Ningún personaje "conocido" me pertenece, a excepción de los que yo inventé. Todos ellos pertenecen a Masashi Kishimoto.

La historia es absolutamente mía.

CAPITULO 14

EL ESCLAVO DE INO

El sol se encontraba en lo más alto del cielo azul, brillando de una manera fenomenal y exquisitamente rica como nunca antes; el clima era perfecto, totalmente lleno de tranquilidad y plenitud, como hacía tiempo que no lo había desde el invierno.

—¡Nee saaaaaan!

La nombrada volteó discretamente mientras seguía tomando su soda sentada sobre la arena de la playa; sin embargo, al ver lo que traía su hermanita entre manos se puso de pie de un solo brinco, tirando su bebida en el intento.

—¡Mira lo que he atrapado, Hinata! –volvió a decir la menor llegando agitada a donde se encontraba la otra.

A la susodicha se le puso la cara de un tono azulado, con compasión, diversión y temor reflejado en su rostro de porcelana.

—Hanabi-chan, no debiste haber cogido eso. –La menor inclinó la cabeza hacia un lado, arrugando el ceño, preguntando en silencio porqué no debía hacerlo- Es un animalito que necesita del agua para vivir. –Le contestó- Ve y llévalo, o se puede morir.

—Pero ¿porqué, Nee san? No entiendo. ¡Yo lo salve de ahogarse! Yo lo he sacado para que respirara. –sus ojitos perlas comenzaron a brillar, llenos de inocencia y confusión.

—No se estaba ahogando, Hanabi-chan. –sonrió con ternura, no pudiendo resistirse a estirar la mano y acariciar suavemente la cabecilla de la niña- Hay animalitos, como ese pez amarillo que traes en las manos, que viven en el agua porque ese es su hábitat natural, al igual que el de nosotros es la tierra.

— ¡Pero se estaba ahogando, Hina-nee san! ¡Yo lo vi! –sus ojitos se abrieron como platos, dándole credibilidad a lo que ella había visto momentos atrás- Abría y cerraba su boca cada dos por tres, y movía sus brazos con desesperación; así, igualito a como Neji las movía ayer cuando jugaba con papá y papá no lo dejaba salir de la alberca.

Hinata rió, entre agraciada y modesta, sonriendo poco después.

—Eso es porque Neji necesitaba del aire para respirar y vivir, al igual que ese pez –lo señaló- necesita el agua. Para los animales acuáticos es fundamental el agua como para nosotros el aire.

—Pero… -y antes de que pudiera seguir preguntando, el pececillo de unos 25 centímetros que Hanabi sostenía comenzó a retorcerse desesperadamente, lo que no había hecho antes.

La niña, asustada, lo soltó, haciendo que el animal cayera a la arena seca y caliente. Inmediatamente la niña peliazul tomó al pez entre sus manos, armándose de valor, y corrió al mar hasta el punto en donde el agua le llegaba a las rodillas, soltándolo.

Mientras tanto, la niña menor la observaba con extrema curiosidad, pensando que después de todo, su media hora intentando atrapar a ese animal había sido en vano, pues ya no lo tenía; aunque, ahora que lo pensaba, ¿ella para qué quería una mascota que no podía estar en la superficie con ella?

—Hanabi ¡mira lo que traigo aquí! –dijo un niño castaño, muy parecido a ambas niñas, quien sostenía un balde con arena, agua y, por lo menos, 3 cangrejos de 15 centímetros cada uno. - ¿dónde está Hinata? ¡Quiero asustarla! –Miró hacia todas partes hasta que la vio, suspirando, caminando hacia ellos- ¡Oye, Hinata, ven a ver esto!

— ¿Qué son? –preguntó con curiosidad la menor antes de que Hinata llegará, a lo que Neji contestó;

—¡Feliz cumpleaños número 9, Hinata! –gritó a un par de metros de la susodicha y le arrojó la arena, el agua y los cangrejos a la cabeza, lo que provocó la confusión de la peliazul, para después transformarse esa confusión en terror absoluto cuando Hinata sintió a los cangrejos moverse por su cabeza y hombros.

—¡AAAAAAAAAHHHHHHHH! –gritó, brincando de un lado a otro hasta que terminó tropezándose con sus propios pies y cayó, dejando caer a los cangrejos en el acto.

Neji y Hanabi se habían reído tan duro que ambos habían terminado en la arena, rodando y golpeándola, hasta que Hinata decidió tomar venganza y, con valor, había cogido a uno de los cangrejos, para después levantarle el traje/short de baño a Neji y meterle el cangrejo mientras que éste seguía distraído boca abajo riendo.

Tal gritó pegó el niño que llamó la atención de media playa, corriendo de un lado a otro.

Hinata rió, pero la que realmente se estaba muriendo de la risa como espectadora había sido la pequeña Hanabi Hyuga.

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—Despierta, Hanabi, es hora de irnos. –dijo la sonora voz dulce de una mujer, mientras la sacudía con suavidad.

— ¿Nee san? –murmuró mientras intentaba por todos los medios recobrar la conciencia, pero al abrir los ojos no fue aquella cabellera larga y negro-azulada la que vio, sino una pelirroja, como fuego. -¿Kushina-san? ¿Dónde estamos?

—Estamos en una bodega, pero ya tenemos que irnos, hay unos carnívoros afuera que, al parecer, han podido olernos.

