoderara de mi y toda mi ciencia me abandonada, Trunks Brief cumplía el mismo año que mi niño dijo que su hijo cumplía, todo yo me quebrante, supe que algo andaba mal, que tal vez todas afirmaciones, que mi hijo podría no ser mi hijo, que como él me dijo alguna vez, su cuerpo era mío, pero su alma…su alma era suya, su alma era algo que nunca podría entender, era una consciencia de la cual no tendría nunca manera de moldear, jamás sería propiamente mío…estoy desesperado por eso vine a verle doctor, porque no se qué hacer, me estoy cansando, me estoy cansado demasiado"

El joven se dejo caer sobre el asiento del auto, asimilando las palabras que la mujer acababa de pronunciar ¿Cómo era posible que una mujer de la edad de Bulma resultara embarazada?

-Es peligroso- dijo finalmente-para ti…es lo que tengo entendido-no dudo de su paternidad, sería estúpido pensar que ella lo engañaría de esa forma. Era sin duda diferente a la primera vez que se entero que sería padre, aquella tarde estaba furioso, no quería un hijo hibrido, no quería atarse a ella y mucho menos a la humanidad, la evitó por días y cuando por fin lo conoció y ella lo dejo entre sus manos no podía creer que en aquel pequeño ser se encontraba su herencia, la historia de sus ancestros, ya no pudo odiarlo, ni tampoco a aquella mujer que le dio un hijo. Pero en aquel entonces, Bulma era joven, ahora era distinto, era una mujer de 55 años y además ¿Qué había de él? un adolescente al borde los 16 años

-Si, es peligroso- dijo la mujer- mi vida y la del bebé están en riesgo- Ambos se miraron a los ojos, ella con angustia, él lleno de dolor, de alguna manera le había hecho daño a la mujer que amaba

-No quiero que esto resulte en un daño para ti…

-O no quieres a este hijo…porque es un humano por completo- preguntó Bulma con cierta ironía en sus palabras

-Ya basta mujer- espetó el joven mientras sus ojos despedían fuego, sin pensarlo dio un golpe sobre la puerta del auto dejándose llevar por la impulsividad propia de su adolescencia que en ocasiones no podía controlar

-Contrólate- le ordeno Bulma mientras apretaba el volante completamente desesperada por aquella situación sin embargo no podía perder la cordura, no podía darse ese lujo.

El joven se cruzó de brazos y frunció el ceño

-…Lo único que no quiero es que te suceda algo por mi culpa- contesto recuperando la compostura. De reojo vio las lagrimas de la mujer rodar por sus mejillas, todo él se sentía furioso, era un embarazo peligroso en el cual podría perderla, había regresado a la vida, en otro cuerpo y no estaba dispuesto a perderla, una vez más acercó su mano para retirarle aquellas lagrimas- Bulma, estaré dispuesto a aceptar lo que tú quieras hacer- dijo con decisión, desvió la mirada sin saber que más decir

-Te amo demasiado- dijo la mujer sin poder contener las lagrimas, posó su mano sobre el rostro juvenil-…nunca he dejado de amarte- e imprimió un tierno beso en sus labios mientras él deseaba perderse en ella nuevamente y olvidar el mundo.

Era una tarde cualquiera, excepto para Yamcha quien se encontraba en el medio de una rueda de prensa junto a su hijastro, Trunks; anunciaban el que la corporación Capsula patrocinaría durante toda la temporada al equipo de beisbol que Yamcha recientemente había adquirido y estaba decidido a entrenar, era una meta que se fijo para olvidar el hecho de que su esposa le engañaba a plena luz del día con un jovencito que aseguraba ser Vegeta, el maduro hombre estaba seguro que lo era y no estaba dispuesto a seguir siendo humillado

-Hemos concretado una alianza que esperamos sea benéfica para los dos- terminó Trunks la entrevista- gracias por asistir- Ambos se levantaron cuando un reportero gritó sin ningún tipo de recato

