¿Hola? jeeeee !Volví! !Muajajaja, para el que pensó que no volvería pues...! !Se equivoco, porque yo siempre vuelvo (para su desgracia XD)! y lo cierto es que los extrañe con todo mi corazón, pero seguro ustedes ni me extrañaron ¬¬ aque tengo razon, condenados niños malcriados ¬¬ en fin... seguiré queriéndolos :D

Bueno... empecemos con la acostumbrada letanía donde les doy miles de excusas y ustedes me miran con un gesto de desaprobación por mi ausencia: Bien, todo es culpa de la maldita universidad, !Si, maldita universidad! estoy en finales de semestre y tengo miles de tareas, proyectos, exámenes, !Demasiados! me surge tarea de todas partes ya saben... tareas que me la pase todo el semestre aplazándolas ahora tengo que hacerlas o ya valí cacahuate :C estoy super estresada pero en fin... :( y en segundo lugar quiero tiernamente echarle toda la maldita responsabilidad a mi maldita inspiración !Maldita inspiración desalmada! !Se fue y me dejo! Debo confesar mis niños que este ha sido el capítulo que más trabajo me ha dado escribir en toda mi vida en fanfiction, !Lo escribí y borré como mínimo unas cinco veces! !Cosa que jamás me había pasado! :( pero al fin llegó muajajja espero que les gusté porque lo hice con mucho amor.

Y mis niños... ando rara, no sé que tengo, ojalá y se me pase pronto, por lo pronto los amo y espero que me dejen un review :( !Nos vemos!


Capítulo 3: Te querré por siempre

Y ahí estaba ella… sentada con el periódico en la mano. –Sakura Haruno rompe su compromiso con Sasuke Uchiha por adulterio- leyó en un fino murmullo para sí misma. Suspiró, era inevitable… no podía dejar de pensar en él ni por mucho que tratara. No podía quitárselo de la cabeza ni un momento. Volvió a leer el encabezado del periódico. –Es tu oportunidad de conquistarla…- murmuró tenuemente mientras recordaba lo muy enamorado que la Haruno tenía al ojiazul.

Todos los días dedicaba una pequeña gran parte de su tiempo a perderse en su recuerdo. Al cerrar los ojos la imagen de su semblante vislumbraba en su cabeza; al suspirar, de su garganta brotaba su nombre como si le fuera absolutamente necesario pronunciarlo a cada instante. No había como hacerle, no importaba que ya no le mirara diario porque él aún predominaba con inmensa fuerza en sus pensamientos y mucho más en su corazón. Por eso mismo… la noticia de Sakura Haruno le producía ligeros celos, porque sabía la cara de idiota que ponía el rubio al verla. Innumerables veces le observó mirándola: sus ojos destellaban mil cosas inimaginables y otros cientos de miles de centenares de veces le escuchó balbuceando su nombre mientras lo ayudaba a acomodase en su cama cuando lo llevaba borracho a casa y tantas y tantas razones no le servían a su corazón para sacarlo de su cauce. Dejó el periódico a un lado. –Espero que estés bien…- suspiró sintiendo su corazón palpitar más fuerte.


-¡Felicidades Hinata, lo lograste!- exclamó efusiva Tenten mientras la abrazaba después de terminar de ayudarla con el arreglo de su cabello. -¡Un best seller, amiga, en tan poco tiempo!- exclamó mientras le enseñaba el libro. -¡Eres de verdad fantástica! ¡Incluso yo ya lo leí y es grandioso!- exclamó agitando el ejemplar.

-¡Gracias! ¡Tenten, tengo tanto que agradecerte!- exclamó mientras correspondía a su gesto de cariño. La castaña solo asintió con la cabeza.

-¡Bien Hinata!- murmuró el guapo pelirrojo. –Llegó la hora…- le sonrió intentando disipar con ello sus nervios. -¿Lista?- le sujetó de la mano, su gélida mano.

-Lista- sonrió ella llena de sentimientos encontrados.

Su primer conferencia de prensa, su primera firma de libros. Había tanta gente… que perdió el habla. Sintió que su voz se le había perdido y que su alma se había caído al suelo en un mínimo parpadear. Quedó petrificada frente al micrófono. Pero las miradas… eran diferentes. Todos le sonreían, todos la admiraban, todos esperaban que algo saliera de sus labios ligeramente teñidos de rosa pálido. Su boca en ese momento titubeó. No encontraba las palabras apropiadas para ese momento y aunque había soñado con aquello por tanto tiempo, simplemente… aquella realidad no tenía ni la menor comparación con los sueños que había dejado en su almohada.

-Gracias por a todos de estar aquí- murmuró al fin después de que Tenten le señaló la hoja de papel donde había escrito su diplomático discurso para ese momento. Hinata sonrió y lo ignoró por completo. –Jamás creí que este momento llegaría…- murmuró sonriente mientras irradiaba felicidad.

Sabía manejarlo a pesar de estar temblando. Las palabras correctas estaban en sus labios, las frases correctas.

En efecto… era una conferencia de prensa donde ella hablaría de su libro, de su inspiración y de su trayectoria entre otras cosas. Le agradeció a todo quien le había ayudado a llegar donde estaba, a todo el mundo quien había prestado su fe en creer en ella; incluso… le había agradecido al rubio quien evidentemente no estaba presente entre el barullo de gente. Después de todo aquello… comenzó la sesión de preguntas, preguntas triviales y sencillas hasta que…

-Señorita Hinata, soy reportero del "Ashai news" espero que no le moleste contestar algunas preguntas…- sonrió el joven. –…Personales, no dudo que en este auditorio se tengan dudas de su vida personal, si no es mucha indiscreción- solicitó aquel muchacho de cabello oscuro, un ligero barullo se desplomó en el lugar, ¡Habían demasiadas dudas de su vida personal! Tragó duro intentando contener el valor.

-Claro- sonrió tratando de no desmayarse.

-¿Cuál es su color favorito?- cuestionó aquel chico. Ella parpadeó millares de veces ante ese cuestionamiento ¿había escuchado bien? ¿No era una pregunta difícil, o si?

-¿Mi color favorito?- murmuró impresionada. El silencio se hizo sepulcral en ese lugar y por un momento sintió un intenso bochorno atosigarla.

-Si señorita Hinata solo quiero saber… ¿cuál es su color favorito?- sonrió intentando darle confianza.

-Es… es- balbuceó. –El azul- insistió al fin.

-¿Qué tono de azul? Digo, si no es mucha molestia saber- rió el joven. –No dudo señorita, con todo respeto que pueda parecerle una pregunta muy estúpida y sin sentido pero créame cuando le digo que hay mucha gente que le admira y que le gustaría conocer hasta el más ínfimo detalle de usted- le declaró para lograr hacer entender a esa joven el porqué de su cuestionamiento un tanto absurdo.

-Entiendo, gracias por aclarármelo- esbozó una sonrisa. –Mi tono favorito de azul…- balbuceó cuando sintió la inmensidad de sus ojos azules sobre sus recuerdos. –No sabría decirte con exactitud- suspiró. –Ni yo misma sé qué clase de azul es… ni cómo llamarle a ese tono, solo sé que solo hay un determinado azul que me gusta, uno irremplazable- sonrió con ternura.

-Gracias, señorita- murmuró aquel joven mientras tomaba asiento después de tomar nota de la respuesta de Hinata.

-¿Cuál es su pregunta?- inquirió la Hyuga cuando le cedió la palabra a una joven reportera de algún importante periódico.

-Es una pregunta que hasta ahora nadie le ha hecho. Es una pregunta muy personal. ¿Se encuentra usted enamorada?- la reportera le sonrió con tanta complicidad que se sintió obligada a contestarle. Esos reporteros eran buenos para inmiscuir en el alma de uno porque aquello que se había prometido jamás revelar estaba a punto de ser publicado en la primera plana de espectáculos.

Abrió los labios conteniendo el aliento -Supongo que él no está aquí…- sonrió hablando para sí - y siempre esta tan ocupado. Y solo lee la sección de finanzas, lo demás siempre lo deja en la basura, así que no se enterará ¿cierto?- argumentó en voz alta pero hablando para sí misma. –Y supongo que no estaría mal si lo digo aquí porque nadie se lo va a decir ¿verdad?-sonrió con cierto aire de complicidad. –Sí, muy enamorada. Pero es uno de esos amores…- bajó la mirada. –Qué en definitiva no podría ser jamás, ni en mis sueños- manifestó mientras le sonreía a aquella joven reportera de ojos verdes.

-Gracias señorita- se sentó la periodista.

-Si no hay otra pregunta yo creo que daríamos por concluida esta conferencia- habló Sasori. –Gracias por ven…-

-¡Yo tengo una pregunta!- se escuchó una recia voz al fondo del inmenso lugar. Todas las miradas se dirigieron a aquella figura, todas las cámaras se enfocaron a aquella figura. – ¿De casualidad señorita Hinata Hyuga… ese tono azul que tanto le gusta es el mismo tono de ojos del joven del que usted está enamorada?- sonrió. –Ah perdone, no me presenté. Soy… Namikaze Naruto, el hombre del que usted está enamorada- Tenía una sonrisa de victoria en sus labios mientras la miraba a ella a punto de caer desmayada por la inmensa impresión que su presencia le causaba ahí.

Los murmullos se hicieron presentes. Pero si ahí estaba… Naruto Namikaze, el exitoso empresario en la industria de tecnología en comunicaciones. Sonriendo… tan coquetamente. Siempre tan guapo, tan gallardo, con su traje impecable, con el cabello hecho un desastre –su mejor atributo quizás-. Varias sin duda lo reconocieron… era guapo, exitoso. Un mujeriego total el cual no podía pasar desapercibido por todos los corazones que había roto de una u otra manera.

Hinata suspiró cuando lo observó ahí. ¡Maldición! Pensó a punto de desmayarse. –Quizás…- murmuró ella a medias. –Él tiene exactamente el mismo tono de ojos que usted, Señor Namikaze. Gracias y buenas noches- exclamó. Se dio la vuelta tan rápido como creyó poder, salió de ahí tan de prisa como los medios se lo permitieron. -¿Qué hace él aquí?- pensó mientras caminaba más a prisa o al menos eso creía ella. Entró a aquel camerino que le habían prestado. Tomó sus cosas e intentó salir de ahí. Necesitaba huir. Tiró de la puerta y… nada.

-Creo que está cerrada- no pudo evitar estremecerse y dar un respingo cuando escuchó esa voz.

-Señor Nam…- murmuró a medias después de voltear y quedar frente a él. Hacía mucho tiempo que no miraba sus ojos y el que se le aparecieran tan repentinamente sin dudo la dejó sin aliento. Había olvidado lo hermosos que eran, no, no es cierto, no podía olvidarlo porque todas las noches se lo recordaba él en sus sueños, pero tenerlos ahí… en todo su esplendor y magnificencia… sin duda la dejó sin habla.