La niña asintió, comprendiendo la situación y suspirando en el acto al saber que aquel recuerdo en la playa tan solo había venido a ella como un sueño y nada más; como un hermoso sueño de hace unos 8 años atrás.

—Alista tus cosas; saldremos por la puerta trasera. –continuó Kushina, sonriendo y acariciándole la cabeza antes de ir a despertar a Konohamaru y a los demás.

Hanabi se sentó, descubriendo que, por la oscuridad que se contemplaba, no debían ser más de las 4 de la madrugada, por lo que suspiró y se puso de pie sin rechistar, escuchando con atención los gruñidos que venían del exterior; tomó su desarmador y su martillo, los cuales usaba para defenderse, del suelo y fue directo a donde estaba Jiraya para ayudarle a empacar la poca comida enlatada que habían conseguido.

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Dos rubios se encontraban arriba de unos árboles, contemplando el panorama mientras comían un par de manzanas que se habían encontrado por el camino.

Ambos tenían un semblante agotado, e incluso se veían un poco más grandes de lo que verdaderamente eran, pero nada que un par de días de sueño no pudiesen arreglar.

Lamentablemente, no tenían ese par de días.

—Papá, ¿crees qué podríamos hacerlo, dattebayo?

—No lo sé, suena muy peligroso.

— ¡Pero los necesitamos!

—Naruto…

— ¡En serio, dattebayo! O acaso ¿tú no te sientes sucio de llevar la misma ropa todos los días? –frunció el ceño, tratando de sonar lo más convincente posible.

—Sea como sea, Naruto, es muy peligroso regresar a la ciudad por ropa.

— ¿Y qué tiene de malo? Ya es gratis. –se rascó la mejilla, inocentemente.

—Ese no es el punto y lo sabes.

El rubio mayor siguió observando el panorama nocturno, provocando el suspiro de su único hijo varón; después, su vista se posó en la camioneta que descansaba debajo del árbol en donde estaban y también suspiró con pesar.

—Papá, déjame ir…

—Naruto

— ¡No, espera! –alzó las manos, poniéndolas delante del pecho de su padre, incitándolo a relajarse- Antes de que me digas tu rotundo "no", quiero que me escuches ´ttebayo. –Minato asintió- No sé tú, pero yo ya estoy harto de solo tener dos cambios de ropa interior… especialmente cuando no los lavamos muy seguido que digamos, y eso hace que me sienta un completo vagabundo; ahora, si yo me siento así, que soy hombre y que se supone los hombres somos menos limpios… ¡imagínate a las chicas! Se han de sentir asnos… y no es por ofenderlas, pero me imagino su desesperación por un baño caliente, una buena cepillada de dientes y cabello, y ropa limpia… especialmente conociendo a Ino; así que, ¿qué te parece si solamente voy yo a la ciudad a traer, por lo menos, un par de ropa interior extra a cada quien dattebayo? Digo, seguro que Ino, Hinata, Sakura, Tenten, Matsuri y Karin son de la misma talla, y que Sasuke, Itachi, Neji, tu y yo somos más o menos de la misma… a Chouji le tendré que buscar súper extra grande, pero de ahí en más, no abría problema alguno. Así que ¿qué dices? Solo ropa interior, papá; solo un poquito de higiene. –sonó suplicante mientras sonreía con su sonrisa "patentada" para convencer a la gente, lo que hizo alzar una ceja a Minato.

Si bien, era una idea estúpida arriesgarse por un par de prendas que al fin y al cabo ni se veían… pero por otra parte, su hijo tenía razón: ni aun en un apocalipsis podían olvidarse de las reglas fundamentales de la higiene o podrían contraer una infección que al final los podría de igual forma matar.

Minato torció un poco la boca a la vez que se limitaba a morderse el labio inferior y observaba con determinación al chico frente a él. Conocía a Naruto como la palma de su mano y, a pesar de que su intención era totalmente buena y honesta, Minato sabía que había algo detrás de toda esa fachada de "la higiene personal"… ¿desde cuándo acá a Naruto le importaba eso? Él, por sobre todos, era un fiel seguidor del desorden y la ropa triple vez "reciclada" (es decir, usada hasta tres veces antes de lavarla), por lo que ahora era un tanto incongruente que se ofreciera como voluntario para ir por ropa nueva…

Suspiró; quizá, después de todo, hasta su propio hijo tenía límites en cuanto a usar cosas sucias.

—De acuerdo. –soltó por fin, lo que ocasionó que Naruto pudiera soltar todo el aire acumulado en sus pulmones en un claro gesto de alivio. Sin embargo, Minato dudó- Ya, dime la verdad.

— ¿Q-Qué?

— ¿Cuál es la verdadera razón por la que quieres ir a la ciudad?-entornó los ojos.

—Es e-esa. –sonrió con nerviosismo mientras se rascaba la nuca para tranquilizarse a sí mismo.

El rubio mayor lo miró inquisidoramente, presionándolo.

El menor desvió la mirada como no queriendo la cosa, y observó atentamente la luna enorme que se encontraba en el cielo nocturno rodeada de hermosas estrellas blancas.

—Mira ¿no te parece que hay un conejo dentro de la luna?

—Naruto.

— ¡Bueno, está bien, te lo diré! ¡Pero si le dices a Ino que te dije, me va a matar!

— ¿Y qué tiene que ver ella en esto?

—¡TODO! –Minato alzó una ceja y sonrió; Naruto se limitó a sonrojarse- Ella prácticamente me ha obligado… quiere que vaya a la ciudad a conseguirle ropa interior y sus… am… sus "chocolates".

