Traducción del Fic: It Wasn´t Love, de CastielAndTheBlueBox

Renuncia: Los personajes pertenecen a Stan Lee y Marvel Comics. La historia, por supuesto, a su autora original.

Resumen: El amor es para los niños, y Natasha Romanov nunca había sido una niña. Después de pasar algunas noches juntos, Natasha y Bruce se encuentran con una consecuencia inesperada. Lo que tenían no era amor. Pero tal vez, podría serlo.


No Es Amor

Esto no tenía que haber sucedido.

Eso fue lo primero que pensó mientras miraba hacia abajo, a la varilla blanca en sus manos, temblaba un poco, y el signo más la hizo caer enferma, y esta vez no fue a causa de su… condición.

Era mucho más fácil pensar así, y mucho menos personal.

Ellos no estaban enamorados.

Ese fue el primer punto, se levantaba y se marchaba cada mañana antes de que él despertara, no era amor.

Porque el amor era para los niños, y Natasha Romanov nunca había sido una niña.

Lo más cercano, suponía, de estar enamorada, fue con Clint, pero después de un corto tiempo se dieron cuenta de que eran más como hermano y hermana, y terminaron a pesar de ser los mejores amigos.

Entonces Bruce Banner entró en escena.

No era lo que se podía catalogar de inmediato como "atractivo", por así decirlo. Se parecía más bien a una especie de oso de peluche, y era tan dolorosamente tímido que había que mirar profundamente, muy dentro de él.

Casi no serías capaz de reconocerlo como Hulk.

Mientras que Hulk era destructivo y, francamente, aterrorizante, Bruce era el científico de modales suaves; uno podría pensar que era demasiado tranquilo para ser real.

Natasha había llegado a conocerlo durante el tiempo que pasaron siguiendo el Tesseracto. Había sido tentativo al principio, más relación amor-odio que otra cosa, pero se mantuvieron en contacto después de lo de Nueva York. No era tan cercana a él como con los demás; después de todo conocía a Clint desde que se había unido a SHIELD, Steve trabajó con ellos después de lo de Nueva York, y había trabajado con Tony mientras exploraban posibilidades para los miembros del equipo.

Fue después de que Tony reconstruyó la Torre Stark que se quedó con los otros cinco miembros del grupo (aunque en el caso de Thor eran lapsos; el semidiós dividía su tiempo entre Asgard y la Tierra) que convivieron en la Torre, y fue que realmente llegó a conocer a Bruce.

Descubrió que era completamente diferente a lo que había pensado… increíblemente inteligente, con un sentido del humor seco y una sonrisa que, cuando la mostraba, era casi imposible no devolver.

A ella le gustaba. Y eso era una hazaña, porque a ella no le gustaba la gente fácilmente. No fue una sorpresa, realmente, cuando cayó en la cama con él y se dejó tomar. La primera vez la había tomado con calma, un poco reacio, con el miedo a hacerle daño. No estaba seguro de cómo el otro sujeto reaccionaría al sexo. Pero lo habían hecho, y ahora…

Bueno, ahora parecía que supuestamente sería madre.

¡Oh, Dios!

Pero se lo había jurado cuando se unió a SHIELD, se lo prometió a sí misma: No más vidas inocentes.

Ni siquiera si el objetivo era su hijo, ni siquiera si era una forma de escapar.

Ni siquiera, al parecer, si se trataba de su propia…


Estaba cansado.

No es que lo admitiera a nadie. Podía vivir de café si quería, de hecho así había sido cuando era más joven, antes del Accidente, antes de que las cosas terminaran con Betty, antes de… bueno, de todo.

Bruce tomó un sorbo de su taza mientras seguía mirando los archivos, pero era un callejón sin salida. Los dejó con un suspiro, intentando contener su frustración. Habían pasado años, y él no estaba ni cerca de la cura.

No aquí, Banner. No ahora.

Hablaba consigo mismo en tercera persona otra vez, era una práctica común en momentos como ese. No se refería a sí mismo como Bruce, porque Bruce era un hombre que había sido reemplazado por Banner. Bruce era el hombre anterior a Hu… al otro sujeto.

Banner era un monstruo.

Dormía con Natasha. No era por amor, eso lo sabía; o al menos no lo era para ella. Él se había encariñado con ella, tenía que admitir que la forma en la que sonreía un poco cuando hacía alguna especie de broma, la forma en que se torcía distraídamente un mechón se su cabello cuando leía algún archivo, con los delgados dedos chasqueando sobre el papel cuando sus inteligentes ojos verdes lo analizaban, antes de pasar a uno nuevo, sin hacer comentarios a menos que viera la culpa, solamente su presencia, lo agradecía.

Y entonces ella había llegado a su cama. La recordaba moviéndose encima de él, con las luces prendidas mientras intentaba asegurarse de que no había ninguna posibilidad de que el monstruo saliera gracias al aumento de su ritmo cardíaco.

Al parecer las endorfinas ayudaron, porque se las arregló para pasar la noche entera con ella sin lastimarla. Él, personalmente, sentía que no merecía una estrella dorada por esa primera vez, ni hablar de la segunda, la tercera, cuarta…

Se estremeció un poco, y entonces ―hablando del diablo― ella entró al laboratorio. La miró.

Se veía… bueno, para ser sincero, horrible. Lo cuál era un milagro cuando se trataba de Natasha, que rara vez se veía menos que perfecta, sobre todo para él.

―Nat, ¿qué pasa?― preguntó después de unos tensos momentos de silencio.

Ella no dijo nada, sólo deslizó un objeto sobre la mesa. Confundido, lo recogió y…

Oh…

No debía ser posible, eso lo sabía, pero ambos se habían visto afectados por la radiación gamma, y se suponía que, en teoría…

Sacó su lengua para mojar sus labios y la miró, apretando los dedos alrededor de la prueba; sacudió la cabeza.

―Nat…

Su voz se apagó.

No aquí, no ahora…

Se repetía como un mantra. No la dañes. No dañes al… bebé.

―Me quedaré con él― fueron las palabras que ella se esforzó en sacar, un poco ahogadas. Él parecía dispuesto a protestar―. Lo sé, piensas que el bebé será como tú. Y lo entiendo, pero…― suspiró ligeramente, sacudiendo la cabeza―. No puedo. Me prometí a mi misma que no tomaría más vidas inocentes.

Ella suspiró y sus ojos se desviaron a la mesa. El "lo siento" practicamente salía por todos sus poros.

Él asintió después de un momento y suspiró.

―Entiendo― respondió y se llevó los dedos a las sienes.

Eso fue el comienzo de todo, reflexionó Bruce mientras miraba el ultrasonido de la niña que esperaban. Sólo quedaban unos meses.

Ella no tenía radiación en su sangre, y él estaba agradecido, muy agradecido.

Suspiró y delineó la cabeza de la pequeña.

No era amor, nunca lo había sido.

Pero tal vez, un día, después de que esto terminara, después de que hubieran derrotado sus propios demonios, tal vez…

Tal vez podría serlo.


N/T:

Vale, amé profundamente este fic. Así que aquí lo tienen traducido... ¿les gustó? A que es lindo.

Hay una secuela, que también traduciré y publicaré en breve.

¡Amo el Brutasha! ^^

El original en mis favoritos.

Gracias por leer!

Látex.