-Te prohíbo que me digas así, dime: Naruto- le pidió acercándose más a ella.

-¿Qué haces aquí?- cuestionó asustada.

-Vine por mi autógrafo- le señaló el libro que tenía en mano. -¿Podrías firmarlo? Por favor. Solo eso quiero- se acercó a ella con una mirada que decía: No me iré de aquí sin que lo firmes.

-Si…- murmuró débilmente mientras tomaba una pluma y se acercaba al libro que el rubio sostenía con la mano derecha y con una misteriosa sonrisa en los labios.

-¿Por qué tiemblas Hinata? Es una simple firma- señaló mientras la veía sonrojarse con su cercanía. Tan de prisa como su maldita habilidad se lo permitió la sujetó de la muñeca con una mano y con la otra del mentón. -¿Es por el tono de mis ojos? ¿Ese tono azul de mi mirada?- solo la vio suspirar pausadamente.

Tragó duro –Ya lo sabe…- se rió nerviosamente avergonzada. –Supongo que accidentalmente hablé de más esa noche- murmuró despacio –Jamás debí aceptar su copa de vino…- musitó angustiada.

-Solo quédate quieta...- le pidió mientras la sujetaba con ambas manos. –Y yo haré el resto…- susurró con ese magnífico tono ronco y tan varonil que tenía, no pudo evitar pensar y darse cuenta de porque era un maldito mujeriego, era tan… difícil no caer en sus encantos que no podía culpar a todas las mujeres que habían cedido ante él porque ella quizás también estaba a punto de ceder. Su perfume varonil, su voz, el tono de sus pupilas, todo confabulaba para hacerla caer a sus pies sin la menor oportunidad de defenderse de él. ¡Maldito depredador! Sentía los labios palpitarle y el corazón estremecerse mientras recorría cada centímetro, deseaba besarla con todas sus fuerzas, no importaba si el mundo estaba a punto de acabarse por algún motivo no dejaría pasar la oportunidad de compartir el aliento con ella.

-No quiero…- murmuró mientras daba un par de pasos hacia atrás y alejaba su rostro del suyo. –Estar en tu lista. Lo siento- exclamó y salió corriendo de ahí. El rubio miró el picaporte pensando que había sido cuidadoso cerrándolo pero se dio cuenta de que no lo fue. Solo hizo un gesto de inconformidad.


Su cabeza le daba vueltas, su vida ahora era todo un escándalo, su conferencia de prensa se había convertido en una sala de declaraciones de amor. Estampó su cabeza sobre la mesa mientras en su mente golpeaba el siguiente encabezado del periódico que transitaba por todo el país: ¡La exitosa escritora Hinata Hyuga, enamorada del mujeriego y guapo magnate de tecnología en comunicaciones Namikaze Naruto! –Estúpida…- murmuró cuando acabó de leer la noticia donde solamente hablaban de ella. Le retumbaba en la cabeza y más cuando leyó que habían visto a Namikaze Naruto salir del departamento de la hermosa actriz: Haruno Sakura, actriz que acababa de romper con su guapo prometido por haberlo encontrado en la cama con otra mujer. Lo peor es que al final decía: "Pobre Hinata Hyuga, enamorada de un amor no correspondido". -¡Puf!- suspiró al releer esa maldita frase. -¡Gracias por recordármelo!- exclamó con ironía: estaba frustrada. Ahora todo el país sentía pena por ella, estar enamorada de ese rubio… ¿qué clase de idiota era? Se convirtió en la comidilla, en la botana de los chismes y en la risa de muchas personas. –Justo cuando pensé que todo me salía bien…- masculló con la cabeza apoyada en aquella mesa.


-Pobre mujer- argumentó Gaara en la oficina el rubio quien tomaba una tras otra copa de whisky. Levantó la mirada después de terminar de leer el artículo. –Vaya Naruto la dejaste en total vergüenza- añadió con mofa.

-¡Cállate Gaara!- replicó tomando más whisky. -¡Soy un imbécil!- se reprochó cubriéndose el rostro con las manos: señal de su reciente preocupación.

-¡Es la verdad! ¡Todo el país se está mofando de ella! ¡Enamorada de Namikaze Naruto: un experto mujeriego seductor de cualquier cosa con falda que se le ponga en frente! ¡Lo peor es que tu intento de "declaración" fue una burla total! ¡¿Cómo se te ocurre haberle dicho: "Ah perdone, no me presenté. Soy… Namikaze Naruto, el hombre del que usted está enamorada"?!- cuestionó a carcajadas.

-¡¿Cómo sabes que así lo dije!?- gritó completamente sorprendido de la maravillosa forma en que repitió sus palabras: con tremenda exactitud.

-¡Los de este periódico son profesionales Naruto, nada se les escapa!- le guiño el ojo mientras le remarcaba la línea donde habían citado las palabras del rubio.

-¡Malditos sean todos esos idiotas!- gritó mientras le arrebataba el ejemplar y lo lanzaba al suelo para quitarlo de su vista: estaba furioso, hecho una fierecilla rabiosa.

-Ahora todo el mundo piensa que te acostaste con ella. Su dignidad debe estar en el suelo- comentó mientras prendía un cigarrillo.

-¡Cállate, ya entendí, soy un estúpido! ¡Pero deja de recordármelo!- se jaló los cabellos rubios.

-Te lo sigo recordando mi querido amigo para que hagas algo. ¡Esa mujer lo único que ha hecho mal es darte su corazón!- le regañó. -¡Estaría mejor con el tal Sasori Akasuna!- le restregó en la cara.

-¡Cállate Gaara, ya te dije que la quiero, maldición estoy enamorado de ella! ¡Lo que menos deseaba era hacerle daño!- estampó una y mil veces su cabeza contra el pupitre.

-Si yo fuera ella te evitaría por el resto de mis días- inhaló su cigarro y luego dejó salir una cortina de humo mientras miraba con cinismo a su rubio amigo.


-¿Cómo te sientes?- cuestionó Sasori mientras entraba a la oficina de la chica y la miraba apoyada sobre ese montón de papeles amontonados.

-Avergonzada- comentó sin levantar la cabeza.

-Naruto Namikaze es un idiota- masculló entre dientes como si deseara matarlo con sus blasfemias.

-Bueno, no importa, lo olvidarán ¿cierto, en un mes o dos, cierto?- le cuestionó con sus ojitos a punto de llorar.

-¡Claro que si, Hinata!- le susurró mientras la jalaba hacía sí y la abrazaba sutilmente intentando calmarla. –Todo estará bien…- susurró despacio mientras sentía el olor de su cabello embargarle. Ella solo se acurrucó en su pecho buscando consuelo.


Ahora… salir de casa, ir por lo víveres; todo ello representaba una odisea desde el reciente escándalo de Hinata con respecto a su declaración en una conferencia de prensa, hasta Sakura Haruno se había burlado de ella: "Pobre niña novata, solo quiere llamar la atención". Eso había declarado Sakura en una entrevista. Muy profundamente le agradeció la pelirrosa a la ojiperla porque su escándalo había desviado la atención de su reciente rompimiento con el empresario: Uchiha Sasuke, ahora todos parecían enfocados en Hinata y Naruto.

Los paparazzis la perseguían a todas partes, era difícil escapar, esconderse. Solo en su casa estaba segura, en su pequeña y nada especial casa donde nadie pensaría que ahí vivía una exitosa escritora. Y aun así… seguía pensando en él. Ahora además de que todos la veían como una chica fácil por haber "estado" con el rubio mujeriego pensaba en que seguramente él le odiaba por estar perdidamente enamorada de él. Suspiraba cansada, deseaba perderse, quería ser tragada por la tierra, huir al espacio sideral, hundirse en lo más profundo del océano. Su corazón era idiota porque… seguía latiendo con mucha fuerza por él aun sabiendo que le habían visto salir del departamento de Sakura Haruno mientras se arreglaba la camisa con una inmensa y radiante sonrisa en los labios.


-¿Me acompañarías a una fiesta?- susurró Sasori al entrar a la oficina de ella.

-¿Habrá gente en ella?- le cuestionó.

-¿En el evento de caridad organizado por muchas celebridades? ¡No lo creo!- manifestó con mofa, ella sonrió.

-Yo y mis preguntas estúpidas- manifestó sonriente. –Sé lo que intentas hacer, quieres animarme, pero estoy bien, solo quiero estar sola… ¡El resto de mi vida!- exclamó y se echó a reír. –Soy tan idiota…- una lágrima descendió de su mejilla.

-No mereces sufrir así Hinata- manifestó el pelirrojo. –No por él- clamó intentando animarla.

-Ya sé, gracias- sonrió fingidamente.

-Vamos a esa fiesta, demuéstrale al mundo que no te has derrumbado. Que a diferencia de otras celebridades tú no necesitas chismes idiotas para resaltar. Hay gente que te ama Hinata, tu libro ha cambiado la vida de muchas personas, no te desamines porque gente idiota piensa cosas equivocadas de ti, no te desanimes porque la gente equivocada tiene pensamientos equivocados de ti- le consoló mientras le limpiaba las lágrimas.

Sonrió conteniéndose el llanto. –Está bien, iré- manifestó intentando ser fuerte. Él le devolvió la sonrisa.

-Tu presencia es importante, tienes muchos admiradores, sin duda ayudaría a recaudar más fondos para la causa- le comentó intentando entusiasmarla.

-Tienes un inmenso poder de persuasión- se rió.

-Eso me han dicho- le guiño el ojo.


Sentada en la sala de su solitaria casa, apretaba con fuerza el bonito vestido que tenía enfundado al cuerpo. Salió de la casa cuando escuchó el coche de Sasori llegar. Le manifestó lo hermosa que se veía, ella sonrió y subieron al auto.

Barullo, derroche de dinero y lujos en el hotel más grande y costoso de todo el país, ese enorme hotel con inmenso jardín cubierto de exóticas flores. Su vida había cambiado tanto en tan poco tiempo: de una simple secretaria ahora era una celebridad que vendía ejemplares de libros por segundo y fomentaba chismes por montones. Y de ese último no se sentía para nada orgullosa.

Se dio la vuelta e intentó correr cuando vio a Naruto Namikaze entre la gente. ¿Qué le hizo pensar que no lo encontraría ahí? ¡Qué idiota, si él después de todo tenía un corazón benévolo con las muestras de caridad! ¡¿Cómo olvidarlo si por eso y miles de cosas más lo amaba!? Ahora… lo que menos deseaba era encontrárselo porque esos hermosos ojos azules podían volverse fríos y crueles con ella y sus sentimientos.

