LOS GUARDIANES DEL TIEMPO x EL CÍRCULO DE FUEGO:

EL RETORNO DE LAS SOMBRAS (Return of Shadows)

Curley Marianne © Guardianes del tiempo y El circulo de fuego

Es una historia nueva que comenzare este año como lo habia dicho y me parece genial un homenaje a Curley Marianne una excelente escritora de novelas para jovenes, y espero os agrade a los fans.


La profecía que no había terminado y que aún resguardaba un fragmento en las sombras del palacio del inframundo junto a la montaña de la verdad yace una roca cuyos misterios develan la otra parte de la profecia:


Pero aún no ha terminado…

Después de la muerte,

El dolor y las penas serán más grandes;

Y la oscuridad los arrastrara a su seno.

Entonces será el retorno de las sombras,

Donde la luz es quien tiene parte en el asunto.

Las nuevas fuerzas de las sombras,

Cuyo poder liberaran a la dama carmesí

De su ensueño y retornaran aquellos,

A quién el mundo desprecio

Y el pago por ello, será su orgullo y

Sí, es caso, sus almas.

Un hechicero poderoso les liberara, un oscuro caballero

Le retornara a los perdidos sus memorias, y un

Hijo perdido será noble y La inocencia de uno

Se volverá sombras junto al llamado de una

Joven hechicera.

La inmortalidad, será la retribución de ellos y

Dará comienzo a resonar de las campanas.

La desconfianza retornara entre los elegidos y entonces

La aurora venidera, emergerá disipando toda duda

Y Verdemar y la ciudadela sufrirán el juicio.


Prólogo

La sangre emanaba del cuerpo de Lathenia, inmóvil con sus ojos abiertos llenos de incredulidad al ver la espada de Lorian entre sus costillas. Sus palabras entrecortadas mientras Las palabras de Lorian resonaban en su mente:

–Debía hacerlo. Tu muerte es la única solución.

Por un instante sus ojos sucumben a las sombras y siente como la espada de Lorian sale de su cuerpo y escucha el suspiro de Lorian quien no decide ver su acto de autoridad. Abrió los ojos nuevamente incorporándose a medias y empuñando con fuerza la daga contra Lorian quien se vuelve como error fatal, incrustándose en su garganta y luego sus brazos rodean a Lathenia quien aún herida sabiendo que morirá aparta a Lorian mientras escuchaba los gritos en la lejanía de Arkarian. Si, por fin hería al hombre que siempre intervino en sus planes además de su hermano y se mueve a un lado desapareciendo en un destello violeta.

Los demonios escapando alrededor de la tierra, y Marduke aun deambulando en la sangrienta lucha sin precedente alguno. Ahora Lathenia sola en el castillo del Inframundo desangrándose sobre su trono y sus ojos nublándose poco a poco mientras sus lágrimas recorrían sus mejillas llena de dolor, de repente una sombra se acercó a ella mientras sostenía su cuerpo.

– ¿Q-Quien e-eres?–musito con pocas fuerzas sabiendo que su momento estaba tan cerca, deseaba haberse quedado con su hermano en la muerte. Aun lo quería a pesar de todo y ella deseaba saber la verdad, no era cierto lo de Dartemis ¿Verdad?– ¿K-Keziah?

Asintió, al instante una sonrisa se dibujó en su rostro. Lathenia distinguió entre las pocas imágenes algo diferente al decrepito hombre que siempre tenía al lado, sus brazos eran más fuertes de lo que parecían y su sonrisa estaba completa, sus ojos con un leve destello dorado que la tensaba aún más e intensificaba el dolor.

–Lo hiciste bien, Hermana–comento la voz gutural y masculina de un hombre. Cuyos ojos dorados resplandecen con un brillo de alegría y satisfacción–. Tú has hecho lo que deseaba ahora es tiempo que duermas y…

–D-Dartemis…Tu…–comento aún más pausado y luego todo era sombras.

