Sonic pertenece a Sega y no a mí, excepto Nerea n.n

Advertencia: Contiene ligero lime, una escena un poco picantilla, pero poquillo uwu


-¿Qué te apuestas a que llega tarde?-con una maniobra de equilibrio, Blaze supo arreglárselas para no tropezar; los platos llegaron al lavavajillas sin ningún rasguño.

-Amy siempre se retrasa-comentó Espio en la barra de brazos cruzados.-Con ese club nocturno suyo, ni si quiera sé porque sigue allí si supuestamente tan embarazoso es.-Su habitual tono desinteresado habló por él.

-Memo, que la pobre no lo hace por gusto.

-Ya te digo yo que sí, que de inocente no tiene mucho.

-Para ti todas las mujeres son golfas-al principio, Blaze se molestaba con la actitud machista del camaleón, pero a lo largo de trabajar allí, vio que era un caso perdido. Shadow, quién se ocupaba de la cocina, había estado escuchando la conversación pero sin decir nada; no era un chico muy hablador, se limitaba a escuchar y seguir con lo suyo. Esta actitud le resultaba extraña a muchos, pero prefieren no echarle en cara nada, simplemente, dejarlo estar.

-¡Correcto!-Espio le dio unos golpecitos suaves en la cabeza a la gata morada. A cambio, ella le miro sin decir nada.

De repente, la campanilla del restaurante sonó, rompiendo el silencio, indicando que alguien venía. Era Amy que se había retrasado más de la cuenta a causa del incidente del coche. Llegó alborotada ganándose una risa del camaleón quién se acercó a la eriza diciendo-Tiempo récord.-La gata cogió a la chica rosada alejándolo de él. Blaze le preguntó a que vino tanta tardanza y su compañera le explicó; seguidamente, fue a ponerse su delantal lista para servir a los clientes.

Al pasar por la cocina saludó a Shadow, quién estaba cortando unas rodajas de verdura.-Suerte de que no te pille el jefe-la eriza paró antes de salir a la puerta, mirándolo le sonrió.-Me he encargado de mantenerlo ocupado.-Y es verdad, Shadow habló con su jefe para encargarle de buscar un fontanero, ya que se había "estropeado" el lavavajillas, para así, no darse cuenta del retraso de su compañera. Amy le dijo gracias y siguió con su trabajo.

El joven volvió con lo que estaba haciendo, intentando despejar su mente. Shadow le tenía mucho cariño, no para gustarle, sino que la tenía como una gran persona y amiga; la eriza rosada siempre era comprensible con él y a pesar de la frialdad y diferencia del chico, no le miraba mal ni le juzgaba como otras personas sí hacían. Por eso, siempre que necesitara ayuda, acudiría a su búsqueda.

En ese momento se escuchó como la puerta se abría y entraba el jefe junto un especialista.-Y bien, ¿dónde está el dichoso desastre?-pregunta el hombre sacando una llave inglesa, como si fuese una escena de glorificación en su persona.

-Pues…mire que coincidencia pero se ha arreglado solo-Shadow saca un plato recién lavado del lavavajillas, indicando así que nada pasaba.-Todo era una falsa alarma.-Su intento de disimular pasa desapercibido. El fontanero mira mal a quien le ha llamado y recogiendo sus cosas indignado, se despide.-Llámeme si hay una urgencia de verdad, tengo un trabajo muy ocupado.

Shadow y su jefe se quedan a solas, el cual le acosa con la mirada-Ya es la decima vez en este mes,-dijo de cada vez acercándose más a su empleado,-me está tomando por idiota erizo, puedo despedirle si quiero,-amenazó. Un momento de silencio y se dirigió a la puerta-Así qué… ¡Haga el favor de estar a su trabajo!-portazo.

¡Por los pelos!

Debe de tener más cuidado si quiere ayudar a su amiga, le estaba costando el trabajo.

Pero todo valía la pena….Sí…se quedo pensativo mirando al mismo plato que tenía en la mano desde hace un rato; y todavía eran las once de la mañana…

Los rayos de sol ya estaban en la cumbre del día, reflejando brotes entre los espacios que mostraba la fina cortina. Sus ojos, perezosamente, hacían el esfuerzo de abrirse de par en par, ayudándose ya con sus delicadas manos al ver que le costaba. Bostezo. La eriza morada se estiró y una de sus piernas notó la pierna de otra persona. De su compañero de cama al parecer. La chica, que tenía la mente en blanco, se levantó lentamente y las sábanas cayeron; se giró y se encontró con el amigo con quien había pasado la noche.

…Scourge…

¿Cómo…? ¡Ah sí! Ya lo recuerda. Después de quedar en un bar esa misma noche, acabaron en su casa. Nerea se le quedó mirando. No es tan mal tipo como aparenta. Sonríe tocándose el cuello.

Mira la hora. Se levanta vistiéndose de su estilo habitual. Le apetece salir, a dar una vuelta sí, despejarse, a pesar de que Scourge esté en su casa… espero que no me cotillee nada nyu… Bueno, tampoco tiene nada que ocultar, solo que con la mente que puede llegar a tener, a saber si se le ocurre husmear en su armario.