Caminaba siendo cuidadosa de con quien pudiera encontrarse, miraba muy bien al frente, a los costados e incluso al cielo para estar completamente segura de que no se toparía con ese par de zafiros, era fatal estar así: cuidadosa, temerosa, despavorida por lo que pudiera ocurrir. Sasori era sin duda un caballero… trataba de hacer de esa noche una agradable.

Era arduo disimular estar bien, y lo fue aún más cuando se encontró con él. Parada a unos metros de aquella escena contempló perfectamente aquello que se había rumorado últimamente por los periódicos y revistas de espectáculos: Sakura Haruno… tomaba fuertemente del brazo a Naruto Namikaze como si lo último que deseara en este mundo fuera que él se le perdiera de vista un ínfimo instante. Aquella pelirrosa sonreía de una forma tan… espléndida que Hinata no pudo evitar sentir un poco de celos y el rubio… se veía bien, se le notaba feliz –lo que siempre quisiste- sonrió dulcemente ante ese susurro que emitió su garganta mientras los contemplaba juntos platicar muy a gusto, dio unos pasos hacia atrás y… se perdió entre la multitud procurando ser lo más extremadamente cuidadosa como para no ser vista porque haber visualizado a esa mujer de ojos jade besar al rubio frente a las cámaras había sido en exceso demasiado para su pequeño e idiota corazón.

Sakura Haruno… era completamente perversa en verdad, era tan fríamente cruel que era difícil creerlo si uno miraba sus hermosos ojos verdes. Naruto y Sasuke siempre habían sido rivales, había una eterna y muy evidente tensión entre ellos cuando se topaban frente a frente, cuando se miraban e incluso cuando vanamente se dirigían la palabra por mera cortesía; se sentía tanta aspereza, tanta dureza en sus tonos de voz, tanta forzada cortesía que se volvía absurdo y odioso. Era inevitable no ser adversarios, sus mayores desacuerdos: el hecho de tener empresas similares y… Sakura Haruno, mujer a la que aparentemente… Naruto había amado desde hacía mucho tiempo aunque susodicha mujer siempre había estado tras el rastro de Sasuke Uchiha. Los dientes del azabache de Sasuke rechinaban al escuchar el nombre del rubio, dicho sentimiento era necesariamente mutuo por eso mismo Naruto se sintió morir cuando se enteró del compromiso entre Sakura y Sasuke porque no solo estaba perdiendo a la mujer que "amaba" sino que además la estaba perdiendo y frente a Uchiha Sasuke: su rival. La pelirrosa tenía el conocimiento exacto de todo aquello, siempre había sido asunto de polémica, como una hermosa manzana de la discordia, siempre había sido bella e idolatrada, buscada y amada, pero ahora… el Uchiha le había hecho añicos el corazón y ella… era estúpida porque lo seguía amando y solo pensaba en recuperarlo y que mejor manera de hacerlo si utilizaba a su rival de toda la vida: Naruto Namikaze, el rubio idiota que la había perseguido por años.

Esa noche… lo había encontrado solo, el rubio parecía alzar la mirada sobre las cabezas de tantas celebridades ahí presentes.

-¿Dónde estás?- susurraba mientras intentaba mirar más allá. Sakura lo miraba sonriente mientras observaba su ardua búsqueda. Lo miró bien… el hombre no era para nada feo, en realidad… era extremadamente atractivo, era guapo y rico pero… pero no era el frío Uchiha Sasuke esa era la gran diferencia entre ellos.

-¡Aquí estoy Naruto!- murmuró con su sensual voz. El rubio dio un respingo y giró la mirada, Sakura quizás perdió el aliento un momento, tenía… unos ojos azules… preciosos y por algún motivo ahora se le antojaban cautivadores, extremadamente cautivadores, tenía además un semblante… maravilloso.

-Sakura…- susurró como si su nombre fuera cualquier cosa, cualquier palabra insulsa en el vocabulario, ya no la nombraba con ese tono lleno de exhortación y ánimo con el que le había escuchado pronunciarlo, ahora… era seco y sin emoción.

Ella lo notó, era difícil no notarlo. Quizás eso era lo que más le había enamorado de Sasuke… que no era un idiota más que corría tras ella. -¿No te da gusto verme?- cuestionó acercándose más a él.

El rubio bufó y por educación contestó: -Claro…- con una sonrisa… ligeramente falsa.

-¿Estás con alguien?- le cuestionó con sus hermosos ojos echando a un lado su ligera indiferencia de él hacía ella.

-No…- suspiró.

-¿Puedo hacerte compañía? Igual estoy sola- le sonrió mientras lo tomaba del brazo con fuerza.

-Creo que está bien…- masculló dolido porque acababa de ver a la hermosa Hinata Hyuga con Sasori Akasuna. La pelirrosa sonrió, su plan… lo acababa de poner en marcha.

Su juego era excelente, tenía la atención de todos los camarógrafos y reporteros del lugar, todos y cada uno se dedicaban a tomarles fotos y ellos se apartaban de tanto lugar como les fuera posible intentando disuadirlos. Naruto corría de ellos y Sakura… fingía correr.

A cada segundo que giraba la mirada y veía a la hermosa pelirrosa de ojos jade colgada de su brazo se convencía de lo mucho que quería a Hinata Hyuga. Bufaba frustrado, solo quería huir de Sakura, pero sus manos parecían ventosas pegadas a su chaqueta, no la había dejado de lado solo por el único hecho de que le había confesado que seguía muy mal por lo de Sasuke, por el engaño del Uchiha. Naruto la miró con cierto recelo: parecía haber olvidado que aquella noche lo quiso utilizar para olvidar a Sasuke, suspiró, se sentía nefastamente, ahora quizás… estaba pagando por todo el mal que había hecho.

¡Ya quería irse, maldita fiesta! Todo mundo la observaba de tantas formas diversas pero de alguna forma ninguna de esas miradas era del todo positivas. Algunos la miraban con cierta admiración por su reciente obra, otros muchos más la miraban con un gesto desaprobatorio; quizás era por culpa de la maldita famita que recientemente había adquirido, y todo por culpa del idiota rubio, por culpa suya ahora todos pensaban que era una chica fácil, una chica que se entregaba a cualquiera, así que… muchos hombres la miraban con cierta coqueta mirada como si le propusieran cosas con el semblante. Ella bufaba frustrada, ahora era en definitiva una presa entre toda esa gente que no sabía absolutamente nada de ella. –De chica fácil no me bajan- susurró inmensamente frustrada mientras observaba a un grupo de hombres mirarla de forma tan… lasciva que no pudo soportarlo. Bien era oficial… quería salir de ahí cuanto antes, pero… pronto el evento acabaría ese era su único consuelo en todo ello.

-¿Estás bien?- le cuestionó Sasori mientras regresaba a su lado después de haberse perdido hablando con algunos empresarios.

-Lo estaré cuando salga de aquí- afirmó con una leve sonrisa.

-Pronto nos iremos, tranquila- le sonrió cálidamente intentando brindarle confianza.

-¡Damas y caballeros les pido su completa atención!- anunció el presentador mientras le pedía a la banda que tocaba que parase. El hombre bien vestido tenía entre sus manos un sobre. -¡ha llegado el momento que todos estaban esperando!- anunció efusivamente aquel hombre de cabello blanco y excelente humor. -¡La atracción principal de esta obra de caridad!- sonrió.

-¿De qué habla?- cuestionó Hinata sin entender nada de todo aquello, porque recientemente acababa de ingresar al mundo de la farándula y… todo era nuevo para ella.

-¡La subasta de citas!- gritó efusivamente. Todos parecieron aplaudir, gritar emocionados e incluso hasta chiflar. -¡Ustedes saben cómo funciona esto pero… lo explicaré por si a alguno le queda dudas!- anunció.

-¿Subasta de citas?- pensó internamente la Hyuga.

-¡En la entrada de este hermoso hotel había una urna donde ustedes podían nominar a cinco hermosas mujeres presentes en este evento, las cinco con más de cien nominaciones serían las elegidas para este evento! ¡Una cita con ellas será subastada y dicho dinero recaudado será para apoyar esta obra de caridad!- explicó detalladamente. -¡Así que caballeros… ustedes tendrán la oportunidad de salir con alguna de estas bellezas!- afirmó enardecido de emoción.

Hinata por su parte puso una expresión de confusión. –No sabía de este evento…- afirmó desconcertada.

-Si bueno… es una tradición- masculló Sasori. –Supongo que está bien ¿no? Una simple cita a cambio de dinero para ayudar a la causa- afirmó.

-Supongo que sí, que está bien. Es solo una simple cita- aseguró expectante.

-¡Nuestra primera hermosa dama, por favor al pronunciar su nombre favor de pasar al escenario para comenzar la subasta!- declamó dejando todo en claro. -¡El nombre de nuestra primera hermosa famosa es: ¡La hermosa modelo: Yamanaka Ino!- gritó emocionado y solo se escuchó el grito de los hombres. La hermosa rubia caminó y subió al escenario con ayuda de Jiraiya: el presentador. -¡Buenas noches Ino, hoy luces radiante!- afirmó mientras la miraba de pies de cabeza.

-Buenas noches a todos, gracias por nominarme para esta hermosa causa- afirmó sonriente.

-¡La subasta comenzará con cincuenta mil dólares!- exclamó Jiraiya.

Hinata estuvo a punto de toser su estómago -¡¿Cincuenta mil dólares?! ¡Es demasiado dinero!- afirmó impactada.

-Creo que para algunos lo vale- exclamó Sasori mirando a los hombres que seguidamente comenzaron a ofrecer sumas aún mayores que la de partida.

-¡Trescientos mil dólares a la una, trescientos mil dólares a las dos, trescientos mil dólares a las tres! ¡Cita vendida al pintor: Sai!- exclamó mientras lo señalaba con la muñeca. Ino sonrió.

-Eso es demasiado dinero- susurró Hinata impresionada.

-Lo es… pero ese tal Sai ha perseguido a Ino por años así que fue una excelente oportunidad para él- afirmó Sasori muy divertido.

-¿Ahhh sí?- cuestionó. –Qué bien- sonrió gustosa.

-¡Nuestra cuarta hermosa famosa es…- susurró haciendo la emoción de los presentes más grande. –la hermosa actriz: Haruno Sakura!- gritó excitado de emoción.

Sakura palmoteó emocionada, no es que las obras de caridad le apasionaran, era el simple hecho de que de alguna forma ser nominada para la subasta de citas era un halago: solo a las cinco mujeres consideradas las más hermosas y exitosas de todo Japón eran nominadas, así que… era un completo honor vender una cita al mejor postor y más para su maldita vanidad de la Haruno.

-¿Naruto tu intentarías conseguir esta cita?- le susurró Sakura al oído antes de subir al estrado, se lo pedía como un favor. ¡Por supuesto, su plan de sacarle celos a Sasuke estaba en marcha! ¡Y más porque sabía que Sasuke estaba en ese evento de espectador!