Parte 1: La Despedida

(Angell Falls)

Capítulo 1

Isabel

Después de aquella sangrienta batalla Ethan había quedado destrozado no podíamos hacer nada, el cuerpo de Rochelle había sido trasladado a la nueva Ciudadela donde Dartemis erigió un monumento a los caídos congelando los cuerpos de los inmortales en una tumba de hielo, que Matt, Shaun y Arkarian había reconstruido hace poco tiempo, por temor a alguna represalia de Lathenia fuimos en su búsqueda pero la hallamos tendida sobre su trono en el palacio que yacía abierto sin ningún rastro de su antiguo hechicero, Keziah.

Abditus, era el nuevo nombre de la ciudadela impuesto por Dartemis el nuevo Líder supremo. Mama había regresado con él por su imposición como inmortal y ahora residía en los aposentos de Dartemis que se hallaban más allá de este mundo. Por lo menos mama había recobrado la felicidad plena al estar con el padre de Matt, quien hubiera creído que el cabezota de mi hermano era hijo de un inmortal.

A pesar de que los ritos fúnebres de Lorian habían sido de verdad lamentables hasta Lady Arabella había perdido el brillo de aquel intenso amor en sus ojos, ahora triste y desconsolada se encontraba más encerrada en su reino que en otro sitio. Para Arkarian también fue duro, tratar con él por mi parte fue lo más triste que pude ver. Lo amo tanto que a pesar de tres semanas desde el Sepelio aun tenia los matices de la tristeza en su rostro, agradezco a Lorian permitirme estar con él hasta el final de verdad deseaba lo mejor para su hijo.

Dartemis nos permitió continuar con nuestros estudios normales, para no levantar sospechas sobre nuestra partida a partir del año próximo. Mientras Jimmy seria nuestro tutor durante nuestro último año en Angel Falls.

Ahora faltando aun un semestre para terminar el año, debía encontrarme con Ethan hoy a las 8:00 am en la entrada de la escuela, corrí apresurada con el corazón desbocado sabiendo que faltaban unos cinco minutos a partir de…¡Ya! Baje los escalones deprisa y salto con fuerza atravesando todas las escaleras, tome el morral que deje sobre la mesa el día anterior sin saber más y me encontré a Matt desayunando, que mientras me ve correr sale a flote su instinto protector, a pesar de que pronto cumpliré los dieciocho. Aun cuestiona mi relación con Arkarian pero eso se le pasara pronto. En el fogón este Jimmy sacando un par de huevos del aceite caliente mientras las lanza a un plato y tapándolo mientras lo hacía deslizar sobre la barra del mesón que yo tome introduciéndolo en el morral.

– ¿A dónde vas es Sábado?–comento Matt, mientras pedazos de papas masticadas salían de su boca.

–Termina primero de comer y después me das tu sermón.

Y tras ello salgo corriendo de la casa, tomo una ruta rápida. Había ganado mis alas después la muerte de Lorian, al parecer Dartemis había hablado con Lorian y uno de sus deseos era este. Eso era de verdad muy amable por parte de Lorian, quizás si no hubiera ocurrido eso…el estaría con nosotros.

Pronto diviso la escuela que hoy, sábado tiene algunas clases de recuperación para algunos que perdieron muchas notas pero nosotros ya terminamos ese asunto. Cuando llego me encuentro a Ethan Cabizbajo, me detengo delante de él, lo veo triste y que ya no es el amigo que conocía antes. Por más que intentamos animarlo aún sigue en lo mismo, y tengo miedo por alguna razón de que haga alguna estupidez.

–Ethan…–comento un poco exaltada de agitación por la carrera y me inclino tomando una bocanada de aire– Lamento llegar tarde, tuve que…

–Está bien, Isabel.

Un silencio incomodo se interpone entre ambos y Ethan levanta la mirada triste y vacía en sus ojos azules, recuerdo que mientras luchaba con Marduke este le ataco en el brazo con algún tipo de hechizo que lo hirió y luego restaure al ver las heridas de quemadura en su brazo, pero quedo algo parecido a un tatuaje. Por lo menos no sería sospechoso en nuestra escuela gracias a los cambios hechos durante nuestros viajes por culpa de Lathenia. Ahora no sabía que decir o hacer para siquiera tratar de mantener al mismo nivel de nuestro ánimo.

–Me voy de la guardia, Isabel.

Sus palabras me dejaron sin aliento y lo miro llena de asombro, ¿Acaso se estaba volviendo loco? ¿La guardia no lo era todo para él? Entonces ¿porque…?

