Notas del autor al final del capitulo.

Todo uso de personajes de Naruto pertenece a su autor Masashi Kishimoto


Capitulo uno: Primer contacto


¿Quieres ir a la fiesta? Esa era la propuesta que sus amigos le habían dado, el por un lado aceptó, iba a divertirse, y si bien le iba podría ligarse a alguien, pero ahora en estos instantes se había arrepentido.

Apenas era la segunda semana de haber iniciado las clases, y ya se estaba desesperando, era ya su último año en la preparatoria, no había nada malo en ello, casi no asistía a esas fiestas, tal vez por su baja fama en el instituto, o por su forma de actuar y comportarse, tan infantil o inmadura como lo quiera uno ver.

Pero lo que era un hecho es que será fuertemente reprendido por su madre, luego castigado, para después rematarlo con una reprimenda más, tan enérgica y un poco explosiva era ella, aunque su padre de naturaleza tranquila y calmada controlaría a su madre, no evitaba de su reprimenda también.

La fiesta se estaba dando en una de las zonas conurbadas de Konoha, el ambiente ya parecía ponerse un poco caótica, mucho alcohol para chicos ni siquiera llegaban a la mayoría de edad, una combinación desastrosa, y para colmo con quienes se iba a regresar terminaron borrachos, el por su parte no solo tomó dos botellas de cerveza y ya, ahora el ambiente del lugar comenzaba tornarse pesado y subido tono, ya emergían los borrachos, y ahora hasta podía oler el apestoso humo de cigarro, y de yerba, se colaba más gente de lo normal, sobre todo mayores externos al instituto.

Si de eso no fuera más, notaba como las parejitas subían de tono sus caricias y besos, para después desparecer extrañamente, o pasaban a subirse descaradamente a los cuartos de arriba a desfogar sus instintos primarios.

Ya no soportaba todo aquello, y por ello propuso irse de ahí con sus amigos, pero el asunto era de que todos borrachos y uno que otro dándose un polvo con una de las chicas en las habitaciones de arriba evitaban que se fuera el grupo completo, por lo que optó irse solo.

El tiempo para llegar a su casa era una hora… en auto, para su desgracia no contaba con dinero para regresarse en taxi, si alternativa se hizo su cruzada de vuelta a pie. Según sus amigos decían que la manera más rápida de regresar era cruzar el bosque.

-¡Tsk!- Ahora también se maldecía internamente por tomar aquel consejo, en medio del bosque ya se había perdido, y lo peor del asunto es que su teléfono no tenía señal para hacer una maldita llamada.

Y a pasos lentos siguió el trayecto, y notando que algo estaba mal, era un silencio absoluto en el bosque, solo escuchaba el crujir de sus tenis con las hojas y la tierra del bosque, tal vez su presencia hacía alejar a lo animales o callarlos.

Pero entonces un sonido entre la maleza del bosque lo hicieron voltear, pensaba que esas botellas de cerveza aún seguían haciéndole efecto, y solo fue obra de su imaginación.

Caminó unos metros más adelante y unos gruñidos se hicieron escuchar, detuvo su paso para observar de donde provenían, pero no distinguía nada entre los árboles, hasta que una silueta se movió rápidamente.

-¿Quien anda ahí?- era obvio que ya no estaba solo, tal vez era una broma de sus amigos.

-ya no es gracioso chicos, salgan ahora- dijo el rubio ya calmado, y acercándose al lugar, solo vio como la figura se parecía alejar.

Ya no le tomó importancia y volvió a tomar el paso de regreso.

"Tal vez fue una ardilla" era lo que sus pensamientos maquinaban.

Volvió a ver su celular si ya tenía señal, y aún no había en aquel aparato una bendita raya de señal, maldijo sonoramente, y siguió con su paso.

Ya llevaba más de media hora caminando y sentía que caminaba en círculos, de nuevo escuchó pasos sobre la maleza, esta vez más rápidos, y se detuvo, volteó a donde provenían esos pasos, entonces cogió una piedra en el suelo, y la arrojó en la dirección indicada, escuchando un sonido sordo, le había atinado.

-Ya sal de… ahí-

Esa última palabra quedó en tartamudeo, cuando la luna alumbró con más intensidad esa zona de oscuridad en el bosque, pudiendo distinguir que era aquello.