Naruto suspiró frustrado. –Está bien, Sakura- afirmó.

-¡Gracias!- masculló mientras le besaba la mejilla y subía al lugar.

-¡Hola Sakura, siempre tan hermosa!- aclaró Jiraiya.

-¡Gracias!- sonrió coquetamente.

-¡Comenzaremos con cincuenta mil dólares! ¡Vamos caballeros es la hermosa actriz: Sakura Haruno!- alegó intentando persuadirlos con ello.

La subasta comenzó:

-¡Sesenta mil!- exclamó un hombre del público, quizás era un cantante o empresario.

Sakura miró a Naruto desde ahí y él solo suspiró frustrado. -¡Setenta mil!- exclamó alzando la mano. Hinata sintió su corazón partirse en mis pedazos.

-¡Ochenta mil!- alegó otro hombre.

-¡Noventa mil!- exclamó el Namikaze.

-¡¿Quién da más?!- cuestionó Jiraiya emocionado. -¡Vamos es la hermosa Sakura Haruno!-

-¡Cien mil dólares!- gritó alguien del fondo.

-¡Ciento cincuenta mil!- gritó el rubio y Hinata solo bajo la mirada mientras intentaba huir de ahí, cosa que le fue imposible porque Sasori la sujetó fuertemente.

-¡Cuatrocientos mil dólares!- gritó un hombre que de pronto comenzó a caminar para dejarse ver completamente. ¡Esa era una inmensa suma! Sakura sin embargo giró la mirada hacía el rubio.

-¡Cuatrocientos mil a la una, a las dos…- exclamaba Jiraiya y Sakura solo miraba al blondo tratando de hacer que ofreciera más, sin embargo… el rubio solo se encogió de hombros con una inmensa sonrisa mientras Jiraiya gritaba: -¡A las tres! ¡Cita vendida! ¡Al empresario automotriz: Suigetsu!-Masculló señalando al mejor postor.

Sakura bajó del escenario y miró con cierto reproche al rubio quien sonreía cómplice. -¡Cuatrocientos mil en una inmensa suma, Sakura!- alegó el blondo.

Sasori de rió. –Suigetsu desde tiempos inmemorables ha acosado a Sakura- se mofó.

Hinata parpadeó, no comprendía, el rubio podía proponer más, mucho más dinero.

-¡Nuestra última hermosa famosa es…!- comenzó a enardecer la emoción en el público. La última era siempre la que tenía más nominaciones de todas las cinco.

-¿Nos vamos?- murmuró Sasori al ver a la peliazul tan afectada por todos.

-Si, por favor- suplicó con sus bonitos ojos.

-Bien, vámonos- masculló mientras le sonreía y la tomaba del brazo para comenzar a buscar la manera de salir de tanto barullo.

-¡Detengan por favor a nuestra última hermosa famosa: Hinata Hyuga!- gritó alterado Jiraiya mientras la veía intentar salir de ahí lo más rápido posible. Entonces… las cámaras y las luces la enfocaron y ella quedó en completo shock.

-¡¿Ella?!- exclamó hastiada Sakura.

-¡¿Yo?!- gritó la Hyuga mientras sus ojos se abrían como enormes platos.

-¡Por supuesto!- exclamó Jiraiya. -¡Usted: la hermosa escritora y exitosa: Hinata Hyuga, suba al escenario, por favor!- gritó emocionado.

-¡Pero…- comenzó a balbucear alterada. –Yo…- Jiraiya al ver su decidía se bajó del escenario a buscarla.

La peliazul se escandalizó, con su reciente fama de: "chica fácil" muchos querrían una cita con ella muy… intensa. Estaba alterada y más porque ahora la miraban como carne fresca por todos esos lujuriosos lobos.

-Tranquila Hinata… yo pagaré por esa cita- le guiño el ojo Sasori para intentar hacerla recuperar la confianza y más cuando Jiraiya llegó y la tomó de la muñeca para encaminarse hasta el escenario.

Ella no pudo articular nada por el embelesamiento al que estaba siendo sujeta. Solo parpadeaba confusa mientas era subida a ese escenario que más bien parecía un patíbulo. Rayos… cuando pasó junto al rubio éste solo la miro sin emoción a los ojos, ella solo bajó la mirada.

-¡Veo que está muy nerviosa!- exclamó el presentador al llegar al estrado -¡Tranquila!- intentó hacerla salir del trance. -¡Bien, comencemos con la subasta, caballeros! ¡Se trata de la hermosa y exitosa escritora Hinata Hyuga!- aclamó alegre. -¡Empecemos con cincuenta mil dólares!- vociferó. Ella ni parpadear podía, estaban vendiendo su carne al mejor postor. "Es una simple cita" esa frase resonó en su cabeza. Si, era una simple cita, quizás para las otras cuatro mujeres que había pisado ese mismo escenario sería una simple cita pero para ella con su reciente fama quizás sería un martirio, quizás intentarían propasarse con ella. Suspiró con miedo.

-¡Sesenta mil dólares!- gritó de prisa el pelirrojo mientras le guiñaba el ojo para hacerla sentir tranquila.

Una cita con Hinata Hyuga… se había vuelto una completa disputa, una enorme polémica. Muchos querían salir con ella, porque después de todo era: famosa, exitosa, talentosa, muy, pero muy hermosa y además… una mujer fácil, al menos eso pensaban. Parpadeaba alterada, muchos hombres: actores, corredores de autos, empresarios, entre otros gritaban inmensas sumas tras otra.

-¡Quinientos mil dólares!- gritó uno al fondo.

-¡¿Quinientos mil dólares?!- si hubiera estado tomando una bebida sin duda la hubiera escupido. –Eso es mucho dinero…- pensó estresada mientras escuchaba una tras otra cantidad con muchos ceros a la derecha, jamás en su mente llegó a pensar que alguien pagaría tanto dinero por salir con ella, normalmente el mundo tan solo se preocupaba por ignorarla.

-Eso mucho más de lo que merece…- susurró Sakura frustrada y celosa por ver como se debatían por una cita con la Hyuga. -¿No crees, Naruto?- le cuestionó sacándolo de su silencio. El rubio miraba todo sin decir absolutamente nada, como si aquello no le importara en lo más mínimo; incluso podía decirse que… le aburría. El rubial solo sonrió ante la afirmación de Sakura, como si le diera la razón.

-¡Setecientos mil dólares!- gritó alterado Sasori. Eso era demasiado dinero, incluso más de lo que habían pagado por una cita con Sakura Haruno.

-¡Novecientos mil dólares!- gritó otro hombre. Sasori solo apretó los dientes frustrado. A esos hombres parecía gustarles la idea de pasar una noche con la Hyuga.

-¡Un millón trescientos mil dólares!- gritó el Akasuna a lo que todos hicieron una exclamación de asombro al escuchar tan exorbitante cantidad de dinero. De pronto… silencio sepulcral, Hinata lo miraba esperanzada, como si en sus ojos le agradeciera todo lo que estaba haciendo por ella.

-Un millón trescientos mil dólares es mucho- masculló Gaara mientras aparecía repentinamente detrás del rubio.

-Lo es- asintió con la mirada el blondo sin proferir nada más.

-¡Un millón trescientos mil dólares a la una…, un millón trescientos mil dólares a las dos…!- demandaba Jiraiya. Sasori sonrió, sería el héroe de la Hyuga y de paso ¿por qué no? ¡Tendría una cita con ella! -¡Un millón trescientos mil dólares a las tr…

-¡Ofrezco: dos millones y medio de dólares!- gritó cierta voz. Las miradas giraron hacía el dueño de dicho tono. Y lo observaron detenidamente… sonriente, con la sonrisa de victoria sobre su azul semblante. -¡En efectivo! ¡Los tengo ahora mismo!- el blondo miró a Sasori con sorna, con una sonrisa llena de cinismo que decía: "¡Ja, Gané!"

-¡¿Dos millones y medio!?- gritó Jiraiya estupefacto. -¡Válgame Dios, eso es demasiado! ¡¿Y dice que los tiene en efectivo y en este momento?!- le cuestionó impactado Jiraiya al guapo rubio, Naruto asintió sonriente con la mirada. -¡¿Acaso venía preparado señor Namikaze?!- gritó excitado, y el rubio… el rubio solo sonrió sin decir nada. Sasori apretó el labio y lo mando al diablo: ¡Maldito Namikaze Naruto! -¡¿Caballeros alguien tiene una mejor oferta que sea en efectivo?!- cuestionó al público, la gente estaba impresionada; la cita con Hinata Hyuga se había convertido en un auténtico escándalo, en una auténtica competencia. -¡Eso pensé!- afirmó al ver que nadie decía nada. -¡Cita vendida, al magnate de tecnología en comunicaciones: Naruto Namikaze!- ni necesidad hubo de hacer la cuenta regresiva porque nadie podía competir con esa descomunal cantidad de dinero y más si era en efectivo. -¡Señorita Hyuga debería sentirse muy halagada, todo ese dinero será usado para una buena causa!- le afirmó posando la mano en su hombro descubierto. La Hyuga… enmudeció, quizás en cualquier momento se desmayaría. No podía distinguir entre que era peor: la inmensa suma de dinero o… la cita con el guapo rubio.

-¿¡No quisiste ofrecer más de cuatrocientos mil dólares por mí y ofreciste dos millones y medio por ella!?- le reclamó enfurecida la fierecilla de Sakura mientras señalaba despectivamente a Hinata.

El rubio se encogió de hombros –Suigetsu se veía muy ansioso por una cita contigo, siempre le has gustado ¿no? Igual y esa cita te servirá para intentar provocarle celos a Sasuke- le sonrió con sorna porque era idiota pero no tanto y desde el principio supo que solo quería usarlo para sacarle celos a su ex ahí presente.

-¡Eres un idiota!- le gritó indignada mientras le cacheteaba la mejilla con inmensa fuerza.

-Lo soy- sonrió con cinismo el rubio mientras su mejilla adquiría un tono granate. –Pero yo Sakura… ya no apostaré jamás por ti- le aseguró y se dio la vuelta dejándola hablando sola.

Ahora los murmullos eran más y más frecuentes. ¡Nadie nunca había pagado tan exagerada cantidad en la subasta de citas! ¡Nadie! Ahora había más susurros y más porque ¡Naruto Namikaze había pagado inmensa suma por Hinata Hyuga, la mujer que decía estar enamorada de él! ¡El mujeriego Namikaze Naruto, el hombre que jamás había pagado por una cita hoy había derrochado una sublime cantidad de dinero!


Se sentó un momento en un hermoso banquillo que estaba en la entrada, respiraba pausadamente. ¡Una cita con Naruto! Iba a perder el conocimiento en cualquier momento, eso era seguro. Sasori estaba callado, estaba frustrado; apretó los puños enojado por no haber podido ganarle al idiota rubio. Le ofreció delicadamente una copa a Hinata, ella la bebió de prisa para intentar recuperar el habla porque sentía entumida la boca.

