Nueva historia y esta será cortita, espero que os guste el prólogo de la misma y me déis vuestra opinión:

Sinopsis:

Ronald Potter y Jane Granger, contra los dictados del Orgulloso Duque de Gryffindor contraen matrimonio consiguiendo así que Ronald quede desheredado y repudiado.

Años más tarde tanto Ronald, Jane, como los padres de ella mueren en un accidente dejando a James Potter y Jane Potter bajo la custodia de la hermana menor de Jane, Hermione Granger.

El duque de Gryffindor y abuelo de los niños no desea saber nada de ellos, pero algo sucede que lo hace cambiar de opinión.

¿Qué pasara cuando el duque James Potter pida que sus nietos pasen las fiestas de Navidad con él?, ¿Y si su otro hijo no sabe nada y además odia a los Granger por que los culpa de la muerte de su hermano?

Orgullo y Prejuicios:

Prologo:

Diciembre de 1994:

El duque de Gryffindor James Potter observaba seriamente a su hijo mayor, hacía ya unos años que su mujer lo había abandonado y ahora, su hijo mayor, el predilecto lo estaba traicionando.

—Te lo advierto Ronald, si decides casarte con esa sin título de Brixton, olvídate de Hogwarts Hall y de esta familia, te desheredaré y no regreses jamás, porque para mí, ya no serás mi hijo.

—Es vuestra decisión padre. Amo a Jane y no la dejaré porque vos lo deseéis. Si creéis que por amarla, ya no merezco tener vuestro amor, que así sea.

Ronald se giró para salir del despacho de su padre, siendo consciente de que esa sería su última vez en aquel hermoso castillo donde había crecido.

—Si sales por esa puerta, te lo advierto, nunca volverás a traspasarla.

—Si no retractas tus palabras y salgo por esa puerta, puedes estar tranquilo, seré yo quien se olvide de que mi padre sigue con vida.

Ni uno ni otro dio su brazo a torcer y el silencio se hizo presente en todo el lugar. Ronald dio el paso definitivo que lo separó del destino de su padre y al hacerlo se encontró con los ojos verdes de su hermano menor.

Al ver las lágrimas en sus ojos se sintió pésimo, se acercó a él lentamente y se agachó a mirarlo:

—¿Te vaz?

Ronald llevó una de sus manos hacía el pelo negro de su hermano pequeño, con solo cuatro años ya había tenido que vivir cargando con algo que no era culpa suya y ahora lo estaba abandonado en manos de su padre.

—Así es Harry, he de marcharme.

—¿Y cuándo leglezaraz?

Ronald rompió a reír y lo despeinó aún más haciendo que él cerrara los ojos:

—¿Cuándo aprenderás tú a pronunciar la r y la s?

—No haz lespondido.

Ronald suspiró y negó:

—No volveré a Hogwarts Hall Harry, una vez salga de esta casa no me verás más en ella.

—Pero…

—Puedes estar tranquilo, seguiré escribiéndote casi a diario y podremos vernos cuando seas más grande.

—Harry James Potter, ven aquí ahora mismo, y tú sal de esta casa ya.

Ambos miraron a su padre, Harry comenzó a llorar aún más y lo abrazó con fuerza, eso provocó que su padre fuera hasta ellos y tirara de Harry, los separó de forma brusca:

—NO, Ronald, Ron, quiero a mi helmano.

—Ese ya no es hermano tuyo, mi heredero ahora eres tú, y deja de llorar, el futuro príncipe de Ravenclaw y duque de Gryffindor jamás debe llorar.

Pero Harry, era muy pequeño para entender cómo debía ser alguien con su estatus y siguió llorando y peleando por soltarse, al final lo consiguió y corrió hacía él nuevamente.

—Llévame contigo, quielo il contigo Ron.

—No puede ser peque, pero te juro que volveremos a vernos, es una promesa entre caballeros.

Soltó a Harry, pero este se aferró más a él y le dijo al oído:

—Siemple selas mi helmano, diga padle lo que diga.

Ronald sonrió y por primera vez una lágrima rodó por su rostro, beso a su hermano en la cabeza y sin mirar atrás se marchó de allí.

Junio de 2003:

—Es un niño.

Ronald caminó hasta la cama de su esposa, con su cabello castaño cayendo por sus hombros y sus ojos marrones brillando de felicidad, él mismo podía jurar que nunca antes había sido tan feliz como en esos instantes.

—Es hermoso, muchas gracias amor, es lo más hermoso que he visto jamás.

—Tiene los ojos de Harry.

Dijo Jane con una sonrisa, Ronald besó el cabello de su hijo, que aunque no era mucho, ya se adivinaba su color castaño.

—Harry los heredó de mi madre. Creo que por eso mi padre lo odia tanto.