Andando a cuatro patas, se veía una fisonomía entre humano y animal, se veía corpulento, el color de su pelaje era similar al de un oso pardo, distinguió entonces como la cabeza demostraba ser un lobo, hocico largo, orejas puntiagudas que se movían airadas, tenía el hocico cerrado, pero demostraba unos largos colmillos, y no tenía que decir como escurría saliva e su boca, avanzaba lentamente, y esos ojos amarillos con la pupila rasgada parecían cargar con un instinto asesino sin igual.

Lo tenía a diez metros de su lugar, y se movía lentamente en su dirección, no sabía que tamaño tenía tal vez arriba del metro y medio, mirando esas garras que poseía en sus dedos –cinco en cada mano- le llenaron de miedo.

Y cuando entonces ese ser se incorporó en dos patas, su impresión fue enorme al constatar que medía de altura ahora 3 metros de mínimo. El lobo ya estaba cerca y Naruto estaba solo ahí parado y paralizado.

Entonces un el lobo gruñó y se abalanzó sobre el rubio, Naruto se movió por instinto haciéndose a un lado y correr por su vida.

Pasaba entre los árboles y corría como podía, sentía como aquella bestia le pisaba los talones, tenía algo que hacer, o ahí acabaría su vida.

Y cuando se sentía desfallecer, el piso se le había movido, había caído rodando cuesta abajo en un desnivel, hasta caer en terreno estable se incorporó dificultosamente, y empezó a correr nuevamente, pero para su horror se había lastimado el tobillo derecho, entorpeciendo su huida.

Unos pasos más y vio una rama tirada en el suelo, la cogió para emplearla en su defensa, y entonces escuchó los pasos rápidos del lobo, en instantes solo pudo voltear, y ver como el animal se abalanzó mortalmente para pescar su brazo izquierdo entre sus mandíbulas.

Naruto reaccionó un poco tarde la intensa presión que ejerció la bestia sobre su brazo fue dolorosa, pero no le impidió para propinarle un fuerte porrazo que se escuchó hueco y soltar así su brazo.

El lobo giró nuevamente para poder atacarlo, Naruto ahora si no tenía escape, y con un fuerte embiste el lobo derribó al rubio, y tendido encima procedió a matar a Naruto, el chico se defendía con el palo, y de una sola mordida el lobo partió la rama en dos, y sacudiéndola para arrebatarla al rubio, ya lo tenía a su merced.

Un estruendoso disparo se oyó, las fauces del lobo estaban cerca de arrancarle la cara, y otro disparo más se percuto, esta vez el lobo se quitó encima, Naruto volteó a ver y cuando vio una difusa luz entre los árboles, vio quien era su salvación, un guardabosques, que en sus ojos se mostraba sorpresa y entre sus manos portaba una pistola, apuntándola a la criatura.

El lobo en cambio no se había retirado, ahora veía al sujeto como su nuevo objetivo, y otro disparo sacó, para esta vez darle al lobo.

Luego del impacto, el lobo solo se dirigió rápidamente hacía su nuevo objetivo, el guardabosques disparó hasta vaciar el cartucho, en esas instancias el lobo de un impulso atacó a su presa, y solo un alarido de horror y dolor se escuchó.

Naruto escuchaba eso con horror y veía todo, la linterna del hombre salió volando a algún lado, volviendo todo oscuridad, y solamente distinguía siluetas y gruñidos, se incorporó del suelo, con su mano buena sujetó su brazo lastimado para escapar con prisa del lugar, necesitaba encontrar ayuda.

Ya cansado y con el pie lastimado caminaba más lentamente, hasta que entonces saliendo de la maleza del lugar, por fin halló el camino, y distinguía las señalizaciones del lugar que estaba próximo a llegar a la urbanización.

Esa noche donde la luna llena resplandecía había dado un giro drástico a su vida, y el fuerte aullido de un lobo retumbó en el lugar. La impresión y seguido de la adrenalina acumulados lo hicieron caer desmayado al suelo.

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No paraba de caminar de un lado a otro, solamente esperaba atenta a alguna llamada, o escuchar la puerta principal abrirse, pero su hijo aún no llegaba, estaba temerosa y preocupada, mientras que su esposo por fuera parecía tranquilo, pero por dentro también estaba que le comían las ansias.