– ¡¿Por qué, Ethan?! –Exclame con un tono de angustia e ira – ¡¿Acaso la Guardia no era tu vida?! Sé que hace ya un tiempo desde la muerte de Rochelle, pero no puedo soportar verte así, tu no eras así, tú eras diferente y ¡No Acepto tu salida de la Guardia!

Mientras me contesta sus ojos son cubiertos por el mechón de cabello que le cae despeinado, todos también sufrimos al igual que él y no era justo que terminara de esa forma. Y el más que nadie lo sabe. Después de unos segundos sus ojos se vieron a través de los flequillos llenos de un profundo dolor, pena y sufrimiento.

–Isabel, ahora no estoy lleno de una alegría por vivir, Rochelle… ¿Sabes lo que estoy sufriendo? ¡La amo tanto aun! Pero ahora después de muerto aun Marduke me atormenta con este amor, que convertí en Odio por su culpa. ¿Sabes cuánto daría por verla de nuevo y decirle cuanto al amo?

En ese instante sus palabras quizás eran hirientes, pero yo había pasado por una situación igual con Arkarian, ¡Como no comprendería sus sentimientos! Y al momento de objetar por sus palabras Ethan fue más rápido.

– ¡No, Isabel! ¡No es lo mismo! –Exclamo aún más lleno de dolor–. Tú no perdiste a Arkarian, así que por favor…necesito tiempo.

–Ethan… ¡La Guardia y el mundo entero te necesita!

– ¡No, Isabel! Ahora no sé qué es lo que necesita La Guardia después de vencer a Lathenia, pero no a mí.

El sonido de un teléfono resuena desde mi bolsillo, hasta hace poco Arkarian me lo había entregado como parte de la nueva tecnología de Jimmy. De verdad que es un genio, Me llevo el teléfono al oído y veo como Ethan se vuelve para irse.

¿Ethan está ahí, verdad? –Comento Arkarian desde el otro lado del auricular–Pásamelo, por favor Isabel.

Asentí y luego agarre el brazo de Ethan para que se volviera a mí.

–Arkarian desea hablar contigo.

Sus ojos se nublaron y simplemente se llevó el teléfono celular al oído, de un momento a otro su rostro palideció abriendo sus ojos azules llenos de sorpresa e incredulidad. Me regreso el teléfono cerrado sin musitar nada, pensé que le habían informado alguna mala noticia por la expresión de su cara me estaba asustando.

– ¿Qué sucede, Ethan? –Comente angustiada– ¿Qué sucedió?

–Al Parecer, Dartemis me ha llamado a Atenas.

HHHHHHHHHHHHHHHHHH

Ethan

Después de colgar sentí nauseas ¿Por qué Dartemis me llamaría? ¿Quizás trataría de persuadirme para continuar en la Guardia? Me aleje de Isabel y sin prestar atención a sus reclamos y luego dejarla sola deambule por algún tiempo en el bosque en camino a ver a Arkarian.

Él podría explicarme el porqué de este asunto. Era un poco sospechoso que el líder del tribunal el nuevo rey Dartemis me llamara ¿Mi decisión había hecho efecto en la Guardia? De todos modos no importaba, ahora estaba Matt, junto a Arkarian y ya no necesitarían a los elegidos ya que Lathenia había muerto. El rey Ricardo se las ingeniería sin uno de sus súbditos y lamento no seguir con él, es un buen gobernante para Verdemar.

Subir la montaña para luego atravesar la inmensa Roca y encontrarme con Arkarian, aun los característicos ojos violetas llenos de una profunda tristeza. Su mirada oscurecida se posó sobre mí y comprendí que aun al igual que yo sentía la pérdida de su padre.

–Supongo que ya sabes porque estoy aquí ¿No, Arkarian? –comente irrumpiendo el silencio fúnebre a nuestro alrededor.

Asintió y caminamos en dirección de sus dominios, me recordó a aquella vez cuando entre con Isabel el pasillo ahora iluminado con lámparas circulares apoyadas en una base ortogonal ahora con el pasillo embaldosado con un piso hermosamente pulido, llegamos a la Sala principal que comparada con la anterior era mil veces mejor. Su tecnología había sido reforzada al igual que su seguridad, Los aparatos electrónicos que ahora son el doble de pequeño que antes mientras que otros aún mantienen una forma manejable y la esfera en el centro que se había perdido antes la habían recuperado.