—¿No podemos traernos a Harry con nosotros?, ya tiene edad para…

Ronald negó mientras suspiraba:

—No puedo hacer eso amor, mi padre solo lo tiene a él, Harry lo sabe. Le ofrecí venir a vivir con nosotros, pero me dijo que jamás podría abandonar a padre.

—Está creciendo muy deprisa. ¿Qué edad tiene ya?

—Trece, amor.

Jane asintió y juntos observaron a su pequeño, cuando los ojos azules de Ronald se encontraron con los marrones de su esposa, supo que nunca, en toda su vida, había tomado mejor decisión que en el instante en que renunció a todo, por la mujer que amaba.

—Te amo.

—Creo que deberías de informar a tu padre de que tiene un nieto.

Ronald sonrió con pesar:

—Ya lo hice.

—¿Y desea conocerlo?

—No considera que mi hijo sea parte de su familia.

Jane miró a su esposo sintiéndose sumamente culpable, él había renunciado a todo por ella.

Con su matrimonio Ronald se había quedado prácticamente en la calle mientras ella no había perdido absolutamente nada, al contrario, con los años su familia no hacía más que crecer.

Primero llegó a sus vidas su hermana menor, Hermione y ahora venía su hijo:

—¿Te parece que lo llamemos James?

Ronald la miró sorprendido:

—¿Estás segura de que deseas ese nombre?

Jane alargó su mano al rostro de su esposo y sonrió, sabía que ese era el nombre que Ronald siempre había deseado ponerle a su hijo si era un niño.

—Lo estoy.

—Gracias, muchas gracias.

Septiembre de 2009:

Ronald cogía entre sus brazos al nuevo miembro de su familia, una hermosa niña de ojos azules y pelo rizado y castaño. Le habían puesto de nombre Jane y era la cosita más hermosa que había visto en su vida.

Ni siquiera James era tan dulce cuando nació.

—¿Puedo cogerla?

La voz de la hermana pequeña de su esposa le llegó en esos instantes, Hermione ya contaba con quince años de edad y prometía convertirse en una mujer realmente hermosa.

Era inteligente y se parecía a su hermana mayor, aunque contaba con un color de ojos que resultaba cautivador.

—Por supuesto que sí Hermana, eres su madrina después de todo.

Hermione le regaló una sonrisa y cargó a Jane entre sus brazos. Era la madrina de su hija y el padre de Jane y Hermione era el padrino, mientras que Harry y la madre de Jane y Hermione, eran los padrinos de James.

Por segunda vez su padre le había escrito descartando cualquier parentesco que tuviese con él o cualquiera de sus hijos.

Y Harry ya no podía verlo con la misma frecuencia de antes, la razón era muy simple, Harry ya contaba con diecinueve años y desde hacía un año había tenido que cargar con el título de príncipe de Ravenclaw. Título heredado por su madre.

Como él era el hijo mayor, le tocaba heredar el título de su padre y Harry el de su madre.

Pero ahora que él había renegado de su herencia, el título de Duque de Gryffindor, pasaba a ser de Harry también.

Sabía que al irse le había dejado al pobre Harry con todo encima, solo deseaba que pudiera perdonarlo.

Aunque jamás se había quejado y sabía que lo amaba tanto o más de lo que él amaba a su hermano menor.

—¿Quién es el de la fotografía?

Preguntó Hermione señalando una foto donde salían él y Harry, había sido tomada hacía un año.

Miró primero a Hermione y después a la fotografía y se percató del detalle de que jamás había presentado a su hermano con Hermione.

Cogió la fotografía y la observó, nadie diría que eran hermanos, él tenía el cabello pelirrojo como su madre, pero igual de rebelde que los Potter y había heredado los ojos azules de su abuelo materno, mientras que Harry, había heredado el cabello negro y rebelde de los Potter y los ojos verdes de su madre.

No podían existir dos hermanos que se parecieran menos, pero tampoco que se quisieran tanto:

—Es Harry, mi hermano menor.

—¿Tienes un hermano menor?, ¿cómo es que no sabía de esto?

Ronald se encogió de hombros.

—Creí que Jane te habría hablado de él, nunca se me pasó por la cabeza el que no supieras de él.

Hermione le arrebató la foto y frunció el ceño:

—No me gusta, parece ser distante y frío.

Ronald rompió a reír divertido y le arrebató la foto para dejarla donde estaba:

—Recuerda esto pequeña Hermione, las apariencias siempre engañan.

Ronald cogió a su hija de brazos de Hermione y ella se quedó un rato más mirando la fotografía. En ella aparecían los dos hermanos, pero mientras Ronald sonreía de corazón, con los labios y los ojos, el tal Harry no lo hacía, su sonrisa era más fría y distante.

Sonreía con los labios, pero sus ojos, esos ojos estaban apagados. Una pequeña sombra de pena y curiosidad se incrustó en su corazón.