-¿Es verdad que la señora Brief a sus 55 años está embarazada?- Trunks se detuvo de inmediato, Yamcha rio nervioso ninguno de los dos podía creer lo que habían escuchado ¿Cómo podía ser posible? solo esperaba que fuera tan solo un rumor, un chisme cualquiera un comentario hecho con todo el ánimo de generar polémica, era demasiado tarde, había sido lanzado. Mientras Yamcha ardía de rabia, si aquello era cierto, no solo estaba humillado, fue traicionado, estaba seguro que el niño no era suyo, era imposible, hacia mucho que no hacía el amor con Bulma. No desde aquella vez que él se quedo en su casa

-No sabemos nada al respecto- dijo Trunks con una fría seriedad- eso es todo y se dirigió a la salida, Yamcha iba a tras de él estremeciéndose por la furia

-Esto es inaudito- gritó Yamcha una vez que se encontraban en la limosina- tiene que ser una maldita mentira ¡Demonios!- Trunks se llevó la mano a los ojos llevaba aquel traje gris niebla y la corbata amarilla que su madre le había regalado

-Hasta no comprobar lo contrario es solo un rumor- dijo él hombre con serenidad- necesitó ir a un lugar- pidió al chofer detenerse, sintió el ki de su madre y se bajo de inmediato, no sin antes decirle a Yamcha- Enfría tus ideas antes de hacer algo estúpido y partió a las oficinas de la corporación donde en ese momento se encontraba su madre, aterrizó sobre el techo de la segunda torre, era donde aterrizaba por lo general ya que estaba designada para ello, era él único que tenía la llave para abrir la única puerta de acceso, descendió rápidamente por las escaleras. Sin miramiento alguno abrió la puerta de la oficina de su madre, la vio ahí sentada detrás de su escritorio sin decir nada más, ni siquiera lo miraba a los ojos

-Madre, tenemos que hablar- le dijo seriamente, ella no despegaba los ojos de la computadora

-¿Qué sucede?

-Necesito saber si es verdad lo que escuche en la rueda de prensa

-Los reporteros no siempre dicen la verdad, te lo dije desde que empezaste a trabajar aquí

-Dijeron que estas embaraza- contestó mientras tomaba asiento, sus ojos azules brillaban por la furia que le invadía, necesitaba saber si era cierto o no.

Bulma sintió un nudo formarse en su garganta ¿Cómo se habían enterado? ¿Cómo algo tan privado pudo hacerse público? Alguien tuvo que haber sacado provecho de su situación y vendido aquella información

-…Si, lo estoy- Trunks sentía su corazón detenerse y el alma caer a sus pies

-¿Es hijo de Marcus?- Esperaba que la respuesta fuera no, que le dijera que era de Yamcha, o, mejor aun, que todo aquello fuera un sueño, una pesadilla de la que pronto despertaría

-Es Vegeta- contestó la mujer con seguridad- y si, es su hijo

-No, él nunca será mi padre, es un adolescente…no importa si en el pasado su alma le perteneciera a mi padre, ahora no lo es…y estoy en contra de todo esto- esgrimo- mamá, lo que sucedió entre ustedes es un crimen, es mal visto en donde sea que vayas ¿Cuál será el destino de ese bebé? Su madre una mujer mayor y su padre prácticamente un niño

-Basta ya- interrumpió Bulma exaltada, todo su rostro se había vuelto rojo por la ira- ¿Cómo te atreves a juzgarme? Eres mi hijo, no mi padre…tú no entiendes lo que sucede entre Vegeta y yo- sus ojos se llenaron de lagrimas, Trunks no supo precisar si eran de coraje o tristeza- el me ama tanto que supero la muerte y transcendió a otra vida para encontrarme ¿Tienes idea de que es eso?

-Eso es un capricho- replicó el joven- es algo que no pueden superar, él tiene una vida que está comenzando y tú le impulsaste a dejarlo, no lo rechazaste, Marcus Alley es el hijo de un biólogo, es un adolescente que va a la escuela, quería ser ingeniero y era muy unido a su padre…por el capricho que se tienen entre ambos ¿Cómo puede ser eso amor?- esgrimo con rabia en su voz – han involucrado ahora a un ser inocente …y no solo eso sino que además tu salud está en riesgo, mamá tienes más de 50 años ¿Qué crees que va a pasarte o que le pasara a ese bebé?