— ¿Chocolates? ¿Quiere chocolates? –preguntó extrañado.

—Si… bueno, no precisamente… ¿cómo te lo explico? –se cruzó de brazos, mirando hacia el techo de la camioneta 3 metros abajo, aun sonrojado- Es que… veras; cuando una niña llega a su etapa de… mmm… -se tomó por la barbilla, pensando en la forma "correcta" de decir las cosas sin que sonara un reverendo pervertido, por lo que se limitó a arrugar el entrecejo y torcer para un lado la boca- ¡Ya sé! –Sonrió y después miró a su padre- Veras, papá: cuando una venadita llega a una etapa pre-determinada, suele… am… mejor hablemos de las gatitas; ellas suelen ser limpias y cuando… bueno… se limpian… demonios, no sé si me entiendas.

Minato alzó una ceja.

—Es decir; las mujeres son complicadas, ¿entiendes, papá?

— ¿Y eso qué tiene que ver?

El rubio menor suspiró.

—Quizá no me entiendas porque fuiste hijo único, papá, pero cuando uno tiene una hermana, independientemente de si es mayor o menor que tu, existen ciertas "complicaciones" en las que tu hermana te mete para que hagas algo aun si no estás de acuerdo y te sea más que vergonzoso. –Colocó unas de sus manos detrás de la nuca- Y créeme que no era nada grato que en las tiendas o farmacias te vieran con ojos fisgones cuando iba a comprar esas cosas que Ino me encargaba cuando a mamá se le olvidaba comprar.

— ¿Qué se le olvidaba comprar? –preguntó aun más confundido Minato, a lo que Naruto se preguntó internamente si en verdad su papá no sabía o se estaba haciendo el tonto.

—Papá, sin ofender pero, haz vivido 19 años con una mujer ¡¿y nunca te diste cuenta o qué demonios?! –Minato inclinó la cabeza hacia un lado- ¡es que en serio, papá! ¡Eso hasta nosotros podemos notarlo cuando ellas nos regañan de más ´ttebayo! Andan de mal genio, la mayoría de las veces, y se ponen más agresivas que de costumbre… ¡hasta en la escuela te lo mencionan, papá! ¿Nunca llevaste biología? Porque deberías estudiarla… básicamente sin eso que les pasa a ellas la raza humana ni siquiera hubiese podido subsistir. ¡Incluso hay chistes!... recuerdo uno que decía que Dios se enojó tanto con Eva por haber inducido a Adán a pecar que le dijo "¡Eva, lo pagarás con sangre!" y Eva toda asustada le contestó "pero ¿podría pagarlo a mensualidades?" JAJAJAJAJA jaja… -Naruto paró su risa al ver que su papá se limitaba a alzar una ceja y sonreír- ¿no te causó gracias dattebayo?

—Ya me lo habían contado.

— ¿Quién?

—Tu mamá. Aunque no entiendo porque simplemente no puedes decir "menstruación", es algo normal, Naruto.

— ¡Entonces ¿todo este tiempo lo supiste?! –Él asintió- ¡Eres un maldito! ¡Solo querías verme sufrir!

—Es que te pones igual de histérico que Kushina y me da risa. –Sonrió más ampliamente para después mirar con nostalgia hacia la camioneta- Esta bien, puedes ir… seguro que a Ino no le causa gracia estar sucia en esos días.

—Y no solo ella… no le digas que te dije, pero me confesó que ese rumor de que las mujeres, cuando se llevan muy bien y pasan mucho tiempo juntas, suelen "acompañarse en sus desdichas", si sabes a lo que me refiero, es total y absolutamente cierto en todo el esplendor de la palabra. ¡Hasta parece que se ponen de acuerdo!

Minato se rió, porque efectivamente era cierto… Kushina le había contado varias anécdotas en las que incluía a la mamá de Hinata y Sasuke cuando eran jóvenes.

—Pero no irás solo ¿de acuerdo?

— ¡No te preocupes, dattebayo! ¡Ya sé quién me acompañará!

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Una mujer rubia, notoriamente bastante joven para la edad que tenia, se encontraba tumbada en el suelo de la habitación de aquel chico delirante. No estaba dormida, sino absolutamente todo lo contrario; en vela, sumergida en los pensamientos más remotos de aquel pozo sin fondo que aceptó muchos años atrás cuando eligió estudiar medicina, y aun por sobre eso, su respectivo posgrado.

En aquel entonces no se imaginaba que sería tan grave y agresivamente herida psicológicamente durante todos los años de su servicio; aunque también, debía admitir, había días buenos… excelentes, en realidad, y otros oscuros y traumantes como lo que había ocurrido en la mañana del día anterior…

Esa mañana había hecho lo más terrorífico que jamás se hubiese descrito. Esa mañana había llevado a cabo su primera amputación… sin anestesia.

Tsunade había tenido que decirles a cientos de personas, durante sus horas de trabajo, que tal paciente o familiar ya había fallecido o que se encontraba agonizando y en etapa terminal; había tenido que soportar aquella enorme sensación de vacío cuando, por algún motivo de causa extremadamente avanzada, un niño moría ante sus brazos por accidente automovilístico, por quemaduras o cualquier otra razón que ahora ya no importaba, y saber que no pudo hacer nada. No obstante, había muchas cosas bellas, como cuando la hacía de partera y tomaba entre sus brazos a esa pequeña criatura que recién venia al mundo, o cuando hacia milagros y salvaba a un desconocido de haber padecido una o más patologías que hubieran acabado con su vida… se sentía tan bien ayudar y curar a la gente…

No obstante, cuando se encontraba en esos días malos cuando informaba y presenciaba la "partida" de un paciente, el resultado siempre terminaba provocándole una sensación de impotencia, a la vez que un dolor de cabeza: escuchar a los familiares gritar y sollozar, llorar y patalear, era realmente escalofriante, haciendo que siempre terminará en su despacho, con la frente recargada en su escritorio, preguntándose si pudo haber hecho más por ese ser que ya no vivía.