Diciembre de 2012:

Hermione contaba con dieciocho años recién cumplidos, vestía de negro y llevaba su cabello recogido en un moño.

Abrazaba a sus dos sobrinos con todas sus fuerzas mientras que de sus ojos no paraban de salir lágrimas y más lágrimas:

—¿La señorita Granger he de suponer?

Un hombre rubio de ojos grises se acercó a ella, venía vestido de negro y era evidente que parecía ser alguien importante.

Al mirarla suavizó su seriedad, ella asintió:

—Así es.

—¿He de suponer que estos dos pequeños son los hijos del señor Potter y su esposa?

Hermione volvió a asentir.

—Soy Draco Malfoy, abogado de la familia Potter, quería informarle de que mañana se pasará a la lectura del testamento tanto del matrimonio Granger como del matrimonio Potter.

—¿Tan pronto?

—Es preciso señorita. Quisiera decirle que lamento su pérdida, no conocía en profundidad a Ronald y ni siquiera conocía a su hermana, pero Harry hablaba maravillas de ambos.

Ella ni siquiera fichó ese dato solo asintió, Draco al ver que ella parecía más ida que aquí decidió dejarla tranquila, se acercó a ambos niños y les dio el pésame por su pérdida.

Deseó que Harry se encontrase allí, pero para él había sido imposible asistir al entierro d su propio hermano.

Al día siguiente, Hermione fue acompañada por su mejor amiga, Luna Lovegood, a la lectura del testamento.

De sus padres heredó la casa familiar, que aunque no era muy grande era la casa donde siempre había vivido y la amaba. Era cálida y acogedora, nunca podría pedir nada más.

—¿Se encuentra el joven Potter?

—No, yo lo representaré.

Hermione sintió un escalofrío al escuchar esa voz:

—¿Y vos sois?

—Su excelencia, el Duque de Gryffindor, padre de Harry James Potter.

—En ese caso procederemos a la lectura del testamento del matrimonio Potter.

El abogado comenzó a leer la voluntad de su hermana y esposo, a medida que fue leyendo Hermione se sentía cada vez peor. Hasta que llegó el momento de la custodia de los pequeños.

—Tengo entendido que usted señorita Granger es la madrina de la pequeña Jane mientras que el joven Potter es el padrino del pequeño James.

—Mi hijo renuncia plenamente a esa custodia, no desea hacerse cargo de ninguno de esos dos granujas bastardos.

Hermione se enfureció al escuchar como ese maldito hombre calificaba a sus sobrinos:

—No vuelvas a insultarlos porque le juro que…

—Haya paz, ¿señor Potter, está plenamente seguro de que el joven Potter desea renunciar a la custodia de su sobrino James?

—Así es.

El abogado de la familia Potter frunció el ceño algo desconfiado pero asintió, anotó algo y seguidamente inquirió:

—¿Qué hay de usted señorita Granger?, ¿Desea la custodia de Jane?

—Por supuesto que sí, ¿qué será de James?

—Bueno él si no hay nadie que se haga cargo del muchacho tendrá que ir a un orfanato y…

—De eso ni hablar, no lo consentiré, yo misma me haré cargo de James y Jane.

—¿Está segura de que podrá tirar de ambos niños?

—Muy segura.

Sentenció poniéndose en pie, el abogado de los Potter le regaló una sonrisa:

—En ese caso quedan ambos niños bajo su custodia.

Con ello todo quedó tramitado y el duque de Gryffindor se dispuso a irse, Hermione y él llegaron a la par a la puerta, un tipo que parecía un guardaespaldas, abrió la puerta para dejar salir al duque.

En cuanto este salió Hermione lo siguió, Luna la esperaba afuera con James y Jane a su lado, al verla, los niños corrieron a recibirla. Al pasar cerca del duque este los miró con odio:

—Malditos bastardos. Por culpa de esa inmunda familia yo perdí lo más preciado que tenía.

Furiosa se giró a mirarlo:

—Usted lo perdió solo.

Él la fulminó con la mirada:

—Por la fulana de tu hermana, pero ahora estará en el infierno ardiendo por sus pecados.

No la dejó responder, se largó de allí dejándola con la palabra en la boca.

—¿Quién ela ese?

Escuchó que le preguntaba Jane, Hermione se agachó hasta estar a la altura de la pequeña Jane:

—No era nadie princesa, nadie que importe, ahora vamos, tenemos que pasar por vuestras cosas.

—¿Por qué?

Preguntó James desconfiado. Miró al hijo mayor de su hermana y llevando su mano hasta su rostro le dijo:

—A partir de hoy vais a vivir ambos conmigo en casa de los abuelitos Granger.

—¿Vivirás con nosotros?

Preguntó sorprendido James, ella le dedicó una media sonrisa:

—Sí, así es James.