-¡Basta ya!...no tienes derecho alguno a juzgarme, ni a él ni a mí, tienes que entender una cosa y lo digo realmente…tienes que entenderlo, él y yo estamos destinados a estar juntos y si yo hubiera muerto y el estuviese vivo hubiera hecho hasta lo imposible por estar a su lado, como él lo hizo, justo como él lo hizo…nuestra relación y nuestro hijo no es de tu incumbencia

-Tu salud si lo es- Sin decir más se levantó y se fue de ahí.

Era cuestión de entender, pero sin importar desde que punto lo viera no podía lograrlo, se encerró en su oficina y ordenó que nadie lo molestara, ni siquiera su madre, no quería ver a nadie. Durante 16 años su madre y él eran todo lo que se tenían, había logrado superar la muerte de su padre y ahora tenía que estar enfrentando una realidad fuera de lo real.

Un jovencito que era su padre, un amor imposible un hermano menor a los 55 años de su madre y todos los riesgos que eso implicaba, un posible golpe mediático donde su madre saldría perdiendo, la prensa sería brutal y por el comportamiento de Yamcha estaba seguro que no encubriría a su madre y estaría más que dispuesto a decir que él no era el padre de ese niño. Todo se sabría y por el coraje que tenía el señor Alley le sería muy fácil demandarla e incluso mandarla a la cárcel sin miramiento alguno. Meditó sobre esas ideas, las horas pasaron sin que se diera cuenta, solo tuvo una idea para resolver todo aquello, necesitaba hablar con aquel joven.

Tomó las llaves de su auto y salió hacia la casa de los Alley. Era de noche y por el ki sabía que el joven estaba ahí. Al llegar bajo del auto y con paso apresurado caminó hasta la casa. Tocó la puerta

-Necesito hablar con su hijo- dijo en voz lo suficientemente alta como para ser escuchado por quien quería que le oyera. Aquel bajo las escaleras, aun no se quitaba el uniforme de la escuela

-¿Qué es lo que quiere?- preguntó el señor Alley

-Ya sé que es lo que quieres- dijo el muchacho con la mirada seria- y no quiero hablar de eso aquí- bajo las escaleras de inmediato, ni siquiera habló con su padre, únicamente escuchaba a aquel hombre desesperado preguntándole a donde creía que iba; pero él no hizo caso, ya había entrado al auto con Trunks, iban a un destino desconocido, algo dentro de su corazón como padre le decía que no volvería verlo de nuevo.

-¿Qué es lo que quieres?- preguntó el joven con seriedad

-Sabes muy bien porque estoy aquí, por mi madre y su embarazo ¿Qué piensas hacer con ello?

-¿Qué es lo que quieres que haga?- pregunto desafiante- Tu madre quiere tener al bebé ¿Quieres que la detenga?...¿Qué le diga que es lo que debe de hacer? No lo hice cuando tú ibas a nacer, no lo hare ahora

-Claro-…sonrió el joven con un halo de melancolía- tu hijo hibrido, que te ató a la tierra ¿No es verdad?- el joven le dirigió una mirada llena de tristeza de inmediato la desvió, todo él se estremeció al escuchar esas palabras

-¿Qué quieres escuchar Trunks?...cuando supe que tú venias a este mundo estaba furioso con tu madre y contigo, aun cuando no habías nacido- Trunks carraspeo la garganta tratando de evitar las lagrimas que aquella declaración habían causado- pero lo que tú significaste para mí, no pude entenderlo si no hasta el final de mis días…lo que tú madre y tú significaron para mí, no eran lo que me ataba a la tierra, eran lo que me hacía estar en ella, disfrutar de este planeta, esa fue la verdadera razón por la que nunca me fui, porque en el fondo disfrutaba de ustedes, me agradaba ser tu padre; pero sobre todo- calló de inmediato…sobre todo no podía vivir sin tu madre, mi sacrificio fue en parte porque no quería exponerlos al desastre que yo mismo cree al liberar a Majin Boo…y mientras veía pelear a Kakarotto, me deje llevar de nuevo por mi orgullo y pensé en cómo era posible que un soldado de clase baja estuviera derrotando a ese enemigo…ese honor debía ser mío, no de él, el odio y el rencor me invadieron-hizo una pausa recordaba ese día muy bien, como si fuera ayer, pero la gran diferencia es que no podía cambiar nada de lo que sucedió, nunca podría cambiar lo que ya había pasado- Lo último recuerdo antes de desaparecer de la faz del universo, fue que odiaba

-¿Por qué aceptaste volver?- pregunto Trunks con la mirada en el camino- cuando te ofrecieron pelear al lado del señor Gokú ¡¿Por qué aceptaste pelear a su lado?