Sin embargo, ninguna de aquellas cosas que había hecho en sus días "negros" se comparaba a lo ocurrido ayer… ningún grito de dolor se comparaba a aquel que había sobresalido desgarrando la garganta de Gaara.

Tsunade simplemente no podía olvidarlo, ni poner ese recuerdo recién vivido en una caja fuerte y encerrarlo en una habitación oscura en alguna recóndita parte de su mente junto a los demás recuerdos que le solían poner los pelos de punta.

No.

Ella no podía olvidar ese grito desgarrador; no podía olvidar la desesperación reflejada en las pupilas de ese joven muchacho; no podía olvidar la sangre caliente y roja que saltaba a brotes por doquier sin intensión de parar; no podía olvidar ese "crack" que se escuchó cuando el hueso se hizo añicos; no podía olvidar la cara desfallecida e inconsciente del niño que tenia la misma edad que su nieto Naruto.

Simplemente no podía, más que nada, porque no quería hacerlo.

No quería olvidar porque, si lo hacía, sería más probable que se "ablandara" y terminará llorando por el resto de la escasa vida que le quedaba en ese mundo de porquería, a que, por ejemplo, pudiera hacer algo para poder sobrevivir y, más que nada, mantener vivos el mayor tiempo posible a esos niños.

… En ocasiones, y esto Tsunade lo había aprendido a la mala, era necesario vivir siendo dura y testaruda a ser frágil y sentimental, porque siendo de la segunda forma era mucho más probable que se autodestruyera y muriera mucho antes de que en verdad su cuerpo dejara de moverse; antes de que su corazón dejara de bombear.

Aun así, por más dura que quisiera ser y aparentar, Tsunade hubiese dado lo que fuera por tener al viejo e idiota de su esposo Jiraya y poder hablar con él de lo ocurrido, como hacía en los días negros después de regresar del hospital, y poder desahogarse de todas las emociones que experimentó cuando Gaara despertó de su letargo tan solo para suplicar que no le cortaran el brazo… tan solo para pedir por piedad que mejor lo mataran de una vez por todas; sin embargo, Jiraya no estaba ahí. Ni aquel adorable chico rubio que se esmeraba, de joven, a alegrarle el corazón; su pequeño y querido hijo Minato. Ni tampoco estaba su adorada y entrometida nuera, Kushina. Al igual, por supuesto, que tampoco estaba aquella muchacha, sobrina de Kushina, a la cual quería como otra nieta más, Karin; ni tampoco se encontraba su pequeña nietecilla favorita, Ino, ni su revoltoso, latoso y enfadoso pero inolvidable Naruto… no había nadie de su familia.

Nadie.

Y eso ella lo tenía más que claro.

Eso era, justamente, la razón por la que se había mantenido viva después de todo el infierno que vivió semanas atrás: había vivido para encontrarlos. Y ahora, aunque no había encontrado en sí a su familia, encontrar a esos muchachos que prácticamente eran como nietos más, era una gran ventaja. Era por ellos que ella debía seguir bien.

Era por ellos que ahora tenía una razón más para vivir.

Quizá Gaara estuviera durmiendo y cuando despertará el dolor seria inmenso, pero al menos seguiría con vida… y podría recuperarse, después de todo, era todo un guerrero por no haber muerto ya de infección.

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Unos golpecillos curiosos se escucharon en la ventanilla, algo totalmente inocente que no logró despertar ni la inconsciencia de los dormidos dentro de la camioneta; igualmente podía ser una ardilla o un pájaro quien estuviera haciendo esos ruidillos.

Sin embargo, los golpecillos se volvieron a escuchar, esta vez con más insistencia que la vez anterior, logrando un pequeño malestar auditivo en la persona más cercana a aquella ventana taladrada insistentemente por algo que el susodicho desconocía y que en la vida le importaba.

Una tercera vez se escuchó ese acorde de golpes inocentes y latosos, logrando al fin hacer bufar al menor Uchiha mientras abría uno de los ojos con tremenda pereza; y todo para encontrarse con la carota más odiosa de toda Konoha –y quizá del mundo entero-: al baka de su mejor amigo cabeza hueca.

—Sasuke, despierta, viejo dattebayo. –El rubio afuera de la ventana sonrió- Vamos a la ciudad.

—Piérdete. –dijo en voz baja antes de volver a cerrar el ojo que había abierto momentos atrás, para volver a su cuantioso sueño.

— ¡Vamos, Sasuke! ¡Será divertido!

—Tan divertido como ir a la jaula con los lobos.

— ¿Y es que eso no es divertido, teme?

—Eso es estúpido, y déjame dormir, que aun es de noche.

Naruto torció los labios, sabiendo que si seguían así despertarían a todos, por lo que pensó por una vez en su vida las palabras certeras para sacar al teme de la camioneta sin rechistar… y, sorprendentemente, algo se le ocurrió al instante.