Llegamos a la Sala donde quizás nos reunimos pero las diferencias son notorias. Arkarian chasquea los dedos y los Taburetes clásicos de su gusto con algún toque de colores caobas oscuros y mucho más elegantes que los primeros aparecen, Tomamos asiento.

– ¿Y Bien que harás al respecto? –Comento secamente –, no creo que el Rey Ricardo este de acuerdo con tu decisión al igual que el Tribunal. Pero me consta que ya has estado bastante tiempo con nosotros y tu trabajo ha sido excelente.

–Lo sé, Arkarian–comente cabizbajo observando el hermoso suelo cubierto por una alfombra carmesí de bordes dorados oscurecidos–Pero no tengo más motivos para estar aquí, y no voy a volver. Si realizaran el debido procedimiento háganlo, ya no me importa.

Arkarian me observo por un momento y cerró los ojos por un breve momento con fuerza. Luego los abrió suavizando el dolor en sus pupilas violetas.

–Supongo que Dartemis se hará cargo personalmente del proceso, por lo que has sido uno de nuestros mejores guerreros.

Asentí, entendí que el hombre delante de mí me comprendía mejor de lo que pensé. A pesar que Isabel estaba a su lado, aún se resintió al saber quién había sido su padre y no conforme perderlo al poco tiempo de saberlo. Me levante del Taburete que pronto desapareció y estreche la mano de Arkarian y sentí simpatía por él, con una sonrisa terminamos nuestras palabras.

–Entonces nos veremos pronto, Ethan.

– ¿Por qué dices eso? –pregunte frunciendo el ceño.

–Nunca se sabe, Ethan. Los sucesos del destino están escritos.

Me despedí de Arkarian sabiendo que no lo volvería a ver después de esta noche, solo sería un desconocido en mis sueños y uno más de mis recuerdos olvidados. Baje de la montaña pasado el Mediodía y mire el bosque donde cada vez más la luz resplandecía en algunas flores y arbustos entre los árboles. Eche a correr a casa sabía que Mama estaría preocupada y percatándome de que no hubiera nadie use mis alas.

Aparecí delante de la puerta trasera de la casa, papa estaba esperándome sonrío al verme, por lo menos ha estado mejor al igual que mama desde que regreso a la Guardia y Sera descansa en paz.

–Te has tardado mucho en tu charla con Isabel, Ethan–comento mientras fregaba los platos y se acercaba al fogón– Tu madre está en la Sala arreglando un poco la casa, ten cuidado con usar las alas ¿eh?

Me entristecí al saber que la confianza que había recuperado con mi padre se desvanecería solo aquella noche en Atenas. Dios cuanto anhelaba que Rochelle estuviera aquí, y supiera lo que en verdad era la felicidad. Ver a mis padres, me hizo reflexionar en lo bello que habría sido que Sera y Rochelle estuvieran con nosotros imaginarlas a ambas junto a nosotros en un día de campo junto a las cascadas y al jardín en el bosque. Cuanto cambiaria si no hubiera tal conflicto, si los hermanos inmortales no hubiesen peleado por el derecho legítimo y...

– ¿Ethan, Estas bien? –comento mi padre al ver mi rostro que en sus ojos se reflejó en un matiz de soledad.

–Sí, estoy bien. No, es nada–comente limpiando mis ojos que poco a poco se nublaron y un líquido salió de ellos por mi rostro–, Solo que si Sera o Rochelle estuvieran aquí entonces, yo…

Papa se acercó y enlazo sus brazos sobre mí, era un gesto de ternura. Entendí entonces que podía perder tanta confianza y cuanto más felicidad a nuestras vidas, si me alejaba de la Guardia podría vivir una vida común y quizás pasar más tiempo con ellos en casa.

–Bueno sube a tu cuarto y vístete, Ethan. Pronto estará el almuerzo.

–Gracias, Papa.