-Porque quería restituir mi orgullo, esa es la realidad, no pensé en tu madre o en ti…solo quería pelear, durante esa estancia no pude ni quise profundizar en el pensamiento de porque Kakarotto era diferente a cualquier saiyajin que hubiese conocido jamás

-¿y qué pensamiento era ese?

-Que lo que motivaba a Kakarotto a pelear era el simple hecho de pelear por defender a los suyos, que luchaba no solo por orgullo ni por ser un saiyajin, simplemente porque quería hacerlo, porque era su forma de ser, simplemente…hasta ahora no pude entenderlo; pero desde que recobre la consciencia de quién era yo realmente…fue que pude pensar en ello- Estaban en la ciudad, Trunks conducía sin prisa alguna y sin rumbo fijo, aceleró para ganar un alto y lo logró, el joven tan solo se mantenía hundido en sus pensamientos, quizá era lo más revelador que había dicho en su vida…y en la anterior, en ese momento se preguntaba porque su orgullo llegó a ser tan importante, al final ¿valía la pena?

-Mi madre es lo único que tengo, desde que te fuiste muy difícil para mí; mi madre me creció sacando fuerza de donde no las tenía, siempre la veía llorar por ti, mirar tus fotografías, siempre me hablaba de todo lo bueno que tenías, nunca de tus defectos, en mi adolescencia llegue a odiarte solo por el hecho de verla llorar por ti; porque cuando tuviste la oportunidad de regresar no lo hiciste…tengo que aceptar que cuando supe que eras tú, que habías regresado quería decirte tantas cosas; pero no podía verte como mi padre, eres totalmente diferente, un muchacho que apenas inicia su vida, más joven que yo…quería que vivieras tu vida y nos dejaras volver a las nuestras, en esa realidad donde ya había aceptado y superado tu muerte, al igual que mi madre…que ella tuviera la oportunidad de ser feliz una vez más; pero hasta hoy me di cuenta que su felicidad eres tú, no importa quién seas…Ella te necesita tanto como tú a ella

Sin darse cuenta, se habían detenido en la corporación capsula, el joven miro a Trunks a la expectativa

-Espero que este niño tenga el padre que nunca pude tener- Trunks abrió la puerta del pasajero y sin mirar a aquel joven le dijo- Esta allá arriba, deberías hablar con ella, decirle lo que me dijiste- El joven entró a la corporación, subió las escaleras dispuesto a hablar con su mujer, era suya, lo sería siempre.

En la suite de un prestigioso hotel, contemplado la iluminada ciudad del oeste, se encontraba Yamcha, el viento golpeaba su rostro, se sentía frio, casi tan frio como la derrota. Al parecer estaba destinado a perderla, a no ser el hombre que estaría a su lado para toda la eternidad ¿era acaso tan difícil? ¿Era imposible? Bulma fue su primer amor y ese maldito saiyajin se la quitó, no, no era la monotonía, no era aquella relación tan estable y predecible, era él…Vegeta, ese infeliz, sin importar como se interponía entre ellos; incluso la muerte no pudo detenerlo.

Bulma no era la culpable, era él, Vegeta, Marcus, quien demonios fuera; pero no, esta vez no estaba dispuesto a perderla, no lo haría en esta ocasión, haría lo que fuera por ella

-No me dejare vencer, nunca más- Lucharía por ella tuviera que hacer hasta lo imposible, estaba dispuesto al último sacrificio

Amanecía en la ciudad del oeste, él la abrazaba, aferrado a ella como su fuera la última vez que estaría a su lado, al fín y al cabo ¿Cómo saber cómo terminaría la vida? ¿Cómo saber si ella estaría a su lado o la volvería a perder? ¿Por qué no dejar su maldito orgullo de lado y reconocer que recordó todo por ella?