—Bueno, no podía esperar más de un gallina.

Dicho lo anterior, en cuestión de microsegundos (sino es que más rápido) Sasuke había abierto la puerta de la camioneta y había cogido el borde del cuello de la camisa de Naruto.

— ¿Qué dijiste, dobe?

—Que eres un gallina, un llorón. Un miedosito.

En eso, Sasuke acercó más su cara a la del rubio, para después soltar un sonido de burla y sonreír con arrogancia y orgullo.

—Mira quién habla. –se mofó para después soltarlo.

—Ahora que ya estas al 100% despierto, ¿puedes escucharme ´ttebayo?

—Idiota –puso mala cara al darse cuenta que ese tarado había cumplido su único objetivo en la vida: despertarlo y fastidiarlo por el resto de la vida.

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Para cuando Hinata abrió los ojos, el sol ya daba en su cara, postrándose en lo más alto del cielo. Seguramente, era medio día. ¿Por qué se había despertado tan tarde? O, en dado caso, ¿por qué nadie la había levantado ya?

Pestañeó varias veces antes de soltar un bostezo enorme.

—Hinata, q-que bueno que despertaste. –dijo una voz a su lado, ocasionando que la nombrada girara la cara a su lado izquierdo para poder ver a una Ino pálida sentada a su lado mientras posaba sus manos sobre su abdomen, intentando no retorcerse.

— ¿Qué tienes, Ino-chan?

—Los horribles cólicos. –contestó, deseando morir en ese mismo instante para ya no sufrir esa agonía.

De repente, la puerta se abrió, dejando ver a una Sakura agotada.

— ¿Cómo sigues, Ino?

— ¿Tu como crees, frentesota?

—Seguro que no mejor que yo. –respondió entrando prácticamente a rastras a la camioneta y tirándose al otro lado de Hinata, debido a que ésta estaba en medio del sillón. No obstante, de un momento a otro, Sakura también se puso en posición fetal, con las manos sobre el abdomen. – Nunca me habían dado así de fuertes. ¿Creen que haya sido por la comida?

—Voto por eso. –se escuchó otra voz desde el siguiente asiento, en donde Hinata, estirando el cuello, pudo notar a una Tenten tirada boca arriba con los ojos cerrados y un tanto sudorosa.

—Hey, háganme un campito, ya no aguanto. –soltó Karin, llegando por la puerta y tirándose vagabundamente en el piso de la camioneta, al lado de donde estaba Tenten.

— ¿Y tu cómo te sientes, Hinata? –dijo Ino, a su lado.

— ¿Yo? –Pestañeó- Creo que mucho mejor que ustedes, chicas. Yo no suelo sufrir de cólicos.

—Eres bendita, pásanos, por favor, la receta. –suplicó Tenten, pudiéndose sentar lo suficiente para verla.

Hinata tan solo no supo qué decir, debido a que ni ella misma lo sabía.

La puerta se volvió a abrir, dejando ver la cara de un sonriente Chouji con una manzana mordida en la mano.

— ¡Dejen de estarse con sus flojeras! ¿Es que no me ayudaran a buscar comida? ¡Yo tengo hambre! ¡levántense y salgamos a…! –no obstante, fue interrumpido por un zapato que le cayó en plena cara, seguido de un:

—¡LAAAAARGAAATEEEEEEEEE! –de todas las chicas, exceptuando a la peliazul.

Chouji pestañeó, confundido, a lo que Tenten lo obligó a reaccionar con otro zapatazo en la cara.

—Si no te importa, queremos morir aquí adentro, como todas unas guerreras. –dijo Tenten, cayendo nuevamente al sillón, maldiciendo a Chouji por haberla hecho utilizar fuerza que bien pudo haberla hecho resistir otro cólico.

— ¡Eso me ha dolido! –soltó el chico, con ambas manos sobre su cara, soltando algunas lagrimitas.

—Déjalas en paz, Chouji. –se escuchó otra voz desde afuera, hasta que un chico de cabello largo asomó la cabeza al interior de la camioneta. – Hinata ¿te encuentras bien? ¿Te duele algo, como a las demás?

—Estoy bien, Nii san, no te preocupes por mí.

Neji asintió, viendo que su hermana era la única que no se estaba retorciendo como lombriz, por lo que dedujo que lo que había dicho era verdad.

—Por cierto, -continuó el chico castaño- ¿alguna de ustedes sabe a dónde demonios se han ido Naruto y Sasuke?

— ¿No es-están buscando comida? –preguntó Karin, levantando por fin la cara del suelo de la camioneta.

—No. Chouji apenas irá a buscarla junto a mí y a Matsuri, ¿alguien más quiere ir?

—Yo iré, Neji-niisan.

—De acuerdo. –se hizo para atrás para dejar a Hinata salir, antes de continuar:- No hagan mucho ruido, el señor Namikaze vendrá pronto para dormir debido a que toda la noche se la pasó vigilando. Itachi ha ido a recorrer los alrededores, así que están solas. Cuídense.

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—Recuérdame partirte la cara cuando estemos en un lugar menos llamativo, baka. –susurró el pelinegro con un hacha ya manchada de sangre marrón en la mano.

—Ten por seguro, teme, que no te lo voy a recordar. –aseguró Naruto, agitado, mientras terminaba de sacar su propia hacha del cráneo de un muerto.