Sonreí y me aleje por el pasillo a mi habitación en el segundo piso, la puerta de mi habitación aun cerrada desde que me fui. Gire el picaporte y la habitación poco oscura me llenaba de tranquilidad, me hacían recordar a Rochelle. Imaginarla en su habitación mirando por la ventana mientras una gran tormenta rugía en el cielo, sus ojos verdes y su cabello largo negro junto a su piel dorada por el sol junto a una sonrisa en su rostro.

– ¡Que bella! –exclame sentado en el borde de mi cama.

Luego desapareció, siempre era lo mismo... una de mis múltiples ilusiones. Suspire y me dirigí al cuarto de baño en mi habitación. Después de media hora Salí con la toalla envuelta en la cadera y con otra secando mi cabello, me vi en el espejo de perfil en el baño y veía las cicatrices que me había hecho unas semanas atrás y luego observe la que tenía en mi brazo izquierdo… ¡Marduke!

Como odiaba recordarlo, su ojo carmesí y antes dorado junto a su deformado rostro. Me había quitado lo que más apreciaba, ¡Dios! Debe estar ahora pudriéndose en el Infierno. La marca en mi brazo parecía un tatuaje de una bestia salvaje, supongo que no se veía tan mal. A mama le asusto un poco cuando papa le explico el porqué de mi tatuaje, me daba igual era como recordar que Rochelle había muerto y había perdido a Sera.

Mama se había preocupado por mi depresión, a pesar de todo ella siempre estaba a mi lado al igual que papa. Desde entonces había mejorado nuestra relación, pero no podía decirle a Mama cuanto había cambiado por Rochelle, ella era una chica que a pesar de todo me enseño a perdonar todo y luego…

– ¡El Almuerzo está listo, Ethan! –Exclamo papa, interrumpiendo mis pensamientos. Se asomó a mi cuarto y encendió la luz, lo cual me molesto un poco–. ¿Estás bien? Sabes hijo no deberías pasar tiempo a solas aquí en tu cuarto, el día esta soleado ¿Sabes?

Él sabe porque estoy en ese estado y pensar que alguna vez lo estuvo el… ¡me enfurece! Suspire tratando de tranquilizarme, y me levante mirándolo fijamente, vi como su cuerpo se estremeció un poco. ¿Acaso me teme? Irónico, un guerrero temiéndole a un chico como yo, que pronto cumpliría los dieciocho y simplemente no soy más grande que él.

–No, papa. Estoy bien así–espete–Además, tú debes saber por lo que estoy pasando.

El silencio reino entre nosotros por un instante, y luego mi instinto se volvió un poco más agresivo. No confiaba en mi padre, ni en la Guardia, ni en nadie.

–Papa, ¿Por qué me temes, eh? ¿Acaso me ocultas algo?

Sus ojos se desviaron a un lado y mis sospechas se estaban confirmando, ¿Acaso sabía algo que yo no? ¿Tendría que ver con Rochelle? No, esto no puede ser…debía recordar, pero ¿Qué?

–Hijo, no te oculto nada. Porque…

–Dejare la Guardia, papa–espete secamente y me deje caer sobre la cama–Esta noche, no seré más un elegido.

Papa me miro con sus ojos llenos de asombro y me observo en breve tiempo. Al parecer entendió mi mensaje y se alejó cerrando la puerta.

–Tu Madre estará esperándote en el almuerzo, Ethan–comento desde afuera.

–No tengo hambre. Dile que lo siento, que hoy no me siento bien.

Los pasos se alejaron y apague nuevamente la lámpara circular que brillaba sobre el techo de mi cuarto. Me acerque a la ventana y vi como poco a poco el día comenzaba a nublarse y una tormenta se avecinaba a lo lejos, esto solo me recordaba una sola cosa…Rochelle.

HHHHHHHHHHHHHHHHHHHH

Rochelle

Todo estaba en las sombras, y luego la figura esbelta de una mujer muy bella con un hermoso vestido blanco largo y una faja purpura que se le ciñe en la cintura se plantó a lo lejos. Ella era… ¡Lathenia! ¡¿Qué hacia ella aquí?! Supongo que debía pagar por mis crímenes, pero no veo a Marduke, solo a ella quien solloza levemente y se cubre el rostro con las manos y luego se vuelve a mí, sus lágrimas que parecen cristales la hacen ver más bella que nunca, pose mi mano sobre su hombro y...Me acerque a ella temblorosa y luego todo se ilumino, el mundo me daba vueltas y luego delante de mí un chico con sus ojos dorados y un mundo cuyos soles era dos ¡Dos Soles! Era increíble y luego me extendió su mano.