-Pensé que era agua…- tosió dejando la copa a un lado.

-No, era champaña- afirmó Sasori con un tono frío por su inmenso enojo.

-Gracias Sasori- levantó la mirada ella mientras lo veía revolverse el cabello.

-¡¿Por qué!? ¡Si no hice nada!- su voz se escuchaba altamente frustrada.

-¡Hiciste más de lo que piensas!- Exclamó ella sonriente. -¡En verdad!- aseguró. -¡Nadie jamás había hecho algo así por mí!- le sonrió tiernamente y él… él no pudo evitar dejar ver un hermoso sonrojo que combinaba con su tono pelirrojo de cabello.

-Pero él me ganó…- afirmó descontento.

Ella se encogió de hombros. –No importa, pero tú… estuviste ahí dándome todo tu apoyo, gracias- comentó mientras lo tomaba de la mano y lo miraba a los ojos. Quizás Hinata Hyuga no sabía aun lo que provocaba en ese hombre pelirrojo, quien sin duda aprovechó tener su completa atención para intentar robarle un beso… porque solo de esa forma aliviaría la frustración de su corazón por haber sido derrotado por el Namikaze.

-¡¿Interrumpo algo?!- cuestionó el mencionado rubio mientras parecía galantemente ante la escena con esa maldita y cínica sonrisa que ponía. Sasori lo fulminó con la mirada, había creído ser astuto al haber llevado a Hinata a un lugar muy apartado de toda la odiosa fiesta. La Hyuga quedó conmocionada al verlo.

-Sí, si interrumpes algo- masculló furioso.

-¡Cómo lo siento!- profirió con ironía.

-¡Vamos Hinata, te llevaré a casa!- alegó el pelirrojo mientras la ayudaba a reincorporarse.

-¡Yo la llevaré a casa!- gritó el rubio acercándose a ellos.

-¡Yo la llevaré!- demandó el Akasuna. Hinata solo quedó confundida mientras pensaba en qué hacer.

-¡Yo lo haré, no te preocupes, recuerda además que ella y yo tenemos una cita pendiente! ¿No es así Hinata?- le comentó mirándola de frente.

Ella bajó la mirada mientras suspiraba pesadamente. –Sí, así es- manifestó frustrada. –No te preocupes Sasori, creo que estaré bien, mejor ve a casa a descansar- susurró mientras daba un paso hacia el pelirrojo y lo abrazaba fuertemente, Sasori sonriente le correspondió gustoso al gesto. El blondo… rabió de celos en ese momento. Hinata se apartó tantito de él. –Gracias por lo de hoy- le musitó suavemente y le besó la mejilla con mucha delicadeza, se dio la vuelta y ella y el rubio comenzaron a caminar hacía la entrada del lugar.

-¡No dudes en llamarme si necesitas algo!- le gritó mientras la veía alejarse con el Namikaze. Ella solo asintió con la cabeza mientras le sonreía con dulzura.

Antes de subir a su lujoso auto le dijo: -Bebe esto- le suplicó el rubio extendiéndole una copa.

-¿Qué es?- interrogó ella.

-Es agua, te hará bien: confía en mí- Ella tragó duro… porque… sin duda confiaba ciegamente en él. Sin dudarlo un instante bebió de la copa que le había dado. Al sentir el líquido quemar su garganta masculló:

-Me dijiste que era agua…- su voz se escuchaba más pastosa y con un ligero tono lleno de reproche.

-¿Pierdes el conocimiento con dos copas no es así, Hinata?- sonrió con malicia mientras veía sus párpados comenzar a cerrarse y su cuerpo perder el equilibrio.

-Me ment…iste…- susurró antes de caer completamente.

La sujetó al ver que se desboronaría desmayada. Sonrió. –Así te quería Hinata Hyuga: entre mis brazos- aseguró mientras la cargaba con ambos brazos y la observaba inconsciente como si plácidamente durmiera. Naruto sonrió… sonrió gustoso ante esa escena, ante el hecho de poder sentir su cuerpo, de ver el tono níveo de su piel, de sentir la fragancia de su cabello.


Ahora… la observaba recostada en su cama mientras pensaba en lo muy miserable que era por haber utilizado su debilidad para embriagarla y llevarla de nuevo hasta sus sábanas. Probó su copa de vino mientras la visualizaba respirar con tanta calma, se sintió satisfecho de saber que la tenía ahí y de que esta vez no podría escapar por ningún motivo. Y era inútil no pensar en lo espléndido que ese vestido se ajustaba a su cuerpo, se sonrojó al instante mientras se revolvía los cabellos. De pronto… la vio moverse y sus parpados temblar.

-¿D…on de estoy?- murmuró somnolienta mientras intentaba abrir sus pesados ojos.

-En mi departamento- sonrió apoyado en el umbral de la puerta mientras sujetaba su copa de vino con una descarada sonrisa en su boca.

Ella se alteró e intentó reincorporarse al escuchar esa voz. –Naruto yo… ¿Cómo llegué aquí?- interrogó mientras vanamente intentaba recordar lo último sucedido.

-Bebiste demasiado en la fiesta- esbozo una desvergonzada sonrisa: como si lo que acababa de decirle fuera cierto. ¡La fiesta, cierto! ¡La maldita fiesta donde la habían mirado de la peor forma posible, la fiesta donde habían subastado una cita! ¡Maldición ahora lo recordaba todo! Se alteró. –Quise llevarte a casa pero… estabas inconsciente, pensé que eso sería malo para ti y decidí sabiamente traerte mejor a mi departamento- contó mientras plasmaba una sonrisa en su boca.

-Qué amable…- comentó ella suavemente intentando ponerse de pie. –Creo estar mejor, me iré para que puedas descansar, gracias- murmuró caminando hasta la puerta. Cuando se acercó hasta el umbral ahí donde justamente yacía él parado, bajó la mirada avergonzada y el rubio la sujetó del brazo.

-Quizás mentí un poco y te embriagué al propósito para traerte conmigo- sonrió con un inmenso cinismo evidente tanto en su voz como en su mirada.

-¿Por qué harías algo así?- interrogó confundida. Él se acercó suavemente a ella y mientras aprovechaba su descuido le susurró al oído con tanta delicadeza que sintió muchas cosas liberarse.

-Quizás porque… quería secuestrarte- le aseguró con un tono tan ronco que ella pensó que perdería el equilibrio por un momento mientras suavemente él le acariciaba su mejilla, ella dio un respingo y retrocedió alterada. –No puedes irte porque… tenemos una cita pendiente- añadió con inmenso orgullo mientras daba un paso hacia ella y la veía alterarse con su cercanía.

-Cierto… no tenías que ayudarme con eso- negó con la cabeza. –Pero no importa… te devolveré el dinero- le aseguró con la cabeza.

-Yo quiero mi cita, Hinata…- demandó tiernamente mientras se acercaba aún más ella. –No tienes ni idea de todo lo que provocas en mí…- le aseguró suavemente con un tono más íntimo de voz. Mientras intentaba… romper la distancia que los separaba.

-Bebiste demasiado vino ¿cierto?- interrogó impidiendo con ello de el rubio continuará acercándose a ella.

El blondo bufó frustrado, ella siempre lograba disuadirlo de maneras impresionantes -¿Por qué piensas que estoy ebrio?- le cuestionó ligeramente enojado.

-Porque solo fuera de sí intentarías seducirme…- afirmó mientras lo miraba a los ojos tímidamente.

-No soy bueno en esto ¿cierto?- interrogó él mientras respiraba profundamente.

-¡Eres bueno! ¡Demasiado bueno en esto! el problema no eres tú… soy yo porque te conozco, conozco tus tácticas y sé lo que vendrá después y… no quiero esto porque al final… yo terminaré perdiendo- bajó la mirada hacía el suelo. –No quiero ser parte de este juego, ni tampoco quiero ser un nombre más en tu inmensa lista- susurró mientras apretaba los párpados. – ¿Podrías dejarme pasar? Por favor- suplicó mientras abría los ojos y apretaba las manos contra el pecho de él para abrirse paso.

Velozmente, sujetó las muñecas de ella con fuerza, porque se sentía extremadamente desesperado -¡Dame una oportunidad!- le gritó con sus pómulos ardiendo en carmín.

Ella se alteró, quiso forcejear pero él era cínicamente más fuerte que ella -¿ehhh?- susurró débilmente sin entender nada.

-¡He cambiado Hinata, te lo juro!- exclamó sofocado tratando de hacerla entender, entonces… la miró a los ojos para hacerle saber que no mentía.

Ella sonrió tibiamente –Bien, me alegro- susurró. –Será bueno para tu relación con Sakura- masculló débilmente.

-Entre Sakura y yo no hay nada- alegó elevando un poco su tono de voz.

-¿Enserio? Entonces debes esforzarte más para conquistarla- aseguró.

-Hinata yo…- murmuró él.

-Sabes… no tienes que darme explicaciones. Siempre la has amado ¿no? Deberías entonces luchar por ella- le sonrió. –Yo ni siquiera debería estar aquí…- masculló mientras echaba una sonrisa llena de tristeza. – ¿Podrías dejarme pasar? Ya es bastante tarde, tengo que ir a casa- le explicó fingiendo tener un buen ánimo.

Naruto… bajó la cabeza mientras escuchaba sus palabras: "Siempre la has amado ¿no?" esa frase golpeaba su cabeza con la fuerza de mil martillos al mismo tiempo. "Deberías entonces luchar por ella" decidió soltarla, soltar el agarre de sus muñecas que sujetaba con tanta fuerza, entonces dio unos pasos hacia atrás para permitirle el paso a la chica mientras mantenía la mirada baja. Ella suspiró al verlo alejarse de ella, y en ese momento supo que… debía aligerar el paso lo más rápido que sus fuerzas se lo permitieran. Tragó duro y tomo valor, su objetivo: la puerta. Bajó la mirada y apretó el paso mientras en su cabeza golpeteaba: ¡Qué idiota soy! Fijo su vista hacía la puerta del inmenso y lujoso departamento. Se le hacía eterna esa caminata a pesar de avanzar a una velocidad impresionante…

Y tan pronto como creyó llegar hasta la puerta en vez de eso… sintió una pared, una pared sobre su espalda. Fue tanta su fuerza al sujetarla que el haberla empujado fuerte contra la pared la había lastimado un poco. Pero su desesperación era más grande, mucho más grande porque jamás planeó dejarla ir, porque esa opción no estaba en sus posibilidades y el verla caminar hacía la puerta se lo comprobó con más fuerza. Entrelazó sus dedos con los de ella y la inmovilizó completamente contra el muro mientras hábilmente pegaba su cuerpo contra el de ella lo más posible, mientras sin preguntarle, sin avisarle, sin advertirle, sin decirle nada… la besó. Con tanta necesidad, con tanto anhelo, de una manera tan inesperada que se sintió morir. Ella por su parte se sintió completamente perdida mientras vanamente intentaba asimilar la situación en la que estaba enfrascada, parpadeaba ilusa mientras sentía el sabor de él colarse entre su boca con tremenda facilidad. Quiso moverse y… no pudo, él era demasiado fuerte, no podía poner en marcha ¡Ni uso solo de sus músculos! igual y… no le importaba moverse en ese momento porque de repente aunque sea por una vez y con el pretexto de que él la tenía petrificado por su tremenda fuerza decidió ceder, entonces cerró tibiamente sus ojos y dejó que él le vacíe los pulmones con el dulce roce de sus labios. Sintió tremendas cosas liberarse en su cuerpo, sintió una completa avalancha de emociones embargarla en cada fibra de su ser, eran tantos sentimientos que por un momento pensó que colapsaría porque ahora sentía sus piernas flaquear a merced de él, entonces… se preocupó inmensamente, supo que estaba irremediablemente idiotizada, que estaba embriagada por la textura de sus labios, se preocupó porque supo que si él intentaba ir más allá de ese simple beso, ella… ella no podría resistírsele, no podría oponerse a la astucia de sus manos, de sus acciones si él deseaba ir más allá. Se sintió más estúpida, estúpida y… perdida.