Resultó, para desgracia de ambos, que a unas 4 horas y media caminando hacia el este de donde se encontraba la camioneta, había una civilización abandonada, muy parecido a un pueblo pero lo suficientemente actualizada para llamarlo una mini ciudad; al principio no hubo ninguna dificultad hasta que al bobo del rubio se le ocurrió abrir la puerta de una casa en dónde había toda una familia con mucha hambre de carne humana y, por si fuera poco, aquel enfrentamiento llamó la atención de otros muertos vagabundos que deambulaban por el lugar, ocasionando que fuese una lucha sin fin.

Naruto abrió la puerta de una habitación y, después de matar a un niño de unos 8 años, se adentro en ella con Sasuke detrás.

— ¿Y ahora qué haremos, dobe? Saben que estamos aquí.

La puerta empezó a ser empujada.

—Hay que salir por la ventana. De todos modos, si mi vista de águila no me falla ´ttebayo, hay una tienda en la acera de enfrente.

—Bien. Tú abre paso, yo te cubro.

— ¿Y porqué tu no abres paso y yo cubro?

—Porque eres un dobe. Ahora sal, idiota.

—Idiota tu. –contradijo al tiempo que se dirigía a la ventana y la levantaba para, acto seguido, salir por ella.

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Hinata caminaba con paso cauteloso por entre los árboles, con un martillo entre sus manos, y con Matsure detrás. Neji iba delante de todos, mientras Chouji era el encargado oficial de recoger cualquier alimento que se le pusiera en frente.

Todos iban en silencio, esperando que ninguna manada se les atravesara. No obstante, a Hinata no le preocupaba en lo absoluto eso, sino que su mente estaba vagando perdida por algún lugar cercano, intentando averiguar en dónde podrían estar ese par de chicos: Naruto y Sasuke. ¿Y si se habían vuelto a pelear y Sasuke se había ido y, por ende, Naruto fue en su búsqueda? Con esos dos no se podía.

Lo único que pedía, era que pudieran regresar sanos y salvos antes de que anocheciera.

—Hinata. –la llamó Neji por tercera vez; ella, por su lado, apenas y había escuchado un susurro, ocasionando que voltease a verlo- Matsuri se ha ido con Chouji a recoger esas frutillas, creemos que son moras.

—Ah, sí, enseguida voy. –dijo en automático, pero su andar se detuvo cuando Neji la tomó del brazo.

—Seguro que estarán bien, pero creo que tu no.

— ¿De qué hablas, hermano?

—Te has comportado distante conmigo en los últimos días, ¿qué pasa, Hinata?

—Nada –agachó la mirada, intentando de cierta forma ocultarse de los ojos inquisidores de Neji.

—Te conozco demasiado bien, y sé que ha ocurrido algo. –La soltó del brazo para después posar ambas manos sobre los hombros de la chica- ¿Es por Hanabi, verdad? Y también por nuestros padres. –la chica suspiró- Escúchame bien, Hinata; ellos ya no están con nosotros. Ignoro lo que les pasó, si siguen con vida o no, pero no podemos estarnos ahogando con ello para siempre. Tú estabas de misión en el supermercado, no tienes la culpa de nada; yo, por otra parte, estaba ahí, debí haberlos protegido, y sin embargo, todo sucedió tan inesperadamente que no supe a dónde fueron. Sea lo que sea que haya pasado, tenemos que preocuparnos por el ahora ¿de acuerdo?

—Nii san… -el labio inferior le comenzó a temblar, pero se negó a llorar. No debía llorar.

—Ahora tú eres lo único que me queda, Hinata. Te quiero.

Y la abrazó, no porque fuese su deber, sino porque de verdad lo necesitaba.

Neji era de esas personas que no solía demostrar sus sentimientos con facilidad, que prefería ser descrito como una pared de acero, fría y dura, pero tratándose de sus hermanas, él podía volverse un oso de felpa si así lo deseaban.

—Neji-nii san, está bien. Puedes hacerlo.

El chico no iba a hacerlo, por supuesto que no… él sabía que su hermana le había dado permiso de llorar discretamente, sobre su hombro, pero ¡por Dios! Él ahora era el hombre, la cabeza de los Hyuga, el patriarca y, seguramente, el único hombre de su familia que quedaba; no podía darse el lujo de llorar como un niño indefenso, pues él le debía demostrar valor a Hinata, su querida hermana, a la que su padre le impuso proteger desde que eran niños, para después también encargarle a Hanabi… Su madre y padre posiblemente estaban muertos, y Hanabi… confiaba en que siguiera en alguna parte, intentando sobrevivir como ellos. El punto, por supuesto, es que él no debía llorar. Él tenía que darle fuerza a su hermana, era él el que debía permitir que su hermana llorase…

—Nii san, yo ya llore mucho. Ya no tengo lágrimas. No te detengas por mí. Tan solo hazlo. Será nuestro secreto, porque un hombre Hyuga no llora ¿recuerdas?

El castaño intento reír, pero ningún sonido salió de su garganta, a cambio de eso, unas gotas saladas empezaron a bajar por sus mejillas.

A pesar de que Neji no hacia movimiento alguno e involuntario, como hipar, Hinata sabía que en su interior, era como aquel niño de 6 años a quien vio llorar una vez porque se cayó de un árbol por bajarle la pelota a su hermana y terminó quebrándose un brazo; aquel había sido el pequeño Neji Hyuga.

—Todo estará bien. Te lo prometo. –dijo la chica, a la vez que le acariciaba la cabellera.