–Hermana, ¿Estás bien? –comento el chico con un gesto de asombro.

Al parecer le encantaba jugar, y bueno sonaba muy tierno de alguna forma. Mire el suelo, lleno de flores de muchas especies y aromas interminables y vi que estaba en el suelo, como si me hubiese caído.

–Si–respondí, sin saber porque. Su mano me consolaba y me llenaba de alegría– ¿Dónde estamos?

–En casa, hermana. Al parecer Lorian fue a ver a nuestros padres, supongo que por algún motivo en particular.

¿Lorian? ¿Nuestros padres? Esto no puede ser, en qué momento me convertí en… estaba un poco asustada, ¿Esto era acaso una pesadilla? Los cabellos rubios del chico, los ojos dorados y su piel pálida me hacían ver ternura y querer protegerlo. No, ¿En qué estoy pensando? Él no es mi hermano, él es…

–Dartemis, hermana. De verdad que estas un poco extraña.

Sonrío y me abrazo con ternura, sentía una explosión de amor junto a él y correspondí. Era el hermano que siempre había soñado, solo de escuchar el nombre de Lorian me llenaba un sentimiento de preocupación.

– ¿Por dónde se fue Lorian? –Pregunte inquieta– ¿Dime por dónde? ¿Puedes llevarme, no?

Asintió y su pequeña mano me jalo con una fuerza descomunal, corrimos con fuerza y llegamos a la casa erguida de forma esplendorosa, jamás había visto alguna Casa tan hermosa en mi vida. El niño me llevo con cariño, y yo apreté aún más mi mano luego señalo la habitación de mis padres.

–Quizás este con papa y mama, hermana.

–Gracias, mi querido hermanito–lo abrace con fuerza pensando que me apartaría de él, como si no lo fuera a ver más–.Te amo tanto, Dartemis.

El sonrío y se alejó como se lo había pedido. Se acercó a la habitación y luego vio a Lorian, y a un lado a sus padres con los cuchillos clavados en la garganta uno en el otro. Lorian se volvió para verme con sus ojos llenos de determinación. Me estremecí al verlo y lo odie más que nunca, pero ¿Qué había sucedido?

–Lorian…

–Han muerto acuchillándose uno al otro, Lathenia.

No, esto no podía ser…Entonces debíamos proteger a Dartemis, éramos tres y el apoyo el uno en el otro, Lorian me había quitado mi derecho a nacer y casi me mata en el vientre de nuestra madre. Pero no podía odiarlo, no debía por Dartemis ahora no.

–Dartemis, debe desaparecer de este lugar.

– ¡No! –exclame llena de horror, no permitiría que le hiciera daño– ¡Él no tiene la culpa de mis errores!

Me golpeo lanzándome a la oscuridad, y sus ojos llenos de un destello plateado. Solo lo vi acercarse a Dartemis y luego todo desapareció. Ahora en las sombras volví a sollozar, me vengaría y obtendría poder para controlar los mundos, y poder recuperar lo que perdí y hacer justicia…

Desperté, nuevamente en las sombras. A mi lado Lathenia llena de dolor y me miraba con ternura mientras sus lágrimas caían en sus mejillas estrellándose en mi rostro.

–Lo has visto, ¿No? –comento con una voz quebradiza–. Mi hermano, Dartemis. Él no era el culpable de nada y yo…

Me levante y erguida veía la tristeza de Lathenia, parecía una niña pequeña. La abrace con fuerza era inocente, ella no pensaba en esto…llore con ella y entendí el porqué de sus acciones, Solo quería proteger a su hermano pequeño.

Entonces muchas imágenes llegaron a mi mente, simplemente sentía que las sombras me absorbían. Lathenia envolvió sus brazos en mi cuerpo con ternura y luego se apartó brevemente mientras sus ojos me observaron y luego su mano incrustada en mi pecho…esto era acaso ¿Una trampa? Ella negó con el rostro sonriente y luego se deshizo en millones de luces resplandecientes que luego no pude ver al nublarse mi visión y caer en la oscuridad.