Septiembre de 2013:

—¿De qué estás hablando Draco?

Draco miró el teléfono y se lo alejó, realmente Harry podía tener una voz bastante potente.

—¿Cómo es posible que no lo supieras?, Fue en Diciembre Harry, ¿acaso no has hablado con tu padre desde entonces?

—¿Qué demonios sucedió?, ¿cómo?

Draco frunció el ceño, Harry estaba desesperado:

—La esposa de tu hermano quiso hacer un viaje, le pidió a Ronald que viajaran a New York, los padres de ella los acompañaban. El avión en que viajaban sufrió un accidente, algo relacionado con uno de los motores, están investigando el caso.

No hubo supervivientes Harry, nosotros nos enteramos dos días después de lo sucedido, tú padre se negó a ir al entierro de tu hermano y me dijo que él te informaría de todo.

—¿Y los niños?, ¿qué ha sido de los niños? ¿Cómo están James y Jane?

Draco sintió miedo en el acto, la voz de Harry se oía tan preocupada, ¿era posible que el duque de Gryffindor en verdad no le hubiese dicho nada a su amigo?

—Ellos están bajo la custodia de la hermana de Jane, Harry.

—¿De quién?, ¿quién es esa?

Es una muchacha de diecinueve años, ella los está cuidando.

El silencio se hizo al otro lado de la línea, un silencio que le dio miedo:

—¿Harry?, ¿estás ahí?

—Tengo que dejarte, nos vemos en Diciembre.

—¿Vendrás a Londres?

—Sí, pasaré las navidades allí, el padre de Neville me llamó para decirme que mi padre desea verme.

—¿Qué crees que esté tramando ahora?

—Temo que tenga que ver con los duques de Weasley.

La voz de Harry sonaba monótona y apagada, Draco prefirió no seguir hablando con él, sin duda estaría en esos instantes intentando procesar todo lo que le acababa de decir:

—Harry, realmente lo siento, si hubiese sabido que tu padre no te había dicho nada yo…

—Termínala Draco, ya no tiene importancia, mi hermano dejó en claro en su momento que no éramos mucho para él, incluso decidió dejarme a mí de lado, quizás mi padre tenía razón después de todo, la familia Granger, supuso el final para mi hermano.

—¿De qué estás…?

Pero Draco no pudo terminar su pregunta pues escuchó como Harry le colgaba la llamada y no de forma muy delicada.

Miró su propio teléfono algo molesto, ¿cómo demonios Harry podía decir semejante cosa?

Principios de Diciembre de 2013:

—He sido tan estúpido Frank.

Frank Longbottom no dijo nada, solo contempló a su señor con cuidado, hacía unos meses había pasado por un episodio bastante malo. El médico creyó que de esa no salía, pero James Potter era un hombre luchador, aunque en esos instantes no lo parecía.

—¿Señor?, ¿A qué os referís?

James se puso en pie con algo de esfuerzo y señaló a su alrededor:

—¿Para qué sirve todo esto?, ¿para qué?, maldita sea Frank, he estado a las puertas de la muerte y mi única compañía has sido tú mi fiel mayordomo.

Estoy completamente solo, desde que eché a mi querido Ronald me quedé solo.

—Está Harry señor.

James sonrió de medio lado:

—Harry, sí, está ahí, ¿ves lo miserable que soy?, ¿Qué le he hecho a ese muchacho? He convertido su vida en un infierno, le quité a Ronald e incluso a su sobrino. Harry me va a odiar.

—Quizás si habláis con él.

James soltó una carcajada fría:

—No me perdonará, ese chico ha heredado mi orgullo, de los dos es el que más se parece a mí, y al que más daño le he hecho.

El silencio se hizo en el lugar hasta que James Potter habló:

—He estado pensando, quiero conocer a mis nietos.

Esa declaración hizo que Frank se tensara:

—¿Disculpe?

—Sí, está decidido, irás a Brixton, traerás a esos dos niños, si es preciso que esa mujer que vive con ellos los acompañe, pero quiero a mis nietos aquí para Navidad.

—Pero el joven Potter vendrá también y él…

—Lo sé, sé lo mucho que odia a la señorita Granger, pero tendrá que aguantarse o irse, será su elección.

—Señor quizás si usted le dijera al joven que…

—Ni hablar, Harry jamás debe enterarse de que Ronald quería que él participara en la educación de esos niños. Si eso lo supiera lo perdería también a él. A esa muchachita no le hará ningún mal que Harry la odie, mientras que a mí podría matarme.

—Pero señor, esa muchacha no es culpable de nada y Harry la crucificará.

James Potter sonrió tristemente:

—Lo sé Frank, puedo vivir con la culpabilidad, llevo mucho tiempo viviendo con ella, pero sin Harry, no me pidas eso Frank.