Desde que era un niño tuvo una extraña sensación de vacío que nada ni nadie podía llenar, jamás pudo entenderlo del todo, pero eso vacio se completó cuando la encontró de nuevo, al inicio pensó que era orgullo; que ella era de su pertenencia y que esa era la razón por la cual estaba tras ella; pero que desde que su relación se profundizo una vez más, supo que iba más allá del orgullo.

Era el orgullo su más grande defecto, fue lo que causo su muerte y que lo trajo de nuevo a esa mujer.

Ella estaba justo frente a él con su rostro rozando el suyo

-Eres mi único amor, te amo demasiado- le dijo la mujer mientras acariciaba su rostro- desnudos los dos y con el alma también al desnudo, una vez más había entregado su corazón a aquella mujer y no se arrepentía de ello, se hizo su adicción, necesitaba tanto de ella –Venciste a la muerte para encontrarme…¿En qué piensas?

-No le tengo miedo a la muerte…pero tengo miedo de no vivir lo suficiente…Fui un estúpido, deje que mi orgullo me dominara y lo perdí todo

-No- dijo ella mientras imprimía tiernos besos en su rostro- nunca me perdiste

Era el último día de escuela, el joven ya ni siquiera estaba interesado en ella, asistió únicamente al último día de clase, al siguiente día iniciarían los exámenes finales, ni siquiera pensaba asistir, estaba dispuesto a iniciar una nueva vida recobrando la anterior justo donde la dejo. Ciertamente no había manera de retroceder el tiempo, no había forma de rebobinar todo y evitar ese momento en el que dejo escapar la vida entre sus manos. No se arrepentía de nada a excepción de ese momento de odio que le condeno a una vida en el cuerpo de un terrícola. Mientras los maestros hablaban trataba de concentrarse en el futuro, en lo que le deparaba, por fin había aceptado ser un terrícola y aprovechar esa oportunidad.

-Mañana a las 7 en punto, será el examen de literatura, sean puntuales- el joven tomó sus cosas y fue el primero en salir del salón, ya no volvería a él, Se encaminó a la calle cuando vio el auto de Bulma aparcado a un par de metros, sentía el corazón detenerse, en una sensación que jamás había experimentado. El joven se acerco al auto sin vacilación, abrió la puerta del pasajero y se sentó

-¿Por qué viniste?- preguntó el joven con seriedad, en el asiento del conductor se encontraba aquel hombre maduro, con una cicatriz en la mejilla, en algún momento llamado el lobo del desierto.

-Tú siempre has sido el tercero en discordia- Dijo Yamcha tratando de controlar su ira-Siempre has estado en el medio de nosotros, entrometiéndote, Bulma es mi esposa- el joven sonrió con un halo de sarcasmo

-Sí, debe respetarte demasiado…te dije que yo era mejor que tú en todo sentido…incluso siendo un joven terrícola pude arrebatártela, solo eres un pobre insecto, no eres nadie

-¿Eso crees?- Acercó la mano derecha a su pecho- pues te equivocas, en este momento soy el dueño de tu destino…ella me ama a mí

-Vaya que eres un imbécil, pregúntale a Bulma a quien ama realmente a ti o a mí…anda y pregúntale- le desafió, tras unos minutos de silencio, el joven estaba dispuesto a salir del auto, no tenía ningún motivo para quedarse ahí, abrió la puerta del auto y justo cuando puso un pie en el suelo, la voz de Yamcha lo detuvo

-Te dije que soy el dueño de tu destino

-Deja tus estupideces

-Vegeta…- fue su nombre lo último que escucho, el dolor justo detrás del cráneo lo aturdió, un dolor sordo que en segundos quemaba su carne y en cuestión de microsegundos la sensación se expandía dentro de su cabeza, en su último suspiro el joven vio su antigua vida pasar frente a sus ojos, se vio a si mismo frente a hileras de soldados mientras su padre le decía que un día sería el amo y señor de los saiyajin, el rey de Vegeta, vio a su hijo desde aquel bebé que comenzaba a caminar hasta aquel niño entrenando a su lado, mirándolo con orgullo, transformándose en súper saiyajin, y también la vio a ella, desde la primera vez que la vio en Namek, la primera vez que fue suya, veía esos ojos azules en los que podía perderse eternamente, la mujer que le cambio por siempre, que valía tanto la pena como para recordarle después de la vida…en otra vida, fue su sonrisa adornando su rostro lo último que vio justo cuando su cabeza perforada por una bala tocó el asiento del auto, había muerto.