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El azabache caminaba con sigilo por aquel mini supermercado, con el hacha en alto, serio, atento a cualquier ruido, por pequeño que fuera; le había costado mucho trabajo haber calmado su respiración desde la carrera que tuvo que dar para llegar a ese lugar ileso, debido a unos cuantos muertos que los perseguían.

Naruto había quedado de atrancar la puerta del lugar mientras Sasuke lo exploraba con determinación para descubrir si estaban mejor afuera o adentro, pero, de repente, Sasuke pudo divisar, entre los pasillos de aquel mini supermercado, unas seis o siete bolsas de frituras tiradas y rotas, sin ni una sola papa en ellas; sé extrañó. Por mucho que alguien tuviera hambre ¿porqué tendría que haber desgarrado el empaque de esa forma en vez de abrirlas formalmente por arriba? Incluso, hasta se podría decir que el individuo que hizo eso, gastó energía de más. No obstante, fuese quién hubiese sido, al parecer ya no estaba en el lugar, o de lo contrario las puertas y ventanas hubiesen estado bien cerradas. Aun así era raro… pudiéndose llevar toda la comida y medicamentos, no se llevó nada más que esas papitas que comió.

El chico frunció el ceño. Sabía que algo se le estaba escapando, pero ¿qué era?

Había sangre seca detrás del mostrador, y unas latas tiradas al piso, las cuales bien pudieron formar una mini pirámide para llamar la atención, pero fuera de eso, todo lo demás estaba acomodado. ¿Es que a los zombies no les gustaba el desorden y por eso no habían tumbado prácticamente nada cuando entraron a comerse al dueño?

— ¡Teme! ¿Porqué estas aquí parado como idiota, ´ttebayo? –preguntó un Naruto con las manos en la cadera, en forma de jarra.

—Cállate, tarado. Algo me dice que no estamos solos. –Sus ojos negros como la noche, escudriñaban todo, de lado a lado, de arriba abajo, buscando un índice de vida… o, en su defecto, de muerte- ¿te aseguraste de cerrar todo bien?

—Algo así… atranque la puerta con una silla que me encontré, pero el frente de la tienda sabes que es de cristal, si empujan con suficiente fuerza, se meterán.

—Por el momento eso es lo que menos me preocupa. Ahora, mete a la mochila lo que sea por lo que venimos, antes de que sea demasiado tarde.

—Ya voy, don gruñón. –dijo de mala gana el rubio, dirigiéndose por los pasillos al área femenina.

Cuando llegó, no supo bien qué hacer; si bien, no era la primera vez que compraba esas cosas para Ino, por lo que por ella no había problema pero… ¿las demás usaban de las mismas que su hermana? ¿Y qué tal si preferían las más absorbentes, las de olor a manzanilla, las de dibujo de Kitty, las que decían "flujo regular" o, incluso, esas cosas que no sabía cómo se metían, llamados "tampones"? ¿Las rocitas, las azules, con alas, sin alas, de día o de noche? Por Dios, ¡incluso había de uso diario!

Naruto se estrujó el cabello, desesperado, y decidió que, para que nadie lo matara por sus ridículas preferencias en esas cosas, se llevaría un paquete de cada una y listo.

Siguió caminando por el pasillo y, en un estrecho pedazo del estante, encontró seis filas de ropa interior femenina; como no sabía qué tallas de bra eran, prefirió no meterse en esos asuntos "del demonio", por lo que tomó la primera braga que vio e intentó imaginarse a las chicas en ellos para saber si les quedarían… se cacheteó mentalmente ¡¿qué clase de depravado era?! ¡¿Cómo se le ocurrió tal bajeza?! ¡Era un maldito pervertido!

Sonrojado, tan solo metió todas las bragas que vio.

Sacó de su pantalón una hoja de papel en dónde Ino le había anotado las cosas que necesitaban, y de entre ellas tan solo le faltaban unas pastillas, unas toallas húmedas de bebe y… ¡¿de dónde rayos quería que él sacara cinco litro de nieve de chocolate?! ¡Estaba loca!

— ¿Qué haces aquí, dobe? –dijo el azabache acercándose y leyendo la nota, algo que hizo que se sonrojara.- Así que esta es la "ultra súper misión secreta" a la que te mandó tu padre ¿eh? Eres un dobe esclavo de tu hermanita. –se burló, sonriendo de medio lado, lo que hizo sonrojar más al rubio.

—Cállate y ve al área de hombres a llenar tu mochila de ropa interior, teme, mientras que yo voy por lo que hace falta.

—Lo que digas, esclavo de Ino. –Le sacudió el cabello antes de dar media vuelta y seguir su andar- También tomare comida, si no te importa; estoy harto de comer hierbas y animales del bosque.

— ¡SI! ¡Y trae dulces! ¡Todos los que veas, teme!

Sasuke soltó lo que parecía una corta risa antes de dar vuelta por un pasillo.

—Ahora, -se dijo viendo hasta al fondo el área de farmacia- las pastillas. –suspiró.

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Hinata se acercó a un diente de león arraigado en el suelo, se agachó y pensó en soplarle para que todas esas cositas blancas que la caracterizaban se fueran volando, pero al estar a punto de hacerlo, Neji le llamó diciendo que Matsuri había visto a un par de zombies rondando cerca y que era mejor que se fueran.

La ojiperla se levantó de un brinco, lamentándose porque, efectivamente, quizá nunca más podría tener un momento de paz observando las cosas maravillosas del mundo y, al estar a punto de marcharse, se le ocurrió una idea; se agachó nuevamente y arrancó el diente de león, sonriendo. Seguro que a su amigo Naruto le gustaría.