Cuando hubo robado cada partícula de aire de sus pulmones, lentamente… y con el menor desgano del mundo se separó de ella mientras la veía respirar profundamente por el oxígeno robado. El rubio se mordió el labio inferior mientras tragaba duro porque deseaba con todas sus energías almacenar para siempre ese delicioso sabor. Sonrió muy ligeramente. Había sido mucho mejor de lo que él esperaba, había sentido tantas cosas como nunca había sentido antes, había sido tan absolutamente maravilloso que como lo recordaba en sus sueños era bastante lejano a como en realidad había sido aquel encuentro de sus labios. Sentía su corazón palpitar con tremenda fuerza, su sonrisa se mantenía al margen mientras ella respiraba inmensamente profundo.

-Tranquila…- le susurró con inmensa delicadeza. –No te haré nada malo- le aseguró tiernamente mientras le acariciaba la mejilla porque había sentido la entrega de ella en el momento en el que la besó, sintió como ella quedó completamente a su merced. –Te lo prometo Hinata, ese beso será lo más atrevido que haré esta noche…- le afirmó con la voz ronca mientras se lo susurraba al oído. –Solo así te demostraré lo que significas para mí- alegó con las mejillas ardiéndole en carmín.

- ¿A qué estás jugando conmigo?- le exigió saber mientras intentaba no morir de vergüenza por haber quedado a la disposición de él cuando le robó el aliento.

- A quererte Hinata, a eso estoy jugando…- le sonrió con dulzura. –Te hice mucho daño ¿cierto? Pero debes saber Hinata que ya no balbuceo el nombre de Sakura mientras duermo. Ahora… solo el tuyo tengo entre los labios, muchas cosas han cambiado en mí Hinata, y tú has sido la causa de cada una de ellas- fue lo último que susurró porque de repente había ladeado la cabeza y había roto la distancia que los separaba, porque de repente sus labios le exigían sentir el calor de los de ella. La sintió estremecerse a su contacto, sintió como ella era tomada por sorpresa por él, sintió el respingo que ella echó cuando él desapareció cada residuo de distancia entre ellos. Sonrió internamente, nunca se había sentido tan feliz como en ese momento. Besarla solo le comprobaba las miles de cosas que sentía por ella, solo le comprobaba lo muy enamorado que ella lo tenía, el sabor de su boca solo le aseguraba que por ella cambiaría todo su pasado. –Tengamos nuestra cita ahora- le susurró al oído mientras ella todavía intentaba muy vanamente intentar recobrar el aliento perdido.

-No deberías jugar con estas cosas Naruto- masculló mientras bajaba la mirada.

-No juego, voy enserio- le aseguró mirándola con una absoluta seriedad. De pronto ella se enfocó en sus ojos, si, sus ojos azules siempre habían sido irremediablemente hermosos, brillantes pero ahora… destellaban un brillo que los hacía aún más magníficos, se veían… sinceros y preciosos. Tragó duro. –He cambiado Hinata, te lo juro- le aseguró desesperado porque el miedo a perderla le aterraba. –Ya no soy el idiota de antes. Cambié por ti, tú me hiciste cambiar- le reiteró.

-¿Por qué yo?- le cuestionó confundida.

-¿Por qué? Preguntas. Porque sería un idiota si no me enamoraba de ti- sonrió. –Porque la pureza de tu alma supo enganchar la mía: Porque nunca había sido tan feliz como lo fui esa noche cuando compartimos la misma cama; porque nunca había sentido unos labios tan deliciosos; porque jamás había tenido tantas ansías de besar a una mujer como las tengo contigo; porque nunca, nunca había sufrido de tantos incontrolables celos; porque nunca había tenido en mi mente por tanto tiempo el recuerdo de alguien en mi cabeza; porque jamás había tenido tantos deseos de ver a alguien como si mi vida dependiera de ello; porque nunca una mujer me había dejado en vela pensando en ella por tanto tiempo; porque…- tragó duro. –Nunca había querido a alguien tanto como te quiero a ti, Hinata- confesó tiernamente mientras la miraba directamente a los ojos, mientras observaba como su respiración se iba haciendo más irregular a cada "porque" que salía de sus labios. –Estoy enamorado de ti, Hinata.- le sonrió mientras en sus ojos se reflejaba su casi palpable sinceridad que desplegaban sus ojos zafiro. –Enamorado… como nunca lo había estado de alguien. Tú eres la primera en mi lista, la primera que me pone así:- la tomó de la mano y la acercó al espacio donde yacía su corazón, ella abrió más los ojos, su corazón… bombeaba con tanta fuerza que por un momento pensó que saldría disparado de su pecho. –Entiendo que te sea difícil confiar en mí Hinata, pero debes saber que te estoy diciendo la verdad- ella estaba completamente enmudecida y solo sentía sus mejillas arderle con fuerza. Él sujetó su rostro. –Dame una oportunidad de demostrarte lo muy mal que me tienes- le suplicó con sus ojos azules llenos de exhortación, ella tragó duro porque sabía hipnotizarla fácilmente. Tan solo… asintió con la cabeza, porque quizás estaba apostándolo todo por él pero su corazón la empujó al ruedo. Él sintió algo estallar en su corazón, sintió la sonrisa emerger sin pedirle permiso, sintió el bombeo de su pecho desencadenarse sin límites, sin reservas. Por primera vez en su vida… sentía tanta irremediable felicidad.

-Está bien, Naruto, tú ganas- afirmó después de haber recobrado la voz.

-¿Tendremos nuestra cita ahora?- cuestionó como niño chiquito.

-Ehh bueno… ya es bastante tarde ¿no crees? Son las dos de la mañana y… necesitas descansar y yo ir a casa, además se hará más tarde y será difícil para mí conseguir un taxi…- balbuceó a medias porque sus ojos azules la dejaban sin habla.

-¿Taxi? ¿Ir a casa?- alzó una ceja. –En primer lugar: No dejaría que te vayas sola, yo mismo te devolvería a casa y en segundo…- susurró. -¿Quién dijo que dejaría que te vayas? – sonrió traviesamente. –Quédate esta noche…- le pidió acercándose más a ella mientras la veía palidecer de la impresión.

-E…so… no… esta…ría bien…- masculló a duras penas.

-¿Por qué no? Ya no eres mi secretaria- añadió el rubio renuente. –Quédate, por favor…- suplicó con sus hermosos ojos azules.

-Ayyy…- tragó duro al sentir como sus ojos azules se clavaban en los de ella. –No me mires así… sabes que terminaré cediendo si me miras así- cerró los ojos para no perderse en los de él.

El rubio echó una hermosa sonrisa. –Si cierras los ojos Hinata, te advierto que voy a besarte, así que… no los cierres si no quieres que te bese intensamente- le advirtió divertido.

-Y si los abro terminaré cediendo a tu propuesta- añadió ella apretando más sus párpados.

-Bien, mantenlos cerrados: te besaré mientras te convenzo de pasar la noche conmigo…- le advirtió con dulzura. Ella al escuchar esa amenaza abrió los ojos y él solo puso una sonrisa que decía: Demasiado tarde. Fue demasiado tarde porque cuando se percató… ya la estaba besando. Con tanto anhelo y con tanta necesidad que sentía las ansias de él apoderarse de su boca. -¿Pasarás la noche conmigo?- le cuestionó dulcemente mientras jugueteaba con sus mejillas teñidas en granate intenso.

-Yo…- susurró mientras respiraba buscando su aliento robado. Él al ver su decidía decidió besarla nuevamente para intentar convencerla.

- ¿Te quedarás conmigo esta noche?- le interrogó.

-Ahhh…- abrió la boca. Estaba a punto de ceder: podía verlo en sus hermosos ojos color perla. No podía más su corazón embargado de sentimientos colapsaría en cualquier momento.

-Un beso más y me dirás que si…- susurró amenazándola con sus tiernas acciones. Ella parpadeó irremediablemente ante esa afirmación mientras sentía como lentamente la devoraba, lenta y dulcemente. -¿Pasarás la noche entre mis brazos?- le interrogó mientras le sujetaba tiernamente de la mejilla. Tragó duro porque de un momento a otro terminaría diciéndole que sí y es que era casi pecado negarle algo a él. Se mordió el labio inferior completamente avergonzada. –Yo…- susurró él viendo aún el duelo interno que estaba teniendo con sus emociones y pensamientos. –Mañana cuando despiertes Hinata…- le sonrió. –Lo primero que sentirás… es ese travieso sabor mío robándote el aliento, lo primero que verás será… ese azul de mi mirada que tanto te gusta.- intentaba convencerla completamente porque de un momento a otro sentía que si veía salir a Hinata Hyuga por la puerta de su elegante departamento su corazón… se rompería a cachos, le aterraba incluso la idea de pensar en esa horrenda posibilidad y estaba comenzando a pensar en la enorme alternativa de ponerle seguro a la puerta. –Yo… no soy bueno cocinando- se rascó la nuca. –Pero podría cocinarte algo para desayunar- sonrió con dulzura. –Procuraré que no se queme- esbozó una tierna sonrisa. –Ya no volverás a estar sola Hinata, ya no más, ahora… yo te cuidaré. No me mires así- le sonrió. –Tranquila… no te estoy prometiendo nada de lo que no puedo hacerme cargo. Solo quiero deleitarme en la mañana, solo quiero sonreír en la mañana cuando lo primero que mire sean tus hermosos ojos ¿Te quedarás?- le interrogó.