-Minato, tenemos que ir con la policía… ¿Si le pasó algo a nuestro hijo?- angustiosa Kushina Namikaze pedía reportar a su hijo que estaba desaparecido

-Cálmate, aún no han pasado el tiempo para poder reportarlo, solo queda esperar- Minato Namikaze se mostró tranquilo con su esposa, pero por dentro también estaba más que preocupado que su esposa.

-¡Donde se habrá metido!- ya estaba poniéndose de nervios la mujer de cuarenta años

-Naruto sabe cuidarse solo, no te culpes- trataba de calmar Minato.

Kushina nerviosa se sirvió otra taza de café -la tercera-, intranquila imaginaba las cosas en que su único hijo le pudiesen ocurrir, se moriría si algo grave le pasara.

Minato se acercó a ella y rodearla con sus brazos, el reconocía que a pesar de ser muy especial y a veces rayar en lo exagerado con todo lo referente a su hijo, ella amaba su hijo, comprendía y entendía la preocupación que una madre evocaba a su hijo.

El sonido del teléfono se escuchó, Kushina brinco en ipso facto y se dirigió al contestar la llamada.

-Bueno… si… ¡Sí!... donde anda- Kushina apuntó todo lo que escuchaba de esa conversación telefónica – ¿Se encuentra bien?... si, en instantes llegamos… muchas gracias.

Colgó Kushina el teléfono, y Minato quien fue el expectante de todo lo sucedido no requirió preguntar

-Encontraron a Naruto, estaba inconsciente en las afueras del bosque-

-¿Dónde está?-

-En el hospital- Dijo Kushina para luego subirse a su habitación a prepararse, -¿Se encuentra bien?- preguntó Minato y ella respondió afirmativamente en la planta alta

Minato suspiró aliviado, tomó las llaves de su carro, su cuestión en esos instantes era ¿qué le sucedió a su hijo en el bosque?

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Veía las fauces del lobo cerca de desgarrar su rostro, sentía su respiración chocar con su cara y ese hediondo olor a sangre inundar su olfato, lo recordaba todo, era una pesadilla lo que vivía en esos instantes, y cuando entonces sintió la punzante mordida en su brazo, despertó agitado y confundido.

Volteó a todos lados, y estaba en un cuarto que no era el suyo, las paredes pintadas de blanco y vestía una bata, le dolía la cabeza y nada más ello, y cuando las imágenes de nuevo vinieron a su mente, entonces la realidad se hizo presente, entonces preocupado se fijó en su brazo derecho donde supuestamente tenía la mordida, pero solo encontró con una cicatriz, con las marcas de los colmillos que se habían enterrado en su carne era el único vestigio, era raro, el nivel de la mordida era grave, pero ahora solo tenía esa herida cerrada.

La puerta de la habitación se abrió, entrando sus padres con cara de alivio, siendo recibido por el fuerte abrazo de su madre, su padre estaba a su lado mirándolo y sonriendo.

El dolor de cabeza seguía punzándole fuertemente y el medico explicaba su estado, donde solamente se había llevado una fuerte impresión de algo visto y combinado con su estado de intoxicación alcohólica, no llegó con alguna herida de consideración visible.

Y en su cabeza retumbó el aullido poderoso del lobo, estremeciéndolo por completo, solo se aferró al abrazo de su madre, y sin saber que ahora su vida iba a ser distinta.


Pues viendo que nuestro protagonista se ha inmiscuido en un problema muy difícil de sobrellevar, ahora será lidiar con la licantropía y sus funestas consecuencias. ¿Que sucederá ahora? pues solo yo lo sé, y lo compartiré con ustedes en la semana próxima.

Ahora me muestro nuevamente con esta historia como regalo -tardío- de navidad, si hay alguna falta de ortografía o de guión les pido una disculpa, yo soy humano y todos cometemos errores.

Espero que les sea de agrado esta nueva historia que les traigo, espero que no se hayan olvidado de mí, y si quieren comentar o divulgar su opinión, un review me hará bien.

Me despido por hoy y en la semana próxima les dejo el siguiente capítulo, que pasen felices fiestas y tengan un próspero año 2014 ;)