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—Ya terminé, teme, ¿y tú? –dijo el rubio, con una mochila a la espalda repleta de cosas, más una bolsa de tela que se encontró, también llena de cosas.

—Es increíble, -soltó girándose y viendo todo lo que cargaba su amigo- yo apenas llene esta mochila –señaló hacia su espalda- con cosas para nosotros seis, e incluso llevo un cambio de camisa para cada quien, incluyendo algunas cosas de limpieza, y tú has llenado el doble para la misma cantidad de personas. –se burló.

— ¡Oh, cállate! Las chicas son exigentes y raras. ¿Ya tienes la comida?

El azabache asintió, señalando con un movimiento de la cabeza la mochila deportiva de mano que estaba en el suelo.

—Entonces, ¡vámonos, dattebayo!

Pero, como la vida no solía ser tan fácil, al momento de dirigirse a la entrada, se dieron cuenta de que estaban atrapados, porque había al menos seis zombies empujando la puerta y otros 20 deambulando afuera sin rumbo fijo.

Y peor aún: justo en ese momento, cuando planeaban su plan "b", una bolsa de comida cayó a sus espaldas, poniéndoles la piel de gallina… especialmente porque una bolsa no se podía caer sola, y porque se supone no había nadie más… ¿verdad?

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CONTINUARA…

N/A: Jeje… (Mucho tiempo, meses, sin vernos, jeje) Cómo están? Perdón por la enorme enorme enorme demora, pero en los últimos meses no he podido exprimirme capítulos como he querido u.u

No obstante, qué les pareció el cap? ¿Se esperaban que metiera un tema tan delicadamente normal y biológico como el de las chicas? Es que, no sé ustedes, tal vez los hombres no le tomen mucha importancia a eso, pero yo si me he preguntado cómo demonios le hacen las mujeres de las series de zombies, es decir, ¿acaso ya no les baja? ¿La infección viral les habrá detenido esa "hemorragia" o qué? Jajaja

Bueno, vamos a los review!

liseth tkm: jajaja problemas? Puff, dónde? Jaja esta vez he actualizado más temprano para que duermas, eh!

En otras partes?! O/O claro, claro, como el dorso de la mano, verdad? ewe

Como te pudiste dar cuenta, varias cosas de las que pediste se han mostrado en este capi, que a pesar de todo, también se demostró cómo le hacían las chicas con sus necesidades básicas jajaja

bye, cuídate! :3

Manzana Yamanaka: Holap! No hay nada que no se pueda enfrentar! B) JAJA

Me extrañaste y seguramente ahora me odias T.T tarde demasiado, muchísimo en subir nuevo cap, perdón u.u

Jaja tu sabes que Sasuke es… bueno, es Sasuke XD

Si… Gaara es un alma inocente que sufre las consecuencias u.u

Jajajajaja hay unos cuantos momentos naruhina que los verán en los siguietes capítulos, cosa que hará que me dé diabetes de tanta azúcar en mis venas jajaja

Hasta pronto!

Miss Tsuki: O.O diosmiosanto… AYUDAAAAAAA! Pero está bien, no me iré, matame, para convertirme en un zombie y comer gente MUAJAJAJAJAJA

Hola Tsuk-chan! Jajajaja, definitivamente, más dignamente no pudo haber sido XD

JAJAJA me gustaría saber qué piensas sobre este cap en donde más que morderte las uñas probablemente te debiste haber identificado poquito con las chicas XD

Jajajajaja Sasuke, simplemente no lo sé… pero tienes que admitirlo, nos hacen los días divertidos XD

Jjajaajaja Tobi y sus demandas… si demandas, ya no eres un buen chico!

Pobre Menma, de tanto que rentas ya ni a de sentir nada jajaja (Menma me mira feo y me lanza rayos con los ojos) mm… prostituye a Naruto

O.O moriré dignamente, te quiero. Hasta pronto!

Nara me cae bien: el dobe y el teme son únicos los malditos :´) aun no sé si Hinata se irá… no me lo ha dicho T.T mmm… muy buena pregunta, eso se tendrá que averiguar pronto. Hasta pronto! Gracias!

Ozzu Kagamine: perdóoooon por tardarme tanto u.u

GirlBender L: Jamás los dejaría sin capítulos, y menos en esta historia! Tal vez no actualice tan seguido, pero de eso a dejarlos, jamás! Gracias por esperar… :´)

JAJAJAJAJAJAJJA ya me la estaba creyendo XD estabas dando tu veredicto demasiado seria XD

Para Hinata irse, creo que sería un alivio y una tortura… irónico, no? Los sentimientos de Naruto despertaran más? O… se quedaran dormidos?!

Gracias (se sonroja) pero aun faltan muchas cosas que debo mejorar. Gracias! De verdad que es un honor para mí que la ames tanto.

PD1: jajaja ese tío es lento

PD2: Hanabi-chan… más protagonismo… es una probabilidad ;)

PD3: Jaja asi es

PD4: JAJAJAJAJJAJA suele pasarme muy a menudo, a veces siento que padezco memoria a muuuy corto plazo jaja

Hasta pronto!

Espero que les haya gustado el cap que, a decir verdad, estuvo más largo que los que normalmente acostumbro.

Espero ansiosa sus review! :3

HASTA LA PROXIMA! (que será pronto… esta vez es un hecho)