-Si…- asintió con la cabeza mientras le sonreía tiernamente.

-¡Bien!- exclamó él emocionado. –Porque igual y no iba a dejar que te vayas…- sonrió con malicia. Ella parpadeó ilusa. -¡Ven!- de repente cuando ella carburó la situación sus piernas estaban en el aire y el la cargaba en brazos.

-¡¿Qué… qué haces?!- exclamó aterrada.

-Voy a llevarte a un lugar.- demandó. –Confía en mí…- le suplicó y ella terminó cediendo ciegamente.

Caminó con ella en brazos hasta la puerta corrediza de su departamento y hábilmente deslizó el cristal para poder salir. –Naruto no tiene que cargarm…- sintió que él la callaba con un beso. Ella quedó estupefacta.

-¡Eso haré cada vez que te quejes de algo!- la amenazó.

-No es una buena idea…- añadió.

-¡¿Por qué no?!- gritó él.

-Si me besas por cada queja solo harás que me convierta en una gruñona- le sonrió.

Él enrojeció –Si bueno… correré el riesgo- añadió. –Llegamos- anunció mientras la bajaba suavemente.

-¡¿Dormiremos en la intemperie!?- gritó alterada, él bajó la mirada: pensó que le gustaría a ella. -¿Bajo las estrellas y contigo a mi lado? Me encanta…- susurró y él se sintió eternamente feliz.

-Ven…- la tomó de la mano y la guío hasta el cómodo sofá de jardín que había pedido que llevaran hasta su lujoso balcón.

-¡Esto es enorme!- añadió ella observando el vasto balcón que yacía en su puerta. -¡Tienes piscina! ¡Un jardín! ¡Y una excelente vista!- gritó fascinada mientras observaba todo a su alrededor.

-¿Te gusta?- le cuestionó.

-¡Muchísimo!- dijo ella.

- ¿Y to te gusto?- le cuestionó con esa sonrisa coqueta que usaba en ella.

Hinata tragó duro -¿gustar? Esa palabra queda muy corta para todo lo que siento por ti…- le aseguró mirándolo a los ojos mientras el colorete se hacía evidente.

-¿Qué tan corta?- pidió su explicación mientras la abrazaba por la cintura y apoyaba su cabezo sobre el pecho de ella. Ella se estremeció con su cercanía. -¿Podrías explicarme que tan corta es?- le suplicó mientras la miraba a los ojos como un niño pequeño en navidad. Ella enterneció por la escena y asintió con la cabeza, él le sonrió satisfecho por su poder de persuasión y apoyó dulcemente la cabeza sobre ella mientras escuchaba el fuerte retumbar de su agitado corazón.

-Es tan corta que mi vocabulario se queda corto…- le susurró mientras le acariciaba su rubia cabellera. –Es tan corta que la única palabra que encaja para explicarlo es decir…- tragó duro. –Quizás no debería decirlo…- rió sutilmente mientras se sentía abochornada.

-Tienes miedo a decirlo porque piensas que me horrorizaré ¿cierto?- la muchacha bajó la mirada y él supo que tenía razón. –Hinata…- la sujetó del rostro. –No me horrorizaré, todo lo contrario- sonrió. –Es más… lo diré por ti- le aseguró. –La única forma de explicar todo lo que siento por ti es decir: Te querré por siempre, hasta mi último suspiro- cerró los ojos y la besó suavemente. –Créeme Hinata, no te estoy pidiendo nada de lo que no puedo hacerme cargo…- susurró débilmente mientras apoyaba nuevamente la cabeza sobre su pecho. –Lo que siento es real…- le explicó. -¿Me crees, cierto?- le cuestionó alterado mientras la miraba fijamente.

Ella quedo estupefacta unos momentos frente a él, al final… -Si… te creo- susurró. Se mantuvieron callados un rato, un largo rato mientras disfrutaban del silencio del otro, mientras intentaban ordenar sus emociones en silencio.

-¿No tienes calor?- cuestionó él finalmente.

-Esten… no- contestó nerviosamente ella.

-Yo si…- se reincorporó. Se pudo de pie mientras se estiraba un poco. Poco a poco comenzó a quitarse el chaleco que aún tenía puesto, lo dejó a un lado y comenzó a desamarrar los botones de su camisa blanca, Hinata se alteró al verlo desnudarse frente a ella, ladeó la mirada sonrojada mientras miraba hacía otro punto que no fuera él. El rubio ladeó la mirada y la vio con el colorete entre sus pupilas. Suavemente se deshizo de la prenda. -¿No te había dicho? Duermo sin camisa- interrogó con su sensual sonrisa.

-jeeeee…- se rió nerviosamente. –No, no sabía…- aseguró mirando hacía otra parte. El rubio sonrió, era tan cándida que hasta le causaba gracia.

-¿Te pongo nerviosa?- cuestionó acercándose a ella.

-¡Ah lo estás haciendo al propósito!- rezongó ella.

-Si… porque me gusta cuando te sonrojas- le confesó abiertamente mientras se acercaba a devorarle el aliento de su pecho, la sujetó fuertemente de las muñecas y cuando vanamente se percató de la situación lo sintió a él sobre ella mientras hábilmente le rozaba los labios, mientras sentía sobre su espalda el sofá donde anteriormente habían estado compartiendo su silencio. Supo que ella ya no podía respirar pero… él aún guardaba bastante oxígeno en sus pulmones, hipnotizado y con su autocontrol perdido cedió a su deseo… ese deseo que le despertaba la piel de su hombro desnuda, poso entonces dulcemente sus labios sobre la piel de su cuello, la chica solo sintió esa gélida sensación embargarle los sentidos, tan solo pudo dar un respingo impresionada mientras lo sentía a él satisfacer sus exigencias.

-N…aruto…- susurró a medias.

El blondo abrió los ojos como platos, despabiló repentinamente cayendo en la cuenta de lo que hacía sin el consentimiento de ella. -¡Lo siento!- exclamó mientras abruptamente se apartaba. –Rayos…- susurró sonrojado mientras se mordía los labios y se revolvía el cabello. –Eso fue muy atrevido de mi parte…- se rascó la nuca nervioso. –No volverá a pasar, te lo prometo- aseguró.

Ella solo se burló de él -¡¿Quién es el nervioso ahora!?- se rió.

Él hizo un mohín -¡No te burles o lo repito!- le gritó timado.

-Chantajista…- masculló mientras lo miraba con recelo.

-¡Ja! ¡Por supuesto que lo soy!- añadió con orgullo. –Pero solo contigo…-

Despertó porque la presión de sus labios de él sobre los de ella le obligó a abrir los ojos sino moriría ahogada por la falta de oxígeno. –Buenos días- masculló sonriente mientras veía sus ojos perla abrirse de par en par.

-Entonces… ¿fue real?- ladeó la cabeza innumerables veces mientras intentaba ubicarse.

-Lo fue…- asintió él con la cabeza. -¡ven!- la encaminó. -¡Te estoy preparando el desayuno!- aseguró.

-¿Enserio?- cuestionó ella.

-¡Maldición!- gritó el rubio mientras miraba con recelo la maldita estufa. Ella se acercó.

-¿Estás bien?- le cuestionó mientras lo veía a él consolar su dedo quemado.

-¡No! ¡Quizás muere de una infección!- exclamó dramatizando. -¡Has algo rápido Hinata!- masculló el rubio chantajista. -¡Debes besar mi dedo o moriré!- gritó alebrestado.

-¡¿Qué clase de mala excusa es esa!?- se mofó de él.

-Solo bésalo…- hizo un mohín mientras lo acercaba a ella. Dulcemente deposito un tibio beso sobre la herida del Namikaze payaso.

-¿Mejor?- cuestionó ella mientras levantaba la mirada y lo miraba a los ojos. Él negó con la cabeza. -¿No?- interrogó ella confundida mientras lo veía a él petrificado. El ojiazul dio unos pasos adelante y la acorraló entre la barra y su cuerpo, posó las manos sobre la hermosa mesa.

-Mis labios… se pusieron celosos- sonrió traviesamente para luego la besarla sin descuido.

-¡Naruto!- gritó mientras lo empujaba un poco.

-¡Rayos!- se dio prisa y apagó la estufa. –Solo se quemó un poco…- se rascó la nuca.

-¿Un poco?- exclamó con ironía mientras sonreía y observaba su intento carbonizado de hot cakes. –Los cocinaré yo…- alegó dando un paso al frente, el rubio puso ambas manos sobre sus hombros impidiéndole que avance.

-No… ¡Yo lo haré!- exclamó con energía. -¡Me tienen que salir bien!- exclamó mirando a la estufa.

-¿Seguro?- cuestionó.

-¡Seguro!- exclamó. Una hora después: se encontraban sentados frente a frente en el comedor del rubio mientras ambos observaban sus hot cakes casi quemados, deformes y mal hechos. El rubio observó su desayuno: no se veía apetitoso.

-¡Esta muy bueno!- alegó ella viendo su triste semblante de él.

-¡No lo comas Hinata, te hará daño!- gritó él.

Negó con la cabeza. –En realidad, está muy bueno- asintió gustosa.

-¿En verdad?- preguntó ilusionado.

-¡Si! ¡En verdad!- esbozó una inmensa sonrisa. -¡pruébalo!- le acercó la cuchará y el rubio tomó la porción.

-¡Soy todo un profesional!- añadió sonriente.

-Clarooooo…- se rió ella.

-¡No te burles Hinata!- le reclamó. -¡Deberías… deberías darme un beso por mi buen trabajo!- exclamó con altanería. Hinata se puso de pie, con una mano sujetó su mejilla y dulcemente depositó un beso sobre sus labios cubiertos de chocolate, el rubio sorprendido cedió al contacto de sus labios.

-Gracias por el desayuno, esta delicioso- le aseguró. El blondo hipnotizado solo pudo asentir el cabeza embriagado por el hechizo de ella.

-Si vas a recompensarme así cada vez que queme algo puedo cocinar siempre- sonrió.

-No abuses…-


Tuvo que salir volando del departamento de él porque repentinamente le habían avisado sobre una inesperada conferencia de prensa. ¡Cómo odiaba las malditas conferencias de prensa! Pero no le quedaba remedio, corrió hasta su casa a cambiarse de ropa mientras dejaba al rubio cabizbajo por tener que irse tan repentinamente, pero… no le quedaba de otra. Miraba estresada su reloj, mientras intentaba no estresarse por culpa del maldito tráfico. Estaba a punto de perder los escrúpulos. Cuando salió del maldito embotellamiento causado por culpa de una de esas malditas obras de remodelación corrió aprisa para llegar a la sala de convenciones más grande de todo Japón. Entró apurada, no había nadie en la puerta y eso le preocupaba a montones ¿Dónde estaban todos esos reporteros y camarógrafos? ¡Seguro iban estaban esperándola! Abrió la inmensa puerta de sopetón mientras suspiraba alterada. Parpadeó miles de veces mientras intentaba asimilar la situación: -¿Me confundí de sala?- interrogó mientras ladeaba la mirada hacía todas partes viendo el sin número de reporteros en el lugar.