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En un mundo en blanco él era libre, no tenía un cuerpo que lo contuviera, parecía no tener una forma física en especifico, era solo un ser que no tenía nada definido. Estaba en el medio de la nada, un espacio en blanco

-¿Dónde estoy?- pero no hubo respuesta, paso un largo rato donde trataba de recordar cómo pudo haber acabado en aquel lugar o en qué momento se había transportado, pasaron minutos, tal vez horas o días, el tiempo no tenía sentido, comenzaba a olvidar quien era, el lugar se hacía apacible, incluso para él

-¿Quién eres?- a pesar de todo, estaba seguro de que no estaba solo, había alguien más en ese espacio en medio de la nada, si no es que no era la nada en si misma

-…Yo me encargó del tiempo- dijo una voz profunda como si le perteneciera a un hombre mayor, pero lo suficientemente fuerte para tener una voz recia

-¿Por qué estoy aquí?

-Porque moriste- de nuevo reino el silencio y Vegeta no pudo saber si habían pasado segundos o días desde la última vez que hablaron

-¿Cómo morí?

-Yamcha te dio un disparo atrás de la cabeza- una vez más el silencio en el medio de la nada

-¿Qué fue de Bulma?

-¿Importa acaso?- por más que lo intentaba no podía encontrar el origen de la voz, parecía venir de todas partes

-¡claro que importa!- dijo furioso- Ella es mi mujer, necesita que este a su lado

-Ya no importa en lo absoluto- esgrimo aquella voz

-Quiero volver con ella- gritó con todas sus fuerzas, fue cuando cayó en la cuenta de que no hablaba si no que la comunicación iba más allá de todo eso- Quiero volver

-El tiempo ha seguido su marcha, ella quizá sea muy anciana

-Deja tus tonterías, no me interesa quien sea, ni como este, quiero verla

-¿Por qué? preguntó la voz insistente, mientras Vegeta comenzaba a desesperarse

-…porque ella es la razón de que siguiera adelante en el peor momento de mi vida, es la mujer que me amo, es quien creyó en mi sin importarle nada…me dio su cuerpo, su alma, su corazón y me cambio por completo y fue muy tarde cuando lo acepté, necesito estar con ella ¿Qué clase de tortura es esta? dejarme vivir sin que pueda estar a su lado…no importa donde este ni quien sea, la volveré a encontrar- Una vez más reino el silencio, un silencio eterno- déjame volver a ella

-Y si te dejara volver a ella ¿En qué tiempo regresarías?

-¿Tiempo?

-…Al tiempo de Marcus Alley, al tiempo de Vegeta, al tiempo de otro ser…en donde estamos el tiempo puede retroceder o ir adelante…sabiendo esto qué es lo que quieres

-Quiero regresar al origen de todo- no se dio cuenta en qué momento era de nuevo aquel príncipe saiyajin con su traje de batalla azul oscuro y sus guantes blancos

-Estas dispuesto a regresa al principio y reconocer que hay una fuerza más allá de ti, que no puedes controlar…que el egoísmo y el orgullo te llevaron a tu muerte y a un sacrificio inútil

-Si- contestó con seguridad. Cerró los ojos, fue como tener un momento consigo mismo, donde se decía que estaba listo para regresar, listo para aprovechar aquella segunda oportunidad

Uranai baba le esperaba para llevarlo de nuevo en la tierra, Enmadaio Sama hablaba con él

-Volverás a la tierra, ayudaras a Gokú a pelear contra Majin Boo

No había manera de regresar el tiempo, lo ocurrido estaba en el pasado, se tenía que aprender de los errores; pero él tenía de nuevo el tiempo en el momento adecuado, podía reiniciar de cero.

Sin duda el príncipe de los saiyajin estaba a punto de emprender un nuevo comienzo.