Su vista se va aclareciendo; consigue ver con claridad. Se oye a la puerta cerrarse. Scourge, quién se acuerda de todo lo ocurrido, sabe como llego a la casa de su amiga. ¿Amiga? ¿La tiene tan alto como para llamarla amiga? Tiene la mente confusa y solo aparece en su cabeza una cosa.

Él y ella, ella y él. Cruzando la puerta de su casa entre besos y besos, mientras él la coge por la cintura y ayudándola a ponerla encima de él, para que esté más cómoda al subir las escaleras. Él sabe que ella sabe lo que hace, que si no quisiera nada se lo diría, pero no, ella quiere, lo sabe. Es algo que ya no pueden controlar. Llegan a la habitación y le lanza a la cama, directo a quitarle la ropa. Mordiscos por el cuello. Pasión. ¿Amor? No, todavía no creen en eso, todavía. Miradas nubladas. Gemidos causados por una simple caricia o beso. Toques eléctricos. La noche es su testigo, y ellos no se arrepienten aunque no lo admitan.

-Así que…me ha dejado a cargo de su casa…veo que se fía de mí-dice mirando a su alrededor, con un leve tono burlesco. Eso nunca cambiaría.

Bajo al salón donde se podían ver claramente fotos de ella con sus amigas, algún que otro amigo.

¿Porqué nosotros no tenemos fotos? ¿Y qué más me da eso a mí no?

Intentando pensar con razón, se golpeo el centro de la frente. No puede pensar emocionalmente hacia ella. No debe… sin embargo…

Las 14:30 de la tarde, la hora de comer, donde se presencias parejas, familias, grupos de amigos, o simplemente, personas que comen solas. A esas horas eran un beneficio para las empresas culinarias, ya que restaurantes se llenaban de gente hambrienta.

El cansancio de Amy podía observarse entre platos, cubiertos y pedidos. Menos mal que su turno acaba en un cuarto de hora.

Vinieron dos clientes más.

La eriza rosa fue a atender a sus últimos dos clientes.- ¿Qué desean?-su voz sonaba gastada. Se trataban de Tails y Sonic. Una vez tomada la cuenta, la eriza se fue a las barras y colocó el papel en la rueda que recibirían los cocineros.

-Esa chica me suena-comentó Tails mirando hacia la dirección donde se fue la joven.

-¿Quién? ¿La camarera?-Sonic paró un momento y siguió,- ¿No te las habrás visto con una camarera no pillín?-el zorro le echó su vaso de agua a la cara del erizo.- ¡Eh! Era broma amigo. Debo admitir que a mí también me suena…anda si es la chica con la que me he encontrado esta mañana.

Amy se acercó con los platos de comida para su mesa. Sonic empezó a hablarle,-De nada eh.

La eriza que empezaba a irse, se paró en seco; recordando al famoso Sonic The Hedgehog.-Vaya, vaya, vaya, si es el salva-coches-terminando con su tono burlesco, le sonrió alejándose.

-Pues a mí me suena de algo más…-dicho esto, el zorrito empezó a comer.

Los dos amigos, después de comer, anduvieron un largo rato.

-Entonces… ¿hoy volvemos?

-¿Perdón?

-Ya sabes… al club nocturno.

-Espera, no no no-Tails le dio un leve empujón a su amigo, no le gustaban sus ideas disparatadas.

-Colega, si fue algo…nuevo. ¿No te gustó ver a mujeres bailar?

-A ti te gusta, a mí me parece vergonzoso.-Parecía que el erizo iba muy en serio en cuento a volver, Tails ya le advirtió,-ya te dije que no cuentes conmigo si te interesaba ese lugar.

-¿Con quién voy a ir si no es con mi mejor amigo?-la misión de dar compasión fue fallida.

-¡No intentes tomarme el pelo! ¡Dije que no y es que no!

Pero él mismo sabía que no iba a dejar a su compañero solo, por muy horrible que le pareciese algo. Aunque a veces le sentaba mal no poder elegir por él; un sacrificio más Tails, pensó.

-Bueno…me lo pensaré, ¡pero no te acostumbres! Que no soy tu muñeco…

-¡Genial! Sabía que podía contar contigo-la cara de Sonic fue invadida por una gran sonrisa.-Entonces, está noche a las ocho y media nos vemos en tu casa.-Dicho esto, salió corriendo.

-¡Será interesado! Bueno no tengo nada mejor que hacer.-comentó el zorro volviendo a su hogar. Solo esperaba no tener que encontrarse nada que no quisiera ver.


Hasta aquí otro capítulo; bueno ya saben perdón por la tardanza n.n' siempre que pueda intentaré escribir y subir algo, ya que no tengo dejado de lado parar ningún fic, hay alguno que es verdad no sé como continuar, pero este por ejemplo lo quiero seguir y tengo ese propósito aunque tarde de vez en cuando, y lo mismo para "Dime que me quieres" y también para otras más pero ya os vendrán algunas sorpresitas si os gustan *v*

Un saludo y abrazo! Nya~ 3