-¿Señorita Hinata Hyuga?- le cuestionó una joven edecán.

-Ehhh… si- contestó ensimismada.

-Por aquí, por favor- hizo un gesto para que la siguiera. La Hyuga asombrada caminó detrás de ella. La joven de cabello castaño le señaló un lugar en primera fila y Hinata asombrada se sentó un momento. No sabía el porqué pero terminó siguiendo a esa joven. Se sentó y esperó en silencio ¿Qué esperaba? no tenía idea.

-¿Qué pasa?- cuestionó sin entender. Ladeó la cabeza de un lugar a otro, era evidente que la conferencia de prensa no trataba de ella, y era obvio que todos estaban con la misma interrogante en la frente. Decidió esperar a ver que pasaba.

-Transmitiendo la conferencia de prensa convocada por el magnate y presidente de: Namikaze corporation: Naruto Namikaze, aún no sabemos el motivo exacto de esta conferencia pero pronto lo averiguaremos, siga con nosotros- exclamó un reportero quien era grabado por una enorme cámara.

-¿Naruto?- masculló ella al escuchar esa información. No pudo evitar alterarse ¿Qué había pasado?

El barullo se estremeció aún más cuando el mencionado rubio salió a la luz y tomó asiento en la mesa de conferencias. Se le veía espléndidamente guapo, con esa sonrisa coqueta que sabía robar suspiros, con sus hermosos y radiantes ojos azules. –Buenas tardes a todos, gracias por venir a esta conferencia- añadió, Hinata solo estaba alterada.

-¡Señor Namikaze! ¡¿Cuál es el motivo de esta conferencia?!- cuestionó un reportero.

-¿Algún artículo nuevo que quiera lanzar al mercado?- cuestionó una reportera con mucha intriga.

-No, el motivo de esta conferencia de prensa es…- tragó duro. –Para hablar de mi vida personal- apretó los ojos cuando escuchó los murmullos reventarse en todo el salón.

Los reporteros se emocionaron. ¡Una nota de esa magnitud valía millones y más con los recientes escándalos! Hinata sintió que su silla se movía. El rubio la vislumbró en la primera fila del auditorio y solo le sonrió, ella le puso un gesto de confusión.

-¡Sé que todo el tiempo les he evadido el tema de mi vida personal, pero solo por hoy contestaré cualquier pregunta que tenga! O… ¡Casi cualquiera, tampoco sean demasiado indiscretos!- exclamó el rubio llamando la atención de todos los presentes. -¿Alguna pregunta?- cuestionó y un segundo después:

-¡¿Señor Namikaze, los rumores de que tuvo un encuentro con la actriz: Sakura Haruno en su departamento, son ciertos?!- que rápidos eran esos reporteros para formulas interrogantes.

El rubio suspiró. –Sí, son ciertos- argumentó y todo el mundo se alteró. Hinata sintió algo romperse quizás deseaba escuchar que era un simple rumor que alguien había inventado. Comenzaba a pensar que saldría de ahí con el corazón hecho añicos.

-¡¿Qué relación tiene con Sakura Haruno?! ¡¿Están juntos?! ¡¿Están saliendo?! Porque se le vio juntos la noche de la obra de caridad de las celebridades- cuestionó astutamente una joven reportera.

-No, no estamos juntos. Somos buenos amigos, y el motivo de salir de su departamento hace algunas semanas fue por el rompimiento con su prometido. ¡Nada más! ¡No pasó nada entre nosotros ni va a pasar!- añadió con una voz recia.

-¡Señor Namikaze! ¿Qué puede decirnos acerca de los rumores de usted con respecto a ser un mujeriego? Porque se le ha visto con muchas celebridades y mujeres-

-Malditos reporteros…- pensó en sus adentros. En ese momento entendió lo muy idiota que fue al no ponerles restricciones a esas infelices pirañas.

-Bien… de eso quería hablarles- se rascó la nuca. –Contestaré al final esa pregunta- argumentó intentando soslayar la duda del millón de dólares. -¿Otra pregunta?-

-¡¿Es cierto que usted y Hinata Hyuga tuvieron "encuentros furtivos" cuando ella era su secretaria?!- ¡Al fin alguien había preguntado lo que todos se morían por saber!

-Entre Hinata y yo jamás pasó ¡Nada! Nunca se dejó seducir por mí si eso es lo querían saber. En realidad es la única mujer que me ha rechazado.- confirmó mientras miraba al reportero que le había preguntado sobre su fama de mujeriego. –Mi maldita fama de mujeriego… es cierta- el escándalo se hizo más insoportable.

-¿Estás tomando nota?- Moegui a Konohamaru quien escribía rápidamente.

-¡Sí!- exclamó el azabache.

-¡¿Entonces cuál fue la razón de ir a su conferencia de prensa cuando presentaba su libro?!-

-Declararle mi amor…- contestó intentando no sonrojarse. –Pero me salió al revés- se rió. Hinata se sonrojó al máximo al escuchar esa declaración.

-¡¿Por qué razón pagó dos millones y medio por una cita con Hinata Hyuga cuando esa mujer fue su secretaria anteriormente?!-

-¡Porque no iba a dejar que uno de esos idiotas ricachones intentaran propasarse con ella cuando ella lo único que ha hecho mal es… quererme!- exclamó. -¡Le fundaron a Hinata una fama que no tiene! ¡Que les quede claro: Hinata Hyuga jamás se entregó a mí!- declamó intentando limpiar el nombre de la Hyuga.

-¿! Qué siente exactamente por ella!?- cuestionó una familiar figura, el rubio enfocó mejor la mirada y se topó con sus ojos perlas. Sonrió. Todo mundo se alteró aún más cuando Hinata Hyuga salió de donde estaba para cuestionar aquello.

-Buena pregunta señorita- carraspeó mientras se acercaba más al micrófono. –Simple: estoy perdidamente enamorado de ella- exclamó mientras su declaración era grabada y apuntada por todos los periódicos, revistas y programas de televisión del país. –Por eso mismo… quisiera cambiar mi pasado. Desde ahora quiero ser un buen hombre para ella, porque solo de esa forma sentiré que la merezco. Porque solo de esta forma sabrá ella lo que siento, todo lo que siento porque… estoy seguro que la querré por siempre- le sonrió a la Hyuga quien estaba tan emocionada que quizás sonreía de más. -¿Le quedó claro señorita…?- la miró como si no la conociera.

Ella entendió el juego. –Hinata, Hinata Hyuga- exclamó su nombre.

-¿Podría decírselo señorita Hyuga?- le guiño el ojo.

-Me encargaré que lo sepa…- argumentó intentando no derramar una lágrima. Después de haber declarado esa declaración de amor, después de las miles de preguntas que le lanzaron a la Hyuga después de haberse cerciorado de haberle preguntado todo cuanto pudieron al rubio, después de todo eso al fin… la conferencia culminó.


Estaba sentada en la sala de espera, mientras pensaba en lo muy idiota que estaba Naruto por todo lo que hacía. Suspiraba a cada momento, se sentía dichosa porque si haber gritado que estaba enamorado de ella a todo el país y hasta el mundo entero no era una declaración de amor entonces…. ¡Nada lo sería! Estaba inmensamente feliz.

El rubio salió del camerino y dio un respingo –Señorita Hinata Hyuga, la conferencia ya terminó ¿Tiene alguna otra pregunta?- le cuestionó continuando con su juego.

-Me preguntaba señor Namikaze si…- sonrió. -¿Me dejaría pasar la noche en su departamento hoy?- una sonrisa asomó en su semblante.

-Por supuesto, puedo ofrecerle un par de copas de vino- le guiño el ojo y ella se echó a reír.

-Gracias por lo que hiciste Naruto- exclamó conmocionada.

- Era para demostrarte lo que siento por ti. Voy enserio. Además... te lo debía, te dejé en ridículo la última vez- masculló -¿Me gané un beso?- interrogó traviesamente. Ella afirmó con un gesto. Se puso se puntillas y rodeó su cuello son sus brazos mientras sus labios se encontraban tibiamente, mientras el sabor de uno se colaba en los labios del otro. Enroscó sus dedos en sus cabellos rubios y solo sintió como él la atrajo hacía sí con más fuerza y necesidad de robarle el aliento. -¡Oh vaya! ¡Tengo que hacer más conferencias de prensa de este tipo! ¡Realmente valen la pena!- sonrió enormemente.

Ella acarició su mejilla mientras lo observaba sonreír. –Te quiero…- susurró mientras rozaba sus pómulos con suavidad.

-No más que yo Hinata… no más que yo…- susurró para de nuevo sellar sus labios tiernamente. Ella cerró los ojos y se dejó perder en la hipnosis de su sabor.

-Te querré siempre…- le susurró ella tibiamente al oído.

- ¿Si? Porque yo planeó quererte después de siempre…- No dijeron nada más, no había necesidad, porque era evidente que estarían conectados eternamente. Solo depositó un tibio beso en sus labios. Supo que cambiar lo que era solo valí la pena si ella estaría siempre a su lado.

-Mañana saldrás en todas las portadas- sugirió ella.

-Lo sé, no hablemos de ello- la besó nuevamente. Ella pensó que si... haber gritado a los cuatro vientos que estaba enamorado de ella no era una declaración de amor entonces... !Nada en este mundo lo era! se dejó llevar por la textura de su sabor.

El amor no corrompe corazones, los cambia. Si un corazón cambia para bien por amor es porque sus sentimientos avanzan hacía el lugar correcto. No es sacrificio, es necesidad de hacerlo, si uno busca ser mejor para la persona amada entonces el amor… hizo bien su trabajo, no es fingir es buscar el camino indicado.


¿Les gustó? los escribí con mucho esmero, espero que les haya gustado porque me rompí la cabeza pensando en el final xD ya sé... fueron casi 5 meses pero llegó al fin... prometo actualizar mi otro fic próximamente mis niños. Los amo y espero de todo corazón que les capítulo haya llenado sus expectactivas :(

Entonces... ya saben que se murmura por ahí... si de casualidad les gustó pues... !Dejen un bonito review! !No importa la extensión! Si no les gustó... !Dejen un bonito review! !Si no saben que decir... !Dejen un bonito review! en cualquier caso... dejen un review. Los amo mis niños, jamás lo olviden, nos vemos.

Por cierto les dejaré mi página de face por si alguien quiere :) pages/Nakahara-Sunako-Chan/1411071542481299?ref=hl

Y si no pues no u.u los amo de cualquier forma:

Atte: Sunako, la maldita desgraciada, infeliz que los ama con todo su corazón y un poco más. xD